lunes, 12 de octubre de 2015

Lobos solitarios

¡Hasta cuándo!
Lobos solitarios
Pablo Aure
pabloaure@gmail.com
@pabloaure
Nos hemos olvidado de las últimas elecciones presidenciales en las que evidentemente ganó Henrique Capriles, pero no cobró. Muy pocos saben lo que pasó después de aquel anuncio de Capriles diciendo “No vamos a reconocer los resultados hasta que se abran todas las cajas”. 
Que se entienda bien, no juzgo a Capriles por lo que posteriormente hizo, quizá muchos hubiesen hecho lo mismo. Porque no había un “Plan B”. 
Hoy decimos sin cortapisas: la política de estos tiempos exige pantalones largos y, desde luego, menos cálculos personalistas o grupales. 
Si bien es cierto que el rechazo hacia Maduro es elevadísimo, también es verdad que nada ha cambiado para evitar que “los colectivos” del terror desalojen a nuestros testigos de los centros de votación con la mirada complaciente del “Plan República” ¿O les parece casual que el régimen no quiera observadores internacionales? 
La abstención es capitular
Si el 6D nos abstenemos de votar estaríamos rindiéndonos sin pelear. No renunciemos al ejercicio democrático del voto para llenar las páginas del expediente criminal electoral revolucionario. 
Hay muchos “lobos solitarios” a quienes suelen calificarlos de radicales, pero que están conscientes de lo que aquí escribo. Y estoy seguro de que con procedimientos nada ortodoxos están planificando las estrategias para lo que se debe hacer luego del 6D, que no es otra cosa que reconducir el eventual desencanto o frustración. 
Indigestión social
Esto ha sido una carrera con obstáculos, de engaños, de trampas y reacomodos. Soy un obstinado defensor del voto. Tan es así que hemos considerado que más que un derecho debemos volver a estatuirlo como una obligación. Pero en la Venezuela de hoy ese instrumento no es suficiente para dar un golpe de timón. Hay que votar, cierto, pero también es menester conversar con el adversario y en algunos casos con el enemigo. No es cuestión de pactos de convivencia, sino para persuadirlos de cambiar el sistema. Siento que ya se han comenzado a construir las bases de los puentes con aquellos “revolucionarios, chavistas y antiimperialistas” que están dispuestos y convencidos de que esta “Revolución” fracasó. 
Si el 6D se materializa el fraude que está en curso desde hace rato y los fervientes candidatos a diputados no tienen las agallas ni la planificación requerida para defender los resultados que de acuerdo a todas las encuestas deben arrojar las votaciones, pues -que nadie lo dude- eso servirá como un laxante político social para execrar a aquellos dirigentes de papel que fueron construidos por cogollos en oficinas y botiquines, donde a lo largo de estos infaustos 16 años se han venido repartiendo las migajas que representan sus “cuotas de poder” 
Hay “lobos solitarios” en todas partes: en las iglesias, en las barriadas, en las urbanizaciones, en las gobernaciones, alcaldías y, también, en los cuarteles; que saben que el país no se acabará el 6D, sino, por el contrario, ese día renacerá una dirigencia que nada tendrá que ver con la Asamblea Nacional.
@pabloaure 

viernes, 9 de octubre de 2015

El reto de la articulación de liderazgos transicionales/ @SJGuevaraG1



Opinion

POLÍTICA Venezuela

EL NUEVO MODO

Economía XXIX
Santiago José Guevara García* / 09-10-2015
Santiago José Guevara García
El reto de la articulación de liderazgos transicionales. Los partidos venezolanos –de naturaleza carismática o tradicional- tienen la tarea estratégica y organizativa hecha: son franquicias y mandan sus dueños. Recuérdese el llamado Comando Simón Bolívar: un súper cogollo, para la supuesta acción de una coalición.

El liderazgo transicional, por su parte, no tiene la tarea hecha. Debe comenzar casi de cero. Es variado, complejo, disperso y no tiene claro ni el cometido, ni el proceso necesario al cambio. Toca articularlo bien. Es tarea medular. Para un modo muy especial de organización. No al estilo partidista. El artículo de hoy es parte de esa articulación.

