domingo, 19 de noviembre de 2017

El carro de Drácula/ @pabloaure

¡Hasta cuándo!
El carro de Drácula
@pabloaure
Mientras sigamos con mentalidad populista y nos entusiasmemos aplaudiendo shows de gobernantes, estaremos condenados a permanecer sumergidos en este barrial de corruptelas y atraso.
El famoso “carro de Drácula”, popularizado por el humorista Emilio Lovera con el cuento del malandro caraqueño que fue para Birongo (estado Miranda) y ahora, utilizado como símbolo de persecución contra el hampa por el gobernador de Carabobo Rafael Lacava, demuestra lo mal que estamos como país.
Lo lamentable de esto, es que esa pobre perspectiva la observamos en diversos sectores. De hecho, muchos que hasta ayer les parecía Rafael Lacava como un ser despreciable por su alocada campaña electoral, ahora, convertido en gobernador, le elogian sus espectáculos, le hacen carantoñas, lo ven de lo más simpático y lo demuestran saltando de emoción para tomarse selfies o deleitándose con miradas embelesadas. El día trece de noviembre, el Forum de Valencia fue testigo de lo que aquí escribo. Eso es una palmaria demostración de la incoherencia de la cual hemos hablado y escrito muchas veces.
Volvamos al “carro de Drácula”. Circula por las redes un video que muestra una carroza fúnebre que transporta una jaula, y en ella van encerrados dos presuntos “bachaqueros”, lo que más asombra de ese video es que el vehículo con los detenidos lo maneja el excéntrico gobernador de Carabobo. Varios se han alegrado porque sienten que alguien se está ocupando del enojoso asunto que significa los “bachaqueros” ¡Cuán equivocados están! Esa no es la solución para abaratar los precios. Esos sujetos "enjaulados", por cierto, sin el debido proceso, son humildes buhoneros, son mulas que cometen delitos de bagatela (si es que acaso eso es delito). Acá todos sabemos que a los “bachaqueros” que generalmente detienen son de poquísimos recursos económicos. Algunos son choferes, otros tienen tarantines de comida o, trabajadoras de casas de familia, que escudriñan la manera de rebuscarse algunos “churupitos” para poder subsistir.
Esos “bachaqueros” que inhumanamente exhiben como trofeos, y expuestos al escarnio público nada tienen que ver con que el carton de huevos esté en ochenta mil bolivares, el kilo de carne cerca de los cien mil, el queso blanco y la pechuga de pollo a setenta mil bolivares. Asi como lo leen, apresar a esas personas no hará que el salario alcance para adquirir la canasta basica, ni para comprar los estrenos de diciembre y quizá tampoco sean suficientes para el detergente con el que se lavará la ropa vieja, porque el kilo de Ariel ya ronda los cincuenta mil bolivares.
Lo que hace Lacava con ese carro, son acciones estudiadas por el derecho penal simbólico, porque pretenden dar la sensación que se combate la delincuencia cuando la realidad es otra.
La culpa es del socialismo.-
En efecto, los “bachaqueros” son el último eslabón de una larga cadena de corrupción, y son ellos los que tienen la menor responsabilidad en ese crimen (si es que están cometiendo algún crimen). El asunto es que ellos son los que dan la cara frente al consumidor necesitado. Que conste, no estoy defendiendo ese tipo de conductas asumidas por los “bachaqueros”, lo que trato es de exponer, que ellos son la consecuencia y no la causa del encarecimiento de los productos. Cuando hay tantos controles se generan ideas para burlarlos o lograr provecho de ellos. Es común que eso ocurra en este tipo de regímenes socialista/comunistas. Los mercados negros son los primeros en proliferar cuando se instauran los controles. Los cubanos pueden darnos mayores explicaciones sobre esa modalidad.  
No habría “bachaqueros” si no existiesen tantos obstáculos para la producción o, si los productores y comerciantes tuvieran plenas garantías y seguridad jurídica. Esa dañina práctica la ha generado este régimen con sus políticas que han destruido la economía del país. Los bachaqueros” no son los culpables de que todo esté caro, ni tampoco de la escasez de algunos rubros. Detrás de ellos están los militares que son los que deciden hacia cuál zona van los productos. A los “bachaqueros” los surte algún “chivo rojo rojito”, bien sea uniformado o civil, pero lo cierto es que ese capo está enchufado en el guiso de la distribución.
Si es cierto que el gobernador Rafael Lacava quiere combatir a esas mafias, puede dar una vueltica por las instalaciones militares, son ellos quienes tienen mucho qué aclarar porque poseen el monopolio de la distribución de alimentos. Hace quince días trató de hacerlo con el exgobernador de Carabobo pero desde Caracas le halaron las orejas, porque pisó unos cayos en el alto gobierno ¿o no?
Desde esta trinchera exhorto al gobernador Rafael Lacava a cumplir con la Constitución, no tengo por qué dudar de sus buenas intenciones, pero debo decirle que cuando una intención va acompañada por un mal procedimiento, pues entonces no es tomada con seriedad. En este particular le transcribo lo que establece el artículo 46 de la CRBV:
 “Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral; en consecuencia: 1. Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes…2. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano…” Esto se traduce en que lo que hace el gobernador con el carro de Drácula es una flagrante violación del texto constitucional. Y escribo solamente esto para no referirme a la “ley contra el odio” porque es un instrumento “odioso” ya que fue elaborado por un ente fraudulento.

