lunes, 24 de abril de 2017

Horas finales

¡Hasta cuándo!
Horas finales
@pabloaure
Nunca antes me había sentido tan optimista como en estos últimos días. Desde luego han sido momentos trágicos, difíciles, sumamente dolorosos para quienes creemos en el derecho a la protesta y en el respeto de los derechos humanos. He visto la represión muy de cerca. He olido “gas del bueno”,  escuchado el accionar de las armas de los organismos represores –léase,  de los contemplados en la ley- y de los paramilitares, que involucran a los colectivos y milicianos. No me lo han contado, lo he vivido. Me solidarizo y me uno al duelo que aflige a la familia de los caídos por esas manos criminales patrocinadas por el régimen del oprobio. Esas muertes no quedarán impunes. Ningún ser humano con principios y valores puede ser indiferente ante lo que ocurre. Me siento orgullosísimo de los estudiantes. De esa juventud valiente que con arrojo defiende sus derechos. Que no le tienen miedo ni a “animal ni policía”, que desgraciadamente, con contadas excepciones -los represores del régimen-, se confunden o dejan mal parado al reino animal,  que nunca atacan sin motivo. No puedo dejar de comentar la actuación encomiable de nuestros alumnos de medicina de la Universidad de Carabobo, que sin estar en las protestas de manera activa, han conformado un equipo de socorro situados muy cerca de donde se desarrollan las protestas, para atender a los que son víctimas de la brutal represión. Para ellos nuestro eterno agradecimiento.
Inmensamente optimista
A pesar de la brutal represión (bueno, no esperemos algo distinto de la naturaleza de los represores), nadie retrocede, al contrario, cada día son miles los ciudadanos que se unen a las manifestaciones y movilizaciones. Ya no hay diferencias odiosas entre clases sociales. Somos un solo país, los del norte y los del sur, los del este y los del oeste. Ricos y menesterosos gritan ¡libertad!
Somos optimistas. Quizá por primera vez en estos largos 18 años vemos el sentimiento venezolano que le hace honor al himno nacional,  Gloria al bravo pueblo. Quienes hoy protestan lo hacen convencidos de que si no es ahora no será nunca. Los laboratorios del régimen pretenden confundir con falsos audios y bolas de rumores, los cuales son opacados o desmentidos –a pesar del cerco mediático- por lo que vemos a diario con nuestros propios ojos. Todos los rincones del país están alzados. Así como lo leen: alzados contra la tiranía, y están dispuestos a no abandonar las calles hasta verla caer. Muchos pensaban que los ciudadanos no aguantarían tantos días en la calle, pero se equivocaron esos pronósticos, pues en una suerte de inspiración natural se multiplican y están dispuestos a todo. Luchar hasta vencer, con las únicas armas que son la fortaleza espiritual y la inspiración de miles de jóvenes literalmente en el campo de batalla. Por cierto, una batalla espiritual la que motiva a nuestra gente: la batalla del bien contra el mal.
Y los militares qué.-
La gran pregunta es esa. Siempre he dicho y lo mantengo que sin el apoyo de la Fuerza Armada Nacional, es imposible desalojar a estos vagabundos del poder. Muchos me han respondido que no contemos con ellos, porque todos están muy bien. Les contesto: ¡falso de toda falsedad! No son todos, apenas es un mínimo porcentaje de los cuatro componentes. Sobre todo de la Guardia Nacional. Pero ya las cosas están cambiando. Porque al igual que lo decían cuando Pérez Jiménez, también recuerdan, como lo dijeron la víspera del 23 de enero del 58, que: “el pescuezo no retoña”.
Transición sin elección.-
Aquí no es el momento de estar pidiendo elecciones, ni mucho menos de pretender apagar las calles ante un eventual anuncio de doña Tibisay  de un cronograma electoral. Amigos el tema ya dejó de ser electoral para convertirse en una estrategia de cambio, distinta a esa modalidad. Con responsabilidad de lo que veo en las calles y de mi convencimiento, que algún sector opositor intente aceptar esa sugerencia de quienes siempre han estado a espaldas de los ciudadanos, será tildado de entreguista. Por eso mucho cuidado. Cierto, Venezuela reclama unidad, pero nuevamente recurro a lo que he dicho siempre, esa unidad es de propósito y no de alcanzar parcelitas de poder. Es la hora de los ciudadanos y los ciudadanos gritan ensordecedoramente ABAJO LA DICTADURA. Les digo a los que se pudieran ver tentados a aceptar ir a elecciones, los ciudadanos están ganando la batalla, y no me refiero a la batalla de haber vencido el miedo, sino la más importante: haber vencido la indiferencia, no se equivoquen con burlarse del sentimiento popular, pues éste también los arrollará.
Presencia en la calle es indispensable
Tengan la plena seguridad de que de esto vamos a salir, y muy pero muy pronto. Los muñecos se mueven más rápido de lo que se imaginan. Maduro está rodeado porque no cuenta con pueblo que lo proteja. Solo le queda una caterva de mercenarios, un grupete muy reducido de Guardias Nacionales, y uno que otro infante de marina. Sabe que en los cuarteles hay un ambiente de insubordinación general, que únicamente están esperando el momento adecuado para hacerlo. Créanme que estamos en las horas finales, habrá transición, y si somos sensatos debemos actuar con sentido de la oportunidad manejando escenarios difíciles para los radicales (me cuento en ese lote, con el entendido que ser radical no es ser irracional). No es cuestión de pactos irresponsables, sino para la tranquilidad del país. No nos sorprendamos de una eventual huida de Maduro y de sus principales colaboradores y luego de un breve gobierno de transición donde la Asamblea Nacional, no como la que quería Maduro, con él en Miraflores sino una que, sustituya los poderes constituidos (incluido Nicolás Maduro) se convoque un proceso constituyente como vía jurídica y ciudadana de reinstitucionalizar el país. Uno de los acuerdos deberá ser, luego del fin de la tiranía, nombrar una Comisión de la Verdad para atender el resarcimiento a las víctimas de esta cruenta dictadura y desde luego para hacer justicia, porque la justicia siempre comienza con conocer la verdad de los hechos sin disfraces mediáticos. Esa Comisión de la Verdad debe estar conformada por personas creíbles y de elevada condición moral.
Finalmente hay que tener claro algo: NO PODEMOS ABANDONAR LAS CALLES. Hoy más que nunca es muy importante que estemos activos. La calle ha sido factor determinante para lograr que el régimen esté en sus estertores. Solo falta darle la estocada final.

