lunes, 26 de abril de 2010

Irrumpe una fuerza

El Carabobeño 26/04/2010
¡Hasta cuándo!
Irrumpe una fuerza

Pablo Aure
El plato fuerte de hoy, sin discusión alguna, son los resultados de las elecciones primarias celebradas el día de ayer. Pero antes de ello, queremos examinar el acuerdo de la Mesa Unitaria Democrática publicado el día sábado, en el que los partidos que la conforman designaron 143 de los 165 candidatos que aspirarán convertirse en diputados a la Asamblea Nacional, y los 22 restantes serían el producto de las recientes elecciones primarias.
Entiendo que ese acuerdo desde el punto de vista organizacional fue un gran avance, pues el pueblo pedía a gritos UNIDAD y los partidos le cumplieron. “Le prometimos al país que lograríamos acuerdos unitarios para presentar las candidaturas a todos los cargos de la Asamblea Nacional (AN) y lo hemos logrado”, fueron las palabras de Ramón Guillermo Aveledo al momento de anunciar los nombres de los escogidos.
Ahora bien, y como dicen en el llano, que “no hay garabato derecho”, mucha gente en distintas entidades federales no está muy contenta con ese acuerdo porque sintieron que de alguna forma sus candidatos naturales fueron excluidos.
Siempre hemos dicho que los pactos hay que cumplirlos, siempre y cuando, desde luego, no sean contrarios a una norma superior, pues de lo contrario convalidaríamos una arbitrariedad. Hago esta aclaratoria porque me temo que el acuerdo al cual se llegó el sábado, al menos en lo que se refiere al estado Carabobo, no se puede cumplir. Me explico: la lista la encabezará el Dr. Henrique Salas Römer, cuyo nombre nadie puede objetar, ya que su organización política es la primera fuerza de la región; pero en el segundo puesto de la lista la Mesa aceptó que también un representante de Proyecto Venezuela ocupara ese puesto, lo cual, guste o no, tampoco deberíamos criticar porque, repito, esa decisión es producto de un acuerdo nacional. Siendo el seleccionado y propuesto por Prove, Carlos Eduardo Berrizbeitia, un ex diputado que, nadie puede negar, lo acompañan aquilatados méritos para volver al Parlamento. Pero, lamentablemente, por Carabobo, desde el punto de vista jurídico, esa postulación sería nula, ya que en el artículo 188 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, dentro de los requisitos para ser diputado, está “haber residido cuatro años consecutivos en la entidad correspondiente antes de la fecha de la elección”. Me pregunto: por qué razón, si Berrizbeitia siendo tan buen dirigente no pudo representar a su estado natal Sucre. (Berrizbeitia Giliberti Carlos Eduardo, Cédula: V-508535 Centro: Escuela Básica Don Rómulo Gallegos, Dirección: Av. Gran Mariscal frente Plaza Martí, Cumaná).
Defendamos la descentralización.-
Recordemos que descentralización no significa solamente que los recursos se inviertan en las regiones, sino que también, una de las conquistas más importantes en ese campo ha sido precisamente que los estados y municipalidades pudieran elegir a sus gobernantes, ya que antes todo se cocinaba desde Caracas. El triunfo de las regiones fue poder seleccionar a su gente, no que se las impusieran. Insisto: no negamos que Berrizbeitia sea un buen parlamentario, pero no representaría los intereses de los carabobeños sino los de una organización política, y esa no puede ser la idea. Creo que Prove está a tiempo de sustituirlo por alguien que conozca la realidad del estado Carabobo. Yo sé que dentro de ese partido hay buenos líderes que pueden representar bien a los carabobeños. No traigamos gente de afuera para que nos representen: ¿hasta cuándo vamos a cometer los mismos errores del pasado?
Ayer Carlos Blanco, El Universal, escribió: “...Pensar que los disidentes están en un corral es grave equivocación. Así como hay chavistas que están hastiados de Chávez sin dejar de usar la franela roja, pero que van a votar contra sus candidatos, así hay opositores hartos de dirigentes que sólo se ocupan de sí mismos y que no se la calan más, que no votarán arreados y que pueden preferir abstenerse....”. Mucho cuidadito si las listas no logran despertar pasiones, y siento decir que por los vientos que soplan en Carabobo con esa lista los electores no se motivarán. Pero hay algo que quizá Prove no ha estudiado, que es la posibilidad que impugnen a Berrizbeitia por no cumplir con los requisitos del 188 constitucional. Pero si acaso esa eventualidad la ha considerado y presume que saldría airoso, pues entonces me preocuparía más porque me hace presumir que tienen algún “jujú” con el TSJ.
Factura
Aproximadamente a las tres de la tarde de ayer, el Dr. Henrique Salas Römer desde su Twitter escribió: “Es triste que en algunos casos el odio impulsado x ambiciones desmedidas, se haya volcado en contra de lo mejor de nuestra juventud”. De ese comentario se desprende que el Dr. Salas como buen experto en sondeos de opinión, conocía lo que estaba sucediendo en el circuito 3. Era palmario que el sentimiento de la gente estaba fundado en pasarle factura a Salas Römer por su traición en las pasadas elecciones que nos llevó a perder la alcaldía de Valencia. De tal modo que no es verdad, como afirma el Dr. Salas desde su Twitter que se trató como una retaliación en contra de lo mejor de la juventud. La factura fue contra la arrogancia y el personalismo que se impusieron e impidieron entonces el triunfo de Miguel Cocchiola. Quien ha destilado odio y ambiciones desmedidas ha sido precisamente el autor de ese Tweet, quien ahora, como un gesto de desprendimiento, tiene en sus manos la posibilidad de renunciar al primer puesto de la lista y cedérselo a ese valiente joven.
Y ahora, unidos.-
Independiente de todas las desavenencias y vicisitudes propias del pluralismo, el pueblo ha demostrado su inquebrantable fe por la democracia y la necesidad de cambio. Ahora no nos queda desde esta trinchera de la oposición ir de frente dando lo mejor de cada quien para tener un parlamento decente y verdaderamente autónomo capaz de contener la arbitrariedad y el abuso del Ejecutivo Nacional.
pabloaure@hastacuando.com
Twitter: @pabloaure

