domingo, 18 de junio de 2017

¿Falta poco?

¡Hasta cuándo!
¿Falta poco?
@pabloaure
Esa es la pregunta que muchos se hacen en estas horas hostiles y angustiosas. Lamentablemente la respuesta no es tan simple. Nadie duda que Venezuela transita por la más terrible oscuridad de esta tiranía conocida con el nombre de “Socialismo del Siglo XXI”. La chequera que utilizó el régimen durante muchos años se ha quedado sin fondos para comprar conciencias o favores electorales y, lo que queda como respaldo, es utilizado para seguir abultando las alforjas de quienes detentan el poder. Olvídense de inversiones públicas para enamorar a los incautos. No hay plata para el pueblo y en esas condiciones, imposible que Nicolás Maduro y todo lo que él representa se presentará a un escrutinio electoral bajo reglas democráticas. Por eso, el fulano invento de esa vergonzosa “Constituyente” con la que pretenderán asumir todos los poderes con en el engaño de una supuesta participación popular. En efecto, hay una participación, pero, de la decisión del dictador que no consultó previamente al soberano.
La gran preocupación que embarga a los ciudadanos que anhelan vivir en la prosperidad, es saber si habrá o no, Constituyente.
Desde la Universidad de Carabobo con el programa “Aula y Constitución” dirigido por David Rutman Cisneros, decano de la Facultad de Ciencias jurídicas y Políticas, no hemos descansado ni un solo día, recorriendo las distintas comunidades del área de influencia de nuestra Casa de estudios, advirtiendo las terroríficas  intenciones de los promotores de ese fraude constitucional.
¿El imperio contraataca a Cuba?-
Las recientes declaraciones del presidente de EEUU, que anuncian retomar el endurecimiento de las relaciones con Cuba, hacen presumir que Raúl Castro protegerá su “gallinita de los huevos de oro”. Sin inversiones del imperio en Cuba, el dictador Castro no aflojará la teta venezolana, reforzará la política del chuleo que ha aplicado el régimen castro-comunista desde que se instauró la tiranía en la isla caribeña.
Nicolás Maduro obedecerá a Castro, su mentor. Venezuela podía ser negociada con Hillary Clinton, pero con Donald Trump, el tirano del Caribe no tendrá nada que negociar porque el presidente estadounidense irá contra Castro y todo lo que él representa. En este caso, contra Maduro y sus cómplices también.
Así las cosas, hoy más que nunca se intentará llevar a cabo la realización de ese fraude electoral previsto para finales de julio. Raúl Castro –que es quien de verdad manda aquí- de alguna manera necesita hacerse de todos los poderes y la Constituyente es una magnifica excusa para unir a Cuba con Venezuela y convertirlo en un solo país (como lo soñó y sugirió el finado Hugo Rafael),  cuestión que, con la Asamblea Nacional en contra, no lo puede lograr (art. 14 CRBV).
Dudo que Maduro permanezca por mucho tiempo en Miraflores. Es más, no sé si llegue al día previsto para las supuestas elecciones de esa farsa Constituyente y, si llegare lo que estaría es alargando su agonía. Me late que lo están cocinando desde los cuarteles.
Trump verá más hacia Venezuela que hacia Cuba.  Le interesa más nuestro país que esa isla que tiene al frente. Al fin y al cabo, es una situación que han soportado por más de medio siglo, mientras que Venezuela es un país grande y con infinitos potenciales.
A Trump le importa demasiado la estabilidad del hemisferio, el 16 de septiembre de 2016 en Miami en una convención de su partido, aseguró que: “el próximo presidente de Estados Unidos debía mantenerse solidario con las personas oprimidas del hemisferio americano, y que en Venezuela hay muchas personas oprimidas. Ellos anhelan ser libres, ellos anhelan ser ayudados, dijo el republicano, aseverando que Venezuela se encuentra en problemas y que su sistema es malo, pero su pueblo es grande…” El tipo estaba claro. Ahora, con sus actuaciones y declaraciones recientes lo que está es cumpliendo con lo ofrecido antes de ser electo.
De esto deben estar muy conscientes en los cuarteles. Desde donde, por cierto, en los últimos días  se han venido escuchando sospechosos murmullos.       
La fiscal y los cuarteles.-
Imposible que la Fiscal haya despertado por inspiración divina y hoy esté atravesando por un conflicto emocional provocado por el arrepentimiento y esa sea la razón para comportarse con decidido propósito de enmienda. Bienvenido su arrepentimiento pero, ese cuentico de querer hacer las cosas como manda la Constitución y las leyes no es improvisado. Aunque nos favorezca tenemos que estar muy claros que esa señora, no anda sola por el mundo. Es mucho lo que estaría arriesgando si se tratara de un libreto espontáneo. Por eso insisto: esa señora está acompañada y tiene eco en los cuarteles. No es que ella los comanda, sino que es la cara visible de lo que vendrá. Que no necesariamente serán unas elecciones.       
"Hay dos procesos: el de la casta política con la cantaleta de las cacatúas democráticas pidiendo elecciones, y el de la Venezuela de la oscuridad, la del barrio, la de la piedra, plomo y candela, alzada contra este gobierno de hampones. Y un golpe le parece más probable que las elecciones" (Alberto Franceschi) Hago mías esas palabras. El desenlace no será electoral, porque estos malhechores por las buenas no entregarán. Es allí la importancia del papel que realiza Luisa Ortega. Necesario un formal quiebre en el oficialismo, y eso lo está procurando la Dra. Ortega Díaz.
Las acciones de la Fiscal General también serán respaldadas por los organismos internacionales que apoyarían cualquier acción castrense que las haga cumplir, lo cual despejaría de los cuarteles el síndrome de Honduras. Recordemos: los militares depusieron a Zelaya por órdenes del Congreso pero después los dejaron solos y fueron enjuiciados.
No nos extrañemos que Maduro amanezca en cualquier momento y en pijamas al lado de Raúl Castro allá en Cuba.
La transición y la oposición.
Desalojado Maduro no pensemos que todo se arreglará inmediatamente porque los “chavistas” -pero no “maduristas”- pretenderán quedarse con el coroto. Por eso la oposición debe seguir en las calles hasta programar una verdadera transición que tenga el aval de la observación y aseguramiento internacional. Mosca con que la estrategia de la Fiscal y de la gente que la respalda no sea construir una oposición que emerja del propio chavismo y desplazar a la genuina oposición venezolana, cuyas caras no serán precisamente las que indiquen los que hoy fungen como sus más conspicuos voceros.