Permítanme, por favor, basarme en un relato personal. Pasé unas cuantas jornadas de mi vida pensando y trabajando el asunto en la realidad misma. Lo asocié siempre a metáforas e iniciativas diversas. Todas, en un mismo sentido.

Hablé de “Relanzamiento Nacional”, “Tiempos de Desenlace”, “Venezuela Postchavista”, “Modelo de Gestión Política”, “Iniciativa Transicional” y otras. Eso, con inmersiones diversas –diría casuísticas- en la actividad política. En casos, con partidos; pero, no en partidos.

En tiempos de la Coordinadora –en el Capítulo Carabobo fui secretario ejecutivo, coordinador de estrategia, responsable de relaciones con la logística central y, por la fuerza de los hechos, también responsable de medios- todo marchaba muy bien, hasta que los caudillos familiares que dominaban la política democrática regional y sus “piezas”, o los calculistas nacionales decidían actuar, por conveniencia electoral propia. 

Sí, las elecciones en contextos autoritarios pueden ser, y son, un elemento de desmovilización de los agentes y factores de cambio. Podrían no serlo. Pero, lo son. Cuando no internalizan los procesos necesarios –político, cultural, institucional, económico y social- se convierten en barreras al cambio. Actúan en función de “espacios”, no de avances históricos. Son patológicamente electoralistas. Y, con ello, colaboracionistas.

Después de la Coordinadora he tenido diversos episodios en los cuales he procurado avanzar en el acercamiento con pares, después de la clara diferenciación de los aliados y afanes específicos necesarios. No cualquier compañía o proyecto. Esta distinción es clave.

Lo hice, con especial énfasis en el proyecto de cambio y el concepto de organización para el activismo, alrededor de una precandidatura presidencial radical y de personalidades, grupos y supuestos nucleamientos en la misma línea. Insistí en plantear la metáfora transicional y la importancia de la articulación para la acción, más que el cómodo concepto de unidad.

No he tenido éxito. Es un asunto de carencias diversas, además de las limitaciones de la acción personal: 1°) vedetismo de algunos, 2°) fallas de autoestima de otros, 3°) falta de autoconocimiento, 4°) debilidad en la posesión de una metáfora apropiada y 5°) vulnerabilidad ante los manejos mediáticos favorables al establecido manejo de partidos y líderes partidistas. Todo, en un contexto secuestrado por el rentismo y el patrimonialismo de los caciques de las cúpulas, ya no solo partidistas, sino del “sistema”.

No quiero hacer un ejercicio permanente de iconoclasia, pero he sostenido que ni la dirigencia partidista conocida, ni cierto presunto transicionalismo, de boquillas y bastante ignorante, son el liderazgo apropiado para un cambio transicional. 

Nadie tiene que ser excluido de un proceso de ese tipo, pero sus signos son: 1°) el cambio y no el productivo equilibrio, 2°) las instituciones y la organización y no la discrecionalidad y 3°) la procura del éxito competitivo y no las barreras a la entrada de otros y el poder de monopolio en la política y contextos asociados.

El liderazgo transicional tiene que: 1°) desechar los liderazgos tradicionales (caudillo, clan, familia, etc.) y carismáticos (la política basada en una persona y su sino); 2°) saber y apreciar que el cambio está en él y en más nadie conocido, 3°) reconocerse y prepararse como agente de cambio; 4°) dotarse de los conceptos y medios instrumentales para eso; y 5°) internalizar que los aparentes aliados no solo no lo son, sino que le impedirán su tarea.

En los últimos tiempos me dediqué a una tarea casi de kindergarten, intentado mostrar a ciertos cercanos la facilidad del ejercicio de articulación, en vez de los más exigentes de la coordinación y la organización. 

Por la vía de un grupo de opinión, “Iniciativa Transicional Venezolana” llegamos a avanzar una gestión de muy alto nivel, a favor de progresos en el impasse del año pasado, en la cual invitábamos, solicitábamos (y reconocíamos) capacidades; a la vez que mostrábamos nuestra disposición a apoyar iniciativas similares de otros. La ausencia de respuestas y la pérdida de la oportunidad fueron el signo. 