lunes, 19 de abril de 2010

Socialismo y muerte

El Carabobeño 19/04/2010

¡Hasta cuándo!
Socialismo y muerte

Pablo Aure

Fin de semana trágico
Si bien todas los fines de semanas decenas de familias lloran la pérdida de sus seres queridos, en esta ocasión dos casos en particular apenan el corazón de los venezolanos. Y es que fallecieron dos personas a causa del ego de un hombre. Fallecieron dos venezolanos por complacer caprichos presidenciales. Aun peor, fallecieron cuando bien pudo evitarse en un Estado de derecho, y no en el teatro montado para rendirle culto al Rey Momo de un Carnaval que no termina. El sábado murió en el espacio abierto de Los Próceres un paracaidista cuando realizaba las prácticas para el desfile de hoy 19 de abril, fecha en la cual se conmemoran 200 años de la declaración de la independencia. Y el desfile no se detuvo. Siguieron los ensayos con esa lamentable baja que deja huérfanos a dos niños. Millones de bolívares se quemarán con esa pomposa parada militar, con el inocultable objetivo de satisfacer exclusivamente el ego del Comandante. Esta supuesta revolución que prefiere armarse hasta los dientes antes que darle salud y educación al pueblo. Revolución cuyo único logro palmario es haber aumentado los crímenes y los hechos de corrupción. Así como también haber desmantelado las industrias básicas del Estado. Hugo Chávez, al igual que lo han hecho todos los dictadores quiere lucirse con el desfile militar del 19 de abril. Con discursos demagógicos ha dicho que ¿hasta cuándo la discriminación entre el hombre y la mujer?, que ahora los aviones y los helicópteros también los pilotarán mujeres. Pero mientras habla de manera poco creíble a favor de las mujeres, casi simultáneamente, la complacencia del régimen le concede la libertad a un hombre por haber agredido a su esposa. Así es; el 7 de abril de este año, quien hoy es noticia, el monarca del peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) Edwin “Inca” Valero estaba detenido por amenaza a una doctora y una enfermera del Hospital Universitario de los Andes (HULA); agresión a su madre y a una hermana, flagrancia y resistencia a las autoridades y agresión física a su esposa Jennifer de Valero. Pues bien, quién lo iba a creer, Chávez abogando por la igualdad entre los hombres y las mujeres, pero se muestra displicente ante hechos de violencia en contra de las mujeres, poniendo en movimiento (como es notorio y conocido) la maquinaria de los poderes públicos para garantizar la libertad de quien el líder describió como un revolucionario ejemplar, un “héroe deportivo”, ídolo de la revolución. Este régimen prefiere ver tras las rejas a ciudadanos que le digan las verdades al presidente, antes que ver a un hombre que les pega a las mujeres. ¡Vaya revolución bonita!
Con Chávez en el pecho
La noticia que hoy recogen casi todos los medios de comunicación impresos, no es cosa distinta a la reafirmación de lo que sucede a diario en esta sociedad descompuesta. La única diferencia quizás al resto de los maltratos intra y extra familiares que todos los días ocurren en nuestro país, es simple y llanamente que el sujeto activo del delito es nada menos y nada más que el campeón mundial de boxeo Edwin “Inca” Valero, el mismo que la madrugada de ayer en un hotel valenciano acabó con la vida de su esposa de 24 años. Esa es la desgracia venezolana, crímenes y descomposición. Si hay algo que debe llamarnos la atención es que el asesino de ayer siente especial admiración por Hugo Chávez, a tal extremo, que en el pecho se ha tatuado la bandera y la cara del presidente de Venezuela. Chávez lo ha elogiado, y creo haber leído en alguna parte que el pugilista dijo alguna vez que amaba a su esposa y a Hugo Chávez. Definitivamente el boxeador necesita tratamiento siquiátrico de manera urgente. Alguien que acuchille lo que dice amar debe tener alguna enfermedad que necesita atención médica.
Jolgorio independentista
Me imagino que a esta hora los presidentes de Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Argentina, al igual que los jefes de Gobierno de Antigua y Barbuda, deben estar frotándose las manos esperando la sorpresa de Hugo Rafael. Ellos cuando vienen a Venezuela nunca se van con las manos vacías siempre llevan algo para sus países. Insisto, es el colmo del despilfarro, mientras le negamos los recursos a las universidades venezolanas gastamos millones en desfiles militares. Vergüenza debería sentir un presidente que por ser hijo de un maestro debería saber el sueldo o la pensión de un educador, que en la mayoría de los casos es menor que lo que cuesta la canasta básica.
Primarias con apatía
No hay pasión por elegir en las primarias del 25 de abril. Eso sí, muchos afiches guindados en postes. Pero en las barriadas populares y las distintas comunidades hay poco conocimiento sobre el evento del próximo domingo. Olvídense de las encuestas que indican a tal o cual ganador en cualquiera de los circuitos electorales, pues la gran ganadora será la abstención y al final, quienes resulten con mayor número de votos, no precisamente signifique que serán los que el sector democrático esté esperando para que lo defienda, ya que repito, asistirá a esas famélica primarias aquellas personas que en su mayoría sean llevadas por los candidatos apoyados por el músculo que proporciona el gobierno bien sea, nacional, regional o municipal. Con vergüenza hay que reconocerlo, las primarias, al menos en Carabobo, debilitarán y seguirán enfrentando a la misma gente de la oposición. Dos frentes de batalla. La Alcaldía de San Diego por un lado y por el otro, el poderío propagandístico del gobierno regional con sus respectivas extensiones. Ojalá en esta semana que queda se logre un consenso. Más que un deseo personal, es una necesidad para Carabobo y para el país. Si no hay unidad verdadera de los 10 diputados a duras penas llegaríamos a 2, mientras que si nos unimos y vemos a una oposición compactada marchar por los catorce municipios carabobeños es muy probable que se inviertan los resultados. Carabobo los está observando y en política muchas veces las facturas el pueblo las cobra con la abstención. No se endeuden para que el 26 de septiembre no les cobren nada.
pabloaure@hastacuando.com
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lunes, 5 de abril de 2010