Drácula es esclavitud.-
Venezuela comenzará a reconstruirse cuando el capital privado se sienta seguro, cuando se premie el trabajo de los ciudadanos, el día que se entienda que quien más trabaja tiene derecho a ganar más, y que quien más estudie y se prepare es de suponer que tendrá más responsabilidades y en consecuencia mayor será su remuneración. De esto no saldremos con ridículos carros de Drácula sino con incentivos a la producción y al empleo. Cuando se acabe el nefasto estilo de hacer política mediante ofrecimientos populistas, si señores, desde ese momento podremos hablar de prosperidad. El día que los gobernantes se dediquen a lo básico de la función pública esto es, que dejen de meter sus narices en empresas o en asuntos que solo deben ser manejados por entes privados veremos avances hacia el bienestar. Pero mientras sean los gobiernos quienes definan los precios de la comida, el precio del dólar o de todo lo que se les ocurra y no sea la Ley de la oferta y la demanda quien lo haga, seguiremos camino a la consolidación de la  esclavitud.       
Pablo Aure                        

Fuga de Antonio Ledezma

domingo, 12 de noviembre de 2017

¿Huir de Venezuela?/ @pabloaure

¡Hasta cuándo!
¿Huir de Venezuela?
@pabloaure
Con la llegada a Venezuela de la plaga roja hemos visto como millones de ciudadanos se han marchado. Muchos califican esta inmensa diáspora indistintamente como exilio o emigración.
Ambos conceptos se originan por causas diferentes. El exilio es una acción obligada, y por motivos políticos que impulsan a los ciudadanos a huir del régimen para evitar ser encarcelados. Quien se exilia es porque de no hacerlo, peligra su libertad y hasta su vida. El emigrante abandona el país por causas primordialmente económicas. Sale en búsqueda de oportunidades. Entonces, el exilio es contra la voluntad mientras que, la emigración es voluntaria. Desde luego, en ambas figuras hay una especie de estado de necesidad que constriñe a la persona a abandonar su patria.
A comienzos de la era chavista, muchos previeron lo que vendría, convirtiéndose en emigrantes al levar anclas para radicarse en otras latitudes.
Luego de los sucesos de abril del 2002 proliferaron los exiliados, porque comenzó la persecución feroz del régimen, a quien desde ese entonces no se le ha aguado el ojo para inventar infamias y fabricar expedientes contra todo aquel que sea visto como su enemigo. Aparecieron testigos estrellas para imputar a individualidades incomodas, la fiscalía del ministerio público sirvió como uno de los principales instrumentos de persecución para provocar el exilio de centenares de venezolanos. Simultáneamente a estas persecuciones, comenzó a deteriorarse el aparato productivo del Estado. Desde luego, la plaga roja lo devastó hasta destruirlo. Por esa razón, hoy la mayoría de los emigrantes son jóvenes profesionales en búsqueda de oportunidades. Saben que en Venezuela sus estudios o su preparación de nada servirá,  porque aquí está muy avanzada una política comunista que ha sido confeccionada para destruir la moral burguesa. Con el entendido, que todo ciudadano preparado y con conocimiento es un burgués a quien hay que destruir.
Así las cosas, Venezuela pasó de ser un país productor y exportador por excelencia de petróleo o de hierro, para convertirse en una nación de jóvenes talentosos distribuidos en el mundo entero.
Nadie puede juzgar a quien se exilia o emigra. El uno y el otro, huye de la oscuridad. Ambos, aunque tienen distintos motivos para abandonar el país, intentan proteger sus derechos fundamentales. La libertad y el derecho a vivir dignamente. En Venezuela bajo este funesto régimen opresor y destructor, no le está garantizada la dignidad a los ciudadanos. Al contrario, la deliberada política gubernamental va dirigida a humillarlos hasta esclavizarlos.
Los que nos quedamos.
Pocos no han pensado en irse, pero no todos pueden emigrar. Por diferentes razones se quedan. Por echar el resto o por temor a lo desconocido; pero tengan la seguridad de que millones de ciudadanos que permanecemos acá lo hemos meditado. Algunas veces imaginándonos el exilio y otras tantas, imaginar la emigración.
Necesario también es dejar muy claro que, no es más patriota quien se queda que el que se va. La patria es un sentimiento que no tiene nada que ver con el sitio donde se está obligado a residir. Los venezolanos que se han marchado que poseen sentimiento patriótico, les aseguro que en cualquier parte que estén no dejan de pensar en su querido país y estarían dispuestos a regresar, si sus vidas o la de sus familiares no estuvieran en peligro. En efecto, esto también tenemos que señalarlo: en Venezuela todos corremos peligro. El hampa nos acecha y las enfermedades se han convertido en una calamidad pública por la ausencia de medicamentos o el alto costo de la vida que imposibilita recibir un tratamiento adecuado por lo inalcanzable que resulta comprar una medicina. No me referiré a la desastrosa situación de los centros hospitalarios públicos porque es alarmante.
 ¿Bravos o molestos?
No pocas veces he reflexionado sobre lo que ocurre en Venezuela. La gente se está comiendo un cable. Pasa trabajo desde que se levanta hasta que se acuesta. No sabe lo que va a comer y muchas veces ni siquiera sabe si comerá. Los salarios son de hambre, los aumentos los consume la inflación. Los servicios públicos no funcionan. Es común estar sin luz, sin agua y sin gas doméstico varios días. Pocos se dan el “lujo” de tener carros particulares. Para mantener un vehículo es necesario percibir buenos ingresos. Solo bastaría averiguar el precio de los cauchos o hacerle cualquier reparación, desde recargar el gas del aire acondicionado hasta lo más simple como cambiarle el aceite. Cualquier tontería no te baja del millón. Los invito fijarse en los carros que circulan, muchos con los vidrios abiertos porque no les funciona el  aire acondicionado, otros con los cauchos lisos y si los escuchan cuando están en un semáforo podrán apreciar extraños ruidos en el motor.
Por otra parte, si se decide utilizar el transporte público, no crean que es la solución, porque tampoco es suficiente para cubrir la alta demanda; tan es así, que es común ver los camiones de estacas que los utilizan para cargar pasajeros.
Este panorama nos ha hecho retroceder un siglo. Volvimos a aquella Venezuela rural acechada por plagas y enfermedades, sumadas las perversiones y corruptelas de estos regímenes de talante comunista aderezado por el aliño del terrorismo, los carteles de la droga y, como si esto fuera poco, por la presencia de células fundamentalistas. Vaya mezcla ponzoñosa la que se ha instalado en nuestro país.
En Venezuela, solo una cúpula vive bien y la inmensa mayoría está sometida a la desidia y al abandono. La gran pregunta ¿por qué no pasa nada? La respuesta es sencilla: el pueblo está molesto pero no está arrecho. Solo hay brotes de bravuras en ciertos sectores y no son permanentes. El régimen lo ha sabido hacer muy bien. Ha aplicado la técnica de la rana en la olla de agua, que poco a poco le ha subido la temperatura y ha “aclimatado” a millones de venezolanos, ahora, estamos sintiendo un poquito el calor y desgraciadamente, resulta muy difícil saltar de la olla. Triste realidad, pero eso es lo que ha pasado.
Obstinadamente optimista. -
Este pavoroso panorama no quiere decir que ya estemos condenados a morir bajo el dominio de estos bárbaros rojos. Soy obstinadamente optimista. Esto implica que, para poder encontrar la solución, lo primero que tenemos que hacer es estar muy claros del berenjenal en el que estamos metidos y lo segundo, entender que habrá que asumir riesgos para lograr la libertad; lo que implica que, los que se atrevan a desafiar al régimen serán perseguidos.
Tenemos tres opciones: exiliarnos y/o emigrar, esperar morir por el penetrante calor que nos terminará de “sancochar” o, luchar para apagar la llama que calienta a la rana.
No podemos resignarnos a esperar morir, entonces nos quedarían solo dos opciones: huir, lo cual no es para nada condenable, pero, también está la opción de hacer historia rescatando nuestro hermoso país para restaurarlo, ser luz entre tanta oscuridad.
A lo Benito Juárez les digo que hay que seguir la lucha con lo que podamos y hasta que podamos.
Con dedicación, perseverancia y arrojo, lograremos abrir las puertas de la libertad y veremos regresar a todos los que se exiliaron y/o emigraron y, junto a ellos, reconstruiremos nuestra bella Venezuela. ¡Ganaremos!