Decíamos, en general, por ejemplo, que si un liderazgo cualquiera planteaba una iniciativa interesante, otros podían apuntalarla, con la posibilidad de que luego se invirtieran los roles y se fuera articulando progresivamente, desde lo más formal (suscribir iniciativas, por ejemplo) hasta lo de mayor compromiso y efectivo trabajo conjunto. 

No funcionó. Hoy, por razones diversas, estamos convencidos de la conveniencia de un efecto polarizador, por la vía de un liderazgo fuerte, entre convencidos de la metáfora transicional rigurosa; es decir, no solo discursiva. La dilución de liderazgos, entre pares absolutos, tiene sus limitaciones. El polo crea un campo de fuerzas necesario.

Los elementos que definen esa fortaleza del liderazgo pueden ser de diferente naturaleza; pero ella debe estar revestida de los atributos mencionados en “Economía XXVII”, lo cual exige en condiciones y capacidades. E insisto: no son cualesquiera.

Pues bien, dadas las condiciones de liderazgo y la aceptación de lo relevante de la articulación, nos toca ahora avanzar a los factores transicionales distintivos necesarios. El “qué” y el “para qué” de una transición. Como factor importante del “Modelo de Gestión”. 

Ya no serán solo los dones del liderazgo y la capacidad de articulación, sino el contenido y el propósito de la transición. A eso vamos en los próximos artículos.

El tiempo apremia. El país podría estar entrampado por múltiples juegos que no son precisamente de su interés. Habrá que apurar la maduración de las condiciones necesarias a evitarlo. Extremaremos el trabajo. Venezuela revienta. Evitemos la debacle.

* Santiago José Guevara García
(Valencia, Venezuela)
sjguevaragarcia@gmail.com /@SJGuevaraG1

Pablo Aure Conversando con @CharitoRojas crisis universitaria

Escucha Conversando con crisis universitaria por Pablo Aure en soundcloud.com/pablo-aure/conhttps://soundcloud.com/pablo-aure/conversando-con-charitorojas-1

miércoles, 7 de octubre de 2015

Pablo Aure: La inflación pone en peligro formalidad y ceremonial de actos de grados académicos



Valencia, 7 de octubre de 2015. Pablo Aure, Secretario de la Universidad de Carabobo mostró su preocupación por la crítica situación que vive la universidad venezolana. “El día de hoy quiero dirigirme a todos los venezolanos, pero especialmente a toda la comunidad universitaria, la emergencia nacional que padecemos en la actualidad se torna más oscura, y llega a abarcar aspectos esenciales de la vida diaria”, dijo.
“Fíjense, ya el ceremonial que caracteriza los actos de grado de la UC se ven en peligro, el Consejo Universitario tomó la decisión de aumentar los aranceles de grado de 20 a 40 unidades tributarias, y aun así, los proveedores no garantizan que se mantengan los precios de las estolas, las marsupias, las medallas, el papel para la elaboración de títulos, porque son materiales importados, es decir, casi todos los días hay un nuevo precio, y bajo esta situación no hay garantía de nada”, expresó.
Aure recordó que la Universidad es una institución pública, y para poder hacer una compra necesariamente pasa por un proceso establecido en la Ley de Contrataciones Públicas, sobre lo que precisó “si la propia casa de la moneda que nos surte del papel para los títulos no mantiene sus precios, ¿qué podemos esperar del resto de los proveedores?; y aunado a esto  debo aclarar que la UC, como ninguna Universidad autónoma del país cuenta con partida para la realización de  los actos de grado, todo se paga con los aranceles, que es el único cobro que se le hace a los estudiantes en 5 o 6  años de la carrera”.
El Secretario aseguró estar sumamente preocupado por el futuro de la Universidad de Carabobo, sobre el cual agregó “por decir solo un parte del problema, las carreras de Ciencias de la Salud, Ingeniería, Odontología y Facyt no tienen reactivos para las prácticas, hay muchos materiales de laboratorios dañados y no se cuenta con el presupuesto necesario para reponerlos porque son muy costosos. Esto sin mencionar, los equipos que constantemente se dañan por las fallas del sistema eléctrico, y la precariedad del presupuesto y el alto costo de su reparación o reposición hace imposible que se realicen” El gobierno está condenando a la extinción de la Universidad venezolana.
Y continuó, “pero la crisis no se detiene allí, la realidad es que los profesores con estos sueldos de hambre no pueden adquirir un vehículo para asistir a sus labores, tampoco pueden repararlos si se les dañan e inclusive el sueldo es insuficiente para pagar ni siquiera un servicio de taxi diario para ir a dar clases, imagínense el drama que viven aquellos que dan clase en el horario nocturno, sin mencionar que cada día más autobuses dejan de prestar servicio por falta de cauchos o cualquier otro repuesto. Es una realidad que socaba la calidad de la educación, me pregunto ¿será eso lo que quiere el gobierno Nacional?, el mismo que “defiende la gratuidad” de la educación, pero ordena su ocupación mediante una sobrepoblación estudiantil y al mismo tiempo no aprueba los recursos suficientes para el funcionamiento y el equipamiento mínimo de la universidad”. 