Pablo Aure 

martes, 18 de abril de 2017

Comunicado de Compromiso Ciudadano a la opinión pública


Comunicado de la agrupación de Acción Política Compromiso Ciudadano.

Ciudadanos Comprometidos Carabobeños, durante el día de hoy, la opinión publica de nuestro estado se ha visto envuelta en una serie de intrigas auspiciadas desde el despacho de la gobernación que buscan empañar y desvirtuar nuestra lucha de calle. 
Queremos comunicar a la población, en nuestro acostumbrado estilo frontal, llano y sincero, que nuestro objetivo inmediato es uno sólo, la salida del régimen golpista, criminal, que llena de hambre a la población y represivo que hoy está enquistado en Miraflores. Dicha salida, la consideramos urgente y necesaria, como primer paso a una ruta clara de transición hacia una Venezuela libre, desarrollada, próspera, armónica, justa, democrática, segura y de bienestar.
Es por ello que hacemos un llamado a todos los ciudadanos a seguir acompañando las actividades de protesta y calle que organizan diferentes sectores opositores en Carabobo. Independientemente de sus preferencias, algunos más moderados y otros de tono un poco más elevado, lo que importa es seguir haciendo, todos juntos, oposición real al régimen de Nicolás Maduro y sus conserjes regionales. Hemos demostrado nuestra voluntad de ser incómodos a través del reclamo no violento, constitucional y enérgico en todas las vías públicas del país y en las instituciones que se han separado del Estado del derecho.
Insistimos, la protesta debe llevarse a cabo, de manera estratégica, como lo afirmáramos en nuestro comunicado la semana anterior, donde signifiquemos una gran piedra en el zapato a la administración regional,  cuyo papel más allá de gobernación, se ha desempeñado como administrador de la corrupción, la opresión la repartición de la miseria a los pies de la cúpula nacional.  
A ese poder regional, representantes locales de un presidente ilegítimo, declarado legalmente en abandono del cargo y que además apoya a los magistrados golpistas del tribunal supremo. Tenemos el deber ciudadano de decirles ¡Ya basta! Los ciudadanos democráticos y libres no permitiremos que sigan gobernando.
Por lo anterior, reiteramos nuestra voluntad de acompañar y hacer fuerza en  la protesta este 19 de Abril del 2017, de manera conjunta y fraterna con todos los sectores opositores de nuestro estado. En perfecta Unidad de Calle, cuya exigencia involucre la vuelta inmediata a restaurar el hilo constitucional roto, significando esto la salida del poder de Nicolás Maduro.
A los compañeros políticos opositores del estado, nuestra forma de llamar a las cosas por su nombre, así como modo de ser frontales, busca un despertar en la conciencia de todos, enriquecer el debate y las ideas. Este momento es para la unión de objetivos. Llegará el día, cuando volvamos a la república democrática, donde los ciudadanos libres nos evaluarán con sus votos. Hoy nos toca caminar juntos como  hermanos venezolanos para devolver la libertad a nuestro país. Venezuela cuenta hoy y siempre con todos nosotros sin distingo de partidos.
Compromiso ciudadano dice presente el día 19 de Abril en perfecta unidad de calle y objetivos.