Pablo Aure   

jueves, 9 de noviembre de 2017

Estado beligerante/ @dimitrybelov

Estado beligerante

Dimitry Belov

"Urge un nuevo concepto de alianza" dicen algunos personeros cuyo único objetivo es hacerse del poder por el poder en sí mismo. Para el resto de los ciudadanos, comprometidos y consientes, las alianzas sabemos que debemos llevarlas a cabo en función de objetivos. Esos objetivos o causas, que pueden sonar abstractas, son realmente los aglutinantes y motivadores a restablecer el espíritu nacional, sacudirse el polvo y volvernos a colocar de pie.
Escoger un nuevo objetivo: La nueva causa y sentimiento Nacional
Para dar ese paso estratégico debemos preguntarnos ¿Qué queremos los venezolanos? ¿Es un nuevo presidente? ¿Es menos inseguridad? ¿Es comida en las mesas? ¿Es salarios que alcancen? ¿Qué realmente queremos? Al contestar todas esas interrogantes, que ya han sido contestadas por generaciones anteriores a las nuestras. La mayoría de esas intenciones, lo que llaman el espíritu constituyente, se encuentran plasmadas en los fundamentos de la Carta Magna. Venezuela, como proyecto, es una nación que se conceptualizó para ser libre, con todos los derechos y deberes que ello significa.
Excepto por la aberración que significa reelección indefinida, nuestra Constitución es casi perfecta, y  de aplicarse, tiene las bases suficientes para devolvernos a la senda que queremos transitar. Ese camino de crecimiento intelectual, cívico, ético y económico existe ya ahí. Las libertades económicas existen allí, la trasferencia de competencias también, la descentralización y minimización del Estado para que no influya en los asuntos privados se encuentran ya dentro de nuestro esquema legal. Retomarlos es una de las tareas si queremos alcanzar el bienestar, el desarrollo y la calidad de vida como el sentimiento nacional que nos una.
La Estrategia: La guerra contra los vicios de los socialistas y comunistas.        
Un Estado socialista y/o comunista, en la práctica, busca hacerse cada vez más grande. Consigue sustituir el empuje y la iniciativa privada con la “asistencia social” condenando a las naciones a programas de pésimos servicios plagando de corrupción al Estado desde lo más fundamental hasta las altas esferas. Es así como consiguen la implementación de la Ineptocracia;  el gobierno de los menos aptos elegidos por los que menos aportan.
Ninguna guerra se ha ganado con un solo ejército en un solo frente. Decir que la salida es sólo la calle no va a llamar a la acción ni a la misma persona que está convocando. Llamar a un paro, con el hambre que hay y en vísperas del resuelve decembrino menos. ¿Entonces? ¿Cuál es la estrategia? Está en hacerse de las armas del ENEMIGO, el único asidero que le queda al régimen es el financiero.
En el plano político, debemos obligar, a la Asamblea Nacional, paradójicamente elegida por nosotros,  a tomar el próximo paso que no ha querido dar, el nombramiento del legítimo y real nuevo CNE procurador, fiscal general y defensor del pueblo, que al igual que el TSJ, funcionarán desde el exilio. Así nacerá el Estado Beligerante en el exilio, aquel que tendrá la institucionalidad y legitimidad suficiente para que conjuntamente con el TSJ y la Asamblea Nacional puedan desviar los fondos de PDVSA de las cuentas y bancos que maneja el Cartel de Nicolás Maduro. Ahogando financieramente al régimen el jaque mate le viene desde su misma trinchera.
¿Y los demás carteles?
Las Fuerzas Armadas son ya en realidad solo milicias de desadaptados incultos a cargo de diferentes mafias repartidas a lo largo y ancho del país, con cada vez más deserciones y bajas debido al hambre generalizada que se agudizará en los próximos meses. Remover a las mafias y negocios que maneja la Fuerza Armada no tiene otra vía sino la de la presión legal y la fuerza. Es imperante que el TSJ en el exilio lleve a cabo algún recurso que permita dar de baja a todos aquellos personajes del alto mando militar que hoy manejan los diferentes carteles. De esta forma podemos establecer diálogo con los mandos medios para concertar las condiciones de la transición y la retirada del ejército invasor cubano. Ese diálogo debe darse con la carta sobre la mesa de una posible intervención humanitaria de los países vecinos.
¿Y las elecciones para cuándo?
Pensar en marzo del 2018 es tan iluso o inepto como haber ido a las “elecciones de gobernadores”, donde la gente vota pero no elige. Una vez removido el dictador y haber controlado a los organismos de seguridad del Estado, el primer paso sería la vuelta al país de las instituciones del Estado Beligerante; hoy Estado de transición. Este organismo, tendría a nivel político, la responsabilidad de la liberación de todos los presos y rehabilitación de todos aquellos inhabilitados por oponerse al régimen, la depuración de del REP y la reestructuración  del proceso electoral. En lo económico se ejercería el plan necesario para la estabilización macroeconómica mientras se apertura el canal humanitario internacional. Este proceso fácilmente podría llevarse 9 meses; Diciembre 2018 no suena nada mal siempre que una comisión de transición sea quien lidere la nación en ese espacio.
A los electoreros les digo, mientras en USA se estaban matando en la guerra civil para la abolición de la esclavitud, Venezuela llevaba 10 años ya de haberla desaparecido. Cuando la mayoría de los países se peleaban porque sus mujeres votaran, en Venezuela cualquier ciudadano hombre o mujer mayor de 18 años podía ya ejercer su derecho al voto. El ciudadano venezolano en su común denominador quiere votar, pero quiere hacerlo con la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficiencia que establece el artículo 293 de la constitución de la república, no brindarle esa oportunidad es una vil y rastrera estafa. Llevar a la población con las mismas condiciones a otra elección es irresponsable y mal intencionado.
¿Y mientras, qué  hacemos los ciudadanos?
Lo primero es recuperar el ánimo, pues poco logramos desganados, por eso hasta los ejércitos más feroces marchan cantando. Lo segundo es velar por el bienestar de nuestras familias y la comunidad, en el entendido que involucrarnos cívicamente en los asuntos públicos hoy en día es un deber que tenemos todos. Los ciudadanos estamos en el deber de formar una mega estructura de organización cívica. Esta vez no será para hacerle comparsa a todo lo que diga “Raquel y todo aquel”, sino para exigir una ruta clara hacia nuestra calidad de vida, así como la recuperación  de un futuro inmediato próspero y libre. Esa organización es vital para evitar las bajas en este nuevo episodio. Donde seguro habrá momentos en que nos toque de nuevo regresar a reencontrarnos en las calles, para exigir, para pelear y para celebrar, porque ¡Gallo que no repite no es gallo!