Esteban nuclear

El Carabobeño 05/04/10
¡Hasta cuándo!
Esteban nuclear
Pablo Aure Si algo este régimen tiene claro es su objetivo de resquebrajar los sentimientos libertarios y de grandeza de los venezolanos, y de destruir cualquier iniciativa privada tendente a la producción de bienes y al desarrollo en general de la economía. Lo afirmo con tristeza y frustración: ¡en gran parte lo ha conseguido! Para llevar a cabo sus propósitos ha venido urdiendo un aparato en el que actúan verdaderos esbirros investidos de funciones públicas. Así, tenemos una Asamblea Nacional que, bajo la aparente premisa de actuar a favor del pueblo excluido, sanciona leyes que paradójicamente lo oprimen y esclavizan cada día más. Por otro lado, un Poder Judicial sumiso y arrodillado a los dictámenes del líder supremo, que defiende a capa y espada un proyecto político al punto de correr riesgo de cárcel quien contradiga hasta la versión de la historia que el gobierno quiere contar. El régimen destruye, aniquila y extirpa a quien se le oponga. Para ello tiene gladiadores tarifados estratégicamente, armados de poder, ya sea producto de elecciones o del cañón de un fusil, distribuidos y preparados para actuar brutalmente contra los objetivos de quienes con su arrojo, valentía e irrenunciable amor por Venezuela, luchan para detener esta hecatombe. Cuando esto sucede, muchos dicen que el régimen está desesperado y que se equivoca con cada infamante ataque a los representantes de la democracia. Pero los que están verdaderamente equivocados son quienes creen que la revolución se debilita. Todo lo contrario. Mientras cada semana tratamos de alertar sobre el peligro que se cierne sobre el país, el régimen avanza sin que aparentemente nadie lo detenga, pues todas las voces que deberían estar al frente del coro que clama justicia y transparencia, están siendo calladas, silenciadas, en buena parte gracias a la maquiavélica influencia del ministro cubano Valdés, un Torquemada del siglo XXI que ha venido a completar la inquisición, para remover de nuestra patria a los “herejes” que se atrevieron a hablar contra “el gran dios” cuya victoria, si no se impide, se traduciría en el sacrificio de la democracia y de cualquier proyecto de convertir a nuestro país en un Estado moderno y civilizado.
El Coliseo venezolano
Venezuela está convertida en un circo. Nos enfrentamos los unos a los otros, pero la diferencia con el antiguo Coliseo romano es que en aquel entonces los condenados a morir eran lanzados a las bestias. Ahora, las bestias han removido al intermediario y, desde lo más alto, se juegan entre ellas la carne del pueblo. El régimen selecciona sus presas, las entierra hasta el cuello y las suelta a las fieras para que las ataquen bajo la anuencia de otro animal (que para los efectos de esta metáfora no definiremos como león, simplemente por respeto al rey de la jungla, pues hasta el sol de hoy no ha habido león que se porte tan mal con sus súbditos), todo en una parodia bufa a imagen y semejanza de aquellos emperadores romanos que en el Coliseo disfrutaban de las aberrantes ejecuciones con las cuales se distraía al pueblo de los males que lo aquejaban. Muchísimos pueden ser los motivos para escoger a los sacrificados. Todo dependerá del tema del momento. Claro, siempre con el engaño de la defensa del soberano. Por ejemplo: cuando falta algún rubro en la canasta básica, inmediatamente “identifican” a los especuladores azuzándoles las huestes. Si son viviendas lo que pide el pueblo, señalan los edificios o terrenos para que los invadan. Todo sin dar tiempo para que la gente considere la posibilidad de que el gobierno, mayor propietario de tierras y prácticamente dueño del monopolio agropecuario en Venezuela, es el más responsable de sus penurias. Para todas las deficiencias e ineptitudes gubernamentales hay excusas y chivos expiatorios. Hoy el tema es la traición a la patria o la supuesta incitación al pánico y zozobra de la colectividad. El que atente contra la salud mental del pueblo, recordándole, por ejemplo, que vive sin electricidad ni agua en pleno siglo XXI, será el señalado para ser crucificado. Aunque pueda parecer inverosímil, la cuestión no es quién pueda creer que eso pueda pasar en nuestro país. Está pasando, y punto. Sólo bastaría leer los artículos 132 y 296-A del Código Penal y observar la conducta de las marionetas tarifadas para darnos cuenta de que eso es una realidad.