Pablo Aure

domingo, 11 de junio de 2017

Fiscal sospechosa

¡Hasta cuándo!
Fiscal sospechosa
@pabloaure
Ahora resulta que el país completo está pendiente de las “buenas” acciones de la fiscal general de la república. De la misma señora que no se ha cansado de imputar a personas inocentes, y debido a esas peticiones en Venezuela hay más de cien presos políticos. Hoy académicos y líderes opositores invitan a adherirse a un recurso de nulidad contra las bases comiciales de la fraudulenta constituyente propuesta por el usurpador Nicolás Maduro. Les confieso que no he leído la demanda. Con el mayor respeto que si le tengo a muchos que promueven esa adhesión,  siento disentir de esa propuesta.
No le veo a la señora fiscal general un propósito de enmienda, sino de defensa de lo que ella califica “el legado de Chávez” que lógicamente se refiere a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la que en repetidas ocasiones el finado presidente denominó “la bicha”. El problema creo, no es defender un instrumento jurídico, sino demostrar que se deslinda de este desastre protagonizado por Nicolás Maduro y que está en pleno desarrollo. La Dra. Luisa Ortega Díaz, no solo se ha burlado del país, sino que ha pisoteado hasta más no poder lo que ella ahora quiere defender. No la defiende porque la respeta o la quiere, sino porque se está deslindando de Maduro, cosa que, desde luego,  políticamente le conviene a la oposición, pero, que quede claro, no acude al Tribunal Supremo de Justicia para defender una causa noble. Si ese fuera el caso, ha podido iniciar dando demostraciones de conversión  (me refiero en buena ciudadana). Por ejemplo, acudir a los Tribunales de instancias y solicitar el excarcelamiento de Leopoldo López, el de Antonio Ledezma, el de Goicochea o, que le revoquen la medida de prohibición  de salida del país (impuesta a petición fiscal) a María Corina Machado. Me perdonan, pero prefiero que me tilden de divisionista y no de autómata, que obedece sin razonar.
El que quiera defender ese supuesto “legado de Chávez” y crea que estará cumpliendo con la patria acudiendo al TSJ a adherirse a un recurso de la señora que tiene encarcelado a centenares de inocentes, pues que vaya. Pienso que si se les está ocurriendo acudir a la vía jurisdiccional es mejor que lo hagan de manera individual (que elaboren su propia demanda) o se adhieran a otros de los recursos que deben existir interpuestos por personas más fiables. Aunque les recuerdo, que de acuerdo a nuestros estudios de derecho presumimos que la sala del TSJ competente para conocer de ese asunto es la sala Constitucional, la misma que ha sentenciado casi setenta veces contra decisiones de la Asamblea Nacional. Y si acaso estoy equivocado, y en realidad es la sala Electoral, pues, me permito también recordarles que esa misma Sala fue la que le arrebató al estado Amazonas de su representación en el Parlamento y es por ella que la oposición no cuenta con las dos terceras (2/3) partes en la Asamblea Nacional. Basta de pajaritos preñados.
Rebelión popular.-
La semana pasada viví una experiencia de terror con la comitiva de María Corina Machado, que se desplazaba hacia el estado Barinas. Desde que salió de Caracas estuvo asediada por carros del SEBIN, que tuvo que refugiarse en el módulo de la Policía Bolivariana en el peaje de Guacara (que debo reconocer prestaron verdadera colaboración), luego de que algunos colectivos del terror, bajo la mirada complaciente del SEBIN, le destrozaran los cauchos al vehículo donde se desplazaba. Pasó el tiempo luego de marcharse los motorizados, fuimos a almorzar en un restaurante, y las cuatro patrullas del SEBIN nos continuaban siguiendo. Mientras almorzábamos pusieron de manifiesto nuevamente lo que al parecer es su pasatiempo: nos puñalearon los cauchos, para impedir que continuáramos el recorrido. Me imagino, que las órdenes de impedir que María Corina llegara a los estados Portuguesa y Barinas, emanó de los dirigentes oficialistas que una semana antes visitaron las capitales de esas regiones y fueron expulsados a patadas porque el pueblo no los quiere. Como no los quieren en ninguna parte del país.
Llegó la hora de la intervención.-
Hay quienes se alarman cuando algunos hablan de intervención de aliados extranjeros. Les pido que analicemos con mucha atención lo que vivimos en el país. Ya Nicolás Maduro se refirió al tema de la guerra en el supuesto caso de no aprobarse ese fraude constituyente por él propuesto.
En las guerras no hay adversarios sino enemigos. Nicolás Maduro con una minoría pretende imponerse y pisotear los designios de los venezolanos, prácticamente inmovilizados. Cierto, somos millones los que marchamos siempre y cuando no lleguemos hasta sitios que puedan representar peligro para su régimen, caso contrario las tanquetas de sus aliados chinos inmediatamente salen a reprimirnos. También se suman en esa represión delincuentes disfrazados de Guardias Nacionales. Digo disfrazados porque un Guardia Nacional con sentimiento patriota y respetuoso de los derechos humanos es incapaz de asesinar a jóvenes como lo hemos visto en los últimos sesenta días.
Señores, estamos literalmente secuestrados por una banda criminal. Imagínense que están en su casa con decenas de familiares, y llegan tres o cuatro atracadores armados, que los roban, se comen la comida, arrasan con su propiedad y hacen lo que se les antoje sin ustedes poder hacer absolutamente nada porque los amarran o los matan. No me vengan con el cuento de que en su casa mandan ustedes y no permitirían que sus vecinos o personas que deseen ayudarlos entren a su casa a sacar a esos matones. Esto no es un asunto de autodeterminación de los pueblos, aquí de lo que hablamos es de socorro. En Venezuela es urgente que los venezolanos tendamos puentes con agentes internos (militares y civiles) pero también buscar socorro internacional para que cooperen en la salvación del país. Me explico, de desalojar a los malhechores del gobierno.
Esto, por ahora no es electoral. Un ladrón, un asesino o un secuestrador, jamás se sometería al escrutinio de sus víctimas para dejar de cometer sus fechorías. A ellos no les importa si actúan o no, apegados a la ley. O es que acaso, usted no se dejaría atracar por alguien mientras no le muestre el permiso de portar arma. Basta de ingenuidades. A Venezuela la recuperaremos los venezolanos, pero primero alguien nos tiene que ayudar a salir de los malandros. Aquí los militares venezolanos (el común, no los choros) tienen una estupenda oportunidad.
Tampoco vengan a hablarme de traición a la patria, porque los traidores son los que le entregaron nuestra nación a designios extranjeros y las mafias criminales, que ahorita están en línea directa con Miraflores y desgraciadamente, otros vestidos de verde oliva están dando órdenes en algunos cuarteles militares.