@DimitryBelov

domingo, 5 de noviembre de 2017

Venezuela reclama/ @pabloaure

¡Hasta cuándo!
Venezuela reclama
@pabloaure
Años de lucha, de encuentros y desencuentros. El país cada día más destruido y el sector democrático desarticulado. Se ha hecho mucho, pero cada quien por separado. No ha habido de lo que muchos hablan y pocos construyen. En efecto, se predica la unidad, pero no ha sido posible construirla porque los principales promotores tienen agendas personalísimas, y que simulan apostar a la unidad siempre y cuando el centro de atracción gire alrededor de ellos. Me refiero a todos, juntos o separados. Imposible salir de este atolladero mientras el interés personal prime sobre el general.
Cuán difíciles son las relaciones personales y más aún, si esas relaciones están seducidas por las ambiciones del poder. Hay quienes constantemente ven como enemigos a los que se supone están en el mismo equipo y por lo tanto, deben desear lo mismo que ellos. Los señalan y tratan de anularlos. Hemos visto ese comportamiento en esta dura batalla contra el “Socialismo del Siglo XXI”
Parece inexplicable pero es así. Analizando tal situación, concluyo que no luchan contra el sistema, sino que quieren llegar a ser parte de él. No existe intención de acabar con lo malo sino desplazar a quienes lo hacen mal para ocupar su lugar y hacerlo hasta peor.
Venezuela ha sido víctima de liderazgos mediáticos. Se construye una matriz de opinión en torno a alguien o, a algo, y por allí se preparan los discursos de apoyo a una persona o, conductas que muchas veces entorpecen los cambios. ¿Qué nos pasa? No hemos sido capaces de emplear el sentido común. Cambiamos de opinión de acuerdo a las directrices del “líder” del momento. No hemos tenido una estrategia planificada. Por eso pienso que, no ha habido sinceridad en la lucha. No se ha luchado contra el régimen sino para satisfacer las ideas y aspiraciones de individualidades o de determinados grupos. Los intereses colectivos no cuentan.
Dieciocho años de combates no han sido suficientes para darnos cuenta que el egoísmo, las mezquindades, los pactos y las traiciones son los que nos han impedido avanzar. Entre el año pasado y este -que casi finaliza- se han desarrollado actividades que demuestran lo antes narrado. Desde el mismo instante de obtener la mayoría –mutilada- en la Asamblea Nacional, se abrió el abanico de salidas, aunque nunca se promovió la Asamblea Nacional Constituyente, si se planteó enmendar la Constitución para recortar el periodo presidencial, después se transaron por un referéndum revocatorio que fue abortado; también se aprobó el abandono del cargo y recientemente, el 16J, se realizó un plebiscito que resultó incumplido, porque los cogollos lo cambiaron por unas elecciones fraudulentas y chucutas. En menos de un año quedó en evidencia que la agenda opositora está signada por la improvisación. Repito, no empleamos el sentido común y nos dejamos arrastrar por intereses distintos a los anhelos ciudadanos. Millones de venezolanos queremos desplazar este perverso régimen, y desgraciadamente los que aparecen como líderes no desean extirparlo sino ocupar los cargos de los perversos gobernantes. Quedaron al descubierto: persiguen la conquista individual y no la colectiva.
Enfermedad electoral.-
En los próximos días, comenzará una nueva campaña electoral, nada diferente a la que acabamos de vivir. Las regionales sirvieron para humillar a candidatos, desalentar a los ciudadanos pero también sirvieron, para desenmascarar a los farsantes. Las encuestas no se equivocaron, los equivocados fueron los que pactaron esas elecciones con el tirano. Al final doña Tibisay anunció que de las 23 gobernaciones supuestamente se ganaron 5. Falso porque todas quedaron a merced del oficialismo, sometidas a la espuria constituyente. Lo mismo ocurrirá con las alcaldías.
Los candidatos “opositores” no luchan por el país sino por la tentación de alcanzar un cargo de elección popular. Ellos saben que no gobernarán pero, les seduce el hecho de ser llamados ahorita candidatos y si el régimen le da el visto bueno, después del 10/D le dirán “señor alcalde”. No les importa la humillación a la que tendrán que someterse si resultaren favorecidos por el boletín del CNE. Tienen cantada su juramentación ante la asamblea nacional constituyente y sin embargo, sin el menor rubor se lanzan a hacer campaña en ese sainete electoral con el absurdo argumento de no entregar tal o cual municipio al PSUV. ¡Por Dios!
La tarea es otra, que no es precisamente la de darle oxígeno al régimen sino de quitárselo. Candidato que se lance le está haciendo comparsa a la tiranía. Recuerden: la salida será democrática y constitucional pero no electoral. Los malandros jamás aceptarán el escrutinio popular. Para salir del régimen tenemos que estar claros en eso. Es menester mostrar fuerzas para hacer respetar el sentimiento nacional. Basta de sometimiento. ¡Es con ustedes militares! Nuestros militares conocidos en la doctrina como la policía constitucional.
Candidatos patológicos.
Ese comportamiento enfermizo de algunos individuos atraídos por la imaginación de colocarse la banda de alcalde, obstaculiza el empuje que debemos tener contra la tiranía. Presentar candidatos en contiendas electorales después de todo lo que ha ocurrido deja de ser una torpeza para rayar en la enfermedad. Probablemente algunos candidatos son estimulados por el oficialismo para aparentar que estamos en un festín democrático y pretender desvirtuar el talante tiránico del régimen. ¿Cómo hablar de tiranía si hay elecciones? y además, con la presencia de varios aspirantes para el mismo cargo. Otros, no son estimulados directamente por el régimen sino por la tentación que los seduce el regentar una alcaldía aunque sea de rodillas.
De todas maneras, creo que todavía hace falta el purgante de las elecciones municipales para desparasitar definitivamente ese estilo opositor que ha atornillado a los bárbaros rojos en el poder.
¿Volver a comenzar?
En este largo transitar nos hemos tropezado con muchísimos obstáculos. Todo esto, esperemos nos haya servido de aprendizaje. La enorme crisis en la que está envuelto el país no permitirá más ensayos. Llegó el momento de ver emerger esa clase política que aunque también tenga aspiraciones de llegar al poder, entiende muy bien que primero debe estar el país antes que sus ambiciones individuales. Quizá pueda resultar difícil entender que un político renuncie a la posibilidad de ser el protagonista para entregar el testigo a una idea sin importar la identidad de quien lleve la bandera, pero de eso se trata. Venezuela reclama de un objetivo y no de una individualidad. El objetivo es la libertad y la prosperidad. Basta de individualidades y cálculos grupales. O salimos del régimen o el régimen seguirá saliendo de nosotros.
Es la hora del desprendimiento y de amalgamar fuerzas para lograr ese objetivo que nos une de verdad. Los puentes hay que seguir tendiéndolos y asimismo proponernos derribar las murallas que nos han separado.