martes, 6 de octubre de 2015

Pablo Aure tiene más 470 días preso en Carabobo

Valencia, 06 de octubre de 2015 / Especial. Pablo Aure, dirigente político independiente y Secretario de la Universidad de Carabobo acudió al Palacio de Justicia en horas de la mañana de este martes, para cumplir con el régimen de presentación que tiene impuesto desde junio del año 2014. A su salida declaró sobre el proceso que se lleva en su contra.

“Ya son más de 470 días con medida de prohibición de salir del estado Carabobo y régimen de presentación cada 15 días. Con la presentación de hoy ya son 35 veces que he venido al Palacio de Justicia, solo para constatar que mi expediente está paralizado, por eso, mi defensa desde hace dos semanas solicitó ante el Tribunal se fije el plazo para culminar la investigación o archivo de las actuaciones, de acuerdo al Art. 295 del COPP, que establece un lapso de investigación al Ministerio Público de 8 meses, y  ya han transcurrido 15 meses sin que se haya producido un acto conclusivo, y aun al día de hoy no tenemos respuesta”, precisó.

El dirigente además denunció que se le ha violado su derecho a tener al día sus documentos de identidad. “El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) me tiene bloqueado del sistema, no me permite tomar la cita para renovar el pasaporte, y en la oficina lo único que me dicen es que el sistema automáticamente me genera una prohibición de emisión de mi documento de identidad por el proceso penal que tengo abierto, es decir, además de no respetar los lapsos procesales, también violan mi legitimo derecho de tener al día todos mis documentos de identidad”.

En relación a la actual situación de inseguridad que vive la nación, Pablo Aure, calificó de grave los recientes ataques con granadas en diferentes partes del país. “Como profesor del área de ciencias penales y criminológicas debo decir que estoy muy preocupado por los hechos violentos recientes en los que se ha visto involucrado el uso de granadas, es muy raro pero también muy grave, eso entra dentro del concepto de terrorismo, porque busca causar terror de manera sistemática en la colectividad, y como respuesta, sospechosamente no hay ninguna investigación seria por parte de los organismos competentes”.

