sábado, 20 de septiembre de 2025

El contraste entre el discurso de paz y la realidad de la Universidad de Carabobo/Pablo Aure

La participación de la rectora de la Universidad

de Carabobo en el Consejo Nacional sobre la Paz y la Soberanía ha desatado una avalancha de críticas en las redes sociales, reflejando el profundo desencanto de la comunidad universitaria y de un país que no se siente representado por sus palabras. Hablar de pluralidad y reencuentro en un foro nacional, mientras la gestión rectoral y la realidad nacional contradicen esos ideales, es un ejercicio de incoherencia que no puede ignorarse. La rectora presentó un discurso que no solo está desconectado del sentir de la Universidad de Carabobo, sino que tampoco responde a las demandas de una nación que clama por verdad, justicia y respeto a la autonomía de los poderes. Una de las grandes causas de la falta de paz en Venezuela no son los barcos en las costas ni las acusaciones externas, como las de Estados Unidos, sino la opacidad que persiste hasta hoy, 20 de septiembre de 2025, sobre la verdad de lo ocurrido en las mesas electorales del 28 de julio del año pasado. La ausencia de un pronunciamiento oficial y transparente con el aporte de los verdaderos resultados electorales por parte de los entes responsables ha profundizado la intranquilidad y la desconfianza en el país. Hablar de soberanía mientras se evade esta verdad esencial es un contrasentido que deslegitima cualquier discurso de paz. Una universidad como la UC, con su legado centenario, debería ser una voz firme exigiendo claridad y justicia, no un eco de narrativas que eluden las demandas populares. En la Universidad de Carabobo, la gestión de la rectora refleja una intolerancia hacia la disidencia que contradice cualquier retórica de pluralidad. Un ejemplo evidente es la asamblea de trabajadores del 8 de julio en el patio del rectorado, donde se acordó solicitar al Consejo Universitario un bono complementario financiado con los ingresos propios de la institución, provenientes de los innumerables cursos (que se realizan y se cobran con el aval de la UC) , matrículas de pre y postgrados, alquileres de inmuebles como el teatro Dr Alfredo Celis Pérez, Cine Patio Trigal, concesiones de espacios a academias deportivas y otras actividades. Esta propuesta fue desestimada con argumentos arbitrarios y excluida de la agenda del Consejo, presidido precisamente por la rectora. Este acto no solo evidencia una falta de diálogo, sino un uso autoritario del Consejo Universitario, que opera de manera similar a la Asamblea Nacional: sin debates genuinos, imponiendo decisiones a través de mayorías circunstanciales, incluyendo el voto de cuatro decanos designados y no electos, lo que compromete la legitimidad y la representatividad de las decisiones. ¿Cómo se puede hablar de paz cuando los trabajadores universitarios sobreviven con sueldos insuficientes para alimentación, medicinas o necesidades médicas básicas? La rectora conoce esta crisis, pero su gestión no ha priorizado soluciones que dignifiquen a quienes sostienen la institución. ¿Cómo abogar por la soberanía nacional cuando no se respeta la autonomía institucional, un pilar esencial de una universidad libre? Más aún, ¿cómo representar a una institución como la UC en un foro sobre paz, mientras en el país cientos de ciudadanos permanecen en las mazmorras de un sistema que utiliza la persecución para silenciar a la disidencia? Esta realidad se replica en la universidad, donde empleados han sido destituidos por no alinearse con la gestión rectoral, mientras se premia a quienes, a pesar de cuestionables manejos de recursos, apoyan la línea oficial. Esta práctica, que recuerda al “derecho penal del enemigo”, reprime a los opositores y favorece a los afines, sin importar su conducta. El país reclama libertad para los presos políticos, respeto a la autonomía de los poderes y un diálogo basado en la verdad, demandas discutidas en innumerables espacios. Una universidad con la fuerza histórica de la UC debería pronunciarse por la libertad y la pluralidad, no avalar discursos que ignoran la persecución y la opacidad. La rectora debe alinear sus acciones con sus palabras, promoviendo un Consejo Universitario democrático y una gestión que escuche a su comunidad. Solo con coherencia y compromiso real se podrá honrar el legado de la Universidad de Carabobo y responder al clamor de un país que exige justicia, transparencia y libertad.