Pablo Aure     

domingo, 29 de octubre de 2017

Culpables son los cogollos

¡Hasta cuándo!

Culpables son los cogollos

@pabloaure

La sociedad civil ha dado el todo por el todo. Ha sido la gran protagonista de los pocos aciertos de la oposición venezolana. Lleva casi veinte años marchando y saliendo a las protestas previa convocatoria de quienes emergen mediáticamente y asumen la vocería opositora. Pero, del mismo modo que ha sido la protagonista, ya se siente en las calles una inmensa decepción de esa casta política que la ha convocado. En efecto. Se decepcionó porque descubrió la estafa. Nada más desagradable que sentirse utilizados para fines inconfesables.
La ralea de personajes malignos con disfraz de opositores exhibía las protestas con el propósito de negociar la “tranquilidad” del país. Este año fue la demostración inequívoca de lo que aquí afirmo.
Millones de personas exigieron la salida del régimen. En las calles el grito era: ¡Libertad! Grito que se plasmó en la maravillosa jornada plebiscitaria del 16J donde más de siete millones y medio de venezolanos fijaron la ruta. Sin embargo, una vez más, los cogollos ungidos como voceros la traicionaron al aceptar unas elecciones de gobernadores, que resultó un monumental fraude, y sabían que así iba a pasar, no obstante, utilizaron la buena fe ciudadana quienes apostaron a la esperanza apartando la desconfianza. Siguieron a los que ellos consideraban sus líderes, quienes reclamaban no ceder espacios. El final ya es conocido. Cinco gobernaciones, una defenestrada y cuatro arrodilladas a la dictadura. O sea, esos cogollos que reclamaban más espacios, nuevamente se doblaron y sin dar la pelea, entregaron de forma descarada a la dictadura “los espacios”. Era preferible continuar las denuncias y las protestas implorando el auxilio internacional.
Basta de seguir reclamándole a la sociedad civil porque, ella no es la culpable de los desmanes de los negociadores mimetizados en la oposición.
Hoy la exigencia debe ser a la Asamblea Nacional, único Poder que, aunque doblado, todavía en el papel está en manos de la oposición. Lamentablemente esos diputados, recordando el argot criollo, resultaron ser puro “buche y pluma”. Se dejaron padrotear por Henry Ramos que se encargó de llevarlos al barrial del descrédito.