Venezuela, te queremos libre, democrática, cívica, justa, en armonía y desarrollada!


En Valencia –Ciudad que volverá a ser Industrial- a los 17 días del mes de Abril del año 2017

domingo, 16 de abril de 2017

19 de abril: ¿para la Defensoría?

¡Hasta cuándo!
19 de abril: ¿para la Defensoría?
@pabloaure
“Nunca tantos debieron tanto a tan pocos” Winston Churchill

Cuando el sábado pasado leí la convocatoria que algunos sectores congregados en la MUD hicieron para marchar el 19 de abril hasta la Defensoría del Pueblo, créanme que sentí una profunda decepción. No puedo entender como en una fecha tan importante, se convocara a marchar hasta una institución tan desacreditada por su regente. Le pregunto a quienes me leen: ¿qué tiene que ver la Defensoría del Pueblo con el acta del Cabildo que originó la renuncia de Vicente Emparan por los sucesos de aquel 19 de abril de 1810? ¿Qué valor simbólico puede tener marchar hasta un parapeto que con su silencio ataca al pueblo en lugar de defenderlo y que está palmariamente parcializado para proteger los desmanes de la dictadura? El objetivo debe estar claro, y cómo he dicho antes, si estamos ante un régimen milico-judicial, ¿no sería más coherente exigir de forma pacífica pero masiva, en las sedes de los cuarteles militares del país, que dejen de sostener a la dictadura? No se trata de buscar confrontación, por el contrario, sería enviar un mensaje de apoyo a todos quienes estando adentro de la institución castrense, saben que seguir protegiendo a Nicolás Maduro y sus cómplices, será el peor error de toda la historia contemporánea de Venezuela.
El grito libertario debe sentirse en las calles, esto es, en todos los lugares del país. Mucho cuidado con caer en la estrategia de desmovilización que se ha dejado correr, la cual consiste en la aceptación de un cronograma electoral regional, como si el problema fuera únicamente por malos gobernadores y no por culpa del sistema comunista y hambreador que ha devastado la nación. Señores, aceptar unas elecciones regionales y dejar intactas las cúpulas gubernamentales enquistadas en Miraflores, en el Tribunal Supremo de Justicia y los malolientes Poderes Moral y  Electoral, es simplemente oxigenar a Maduro y correr la arruga hasta otra oportunidad que será incontrolada y con resultados impredecibles.
Claridad de los jóvenes.-
Durante la mañana de este domingo 15 de abril me reuní con varios grupos estudiantiles y me decían que ellos tendrán su propia planificación para ejecutarla durante la jornada del 19 de abril. Están definiendo el punto de llegada, pero me decían que existen muchísimos espacios que sí representan un lugar para exigir libertad y para reclamar justicia. Tienen muy fresco el allanamiento a la Universidad de Carabobo, decenas de compañeros que aún permanecen convalecientes con heridas graves que les dejarán cicatrices e inmovilidad de alguna de sus extremidades de por vida y hoy, sienten que no ha habido justicia.
Me identifico con los jóvenes que tienen claro que la calle es la salida. Esos muchachos que defienden su patria como el que más, que los tildan de anárquicos o revoltosos que se tapan las caras en determinados momentos para evitar ser identificados porque en un país donde no hay estado de Derecho serían presa sencilla para ser detenidos y torturados por los organismos de represión, esos organismos dizque de seguridad que suelen confundirse entre los regulares e irregulares bajo el edulcorado nombre de colectivos” cuando en realidad son unos asesinos a sueldo.
He visto el arrojo de sus protestas; ellos son blanco fácil porque sus armas están en la pasión que emerge de su corazón y de la mente y, como escudos, por qué no decirlo: una que otra piedra o caucho quemado para evitar el avance de la represión.
Su lucha no es contra la Policía ni contra la Guardia Nacional, ellos protestan para que se escuche su inconformidad su descontento. Ellos están convencidos que Venezuela puede ser un país mejor, claman por justicia, libertad, seguridad. Entienden muy bien lo que algunos políticos no han entendido: a los bandidos no hay que darle más oportunidades para dialogar” Esos muchachos que hoy protestan nacieron y crecieron con la plaga roja en Miraflores, quieren construir un país donde provoque quedarse en lugar de estar pendo en emigrar.