Prof. Pablo Aure

Secretario UC

IG @pabloaure

X  @pabloaure

Tik tok @pabloauresanchez

jueves, 4 de septiembre de 2025

Análisis jurídico ataque con misil a peñero @pabloaure

Este análisis lo hice para mis alumnos de Teoría de la Moral, que imparto en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Carabobo. Lo hice como docente y no como militante de alguna organización política (que no lo soy) es decir, lo hice sin tomar partido en ideología alguna, 
ni preferencias gubernamentales. Quise hablar de este tema con mis alumnos de Derecho de la

martes, 26 de agosto de 2025

Respuesta al Comunicado UC/ Secretismo de la data inscritos Cursos Introductorios

La opacidad en la Universidad de Carabobo, una afrenta a la transparencia y la gratuidad
educativa

La situación que atraviesa la Universidad de Carabobo (UC) respecto al manejo de los datos de los inscritos en el curso introductorio de admisión refleja un preocupante oscurantismo que compromete los principios de transparencia, legalidad y equidad que deben regir a una institución pública de educación superior. 

La Secretaría de la UC, como ente rector de los procesos de admisión, tiene la responsabilidad legal y estatutaria de resguardar y gestionar toda la información relacionada con los aspirantes en todas sus etapas, desde su pretensión a ingresar hasta su ingreso definitivo inclusive hasta después de la culminación de sus estudios (no en vano resguardamos los archivos de miles de bachilleres y profesionales ( es la que expide las certificaciones). Sin embargo, la decisión propuesta por el decano de Ciencias Jurídicas y Políticas y avalada por acuerdos informales en plataformas como WhatsApp, de reservarse los datos de los inscritos bajo el argumento de proteger la identidad de menores de edad, según la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (LOPNA), es una excusa insostenible que no resiste el menor análisis. Esta práctica, respaldada por comunicados firmados por la rectora, no solo constituye una burla a la inteligencia de la comunidad universitaria y del público en general, sino que también vulnera el principio de transparencia que debe caracterizar los procesos de admisión en una universidad pública. La Secretaría, como garante de los archivos institucionales, está plenamente autorizada para manejar esta información. Negar el acceso a los datos de los inscritos no solo contraviene los procedimientos establecidos, sino que también levanta sospechas sobre las verdaderas intenciones detrás de este secretismo. ¿Qué se busca ocultar? La respuesta parece clara: no se trata de proteger nombres, sino de encubrir el número exacto de aspirantes y, por ende, las cuantiosas sumas de dinero recaudadas, en muchos casos en divisas y en efectivo, por el cobro de inscripciones que oscilan entre 80 y 100 dólares por aspirante. Estas cifras, multiplicadas por miles de inscritos, generan ingresos significativos que, lejos de destinarse a mejoras sustanciales en la infraestructura o condiciones laborales, son justificadas con argumentos tan débiles como la reparación de grifos, pintura de alguna pared o la limpieza de baños. Con el ingreso de apenas tres aspirantes, los montos recaudados serían suficientes para cubrir tales gastos, lo que pone en evidencia la falta de claridad en el uso de estos recursos. Esta opacidad no solo es éticamente cuestionable, sino que también contraviene el mandato constitucional de gratuidad de la educación pública, consagrado en el Artículo 103 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, así como en múltiples sentencias del Tribunal Supremo de Justicia y resoluciones del  Consejo Nacional de Universidades (CNU). El cobro de aranceles por cursos introductorios, que en algunos casos alcanzan los 100 dólares, representa una barrera económica que excluye a numerosos bachilleres de escasos recursos, quienes ven frustrado su derecho a acceder a la educación superior. Es imperativo cuestionar la legitimidad de esta modalidad de ingreso, que privilegia el poder adquisitivo sobre el mérito académico. Los cursos introductorios, lejos de ser una vía equitativa, se han convertido en un mecanismo excluyente que contradice el espíritu de una universidad pública. La admisión debería basarse en los méritos acumulados durante el bachillerato, reflejando el esfuerzo sostenido de los estudiantes a lo largo de cinco años, y no en la capacidad de costear un curso de algunas semanas (y muchas veces por internet) con precios exorbitantes. Esta práctica no solo es inconstitucional, sino que perpetúa la desigualdad y desvirtúa el propósito de la UC como institución sin fines de lucro y al servicio de la sociedad. A esta grave situación se suma el olvido deliberado hacia los trabajadores de la universidad, quienes enfrentan condiciones de precariedad extrema. Mientras algunas autoridades recaudan sumas considerables por actividades propias de la institución, los empleados, tanto obreros como administrativos y docentes, carecen de remuneraciones dignas, en un contexto donde los salarios no superan los 10 dólares mensuales. Esta indolencia es inaceptable y refleja una gestión que prioriza intereses particulares sobre el bienestar de la comunidad universitaria. Ningún comunicado oficial ni maniobras en el Consejo Universitario podrán ocultar esta realidad. La lucha por una Universidad de Carabobo transparente, inclusiva y comprometida con la excelencia académica y el bienestar de sus trabajadores debe ser inquebrantable. Es hora de abolir prácticas que violan el derecho a la educación gratuita, de garantizar la transparencia en la gestión de los recursos y de colocar a los trabajadores y la calidad académica como verdaderos pilares de la institución. La comunidad universitaria y la sociedad en general merecen una UC que honre su legado y su compromiso con la formación de las futuras generaciones.