Si los diputados sabían que estábamos en dictadura, tenían que haber sabido también que sus decisiones legislativas jamás se cumplirían como si estuviéramos en democracia. En el 2015 asumieron la representación popular, no para fanfarronear o, comer flores, sino para jugárselas como se las ha jugado la sociedad civil en estos largos dieciocho años. ¿Qué les pasó? ¿Cómo dejaron perder el espacio que representa el Parlamento? ¿Cuál fue el negocio?
Sin guabineo.-
Por más que anhelemos salir de esta tiranía a través de procesos electorales, es el momento de recalcular y de entrar en razón.
Sé que muchos de manera romántica se empecinan en el voto, porque consideran que es la única arma con que cuentan los civiles para poner y quitar gobernantes. Eso no es del todo cierto, pues en un sistema democrático, y más aún, republicano, se supone que los poderes son autónomos y funcionan, por lo tanto, existe balance entre los Poderes y de ser necesario, ocurren casos de enjuiciamientos políticos y destituciones de gobernantes, procedimientos estos, perfectamente apegados a la Ley. En Venezuela, sabiendo las trampas rojas en materia electoral, en vez de pedir un referéndum revocatorio, se podía presionar para provocar la renuncia, ejecutar el abandono del cargo declarado por la Asamblea Nacional, determinar que quien funge de presidente no es venezolano, como se asegura, hacer declaratoria de insania mental por parte del TSJ. Destitución por declararse con lugar un antejuicio de mérito incoado por la Fiscalía General de la República y la posterior condena penal del TSJ, aunque sabemos que estas dos  última hubiesen sido imposible por el secuestro que la mafia tiene sobre el poder judicial.
Es decir en democracia, además de lo normal que es el vencimiento del periodo para el cual fue electo, también se puede sacar al presidente de otras muchísimas maneras. Repito, eso es en democracia.
En una dictadura, con socios internacionales ligados al narcotráfico, al terrorismo y demás tipos penales enlazados con la delincuencia organizada, jamás imaginemos que saldrán a fuerza de votos. Eso es un desvarío.
Un criminal no respeta la ley, mucho menos respetará la expresión popular. El delincuente ataca a la sociedad y siempre buscará someterla por la fuerza bruta y, si ejerce funciones de gobierno, construirá todo el aparataje jurídico que lo proteja. Eso es lo que ha ocurrido en Venezuela.
Ni que las oportunidades electorales la pinten los cogollos opositores del color que quieran, jamás se logrará desalojar a los malandros de su guarida que en este caso es un gigantesco cuartel poderosamente artillado y  barnizado por decisiones de las espurias instituciones.
El descaro no tiene dimensiones, lograron convertir una pírrica minoría en una imponente mayoría representada en el lupanar que el oficialismo calificó como asamblea nacional constituyente, que aunque desconocido por más de siete millones y medio de ciudadanos, allí se juramentaron los cuatro gobernadores adecos y que, desobedeciendo la línea del partido. ¡Sí Luis!
No nos queda mucho tiempo.- 
Amigos si la salida no es electoral, pues entonces no hay que seguir dándole vueltas a este enojoso asunto. La salida lamentablemente será traumática. La sociedad civil no tiene armas, ni tampoco quiere tenerlas, en tal sentido hay que solicitar la ayuda. Que se entienda bien, no hablo de golpes de Estado, nada de eso, lo que se implora es el cumplimiento de la Constitución que este régimen forajido ha sido contumaz en desobedecerla.
Venezuela es signataria de infinidades de tratados que protegen los Derechos Humanos y la democracia. En esos pactos internacionales han intervenido organismos del hemisferio americano pero también del mundo entero, esos organismos tienen el mecanismo de ayudar a los pueblos a recuperar la democracia. Es la hora de decir las verdades y saber que los venezolanos sin la asistencia militar estaremos condenados a vivir ad infinitum bajo este yugo tiránico. Y aquí debemos tocar un tema delicado, pues lo que sucede puertas adentro de las FANB debería ser el primer tema discutido por todos, pues la verdad es que el régimen está desmantelando las fuerzas armadas para usarlas con mayor confianza en sus fines oscuros, tanto así, que un día de estos nos van a madrugar y decir que su nuevo nombre será: Milicia de la Revolución Bolivariana. Ojo con esto. Ya hay denuncias de pilotos de la Fuerza Aérea Venezolana donde informan que tienen que esperar para sus entrenamientos entre uno y dos meses, porque no hay aviones o helicópteros; lo que se escucha ocurre en la Guardia Nacional, es más aterrador, nos dicen que hay graduaciones exprés, en tres meses de “instrucción”  ya salen alistados para ese componente.
Señores, mientras en el sector democratico discutimos lo que pasó el 15/Octubre, o el error de los gobernadores de haberse juramentado en la “prostituyente”, en el mundo militar hay un hervidero generado por las perversas inteciones del “castromadurismo”
Siendo esto así, no nos sorprendamos de lo que pueda ocurrir en los proximos días.    

Pablo Aure

miércoles, 25 de octubre de 2017

“Hubo un fraude continuado”/ La Razón.net

Pablo Aure: “Hubo un fraude continuado”

Exdecano de la Universidad de Carabobo: “En dictadura no hay elecciones, lo que hay son negociaciones”

Pablo Aure UC

“No hay forma ni manera de que el oficialismo, en democracia, con un CNE transparente y sin marrullerías, con ese altísimo descontento popular, obtenga más del 80 % de las gobernaciones, no la hay”