El Cristo de hoy
Del mismo modo como el pueblo quema al Judas todos los años, el régimen también selecciona a su Cristo. El año pasado fueron los comisarios, condenados a 30 años por hacer lo que estaban obligados por Ley. Este año, el Cristo ha sido Oswaldo Alvarez Paz, preso por opinar, por hacer uso del derecho que todos deberíamos tener. Expresarnos libremente, sin temor a ser perseguidos, ni mucho menos condenados. Pero tal como lo celebramos ayer Domingo de Resurrección todos los cristianos del mundo, el final de todo esto no es la cruz, pues prevalecerá la justicia y triunfará la verdad.
¡Esteban atómico y anacrónico!
Pocos son los venezolanos de esta generación que recuerdan qué fue Chernobyl. Para dar una breve lección de historia, el 26 de abril de 1986, la planta nuclear de Chernobyl (en Ucrania, para aquel entonces parte de la Unión Soviética) sufrió un catastrófico fallo en sus sistemas de seguridad, resultando una emanación de material radiactivo que destruyó los alrededores y se extendió en una nube tóxica que alcanzó hasta Inglaterra. ¿El costo? 56 muertes directas. 800.000 personas aproximadamente sufrieron los efectos del envenenamiento radiactivo, con resultados de hasta 4.000 muertes por cáncer en los expuestos y 100.000 muertes por cáncer indirectamente ligadas a este evento. Hoy, Esteban le dice a los venezolanos, aparentemente como si fuera cosa buena, que se prepara para llevarnos por el camino nuclear. ¡Por Dios! Venezuela fue en su momento orgullo de Latinoamérica y del mundo entero como un país que tuvo la bendición de poder contar con que 70% de su energía eléctrica provenía de una fuente limpia y segura. Ahora, por la negligencia (casi dolosa) de la Administración (que no puede negar que se sabía de los cambios climáticos y la necesidad de mejorar el sistema eléctrico a nivel de producción y transmisión) debemos temer un futuro incierto donde una amenaza que ya fue olvidada por muchos países en el siglo pasado resurge para que un hombre tape sus errores, si es que de verdad son errores, y no una forma de permitirle a sus aventureros y traviesos amigos (como el presidente de Irán) un lugar seguro para trabajar con material radiactivo con fines poco claros. Aún sin contar con el peligro de un desastre nuclear. La energía nuclear produce desechos sumamente difíciles de contener y, considerando la eficacia que este régimen ha demostrado en sus proyectos más ambiciosos (por ejemplo la Ruta de la Empanada, los gallineros verticales o los cultivos hidropónicos) o en el mismo sistema eléctrico ¿de verdad podemos contar con que el gobierno sepa manejar el peligro que representaría una central nuclear en el país? ¡Claro que NO!
Un acto de solidaridad
La Secretaría de la UC, la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas y el Colegio de Abogados del estado Carabobo invitan para este viernes 9 de abril a las 10 de la mañana en el Colegio de Abogados del estado Carabobo a una charla con el Dr. Omar Estacio, abogado de Oswaldo Alvarez Paz, injustamente encarcelado por opinar. Indistintamente de la militancia política, todos los carabobeños debemos estar presentes en este acto de solidaridad, pues se trata no sólo de otro venezolano víctima de la intolerancia gubernamental, sino de la defensa de un derecho que nos concierne a todos: la libertad de expresión, y de la democracia.
pabloaure@gmail.com
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lunes, 15 de marzo de 2010