Pablo Aure

domingo, 4 de junio de 2017

El pescuezo no retoña, Nicolás

¡Hasta cuándo!
El pescuezo no retoña, Nicolás
@pabloaure
Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. Lo que está a la vista no necesita anteojo. No hay que ser un visionario para saber lo que le espera a Venezuela a la vuelta de la esquina, en un abrir y cerrar de ojos. Tenemos años de lucha, de auténtica batalla del bien contra el mal. Los malos apertrechados con armas y uniformes, que paradójicamente son proporcionados por el dinero de quienes luchan contra ellos. Pero no solamente el mal tiene de su lado a esos uniformados, sino que han construido un verdadero ejército paramilitar mucho más entrenados para el mal que la FAN.
Lucha del bien contra el mal.-
El bien está representado por millones de ciudadanos, que llenos de coraje, de dignidad y de un gran espíritu democrático y republicano salen a las calles a protestar contra el hambre, la inflación, y el desabastecimiento. Protestan por el rescate de las libertades y de las oportunidades, por eso la gran mayoría de las personas que vemos en las marchas son jóvenes que no han conocido otra forma de gobierno  sino el que hoy oprime a los venezolanos. El equipo que representa al bien, está lleno de ingenio y de valentía. Antes, solo portaban un pito y una bandera, hoy un grueso sector de ellos se han visto en la necesidad de reforzar sus implementos de lucha. Ya no es la pancarta o la cacerola sino deben recurrir a escudos y cascos de fabricación casera para evitar ser impactados por proyectiles disparados por las fuerzas del mal. Piden mascaras para evitar desfallecer por los gases lacrimógenos y, guantes de carnaza para poder agarrar sin quemarse y devolver las bombas.
El bien se multiplica en los apoyos, porque son los débiles, porque se enfrentan ante un ejército del mal, compuesto por guardias, policías y sicarios, denominados colectivos, que no tienen escrúpulos para asesinar a jóvenes cuyo único reto es construir un país mejor.
Así las cosas, y contra toda la adversidad que representa esa lucha desigual, el bien ha logrado conquistar terrenos antes imposible de llegar. Algunos estados considerados oficialistas han cambiado de opinión, y también intentan desalojar a los malhechores de Miraflores. En el Oeste de Caracas ya el bien se ha hecho presente, lo mismo con el Sur de Valencia, donde los malos no podrán seguir haciendo de las suyas mediante el engaño y la manipulación.
Guillotina electoral y macabra constituyente.-
La idea de convocar fraudulentamente un proceso constituyente ha sido una jugada maestra del diablo en Venezuela. Ha intentado desviar la atención de los graves problemas que afectan la nación a un asunto electoral y, desde luego, inconstitucional. Pretende disimular las muertes de niños por desnutrición, o, la escasez de medicamentos en las farmacias o recursos en los hospitales lo cual deriva al crecimiento de la mortalidad por falta de atención. El diablo quiere plantear un tema electoral eludiendo un asunto tan delicado como es la vida de los ciudadanos. Que se entienda bien, la Constituyente no es la salvadora, por el contrario esa fulana y desvergonzada constituyente sería la guillotina que terminará de asesinar al pueblo que clama libertad, comida, salud y oportunidades de superación.
Lo mismo le advertimos a quienes dicen ser opositores al régimen pero en su imaginario subyace la idea de ir a unas elecciones generales, regionales y municipales bajo las reglas de una dictadura. Que les quede claro:  ¡Las dictaduras se combaten para deponerlas, no para convivir con ellas!
¿Hasta dónde llegaremos?
Aquí repito el comienzo de esta columna “tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe”, el botín que está en juego para los malos enquistados en el régimen es demasiado grande que tratarán de defender hasta que se vean acorralados. Mientras tengan poder de fuego y a un grupete de militares que les obedezca seguirán ordenando asesinar para mantenerse en el gobierno. Ellos saben que son minoría, y por esa razón en una suerte de convertirse en mayoría recurrieron a esa mamarrachada que quisieron llamar constituyente, bajo unas bases comiciales que le garanticen al diablo obtener la mayoría. Eso no pasará. No volverán a ser mayoría ni que impongan esa constituyente porque será desconocida, es lo que se siente y se respira en las calles y en todas partes a dónde vamos.
Cerraré con esto: aunque Maduro recule con esa propuesta,  tendrá que irse muy pronto, porque recordará a Llovera Páez cuando le dijo al dictador Pérez Jiménez, horas antes de abandonar el país en la “vaca Sagrada” luego de robar bastante y cercados por el clamor popular: “vámonos porque pescuezo no retoña”  Las protestas están cada vez más cerca de Miraflores y tengan la seguridad que cuando lleguen a El Silencio el tirano tendrá que irse.
Estamos a las puertas de una guerra civil, y si Maduro y sus asesores siguen con el empeño de vencer al bien con métodos salvajes, el diablo se los llevará a  la quinta paila. Es lo que veo, no lo que deseo. Lo que deseo es que abandone por las buenas, antes de hacer más daño a los venezolanos del ya causado.
¿La comunidad internacional qué?
Ya basta de nacionalismos de pacotilla. Esto parece ser un problema de Venezuela y quizá seríamos los venezolanos quienes tendríamos que resolverlo. Pienso que esto no es tan cierto. En este asunto de mantener a Maduro en el poder está hasta los tuétanos el régimen cubano y la narcoguerrilla colombiana, para no mencionar otros grupos extremistas de los cuales se habla. Así las cosas, ni siquiera los 30 millones de venezolanos pudiéramos contra ese atajo de malandros, he allí la necesidad de la colaboración de los organismos internacionales para que cooperen en la verdadera autodeterminación de los pueblos. El pueblo no es el gobierno que lo oprime y lo irrespeta, por lo tanto este gobierno no representa al pueblo porque no cumple el pacto social establecido en la Constitución, tan es así que la quiere cambiar recurriendo al fraude.
Amigos, basta de posiciones mojigatas. Aquí hace falta no solo la apertura de un canal humanitario para que nos manden comida y medicamentos sino que también necesitamos, en caso de seguir sometida nuestra FAN a los caprichos de un tirano, que los organismos internacionales cooperen con nuestra autodeterminación, porque la voluntad del soberano, de los ciudadanos venezolanos hoy se encuentra secuestrada por manos delincuenciales.