Edgardo Agüero Sánchez
Pablo Aure, profesor universitario y secretario de la Universidad de Carabobo (UC), fue uno de los millones de venezolanos que se abstuvo de participar en las elecciones regionales del pasado 15 de Octubre.
Para él, quien también es coordinador general del movimiento Compromiso Ciudadano, en una dictadura como la que vive Venezuela las elecciones no existen, sino negociaciones que benefician al Gobierno.
Cree que la oposición debe reinventarse a partir de los resultados del 15-O. Las 18 gobernaciones que se llevó el Partidos Socialista Unido de Venezuela fueron posibles gracias a un Consejo Nacional Electoral que responde a favor de los intereses de Nicolás Maduro.
Por eso el exdecano de la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de la UC llama al CNE “la casa del truco”.
¿Cómo se explica que teniendo un rechazo del 80 %, el gobierno se haya hecho del 80 % de las gobernaciones?
—Eso, por lo menos, es inentendible, y la única explicación es el fraude continuado, porque, ni lógicamente, ni numéricamente puede justificarse en un gobierno con tanto rechazo haya salido victorioso en tantos estados. Eso lo hemos venido denunciando, por eso quienes decidimos no participar en ese proceso electoral no lo hicimos porque no creamos en la institución del voto, al contrario, es porque la respetamos de tal manera que no podemos prestar nuestro voto para vestir de demócrata a un tirano. Eso es lo que se estila o acostumbra en las dictaduras, no hay elecciones, y las hay sólo cuando el dictador decide hacerlas bajo sus condiciones, es decir, siempre y cuando se garantice que va a salir victorioso.
¿Tuvo alguna incidencia la posición abstencionista?
—Nosotros, los que no creemos en este sistema, en este Consejo Nacional Electoral, nos abstuvimos conscientemente, no por indisposición o indiferencia, sino porque nos negamos a convalidar un proceso viciado desde su comienzo. Viciado, primero, por su temporalidad. Era un proceso que debió darse el año pasado; segundo, porque no se dio de la manera como tenía que darse, es decir gobernadores y consejos legislativos; tercero, por las migraciones; cuarto, y esto es algo que hemos venido denunciando, porque desde el año 2004 el CNE está en mora con los partidos políticos en lo que se refiere a la depuración del registro electoral, hacer una verdadera auditoría en un registro electoral que nadie conoce a ciencia cierta qué es lo que hay en esa casa del truco del CNE, con esos listados o ese registro electoral, pero hay algo más importante que no me explico por qué no se ha denunciado con la suficiente vehemencia por la Asamblea Nacional, y lo digo con dolor, porque, fíjese, en los países del primer mundo, desde donde nosotros importamos la tecnología, en esos países hacen las elecciones manualmente. Nosotros, en un país que se está muriendo de hambre y de mengua, donde más de siete millones de hipertensos no son tratados adecuadamente, donde existe un alto porcentaje de desnutrición, donde los niños se mueren en los hospitales porque se contaminan con bacterias, donde los pacientes de cáncer no tienen el tratamiento adecuado, donde existe el mayor índice de muertes violentas, seguimos haciendo las elecciones con maquinitas. Las máquinas, y eso lo sabemos, son instrumentos programables; la trampa no ocurrió el domingo, eso fue un fraude que ya venía montado. El domingo fue el día de la materialización del fraude. Acuérdese lo que dijo la gente de Smarmatic. Todo eso viene gestándose desde el mismo momento en que no se ha renovado el CNE, de manera que allí está la Asamblea Nacional en mora. ¿Por qué se han negado a designar un nuevo CNE? ¿Luego se tienen que exiliar? Pues sí, que los nombren y que se exilien, y se convoquen elecciones en el exilio, porque si la OEA reconoció al TSJ, ¿por qué no va a reconocer al nuevo CNE? Mientras los venezolanos no entendamos que no estamos viviendo en democracia sino que esto se sostiene por golpes de Estado continuados, jamás podremos encontrar la solución. A esos venezolanos honestos y serios que de buena fe salieron a votar, porque piensan que esa es la única herramienta que tienen, y que yo digo que se aferraron más a la fe que a la desconfianza —decisión muy respetable por lo demás— a ellos les decimos: de esto no es posible salir mediante el voto, y no será posible mientras no se logre desinfectar ese CNE contaminado y viciado, depurar el registro electoral. Sino, todo esto seguirá siendo una gran farsa, un gran engaño, una gran estafa, el cultivo de una esperanza sin posibilidad.
“El 15 de Octubre quedó como un momento para reflexionar, un momento para preguntarnos: ¿por qué sigue estando la MUD ahí?”
¿Falló la unidad?
—El 15 de Octubre quedó como un momento para reflexionar, un momento para preguntarnos: ¿por qué sigue estando la MUD ahí? Ahora, si nosotros sabemos que es imposible salir de esto con los votos, ¿por qué está la MUD ahí? Simple y llanamente, y esto hay que decirlo sin medias tintas, porque no hemos sido capaces de sustituirla.
¿No tiene que ver eso con el liderazgo, con la falta de un nuevo liderazgo emergente?
—Tampoco le echemos toda la culpa a la MUD. Buena parte de quienes no estamos de acuerdo con la MUD tenemos también nuestra cuota de responsabilidad. Esto debe servir como un momento de reflexión para impulsar una verdadera oposición, que no sea la que cohabite con el dictador, y aquí hablo de esos que están pendientes de cuotas de poder y de protagonismo. Una MUD que no sea la que negocie con la voluntad de la gente que sale a manifestar, como si eso fuera una mercancía para poder sentarse con la dictadura en una mesa de negociación, en nombre de una mayoría que dicen representar, cuando en realidad no la representan. Esa realidad se materializó el 15 de Octubre y hora quieren achacarle la responsabilidad de no haber logrado más gobernaciones a quienes nos abstuvimos de votar. ¡Falso! Nunca el elector es el responsable de las decisiones electorales. El único responsable es quien dirige en un momento determinado las opciones candidaturales, el único responsable fue el candidato que no convenció, o que a sabiendas de que no podía lograrlo, se metió en ese berenjenal. De manera que es inadmisible que quieran ahora responsabilizar a quienes nos abstuvimos de votar. Tuvo una alta incidencia que los candidatos no ofrecían programas de gobierno, ofrecían simplemente votar contra algo; eso podrías decírselo a quien milite en una agrupación política, pero no se lo puedes decir al ciudadano común. ¿Cómo le pides el voto a una señora enferma, o que no tiene cómo conseguirle comida a sus hijos, que vote para castigar a alguien, o para demostrar que somos mayoría? No, la gente, y eso es histórico, no vota ni siquiera por agradecimiento, bota por una esperanza, por una expectativa. En este proceso se planteó una campaña muy mala. Primero, la campaña se enfiló en contra de las personas que como nosotros no creíamos en ese proceso electoral. Comenzó muy mal con los discursos de Henry Ramos aquí mismo en Valencia, cuando invitó a la gente, al mejor estilo nazi, a que señalaran a aquellos que promovíamos la abstención. Nos señaló como amigos y cooperantes del régimen, soslayando el derecho que tenemos todos a expresar nuestras decisiones libremente. El voto es un derecho político y debe ser respetado para quien lo ejerce y para quien no lo ejerce, porque es también un derecho ciudadano. Es el derecho de abstenerse a participar en un fraude, en una componenda, o en una farsa electoral como fue lo del 15 de Octubre. Y digo más, aquí no debe haber otra elección si antes no se depura el registro electoral, si antes no se nombra un nuevo CNE y si antes no se definen claramente y sin trapacerías las condiciones de transparencia, como lo dice la Constitución, y que el voto se ejerza en libertad.