Cambio de gente

El Carabobeño 15/03/10
¡Hasta cuándo!
Cambio de gente
Pablo Aure
Desde los inicios de la era democrática en nuestro país, por el año 1958, hasta hoy, no podemos poner en duda que la clase política que ha dirigido los destinos de la nación ha venido deteriorándose progresivamente, llegándose a tal extremo que, quizá, estamos en el nivel más bajo de degradación.
El reflejo de esta afirmación está a la vista de todos. No funciona absolutamente nada y todo lo que tiene que ver con el servicio público es verdaderamente un caos. Una situación patética.
Aquellos políticos provenientes de la llamada generación del 28, dentro de los cuales se encontraban Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera, estaban a la altura de la gente capacitada y de las expectativas de la Venezuela de entonces. Esa clase política tuvo su momento, y se agotó. Los tiempos han cambiado. Hoy más que un ejercicio populista de la política necesitamos verdaderos gerentes en cargos gubernamentales, con profundo sentido de vocación de servicio, y que entiendan y conozcan sobre los temas que abordan. De cómo producir riqueza y elevar el nivel de vida de todos los venezolanos. Eso es perfectamente posible si la sociedad permite dar paso a quienes en sus vidas privadas se han destacado tanto como empresarios, como profesionales exitosos. Ya basta de malabaristas aspirando a cargos de conducción sólo con el único propósito de salir de la miseria y ruina que los acompaña.
Siento angustia y desasosiego, que a menudo se traducen en largas noches de insomnio al ver el perfil de los hombres que están dirigiendo el país; inclusive, el de otros que también pretenden dirigirlo, y que, aunque sean de la oposición no pasaría de ser un "quítate tú, para ponerme yo". El panorama es obscuro, muy tenebroso. No tendríamos un futuro alentador con la misma clase que hoy gobierna.
Piensen por un momento, sin apasionamiento y sin complejos de ningún tipo, sin ideologías ni color político, y luego háganse ustedes mismo la siguiente pregunta: ¿cree que con diputados o ministros como Darío Vivas, Cilia Flores, Nicolás Maduro, Mario Silva, Diosdado Cabello, Jesse Chacón, Elías Jaua, Aristóbulo Istúriz, Iris Varela, García Carneiro, Luisa Estella Morales -hombres y mujeres de la absoluta confianza de Hugo Chávez- en Venezuela la situación mejorará? ¿Vendrán con esa gente capitales extranjeros? ¿Se generarán más empleos? ¿El hampa será controlada? ¿Habrá justicia y prosperidad?, No. No nos caigamos a mentiras: ellos representan el atraso, la mediocridad y el ventajismo para aprovecharse personalmente.
Pero así como existe esa clase de personas en el oficialismo, hay que admitirlo, también los tenemos del lado de la oposición. Muchos de los nuestros están como en su tiempo antes de ganar Chávez estaba Juan Barreto, que tenía que empujar su Wolswagen a cada esquina, y luego mejoró ostentosamente. Son muchos los que están viendo cómo se "enchufan" para comprar o cambiar de carro o hacer sus negocitos. De esos políticos estamos hastiados. Por esa razón quizás hay poco interés en votar. El común de las personas dice que todos los políticos son iguales. La costumbre es "póngame donde hay".
De esa enfermedad social que significa el comunismo, muchas naciones se han sacudido y han logrado salir, siendo hoy indiscutibles potencias.
En Venezuela estamos padeciendo el comunismo, pero, el antídoto no puede ser la misma clase política fracasada. Es la oportunidad de darle un viraje a la tradicional política venezolana y presentar nombres y figuras, como dije, que puedan exhibir una vida exitosa personal para que dirijan los destinos de todos. Ahí tenemos a Chile como ejemplo.
Grandes proyectos
La inversión extranjera es una de las metas de todo gobierno serio. Por Dios, qué imbécil va a traer sus capitales para arrojarlo en esta tierra sin ley.
Hay personas que han hecho mucho, dentro y fuera de nuestro país, y, desde luego, también tienen mucho que perder. Empresarios como Lorenzo Mendoza, un ingeniero industrial, graduado en la Universidad de Fordham en Nueva York que hace 10 años -a los 35 años de edad- se convirtió en el presidente de las empresas Polar, con una fortuna que se calcula alrededor de los 5.000 millones de dólares; o una María Corina Machado graduada Summa Cum Laude en ingeniería, con dominio de cuatro idiomas, millonaria de la cabeza a los pies. Son gente que han demostrado interés por los asuntos del país y quienes, nadie pone en duda, podrían escoger vivir la vida a plenitud donde lo prefirieran. Sin embargo, están aquí, en el día a día de los venezolanos, buscándole salidas a la entramada situación que nos aqueja. Son el tipo de gente que reclama el futuro político venezolano. A esa gente démosle paso. Esto hay que decirlo. Ya está bueno que, por complejos y resentimientos, a la gente de éxito se les satanice, haciendo ver que quienes obran así lo hacen por intereses mercantilistas. Creo que es el momento de probar con ellos, porque, la verdad es que, como dicen vulgarmente, estamos "en el ladre".
Pregunto: ¿qué interés distinto al de servir pudiera tener un Lorenzo Mendoza o una María Corina Machado en un cargo de Estado?
En Chile acaba de asumir la presidencia Sebastián Piñera, un empresario exitoso, dueño nada menos y nada más, que de Lan Chile. En un noticiero de un canal chileno, a la gente le preguntaban cómo se sentían por el triunfo de ese millonario y por el nombramiento de altos empresarios dentro del gabinete presidencial, y, casi de manera unánime, contestaban que era una demostración de desprendimiento y de amor a favor del pueblo chileno. Mientras que aquí, lamentablemente tratamos de impedirle el paso a los triunfadores en la conducción de sus vidas y negocios. Todo por el bendito resentimiento que se nos ha inoculado.
Paradójicamente, en nuestra política, empresarios fracasados, que han salido de sus actividades privadas con una mano adelante y otra atrás, se han enriquecido en la política y convertidos en monarcas, luego de ejercer cargos. En eso somos salados los venezolanos.
Así que, bienvenidos a participar en política aquellos empresarios y profesionales de éxito. Basta de piratas, y quitémonos de una vez por todas de la cabeza, esa especie perversa difundida intencionalmente por la clase política fracasada, de que la política es para los políticos. No, la política es la gestión de interés común eficientemente; y, desde un condominio, pasando por una cátedra universitaria, se hace política cuando se obra con generosidad, desinterés y verdadera vocación, en la búsqueda del bien.
Ser rico es malo
Ayer en el "Aló presidente" Chávez dijo, palabras más palabras menos: "....nadie quiere ser rico. Para qué. Seamos dignos honestos y felices....". No creo que estaba refiriéndose al bochornoso espectáculo de los pícaros magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, jubilándose masivamente con esos jugosos sueldos y bonos. Me pregunto cómo verán la cara a sus alumnos -o ex alumnos- los que han sido docentes universitarios y cómo explicarán las virtudes del supuesto socialismo del siglo XXI. Cómo explicarle a una humilde maestra o enfermera, o médico de un hospital, o profesor universitario, que durante toda una vida prestaron servicio al Estado y que a estas alturas no han recibido todavía sus menguadas prestaciones sociales cuando han pasado cinco y más años del retiro. Esto lo que da es pena.
pabloaure@gmail.com
Twitter:@pabloaure