Pablo Aure

domingo, 28 de mayo de 2017

Militares y el fantasma de Zamora

Hasta cuándo!
Militares y el fantasma de Zamora
@pabloaure
De seguir las cosas por el camino que van, pareciera que en algún momento el fantasma de Ezequiel Zamora ciertamente recorrerá tierras venezolanas. Me refiero al surgimiento de algunos movimientos secesionistas que traten de impulsar la independencia de determinadas regiones. Ya hemos visto algunas aproximaciones sobre lo que digo. Los gochos ya lo han insinuado. Los barinenses también hicieron algo similar.
Esperemos no llegar a esos episodios, pues serían escenarios para más derramamiento de sangre.
Así de crudo, como lo leen, pueden ponerse las cosas en el país. Hasta ahora no hay guerra. Lo que hemos visto es una matazón a mansalva por parte de militares y colectivos que acribillan a ciudadanos, a lo sumo armados con escudos de latón, una máscara para protegerse de los gases lacrimógenos y una piedra manifestando su descontento. Eso sí, lo que también hemos notado en esos venezolanos es gran valentía y dignidad, que a sabiendas de que tienen en frente a un ejército de milicianos y militares, insisten en batallar por la libertad.
¿Legítima defensa?
No hace falta ser un gran visionario para imaginarse lo que puede ocurrir más adelante. Por los momentos no hay guerra en Venezuela, aunque tengamos más muertes que las que se producen en aquellos países donde existen guerras declaradas. Es una perogrullada suponer que los que hoy solo se defienden, buscarán otros métodos que les garanticen mayor eficacia en su accionar. Reflexionarán sobre principios elementales de supervivencia, que desde hace muchísimos años están tipificados en las leyes penales. Por ejemplo, la legitima defensa. En Venezuela la fuerza pública que reprime las manifestaciones lo hace agrediendo ilegítimamente a los manifestantes quienes ejercen un derecho contemplado en el artículo 68 constitucional. Ello no constituye ninguna provocación que justifique la represión del agresor (GN, colectivos u otro órgano represor). Siendo así, pudieran encontrar los ciudadanos descontentos con el régimen algún medio que pueda impedir o repeler las salvajes y brutales represiones protagonizadas por efectivos militares. Esto que acabo de narrar recoge grosso modo los supuestos del derecho que tenemos todos de defendernos ante una agresión ilegitima.
Esto no es una apología del delito. Es el resultado de lecturas de lo que ha ocurrido en otras partes. Pero también del conocimiento que hemos adquirido en el campo del Derecho. Desde luego me preocupa que en ese supuesto -ojalá negado- se ocasionaría una escalada de enfrentamientos entre manifestantes, hasta ahora desarmados, pero que en algún momento pudiera transformarse esa realidad.
Insisto con los militares
Siempre invoco la sensatez que tiene que haber en un grueso número de efectivos de la Fuerza Armada Nacional. Deben leer la historia. Tienen que revisar lo que establecen las leyes internacionales que castigan a los opresores, a esos que asesinan y/o encarcelan abusando del poder. El Estatuto de Roma debe ser su libro de cabecera. Léanlo, revisen cuáles hechos constituyen delitos de lesa humanidad y observen también que ese instrumento, que es derecho positivo en nuestro país, contempla la imprescriptibilidad de esos delitos. Lo que quiere decir que aunque pase el tiempo y estén llenos de canas y arrugas, podrán ser perseguidos y condenados por la Corte Penal Internacional. Eso es en cuanto a los delitos que hoy cometen y que quizá algunos puedan pensar que están a buen resguardo por la complicidad que existe en los Tribunales venezolanos. Supongamos que eso pudiera ser así. Que hoy se sientan guapos y apoyados porque están amparados por los jueces del horror. En ese particular, me permito decirles que eso no será por siempre, porque, tengan la seguridad, Venezuela cambiará. Ahora bien, mientras exista este régimen, la condena que sufrirán será la del confinamiento en Venezuela (no podrán salir del país porque les pondrán los ganchos) y quién sabe si en algún momento a alguna potencia se le ocurra extraditarlos manus militari, por “órdenes superiores”. Noriega, el de Panamá, puede contarles mejor la historia que él ha vivido, lo guapo que fue, y cómo terminó.