Con compromiso universitario._

Prof. Pablo Aure

Secretario UC

jueves, 21 de agosto de 2025

Aspirantes a ingresar a la UC "Cursos introductorios"

https://forms.gle/iqMCBzDMumvUbHBb6 

https://youtube.com/shorts/UEFDfTTeCOE?si=5e8oCnltsIALgEac


🚨 Información importante a todos los aspirantes a ingresar a la Universidad de Carabobo bajo las modalidades de Cursos Introductorios y Méritos Académicos B: es fundamental que completen y sigan cuidadosamente el instructivo oficial elaborado por la Secretaría de la UC, ente rector de los procesos de admisión. 

Asegúrense de llenar correctamente cada uno de los datos solicitados👇


https://forms.gle/iqMCBzDMumvUbHBb6


¡Tu futuro en la UC comienza aquí!


Comunicado Oficial

Secretaría de la Universidad de Carabobo.  

Considerando

Que en cinco de las siete facultades de la Universidad de Carabobo se ofrecen los Cursos Introductorios como una modalidad de ingreso a nuestra casa de estudios.  

Considerando

Que la Secretaría de la Universidad de Carabobo, en su calidad de órgano rector de los procesos de admisión, ha solicitado en reiteradas oportunidades a las facultades que imparten los Cursos Introductorios el número de inscritos y los datos de los aspirantes, sin haber recibido respuesta hasta la fecha.  

Considerando

Que, conforme al artículo 19 del Estatuto del Estudiante de la Universidad de Carabobo, la Secretaría tiene la responsabilidad de ejercer la fiscalización, control y supervisión de los procesos de admisión, garantizando su transparencia y legalidad.  

          Acuerda

Primero._ La Secretaría de la Universidad de Carabobo ha elaborado un instructivo que todos los aspirantes inscritos en los Cursos Introductorios deberán completar de manera obligatoria.  

https://forms.gle/iqMCBzDMumvUbHBb6

Segundo._ Las facultades que ofrecen esta modalidad de ingreso deben remitir, a la brevedad posible, la información solicitada sobre el número de inscritos y los datos de los aspirantes, a fin de cumplir con las disposiciones establecidas.  

Tercero._ Se exhorta a las facultades a colaborar con la Secretaría para garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes y la correcta ejecución de los procesos de admisión.