Mi oficio como docente, hoy Secretario de la Universidad de Carabobo, hace que mantenga contacto permanente con los jóvenes, los escucho y no tengo ninguna duda de que están demasiado claros en lo que quieren. Se cansaron de que desde un partido o un ente externo traten de imponerles lineamientos y, están dispuestos a jugársela el todo por el todo. A ellos siempre les digo: nunca se enfrenten cuerpo a cuerpo, porque en las luchas contra policía, Guardia Nacional y malandros no se ganan con las ideas que ustedes cargan en las alforjas, que recuerden que en el momento del combate” quienes dan las ordenes no están en escena pero, además, es imposible ganar una confrontación cuando hay armas de fuego y bombas lacrimógenas accionadas criminalmente por órganos represores. No me cansaré de aconsejar a mis alumnos: cuando vean que la policía y la GN vienen a reprimirlos, es obligatorio que salgan de allí y se vayan a otro sector para continuar sus protestas pacíficas
Fuerzas del orden ¿Cuál orden?
En la conversación con bachilleres de la UC, que luego se transformó quizá en una clase de derecho constitucional y penal, les hablaba de las funciones de los cuerpos de seguridad del Estado, salió a relucir el artículo 68 constitucional donde se establece de manera inequívoca el derecho a la protesta, donde está escrito que en ningún caso las fuerzas del orden público pueden utilizar armas de fuego ni sustancias toxicas para reprimirlas; o sea, ni balas ni gas del bueno. Conversamos de lo establecido en el artículo 55 constitucional que cuyo texto deja muy claro la protección de los derechos de las personas por parte de los organismos de seguridad, esto es, que se les debe proteger y garantizar el derecho a protestar, cosa contraria a lo que esos organismos han venido haciendo, pues sino son los efectivos militares o policiales que evitan las protestas son los colectivos” quienes intentan disolverlas con la inaceptable tolerancia de los que están obligados a garantizarlas y además, a detener a esos mercenarios catalogados de “colectivos”.
Cuán hablamos del orden público, es menester saber quién es el que ha alterado el orden público. La sociedad civil y los estudiantes cuando se oponen al golpe de Estado -o la ruptura del orden constitucional en boca de la Fiscal general- o quienes han mancillado la Constitución. A los militares y la policía decente –que son la mayoría-, debemos decirle que antes de reprimir y creer que están reestableciendo el orden público, analicen primero cuál fue la causa que lo provocó. En este sentido solo bastaría leer el artículo 333 para que actúen apegados a la Constitución y repriman a quienes verdaderamente deben reprimir.  Art 333 Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”

Pablo Aure              

miércoles, 12 de abril de 2017

Victimismo

Victimismo (Wikipedia)

El victimismo o victimización es la tendencia de una persona a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal.1 Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena.2 El victimista se disfraza por tanto de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo inexistente; y/o responsabilizando erróneamente al entorno o a los demás.
En Lógica el victimismo es una retórica demagógica que busca desprestigiar de una forma falaz la argumentación del adversario denotándola como impuesta o autoritaria. Para ello, el sujeto victimista posiciona a su adversario de forma implícita como atacante al adoptar una postura de víctima en el contexto de la discusión.3
En Psicología una personalidad victimista4 o tendencia psicológica victimista que puede llegar a desembocar en una conducta patológica4 como trastorno paranoide5 consiste en una tendencia a culpar a otros de los males que uno padece y resguardarse en la compasión ajena. Esta tendencia se caracteriza por una deformación pesimista de la realidad en la que el sujeto se regodea en el lamento y queda incapacitado para realizar cualquier tipo de autocrítica. Es uno de los pilares de la cultura de la queja.6