Señores militares, permítanme que sea tan mordaz con ustedes, pero así les incomode a muchos lectores, y por supuesto a determinado sector de la institución castrense, tengo que advertirles que la FAN nos pertenecen a todos los venezolanos. Por esa razón me siento en el deber y con el derecho de exigirles que cumplan con la Constitución Artículo 328. “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política,… en el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna…”
Integrantes de la Fuerza Armada Nacional están a tiempo de recapacitar. Sé que ya muchos lo están haciendo, pero no encuentran qué hacer. Se sentirán traidores, si no obedecen. En ningún momento les pediría que dieran un golpe de Estado. Eso sí sería delito. Vean y mediten sobre lo que están haciendo. Quizá sin saberlo están siendo coautores por la comisión de ese grave delito. Porque están coadyuvando a mantener esta ruptura del hilo constitucional. Los invito a leer cuál es el significado de golpe de Estado para que lo entiendan.
Finalmente me despido recomendándoles también que lean la historia sobre la suerte que han corrido los ejércitos profesionales y los oficiales de carrera en las revoluciones. No tienen prolongada vida de bonanza. Los oficiales de carrera, a la larga, también les son incomodos a los regímenes revolucionarios. Remóntense a la Unión Soviética, a la China de Mao Tse-tung o, sin ir tan lejos, a los militares cubanos. Si prefieren no enfocar tan lejos pueden ver lo que en la actualidad está ocurriendo con los suboficiales que en algunos casos tienen más poder de mando que los oficiales o, también, con los milicianos que inconstitucionalmente se han alistado en la FAN.
Lo que aquí le escribo a los militares lo hago inspirado no en mi condición de opositor a este régimen oprobioso (que lo soy) sino con estricto apego a mis sentimientos patrióticos, y preocupado por lo que puede pasar en el país si nuestra Fuerza Armada Nacional continúa cohonestando, por acción u omisión, los desafueros impuestos en las recetas cubanas y de las bandas delincuenciales como las FARC.

Pablo Aure          

viernes, 26 de mayo de 2017

La Secretaria de la UC a la opinión pública


                                                                                             
                                                                     

UNIVERSIDAD DE CARABOBO
Despacho del Secretario    
COMUNICADO
La Secretaría de la Universidad de Carabobo ante los graves hechos ocurridos en el país desde inicio de las protestas antigubernamentales en el pasado mes de abril,  como respuesta de la sociedad civil por la ruptura del orden constitucional promovida por los magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia y el consecuente desconocimiento de la Asamblea Nacional como poder legítimo y legalmente constituido, manifiesta su profundo dolor y pesar por los asesinatos de ciudadanos y muy especialmente de estudiantes venezolanos, como consecuencia de la actuación, brutal y desmedida, de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana. Rechaza igualmente la actuación de los llamados colectivos o grupos paramilitares que actúan protegidos por los cuerpos policiales anteriormente mencionados.
En orden a esta situación la Secretaria de la Universidad de Carabobo expresa de manera categórica los siguientes aspectos:
1.      Repudia y rechaza lo ocurrido en el Decanato del núcleo del estado Bolívar de la Universidad de Oriente, donde resultó asesinado el estudiante de enfermería Augusto Puga, luego de que ingresaran al recinto violando la autonomía universitaria, efectivos de la Policía del estado Bolívar y de la Guardia Nacional Bolivariana.