lunes, 8 de marzo de 2010

El Carabobeño 08/03/10
¡Hasta cuándo!
Con la arrogancia de Salas no es posible la unidad


Pablo Aure

Ya se empiezan a ver los resultados de la gracia del “gallo”. Ayer fue saboteada la reunión de la mesa de la unidad por bandas de supuestos policías de civil, que abruptamente penetraron con la supuesta petición de ser oídos. Para Salas, una aparente victoria es truncarle las aspiraciones al empresario Miguel Cocchiola de convertirse en candidato a diputado por el circuito tres y para lograrlo da lo que sea, hasta “ceder el circuito” (como si le perteneciera), proponiendo como suplente a un joven valiente y meritorio, pero quien, a decir verdad, no goza de mayor apoyo dentro del sector estudiantil.

No es fácil lograr la unidad. Todos tienen sus intereses, desde luego, los que, dicho sea de paso, no son los mismos del común de la gente.

Ayer, la Mesa de la Unidad, aquí en Carabobo, fue acabada a fuerza de puñetazos, precisamente porque la agrupación liderada por el candidato a suplente del circuito tres propuesto por el jefe de Proyecto Venezuela pidió derecho a estar presente. ¡Vaya candidatico! Definitivamente, todos conocemos la arrogancia de Salas y lo difícil que es sentarse con él a buscar un acuerdo: es casi como imaginarse un acuerdo con el mismísimo Chávez.

Hablan de unidad por un lado, pero, al mismo tiempo, fomentan la desunión. Dicen que los que no están con él le están haciendo el juego al chavismo, cuando, por todos es muy bien conocido, quién es el que de verdad le ha hecho el juego al chavismo. Lo repiten una y otra vez, en una suerte de práctica goebbeliana para intentar convertir esa mentira en realidad.

En Carabobo todos saben quién es quién. En estos años está súper ubicado quién es el que se ha dado a la tarea de dividir para que otros liderazgos no emerjan. Eso es archiconocido. Pero, a pesar de ello, todos, a excepción del eterno divisor, quieren conformar la unidad, claro está: de manera responsable, seria y equitativa. Es decir, totalmente de forma distinta a como el Dr. Salas quiere lograrla: llevándose por delante a todos los que no acepten a rajatablas sus imposiciones.

La universidad es pluralidad


Que nadie confunda los roles: la universidad no es un partido político y tampoco propone candidatos, aunque quienes estemos en ellas tengamos nuestras inclinaciones hacia tal o cual nombre.

La universidad implica universalidad, es decir, un espacio donde convergen y se toleran personas de las distintas corrientes del pensamiento. Claro que, en lo particular, no puedo ver con malos ojos que a la Asamblea Nacional vayan personas que provengan de nuestra Alma Máter, que estén capacitadas suficientemente, sólidamente preparadas y con guáramos. Por ejemplo, nuestro ex rector magnífico, profesor Ricardo Maldonado, es, sin dudas, un excelente aspirante. Pero, de allí a que sea la universidad la que le resuelva un problema a un hombre que se cree estar más allá del bien y el mal, hay mucha distancia.

Le debo pedir como universitario, al creador de esa maquiavélica idea, que no vea a la universidad como su tabla de salvación. La Universidad de Carabobo tiene más de 100 años de existencia y jamás se le ha entregado a ningún tirano. Ni nacional, ni mucho menos regional. Cuidadito señor Salas: no se equivoque porque sabremos responderle, no como docentes ni autoridad, sino como pueblo.