En Valencia a los 21 dias de agosto de 2025


Prof. Pablo Aure

Secretario de la Universidad de Carabobo

viernes, 8 de agosto de 2025

Invertir en el mercado de valores: una opción para todos/ Pablo Aure

Anoche tuve el privilegio de asistir al bautizo del libro "Cajas de ahorro y mercado de valores en Venezuela", escrito por el profesor Fermín Conde, presidente de IPAPEDI, en las instalaciones de nuestra querida institución. Fue una experiencia enriquecedora escuchar de viva voz al autor, quien con extraordinaria claridad explicó cómo IPAPEDI ha logrado mantenerse activa y en óptimas condiciones, a pesar de no recibir desde hace años los descuentos de los afiliados ni los aportes patronales. Mantener viva nuestra caja de ahorros en estas circunstancias es, sin duda, una hazaña casi milagrosa.

Las cajas de ahorros existen para fomentar el ahorro y brindar apoyo a sus afiliados, pero esto requiere recursos. A pesar de las incomprensibles políticas económicas que han impedido el flujo de aportes, IPAPEDI se destaca como una de las pocas cajas de ahorros que siguen activas en Venezuela. El profesor Conde demostró anoche que el ahorro, incluso en tiempos de crisis económica global y nacional, sigue siendo una poderosa herramienta para proteger y multiplicar nuestros ingresos.

El libro presenta una idea verdaderamente revolucionaria, basada en los estudios y la experiencia del autor, especialmente en su ensayo previo sobre el "programa de ahorro voluntario como alternativa de inversión". La propuesta es clara: invertir en el mercado de valores, una actividad que muchos venezolanos, incluidos los profesores, podrían considerar exclusiva de una élite. ¡Nada más lejos de la realidad! IPAPEDI nos muestra que ahorrar en bolívares, con el asesoramiento adecuado, es rentable. No se trata de un ahorro tradicional, sino de un ahorro a través de la inversión, donde cada profesor se convierte en inversionista.

Con datos verificables, el profesor Conde demostró que invertir en acciones de compañías estables y sólidas es no solo viable, sino más productivo que guardar dólares. Sé que esta idea puede generar dudas, pero invito a todos los afiliados a acercarse a las oficinas de IPAPEDI tras el receso vacacional para informarse y recibir asesoramiento. No hay nada que perder. Aunque nuestros ingresos sean modestos, con la guía adecuada, esos pequeños ahorros no solo se preservan, sino que se multiplican.

Personalmente, me comprometo a unirme como inversionista en el mercado de valores cuando IPAPEDI reinicie sus actividades. Celebremos estas ideas innovadoras, comprendamos el contexto de nuestro país y dejemos de lado prejuicios, demagogia y desinformación. Si bien es cierto que IPAPEDI debe celebrar elecciones, hoy no hablo de procesos electorales, sino de cómo hacer rendir nuestro dinero en tiempos donde los aportes son inexistentes.

¡Aplaudamos las buenas ideas y construyamos un futuro financiero más sólido juntos!

miércoles, 6 de agosto de 2025

La verdad, el poder y la justicia en la UC


En muchos casos, la "verdad" no es más que un acuerdo de voluntades, donde la opinión de la mayoría prevalece. Sin embargo, esto no significa que sea inmutable. La mentira, en cambio, implica falsear los hechos y presentar como cierto lo que no lo es.

En mi experiencia como una de las 4 autoridades de la Universidad de Carabobo, he aprendido que no basta con defender "mi verdad". Quienes desempeñamos esos cargos, debemos esforzarnos por convencer a la comunidad con argumentos sólidos, demostrando que lo que sostenemos es justo y cierto. Esto es especialmente relevante en un contexto donde el poder absoluto puede distorsionar la realidad, y los medios (incluidas las redes sociales)  juegan un papel clave en visibilizar estas distorsiones.