2.      Manifiesta su alarma ante las cifras publicadas por el Ministerio Público: hasta el presente se cuentan 57 personas fallecidas, de las cuales 54 son civiles y 3 funcionarios policiales o militares. Asimismo, se han registrado más de 1000 lesionados, de los cuales 771 son civiles y 229 son funcionarios policiales o militares.

Por otra parte, esta Secretaría ve con profunda preocupación que, luego del agravamiento de la ruptura del hilo constitucional, surja del Ejecutivo Nacional la propuesta de un proyecto de Asamblea Nacional Constituyente que no nace de la consulta pública mediante referéndum donde se garantice la participación de todo el electorado nacional a través del voto universal, directo y secreto conforme lo establece la Constitución.
Aunado a toda esta situación están los delitos de lesa humanidad en que incurren diariamente miembros del Ejecutivo Nacional y los Generales, Jueces y fiscales militares encargados de ordenar y procesar a civiles en tribunales militares amparados en el llamado “Plan Zamora”.
Lo expresado anteriormente nos permite solicitar de manera firme y decidida lo siguiente:
 1.    Plantear la necesidad urgente de lograr un acuerdo nacional para garantizar la transición del actual régimen totalitario a un gobierno nacional democrático, que respete los derechos humanos y la pluralidad de pensamiento.
2.   Ratificar la necesidad de que las universidades venezolanas permanezcan unidas con la sociedad civil para hacer frente a los múltiples atropellos de los que son víctimas todos los venezolanos. Al respecto, es oportuno recordar que la academia es de la nación, no del gobierno. El proyecto político del gobierno no es el proyecto académico de la universidad venezolana, pensar lo contrario trae graves consecuencias a la solvencia intelectual universitaria.
3. Solicitar la apertura de canales humanitarios que permitan recibir ayuda internacional de medicamentos y alimentos básicos, para que nunca más se vea la imagen grotesca de personas buscando comida en la basura. 
4. Hacer un llamado a la reflexión y sindéresis de los entes encargados del control de manifestaciones, para que actúen con pleno apego al respeto a los Derechos Humanos y a las leyes de la República.  