Los universitarios, cuando hablamos de asuntos políticos extramuros, lo hacemos como ciudadanos y no como autoridades. Ahora bien, entendiendo la grave crisis que hoy perturba la paz del país, y estando claros que en Venezuela no existe un gobierno democrático sino uno de corte dictatorial, no nos está permitido mantener el silencio y apartarnos para no involucrarnos en los asuntos políticos; porque, antes que profesores o autoridades, somos ciudadanos que tenemos que luchar por nuestro país, ya que si no tenemos país mucho menos tendríamos universidad.

Estudiantes irreverentes

¿Será que junto a las definiciones candidaturales del sector democrático los problemas del país se han acabado? ¿Será que no hay tiempo de protestar sino sólo de llegar a acuerdos para confeccionar los circuitos y la lista de candidatos a diputados? ¿Dónde están las manos blancas que ya no las veo en las calles de Venezuela? Quiero decirles a los estudiantes, irreverentes de siempre, “que no se asustan de animal ni policías”, como dice la canción de Violeta Parra, que no permitan que la política mal entendida los contamine y les ensucie sus corazones e ideales. No transijan por cargos burocráticos. Ustedes valen mucho más que cualquier cosa. Son la esperanza y el futuro de Venezuela. Desgraciado aquel joven que cae en las garras de los dinosaurios políticos, pues derrumban monumentos de ilusiones. El pueblo cree en el movimiento estudiantil venezolano, y siempre ha creído: en el 28, contra la tiranía de Juan Vicente Gómez; en el 58, contra Marcos Pérez Jiménez, y ahora, cuando Venezuela está atravesando por una de sus peores épocas, también el pueblo cree en ustedes. Sepan distinguir los propósitos de sus luchas. Ustedes no se deben a una línea gubernamental. Ustedes deben y tienen que ser inconformes, porque los gobiernos nunca son perfectos. Busquen la perfección, la excelencia, la justicia. Ubiquen sus mentes al lado de sus corazones y no se dejen cautivar por edificios artificiosamente creados para enamorarlos.

pabloaure@gmail.com

Twitter: @pabloaure

lunes, 22 de febrero de 2010

Es hora de embraguetarse

El Carabobeño 22/02/10
¡Hasta cuándo!
Es hora de embraguetarse
Pablo Aure
Nos estamos acercando al momento de las definiciones: las primarias para definir el nombre de los candidatos que representarán al sector democrático en las próximas elecciones parlamentarias.
Mientras que por un lado se encuentra el pueblo, agobiado por una situación económica y social en rápida degeneración, reclamando soluciones que pasan necesariamente por la unidad en las filas de quienes deben representarlo frente a un régimen sólo competente en implantar un sistema político abortado ya por la historia, otros sectores, añejas personalidades, actúan en contra de estas soluciones por acción y omisión, al generar discordia y confusión.
Lo difícil es entender qué tienen en la cabeza estos personajes: ¿será su arrogancia tal que se consideran imprescindibles para el país? ¿Será su orgullo lo suficientemente grande para nublar su juicio frente a lo que le está sucediendo a sus compatriotas? No es de sorprenderse, entonces, que estén desconectados con los sentimientos populares.
Aquí hay hambre. Aquí hay delincuencia desbordada. Aquí hay una falla grave de servicios públicos vitales que nos aproximan a un colapso social de proporciones inimaginables. ¡Por Dios, hay el peligro de caer definitivamente en un comunismo que nos dejará a siglos del resto de las naciones, con un costo en sangre que pesará sobre la cabeza de estos irracionales y temerarios egoístas!
Vamos a hacer un ejercicio mental que no es del todo prescindible visto lo que estamos atravesando. Invito al elector a abrir un libro de historia. Ahí buscará las páginas que detallan cómo salieron del comunismo los países que lo han padecido. Suelen aparecer en dichas páginas fotografías o bustos de grandes hombres y mujeres que contribuyeron a su desmantelamiento. Pues bien: ¿podemos comparar a tales figuras con los trasnochados politiqueros que amenazan la unidad?
¿O quizá será que se creen, en su arrogancia, que están a la altura de aquellos héroes, los cuales fueron capaces de anteponer intereses personales y hacer sacrificios incuantificables por un bien mayor, mientras que nuestros políticos con pies de barro no son capaces de ceder una triste parcela política?
Abajo los ídolos de barro
Ya basta entonces de medias tintas. En estos momentos tiene que saber todo el que participe en la política que no se están jugando cómodos cargos con oficinas bien vestidas para los ganadores de un concurso de personalidad. Se juega el país. Se juega la continuidad del flagelo criminal que cobra vidas cada día. Se juega Venezuela, y hay quienes están dispuestos a hacerlo por su vil ego.
No contribuyen. Obstruyen. Deben darse cuenta de ello.
Saben que hay muchísimos líderes identificados con la democracia, con el éxito y con el progreso que sin duda alguna, lo suficientemente capacitados para realizar un extraordinario trabajo en el parlamento. Lamentablemente estas individualidades se sienten los únicos poseedores de las credenciales necesarias para representarnos; y, lo que es peor: otros le sirven de comparsa. Mientras estemos así será muy difícil salir de este atolladero.
Hecha la observación anterior, volvamos a las primarias que tendremos a la vuelta de la esquina. Para ese proceso de selección se nos presentan algunas interrogantes que deberíamos analizar. ¿Cuántas personas se movilizarán? ¿Quiénes votarán? ¿Se temerá participar en ellas para no ser identificados en un futuro, tal como ocurrió con la lista Tascón?
Lo más importante es encontrar, en la respuesta a estas preguntas, soluciones para los problemas de logística que debemos enfrentar para salir triunfantes frente a la carrera hegemónica del oficialismo.
Bastante es ya con las conocidas trampas montadas por el CNE que sólo el ojo vigilante y agudo del pueblo puede evitar, pero si no hay coordinación en la estrategia opositora, bien podríamos perder una ventaja determinante, aunque el CNE -para variar- decidiera jugar limpio.
El costo de la discordia
No hay que mentirse más. Estamos frente a algo que nunca ha experimentado Venezuela, y las trasnochadas estrategias de ganar votos sin entender los sentimientos y necesidades de la población son, ya obsoletas, peligrosas para la causa democrática.
En fin, hay que solicitar unidad. A gritos si es necesario. No hay espacio para debatir sobre esto: ya Valencia pagó, una vez, el costo del egoísmo de quienes recibieron el apoyo condicional de sus habitantes con la promesa por el recipiente de ayudar en la defensa contra el socialismo incompetente que nos ahoga. Este compromiso, que no era desconocido por nadie en Carabobo, fue quebrantado. Esta vez no podemos aceptar, con sonrisa de cordero degollado, siquiera el peligro de la desunión. Debe imperar la democracia. Debe aceptarse que en el combate contra el comunismo nos representen los candidatos de consenso, y no aquellos impuestos por quienes tienen necesidades casi patológicas de protagonismo.
Que recuerde quien traicione la unidad que sus acciones se traducen en un costo humano, todos los días, a manos de criminales que bien pudieran haberse sometido por las autoridades bajo un gobierno demócrata; se traduce en un costo económico sufrido por los trabajadores y empresas que padecen de apagones cuando un gobierno competente hubiera actuado para prevenirlos a su debido tiempo; la desunión facilita a la decadencia, la hecatombe, la descomposición de nuestra sociedad y nos debilita frente a la garra del comunismo y las ambiciones de una causa foránea a los verdaderos valores venezolanos.
El que traicione la unidad debe saber que tarde o temprano el pueblo cobrará, y el costo será muy, muy alto.
pabloaure@gmail.com
Twitter: @pabloaure