Quien representa una Universidad, a menudo se presenta como inmaculado, dueño de la verdad absoluta. Pero la verdad es que, tanto en la academia como en la política cotidiana extra universitaria, quienes ejercen el liderazgo son humanos, con valores y principios que no siempre coinciden. Cuando la autoridad apoyada por una mayoría circunstancial impone su criterio y descalifica a quienes disentimos, sugieren que atentamos contra la institución y en casos extremos que "se incita al odio". Esto es un error. La Universidad es un espacio sagrado, pero sus dirigentes no somos infalibles.

En la Universidad de Carabobo, he alzado la voz insistentemente para proponer bonos complementarios para los trabajadores, financiados con los ingresos propios de la institución. Los "factores de poder" argumentan que estos recursos son insuficientes o que pagarlos sería ilegal. Ambas afirmaciones son cuestionables. Primero, mientras no se publiquen con transparencia los ingresos provenientes de alquileres, cursos, postgrados y otras actividades, no pueden sostener que los fondos son insuficientes. Yo afirmo que sí hay recursos. Segundo, la supuesta ilegalidad es una excusa formalista. No podemos sacrificar la justicia y la estabilidad de los trabajadores por reglamentos que, en este caso, serían un obstáculo innecesario.

Defiendo la Universidad como un espacio de debate y justicia, y seguiré luchando para que las decisiones reflejen el bienestar de nuestra comunidad, especialmente de sus trabajadores.

Pablo Aure

Secretario UC

sábado, 18 de enero de 2025

Los herederos de las heridas/Pablo Aure

 


Los herederos de las heridas/ Pablo Aure

Claro que reprocho el dolor que ha causado el régimen a las familias venezolanas. La tragedia que ha significado la diaspora que nos ha separado. También condeno la ausencia de poderes autónomos e independientes. Pero lo que no puedo comprender, es que respondamos a esos viles comportamientos con acciones similares. El asedio a la residencia de la mamá de María Corina es repudiable.

Pero así como digo esto, quiero expresar mi indignación ante el agavillamiento que he visto por las redes en contra de un joven deportista, por el solo hecho de ser hijo de uno de los más emblemáticos representantes de este gobierno opresor. Me refiero a Matías La Cava. Jugador de fútbol de 22 años, a quien no tienen por qué endosarle las acciones de su padre. Y no es justo, porque su talento deportivo no ha sido una gracia ni herencia del chavismo o madurismo sino de su preparación. He seguido su trayectoria, no por ser hijo de La Cava sino porque lo he visto jugar. 

Que nosotros como venezolanos nos complotemos para pedirle a EEUU que no le permitan la entrada, no es hacerle un daño al régimen sino a la Vinotinto, que por cierto, no representa la sangre chavista sino del sentimiento venezolano, que aunque sea mayoritariamente opositor, también tiene algunas gotas de chavistas. Pero eso, queridos amigos, para el deporte ni para la cultura es importante ya lo que cuenta es el talento. 

Mi preocupación se eleva porque aquí pareciera haber más sed de venganza que de justicia. Eso es propio de los bárbaros y no de la civilidad. Entiendo como el que más, el dolor que este régimen ha causado a las familias venezolanas. Lo comento, no porque lo sospeche sino porque lo he vivido, inclusive por acciones del padre del joven Matías hacia mi. Tuve prohibición de salida de Carabobo, me suspendieron el pasaporte por expedientes fabricados en el basurero de la mentira, pero a pesar de todo ello, apuesto a una Venezuela diferente, por lo tanto, mi comportamiento no puede ser el mismo que el de los actuales gobernantes.

Termino esta reflexión con la parte final del poema "Coloquio bajo el olivo" de Andrés Eloy Blanco"

"... Por mí, ni un odio, hijo mío,

ni un solo rencor por mí,

no derramar ni la sangre

que cabe en un colibrí,

ni andar cobrándole al hijo

la cuenta del padre ruin

y no olvidar que las hijas

del que me hiciera sufrir

para ti han de ser sagradas

como las hijas del Cid"