En Valencia, a los 26 días del mes de mayo de 2017

Prof. Pablo Aure

Secretario

domingo, 21 de mayo de 2017

Después de esta no hay otra oportunidad

¡Hasta cuándo!
Después de esta no hay otra oportunidad
@pabloaure
El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Si no, ésta establecerá un fin para la humanidad”. John Fitzgerald Kennedy
Sin negociación no hay salida.-
La palabra diálogo nos trae malos recuerdos, porque cuando la dictadura está en apuros recurre a ella para oxigenarse. Por eso vamos a cambiarla por negociación. Necesario dialogar para negociar algo. Ese algo es la transición que causará el desalojo. Es necio pensar que sin mediar palabras la salida no será traumática. Los enemigos nunca pueden suspender las conversaciones, “aún ni con el sonar de los cañones, el diálogo se puede suspender” (Mao Tse- tung)
Lógico que cuando se está muy cerca de llegar al final de las guerras, los contrincantes tratan de demostrar su fortaleza. La oposición, desafiante y con coraje en las calles y, los órganos represores del régimen con sus huestes civiles o militares, encarcelando y acribillando sin piedad a los manifestantes. Eso es lo que estamos viendo. Si el régimen retrocede se sentirá derrotado, y si por el contrario es la oposición la que se calma, podemos asegurar y parafraseando a Simón Díaz con el Caballo viejo que luego de esta “no habrá otra oportunidad”. 
Siendo esto así, la inteligencia es la que debe imponerse. No es renunciar a la radicalidad sino recurrir a la racionalidad. Esta lucha no es de todo ganar o no ganar nada. Durante las guerras no hay ganadores, todos perdemos. Cuando me refiero a no renunciar a la radicalidad es a nuestras ideas las cuales debemos defender en todos los terrenos siempre y cuando logremos algo.
Hoy la inmensa mayoría de la institución militar está convencida que el país no puede continuar por el mismo rumbo. Con ellos cuenta la oposición para evitar mayor derramamiento de sangre. La Fuerza Armada Nacional no puede permitir que se siga asesinando a un pueblo que reclama libertad. No tengo la menor duda que ese es el sentir de un amplio porcentaje de los integrantes de la FAN, aunque estamos claros que existe un grupete de capitostes milicopoliticos que siguen apoyando la continuidad de la satrapía de Nicolás Maduro, porque saben muy bien que si cae el tirano el brazo de la justicia los alcanzará.  
El juego (o el fin de la guerra) parece estar trancado por el miedo de pocos (militares) o la soberbia de muchos en tratar de insistir en el todo o en la nada, con este tipo de apuestas a lo Emiliano Zapata debo confesarles que “ni habrá justicia para el pueblo y tampoco el gobierno tendrá paz” ¿Eso es lo que queremos? Debemos apostar a reencontrarnos como venezolanos y sabemos que jamás nos reencontraremos si seguimos bajo esta dictadura. Por eso, hay que enseñarle al enemigo cuál es la vía de escape, construirle un puente que le conduzca a la ruta para que se vaya. Que se entienda bien: es un puente para que se vaya.
Actores de la paz.-
Los acuerdos de paz deben ser conducidos por representantes con credibilidad para que luego no sean desconocidos; porque no todos los temas de discusión serán del escrutinio público. Revelar algunos asuntos que se otorguen como concesión para la transición pudiera perjudicar cualquier negociación. Con crudeza hay que decir que, en los acuerdos de paz, muchas veces se tienen que sacrificar justicias individuales para lograr una aproximación a la paz colectiva.  Es duro reconocerlo pero la historia nos ha enseñado que es así.