Los alquimistas de la esperanza/ @DimitryBelov

Los alquimistas de la esperanza/ Dimitry Belov
Tamara nació en una pequeña aldea en el lado Ruso cerca de la ciudad de Volnovaha, al norte del mar de Azov. Fue la mayor de las tres mujeres de un matrimonio de cinco hijos. Los comunistas de esa zona, los soviéticos, no tardaron en declarar a su familia “Enemigos del pueblo” por negarse a inscribirse en el partido socialista y resistirse a ser expropiados de una parcela que les servía como hogar y que cultivaban para sustento de la familia. En medio de los tumultos de la segunda Guerra, tuvieron que emprender la huida para no engrosar la estadística de los 10.000.000 de kulaks aniquilados por Joseph Stalin. Durante su peregrinaje, fueron víctimas de incendio de la vivienda donde lograban establecerse en tres ocasiones (dos veces por parte de los comunistas estalinistas y una por los Nazis –Nacional Socialistas-), en algún momento llegaron a sobrevivir 7 días sin conseguir alimento. Como muchísimos otros, perdieron un buen número de familiares en el camino. En la avanzada Nazi, Tamara queda detrás de la línea alemana. Ella, su madre y hermanos, para ese momento son vistos como desertores del régimen comunista y son acogidos por un programa Alemán donde les daban alojamiento en campamentos y raciones de comida a los refugiados rusos, a cambio de trabajo como obreros en las diferentes fabricas del 3er Reich (esclavitud moderna a cambio del perdón de sus vidas). Tamara, quien para la fecha todavía no alcanzaba los 18, trabajo dos años como obrera en una fábrica de quesos en Múnich y vivían en las barracas de refugiados. Allí conoció a Pedro (o tal vez algún tiempo antes), con quien se casa cuando apenas finaliza la segunda Guerra mundial con la capitulación alemana. Ya en 1946 nace su primer hijo.
La joven pareja y la familia materna toman la decisión de aceptar enrolarse en el programa de reubicación de refugiados, no sin antes adquirir pasaportes de otra nacionalidad por miedo a ser identificados por los comunistas rusos quienes para esos días tenían el control de Múnich. Escogen que su destino seria Venezuela, entre tres opciones, siendo las otras dos Canadá y Argentina –La única razón para tomar esa decisión es que le informaron que en el país caribeño no existía el  frio que les había hecho sufrir tanto en su peregrinar-. La familia llega a Guigue, Edo. Carabobo, cuando apenas comenzaba la década del 50. Allí se reúnen con refugiados de Polonia, checoslovacos, ucranianos, húngaros, yugoslavos etc. Todos en la misma situación, todos en la misma precariedad, todos víctimas casi de la misma tragedia.
Al llegar a Valencia, luego de un breve periodo en Puerto Cabello, es que Tamara entiende el noble papel que cumplió Venezuela en la acogida y recepción de refugiados de todos los destinos. Alemanes, Ingleses, polacos, italianos, españoles, portugueses etc. Todos llegaron a la tierra venezolana con el mismo objetivo, ¡sobrevivir! Aunque en el camino terminaran transmutando espiritualmente como alquimistas de la esperanza.  Aquellos quienes de la tragedia humana se convirtieron en testimonios de sobrevivencia, vida digna, emprendimiento y evolución. Aquellos que no se abatieron ante la calamidad y florecieron entre las cenizas de sus propias dificultades.
Pedro, el esposo de Tamara, abandonó este plano al poco tiempo de llegar a Venezuela víctima de un cáncer, pero no sin dejar dos años antes,  en esta tierra, a otro hijo del matrimonio. Tamara por su lado, viuda muy joven, no se amilanó, trabajó como cajera del supermercado Tarka en el centro de Valencia. Establecimiento que luego alquiló a su dueño, el Sr Tarka, y después adquirió para hacerse como propietaria. Levantó a su familia con ayuda de su madre y sus hermanos. Incluso se volvió a casar. No guardó rencores, no guardó odios, vivió de manera plena, digna y feliz. A sus ochenta y seis años, un 5 de Octubre del 2014 se despidió de nosotros para irse a reencontrar con algunos de los suyos.
Antes de irse y durante toda su vida, Tamara, con su ejemplo y su vida nos enseñó a no creer en socialistas ni comunistas. Pero mucho más importante, al igual que muchísimos otros criollos y extranjeros nacionalizados o no, fue testimonio vivo de la fórmula para transformar la desgracia en ganancia, transformar la desesperanza en ilusión y transformar lo que está destinado a morir de vuelta en vida. Esa fórmula, que no es otra que la mezcla equitativa del trabajo honesto y constante, la vida austera, el emprendimiento responsable, el respeto hacia los vecinos y el amor por la familia, la profesaría  con cada acto de su vida, esperanzada que algunos de quienes le seguimos, no solo la entendamos sino la pusiéramos en práctica. Esa y no otra es la fórmula utilizada por muchos ciudadanos del mundo que juntos han logrado reconstruir sus países.
Hoy, veo alquimistas de la esperanza donde quiera que vaya, los veo venezolanos, africanos, sirios, cubanos, y provenientes de muchos otros países donde los diferentes regímenes, de “la época más pacífica de nuestra historia”, obligan a los que piensan distinto a conseguir otras vías de subsistencia para asegurar la vida de sus familias. Siempre habrán tiranos, dictadores y totalitaristas en el mundo, pero por cada sombra que surja debemos ser portadores de un mayor número aún de luces: Nuestras raíces, nuestros principios y valores.