Retórica victimista[editar]

La retórica victimista es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones. Para ello el sujeto adopta el rol de víctima dentro del contexto de la discusión, de tal forma que el otro interlocutor queda posicionado implícitamente frente a terceros como un impositor autoritario y su argumentación como mera imposición o ataque. En ocasiones se realiza junto con la retórica del punto medio y se relaciona estrechamente con la conducta megalomaníaca.
De esta forma sus argumentos son difícilmente refutables, pues cualquier contraargumentación queda transformada en prueba de la omnipotencia o sutileza de los ofensores. Por el contrario, cualquier ataque que realice queda envuelto en un manto de candidez ya que supuestamente se está defendiendo justificadamente.6
Ejemplo
«El Sol está a menos de 10 kilómetros de la Tierra».
«Eso no es cierto, el Sol se encuentra a 149.597.871 kilómetros de la Tierra, es un hecho probado».
  • Retóricas victimistas
«Esta persona siempre me está atacando, ahora afirma que miento. Trata de imponer su punto de vista, es injusto».
«Haga el favor de disculparse, mi opinión merece ser respetada. No puede imponer la suya sobre la de los demás. Usted claramente tiene animosidad en contra mía».

Retirada victimista[editar]

En ocasiones, esta retórica va encaminada a no reconocer los errores propios, eludiendo la responsabilidad o la rectificación. De esta forma, el orador victimista logra escabullirse de la discusión desprestigiando el argumento vencedor sin reconocer que estaba equivocado, o como último recurso cuando finalmente se ve incapacitado para exponer un argumento racional.
Ejemplo
«El Sol está a menos de 10 kilómetros de la Tierra».
«Eso falso porque [...] Por todo ello queda probado que el Sol se encuentra a 149.597.871 kilómetros de la Tierra. ¿Podría dejar de afirmar que está a 10 kilómetros? Su filibusterismo y conducta troll está creando confusión entre quienes nos leen».
  • Retóricas victimistas
«¡Y ahora me culpa de confundir a los demás! Desde luego usted no tiene un mínimo de educación. Dejo la discusión, está claro que discutir con usted es inútil, finalmente impondrá su versión».
«Esta persona no para de decir que todo lo que digo es falso. No me queda otra alternativa que desistir ya que se dedica a atacar antes de escuchar siquiera. De todos modos dejo asentado que, el hecho de no expresar más mi opinión, no se debe a que comparta la opinión arriba expresada, sino a que no me queda otro remedio que ceder ante su acoso».
«Que hagan lo que quieran, está visto que desean imponer su opinión. ¿Qué puedo hacer yo, si casi me comen en la última discusión? Está visto que hay quien aprovecha cualquier ocasión para acusar a los demás de mentirosos y trolls

Estrategias victimistas[editar]

En base al recurso del victimismo, cuando la personalidad paranoide desea influir en la toma de decisiones ajena suele acudir a dos estrategias:5

Trastorno victimista[editar]

El victimismo es un trastorno paranoide de la personalidad5 muy común en la que el sujeto adopta un rol de víctima a fin de, por un lado, culpar a otros de conductas propias, y por otro, enarbolar la compasión de terceros como defensa a supuestos ataques.
Mediante una proyección, en el sentido de Sigmund Freud, el victimista recurre a la estrategia mental de colocar fuera de sí la responsabilidad o los males que realmente le pertenecen. En este sentido, la personalidad de víctima o victimismo, consiste entonces en defenderse de posibles situaciones de malestar a través del no reconocimiento y la proyección externa de una determinada situación. Estos se muestran débiles y maltratados para encontrar el apoyo de otros y evitar tener que realizar los esfuerzos que su situación de vida, natural o adquirida les requiere.4
Como esta mentalidad no siempre logra alcanzar los objetivos ésta conduce a su vez con facilidad a la desesperación, el conformismo ante el infortunio e incluso el resentimiento, la ira o el deseo de venganza contra lo que le rodea; formando un victimismo agresivo,6 una forma rabiosa de victimismo que consiste en molestarse por que otros no son como nosotros o como deseamos que sean. En estos casos la tendencia es a atacarlos, acusarlos, etiquetarlos para dañarlos moral, emocional o físicamente en una demostración de intolerancia excluyente.4 Por ello en ocasiones surge junto con la megalomanía, ya que el sujeto, donde no se ve continuamente elogiado y aceptado, se ve víctima de supuestas conspiraciones y hostilidades6 (victimismo integrupal).5