“No estamos viviendo en democracia; esto se sostiene por golpes de Estado continuados”
¿Ese comportamiento no es el reflejo del desencuentro entre los distintos liderazgos dentro de la MUD?
—Después de los resultados siempre vienen las especulaciones. Aquí en Carabobo se dice que algunos alcaldes opositores no se comportaron como debían con el candidato de la unidad; esos son cuentos de caminos. Aquí, así hubiese estado la oposición sólidamente unida, los resultados estaban cantados, porque, repito, en dictadura no hay elecciones, lo que hay son negociaciones. Podrá haber un parapeto de elecciones, pero esas cinco gobernaciones que se repartieron fue para darle un barniz a la dictadura de una supuesta democracia, porque allí lo que hubo fue un acuerdo o una negociación para mostrar el mapa, a la luz de los organismos internacionales. Decir, miren, aquí la oposición ganó en estas gobernaciones que antes eran del oficialismo, como para decir que se respetan los resultados y que hay una democracia. ¡Falso! Todos estos son movimientos previamente estudiados y desde luego que es altamente sospechoso el resultado. Fíjese lo ocurrido en Bolívar; para muestra, un botón. No hay forma ni manera de que el oficialismo, en democracia, con un CNE transparente y sin marrullerías, con ese altísimo descontento popular, obtenga como obtuvo más del 80 % de las gobernaciones, no la hay. Eso ocurre es cuando se produce un fraude continuado, que es lo que está ocurriendo aquí. Mire, en dictadura lo importante no es cuantos votan, sino el que cuenta los votos.
Resulta fácil sostenerlo, pero no así demostrarlo. ¿Cómo fue el fraude? ¿Dónde estuvo la trampa, si la hubo?
—Hay un referente indiscutible y es que tú tienes unos indicios claros sobre lo que está aconteciendo. Allí está el descontento generalizado entre la población, están las encuestas, está la opinión mayoritaria de la gente. A lo mejor es imposible demostrarlo técnicamente, porque ese tipo de fraude informático está montado con software. ¿Cómo usted demuestra, por ejemplo, que una persona votó diez o veinte veces con distintas identidades, cuando la identidad, lo que es el registro civil, está en manos también del CNE? Ellos tienen la data de todo el país y la tecnología es muy sofisticada. La única manera de saberlo es que cada organización política disponga del registro electoral y eso nadie lo tiene. Fíjate que en las zonas más rurales fue donde hubo menos abstención, y precisamente en esos lugares más alejados de los centros urbanos existen máquinas en donde siempre por lo general votan casi el 100 % de electores. Eso es imposible que ocurra en condiciones de transparencia, de manera que allí nos encontramos con un elemento más del fraude, pero no lo podemos probar, no tenemos acceso a las fuentes. La única manera es comenzar de cero con un nuevo CNE.
“Los que no creemos en este sistema, en este Consejo Nacional Electoral, nos abstuvimos conscientemente, no por indisposición o indiferencia, sino porque nos negamos a convalidar un proceso viciado desde su comienzo”
Ha habido una suerte de estigmatización del diálogo, ¿no le parece?
—Los primeros meses de este año nosotros, me refiero al sector democrático que adversa a este régimen, salíamos todos los días, estábamos dando un mensaje claro a la comunidad internacional y logramos su reconocimiento, pero luego algunos voceros de la oposición comenzaron a reunirse con el régimen. Conversaciones que después no pudieron negar, sino justificar con un supuesto pre acuerdo o pre diálogo o una aproximación, no sé. Ojo, yo no estoy criticando que se pueda dialogar, porque es normal que los adversarios hablen, incluso los enemigos en la guerra. Mao decía que aún con el tronar de los cañones el diálogo no se puede suspender. La cuestión es para qué es el diálogo, qué es lo que se puede dialogar, en nombre de quién se está dialogando. Aquí era claro el mensaje que estábamos dando en la calle: la salida, la renuncia del régimen; queríamos la restauración de un sistema democrático. Jamás se estaba dialogando por unas elecciones regionales y mucho menos parciales. Como decía Unamuno, la opinión de las mayorías siempre es más convincente que la de las minorías. Se hicieron eco algunos medios de comunicación, se volcaron a darle credibilidad a algunos como Henry Ramos, y nos metieron por un callejón. Resultado: retrocedimos. No obstante, Venezuela no se acabó el 15 de Octubre. El gran llamado es a la sensatez, nunca es tarde para que la gente reflexione. Yo creo que aquí lo que tenemos es que ver hacia delante, y el retrovisor solamente tenerlo para evitar cometer los mismos errores. Este no es un problema de partidos o de antipartidos, este es un problema de Venezuela y de los venezolanos, incluso de aquellos a quienes obligan a carnetizarse para obtener una bolsa de comida; es un problema de reinstitucionalización del país. ¿Qué es realmente lo que queremos? ¿Cambiar el gobernador, cambiar el alcalde, o queremos salir de este sistema detestable, empobrecedor y hambreador del pueblo venezolano?

La reinstitucionalización del país

Usted ha hablado de la reinstitucionalización del país. ¿Por dónde se debería comenzar? ¿Qué tratamiento se le daría a la Fuerza Armada, por ejemplo?
—Diagnosticada la situación venezolana, tender los puentes necesarios, sin tener miedo, en el sentido de hablarles claro, no a los capitostes de la Fuerza Armada, sino a todos sus integrantes, porque allí hay gente cuyos familiares están pasando hambre igual que la mayoría de la población. Aquellos que hayan cometido faltas o delitos menores dentro de la institución, que tengan alguna garantía de que no se va a tomar retaliaciones en su contra y que se apliquen las sanciones de acuerdo al reglamento disciplinario de la institución militar. Ahora, al que se le demuestre participación al frente de delitos mayores tendrá un tratamiento distinto. Lo peor que pudo haber ocurrido en la política es haber incluido al sector militar en los asuntos del Estado. Ellos tienen un rol muy específico en lo referido a lo esencialmente militar. Así como a los curas no se les permite ser candidatos utilizando la palabra de Dios, imagínese lo ventajoso que es utilizando los cañones, los fusiles, las granadas, los aviones, que después de todo están ahí es para la defensa de la patria.