Que tu memoria sea eterna…

lunes, 5 de octubre de 2015

Plan “B”para las parlamentarias

¡Hasta cuándo!
Plan “B”para las parlamentarias
 Pablo Aure
@pabloaure
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” Albert Einstein
Ciertos sectores de la oposición siguen actuando como si estuviéramos frente a una campaña electoral tradicional. Tienen memoria corta. ¿Cuál es la razón para no hablar con claridad? ¿Miedo a ser sustituidos? ¿Miedo a provocar abstención? O miedo a qué. Si tenemos miedo de hablar claro y con sinceridad estamos contribuyendo a que nos topemos con otra frustración colectiva. 
La salida: tender puentes
¿Cómo lograr una salida? Algo así como el acuerdo que hoy discuten las FARC y Santos, o como lo han hecho en otros países. No hablo de golpe de Estado; me refiero a negociar la salida poco a poco y con ciertas garantías. La frustración es generalizada. 
A la MUD le exijo respeto. No nos lleven de elecciones en elecciones como bobalicones, pendientes de una que otra gobernación o alcaldía, cuando lo medular es salir de este sistema improductivo que tenemos.  
Hoy les escribo a sabiendas de las críticas que estas líneas generarán entre los radicales de ambos bandos. Me cuento en el lado de los radicales que defienden ideales y convicciones, pero jamás me cuenten en el grupo de los irreflexivos. Toda la vida hemos luchado por la justicia y por la verdad, y hemos enseñado en las aulas de clases que sin la segunda difícilmente podremos conquistar la primera. 
Tenemos que izar la bandera de la paz y de la prosperidad. Con dolor hay que decir que algunas veces y en casos particulares o grupales tenemos que sacrificar la justicia para garantizar la paz colectiva. No me refiero a la paz sin libertad, porque estaríamos aceptando la sumisión. Invoco la paz libertaria, con respeto al ciudadano que implique la restitución del Estado de Derecho. Eso se pudiera lograr negociando la transición. 
Estamos en un callejón sin salida
El régimen y el sector democrático están acorralados. Ninguno dará su brazo a torcer ¡O ellos o nosotros! Craso error. En esa disyuntiva ellos siempre se mantendrán, porque tienen las armas y carecen de escrúpulos ¿Por qué mejor si pensamos en ellos y en nosotros? Si manejamos el 6/D bajo ese esquema muy probablemente tendríamos muchos motivos para estar ilusionados con las elecciones parlamentarias, la cual ganaríamos en condiciones normales. Pero si no ha habido conversaciones con el oficialismo para enrumbar a Venezuela hacia otro destino les confieso que tendremos otra frustración cuando Tibisay anuncie lo que algunos no esperan. 
¿Con quién tender puentes?
Con quienes tengan poder de fuego y también con quienes manejen gobernaciones y alcaldías. O sea, con militares y civiles. Los primeros son necesarios porque constituyen la policía constitucional. Que no se mal interprete ni una sola de las líneas de este escrito. Lo que pido es que se respete la voluntad de los electores, estableciendo ciertas condiciones que sean aceptadas por los capitostes del régimen. 
En ese compromiso debería involucrarse como garantes (o fiadores) sectores de la comunidad  internacional; ¿Qué tal si del Vaticano sale el nombre de uno de esos garantes?