Características[editar]

Deformación de la realidad[editar]

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que la culpa en todo caso es del entorno o los demás.
El sujeto muestra un pesimismo exacerbado frente a la realidad que le rodea, sobredimensionando lo negativo, recelando de lo que surge a su alrededor y presumiendo mala fe. De esta actitud surge un morboso afán por descubrir agravios nimios para sentirse discriminado o maltratado con el fin de achacar a instancias exteriores una supuesta actitud perversa y agresiva que representa todo lo malo que le sucede. De esta forma, su susceptibilidad les lleva a reaccionar con crispación ante la más mínima crítica, elevada inmediatamente a la consideración de grave ofensa.7

Consuelo en el lamento[editar]

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no merece sentirse culpable.
El sujeto encuentra placer en manifestarse como una víctima ante los demás. Esta cultura de la queja en realidad es una forma de llamar la atención, mendigando protagonismo mediante una estrategia de lamentos y forzando la compasión de los que le rodean.6 De esta forma, en vez de luchar por mejorar las cosas el sujeto compite en la exhibición de sus supuestas desdichas.7

Incapacidad de autocrítica[editar]

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no tiene la culpa de nada de lo que hace.
El sujeto victimista es incapaz de extraer una crítica constructiva de lo que le rodea, tendiendo a considerar como enemigo a cualquiera que se atreva a hacerle alguna corrección. A lo sumo será capaz de aceptarla cuando provenga de alguien que le resulte afín. De esta forma, el victimista se autocontempla con indulgencia, eludiendo su verdadera responsabilidad, sintiendo que su posición de víctima justifica todos sus actos. Para las personas que caen en esta actitud, todo lo que les hacen a ellos es intolerable, mientras que sus propios errores o defectos son sólo simples futilezas sin importancia que sería una falta de tacto señalar.7

Véase también[editar]

La victimización como estrategia política

La victimización como estrategia política

En Sinaloa y el país varios políticos han adoptado esta conducta para tratar de ganar adeptos, pero abusar de ello puede reflejar debilidad y generar rechazo

La victimización es una estrategia de corto plazo.
Guasave, Sinaloa.- La “victimización política” es un comportamiento o conducta en la cual el político o candidato se presenta hacia el público como víctima de una injusticia real o ficticia, regularmente cometida por el partido en el gobierno o un grupo político contrario al suyo.
En México y particularmente en Sinaloa en donde la lucha por la gubernatura, 18 alcaldías y 40 diputaciones locales ha entrado en su última recta, no sería extraño que el ambiente electoral empezara a enrarecerse con la utilización de esta estrategia.
Y es que de acuerdo con el doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia, Fernando Barrientos Del Mazo, algunos políticos suelen utilizar la victimización como una estrategia para atraer el apoyo de ciudadanos o la atención del electorado.
¿Estrategia?
En la entidad destacan algunos casos recientes de agresiones que pudieran ser utilizados como estrategia.
Por ejemplo, el candidato del PAS, Héctor Melesio Cuen, quien interpuso en marzo una demanda civil en contra de la periodista y defensora de los derechos humanos Teresa Guerra Ochoa, acusando presunto daño moral.
Incluso a finales de abril aparecieron al interior de la UAS en la capital sinaloense una serie de mensajes en los que presuntamente se amenazaba de muerte al candidato, “pintas” cuyo origen fueron puestos en duda de inmediato por el presidente municipal de Culiacán, Sergio Torres, quien de paso sembró la duda sobre si esto se trató de un intento por quedar como una víctima.  
El caso más reciente es la agresión a balazos hacia el patrimonio del candidato a diputado por el Distrito 12 de Culiacán, Andrés Félix, quien la mañana del 13 de mayo se dio cuenta que su vivienda y vehículo habían sido baleados con armas largas. De los agresores nada se sabe, incluso el afectado declaró a los medios tener la conciencia tranquila.
Como parte de la guerra sucia hacia Quirino Ordaz, candidato del PRI a la gubernatura, este sufrió la quema de tres espectáculares durante la madrugada del pasado 6 de mayo en Culiacán, hecho en el que se presume la participación de cuatro civiles.
El pasado 6 de abril, al candidato del PAS a la alcaldía de Navolato, Aarón Aldana Castro, le quemaron parcialmente su auto afuera de su casa, hecho que fue denunciado ante la PGJE, pues dijo temer que la agresión esté relacionada con el proceso electoral.
A partir de la serie de actos vandálicos contra diversos candidatos, Malova declaró la semana pasada que teme que pudiera presentarse un exceso de violencia vinculada a la elección en los próximos días.
A finales de abril aparecieron varios mensajes en forma de “pintas” en instalaciones de la UAS en Culiacán, firmadas supuestamente por “Los Zetas”. La dirigencia del PAS dijo que eran amenazas de muerte hacia el candidato. 