El asunto estará entonces en la escogencia de los negociadores por parte de la oposición para llegar al acuerdo. Recordemos que no estarían negociando la paz con un grupo de insurgentes, sino con un gobierno forajido. Esta no es la paz que se negoció en Colombia que fue el gobierno que le dio concesiones a la guerrilla, aquí es la oposición quien se las daría a un gobierno que se comporta como guerrilleros, para que depongan las armas y entreguen el poder.
¿Qué está pasando en las calles?
Una de las consignas que más hemos escuchado a lo largo de estas luchas contra el régimen comienza con la siguiente  pregunta: ¿Quiénes somos? En el 2007 la respuesta era: ¡estudiantes! Hoy, ha cambiado, ahora la gente al preguntarle ¿quiénes somos? inmediatamente contesta: ¡Venezuela!
Si bien es cierto que nuevamente siguen siendo los estudiantes que con valentía y repletos de dignidad a quienes vemos en las calles de nuestro país, también es verdad que están perfectamente acoplados con ciudadanos de distintas edades, razas, oficios y colores con los mismos propósitos, que no es el de llegar al poder, sino de transformar el país.
Una cosa es la inmensa mayoría de personas que vemos en las calles protestar y, otra muy distinta es el minúsculo sector que intenta mimetizarse con ella, pensando que en algún momento podrá sacarle provecho electoralmente. Ese grupo con esquemas mezquinos no piensa en el país, sino en escalar posiciones para convivir con la dictadura y no para desalojarla. Por tal razón, cuando hablemos de unidad es menester hacer la siguiente observación: la oposición que conforma el común de los ciudadanos –que son millones- está más unida que nunca, pero con tristeza tengo que decir que en ciertos personajes que se sienten acreedores de la vocería opositora no percibo la misma unidad que se siente en las calles. Repito: en las calles hay unidad de propósito: ¡reconstruir el país desalojando la dictadura! 
¿Qué queremos?
Volviendo a la consigna. La segunda pregunta que se grita en las marchas es ¿qué queremos? Antes los muchachos alzaban su voz y decían ¡estudiar! Ahora no es la misma respuesta, porque en lugar de estudiar, nos retumban los tímpanos con el sonido: ¡LIBERTAD! ¿Quiénes somos? Venezuela, ¿qué queremos? ¡Libertad! Eso lo hemos entendido muy bien, bajo los designios de este régimen no podrá haber lo que anhelamos, que no es algo distinto a la libertad con todo lo que ella conlleva. Oportunidades, tranquilidad, esperanzas, seguridad, y también poder elegir sin ataduras ni chantajes y, entre múltiples opciones, a los futuros gobernantes.
Ya estamos claros que en las dictaduras las circunstancias te limitan las escogencias y desde el cogollo (opositor) algunas veces manipulado por el tirano de turno, es seleccionado el contendor. El tirano recurre a sus esbirros para encarcelar o inhabilitar, y el cogollo recurre al chantaje de la unidad para que la oposición vote por el “ungido”. Por ese motivo -y muchos otros más- en dictadura las salidas electorales convencionales no son la solución. El dictador selecciona a su contendor.
La esperanza recae entonces en los ciudadanos, y son ellos quienes se han encargado de mantenerla viva. Por eso, es hora de ser cada día más exigente con los dirigentes, y más educados en política, para que nunca más nos vuelvan a meter gato por liebre.

Pablo Aure