EL CASO MALOVA.
Durante el proceso electoral del 2010, Mario López Valdez, candidato de la alianza opositora, y rival del priista Jesús Vizcarra, fue obligado por el Consejo Estatal Electoral, entonces presidido por Juliana Araujo Coronel, a retirar toda la propaganda con el acrónimo “Malova” y la palabra “Corazón”.
Esta acción fue interpretada como una cargada del órgano electoral hacia el empresario de la carne y alfil del gobernador en turno, Jesús Aguilar Padilla, pues impidieron a la coalición opositora utilizar las frases: “Con Malova”, “De corzón por Sinaloa” y “Cambio de corazón por Sinaloa. Esto indignó a los votantes y al final favoreció a Mario López Valdez.  
¿Arma de doble filo?
Pero qué tan efectiva suele ser esta conducta de la victimización y por qué es tan socorrida en tiempos electorales. Sobre esa posibilidad de potencializar esta estrategia de manera electoral, el investigador del departamento de Estudios Políticos en la Universidad de Guanajuato, Fernando Barrientos, afirma que ello es posible sólo si existe una identificación entre el político que se victimiza y el electorado que se ha sentido igual víctima de la misma injusticia, pero ese electorado  siempre será reducido.
“El político tratará de atraer a más electores apelando a las pasiones que puede despertar la posibilidad de que los ciudadanos supongan que igualmente pueden ser víctimas”. Aclara, no toda victimización tiene efecto, pues depende de qué se está victimizando.
“Si es una acusación de corrupción, cualquiera que sea la modalidad, y el político asegura que es víctima de una acusación falsa, el efecto positivo será menor, quizá con sus allegados los una más pero no siempre se puede asegurar que ello suceda”.
Contrariamente, agregó, una acusación con visos de verdad alejará a sus partidarios, como sucedió con Humberto Moreira, el exgobernador de Coahuila que en el 2013 fue contemplado en la lista de los “10 mexicanos más corruptos” por la revista Forbes, quien se victimizó pero sus amigos se alejaron de él. Incluso en enero pasado fue detenido en España bajo la sospecha de dinero ilícito pero ya está en México, libre. 
Barrientos Del Mazo precisó que la victimización sólo sirve para atraer la atención, pero los electores además de evaluar las propuestas también quieren ver en el candidato una figura centrada que represente el poder político, por lo que intentar mantenerse como víctima por largo plazo tendrá efectos contrarios, sus partidarios se alejarán y los electores que no tienen partido tampoco lo verán como una opción.
El 13 de mayo por la mañana fue atacada a balazos la camioneta y vivienda del candidato del PRI a la diputación por el Distrito 12, Andrés Félix. Se investiga el móvil. 
“Mantener la victimización como bandera de largo plazo es también símbolo de debilidad”, añade el politólogo entrevistado por EL DEBATE.
Afirmó que para identificar cuando se trata de una estrategia política más que una real amenaza, los medios de comunicación juegan un rol fundamental, pues ellos pueden confirmar o desmentir si es un asunto real o ficticio.
Incluso advirtió que cuando pudiera parecer una estrategia desgastada siempre aparecerán políticos y candidatos que traten de utilizarla.
Funciona, depende del contexto, dijo, y se refirió al desafuero del entonces perredista Andrés Manuel López Obrador, promovido en el 2004 por el presidente Vicente Fox y parte del conflicto por la expropiación de una parte del terreno conocido como el Encino en el 2000 para construir un acceso a un hospital privado.
El investigador afirmó que en parte sí fue un caso de victimización, sobre todo al comienzo, pero añade que como estrategia López Obrador supo transferir ese proceso a un asunto de competencia electoral desleal.
“No se mantuvo como víctima de un proceso judicial mal planteado, sino un ataque del gobierno en turno. Logró emplear una mala utilización del sistema de justicia administrativa a su favor”, precisó.