lunes, 15 de febrero de 2010

El corajudo Ravell

El Carabobeño 15/02/2010
¡Hasta cuándo!
El corajudo Ravell

Pablo Aure
Creo que se le está pidiendo más de la cuenta a Globovisión. Pretendemos que sea un partido político, o que haga lo que nosotros no hemos podido hacer. De la noche a la mañana se le pretende descalificar y echar por tierra sus 15 años de información objetiva y veraz. No creo que haya existido una empresa televisiva que desate tanta agitación por la salida de uno de sus directivos.
Por supuesto que da nostalgia que Ravell no esté llevando las riendas del único canal nacional verdaderamente amigo de la democracia. Cómo no recordar esos momentos en que Ravell salía a darle frente a las movilizaciones de matones oficialistas que llegaban a las puertas del canal con cohetones, pintura y bombas lacrimógenas, causando pánico. Pero Ravell es un hombre de recia estirpe, y estoicamente los enfrentaba. No es fácil salirle al paso a esos malvivientes.
Globovisión tiene varios socios, aunque los más conocidos son Alberto Federico Ravell y Guillermo Zuloaga. Ambos son de conducta intachable, incapaces de bajarle la cabeza a ningún dictador, ni mucho menos de sacrificar su credibilidad por un puñado de dólares.
En cualquier empresa o sociedad se producen diferencias; en los matrimonios, que es un vínculo sagrado, las hay, ¿no las va a haber en una compañía anónima? Desde luego, ¡que sí! No tengo dudas de que esas diferencias entre socios fue lo que determinó la salida de Ravell de la dirección del canal. Quizás, la excesiva suspicacia y curiosidad es lo que nos mueve a pensar cosas que no son, al menos, con respecto a ellos dos.
Apartando a Ravell y a Zuloaga, entonces qué debemos decir para seguir descubriendo el acertijo de los problemas de Globovisión. Me atrevería a insinuar que hay otro accionista causante de este revuelo, que quizás por alguna circunstancia está más cercano al régimen. Me refiero al que estuvo injustamente imputado por el asesinato de Danilo Anderson. No lo voy a criticar, porque debemos verlo como un comerciante. Lo que sucede es que desde nuestros espacios queremos que todas las personas se comporten como anhelaríamos. No señor, Globovisión es una empresa mercantil, y nada más. Sus fines son fundamentalmente lucrativos. Sus socios son comerciantes y nada más. Ellos se asociaron sin pedirnos permiso a nosotros, y se separan cuando a ellos les conviene; y hacen lo que la mayoría accionaria quiera, y punto. Lo demás es cuento de camino, que el gobierno ha sabido muy bien utilizar.
El régimen es tan perverso que con el mayor descaro ha ordenado que le revoquen la medida de prohibición de salida del país a los Zuloaga, para hacer ver que dicha medida obedece a una negociación: la cabeza de Ravell, y se arreglan las cosas, pero no se dan cuenta de que, en lugar de hacer quedar mal a Zuloaga, lo que están develando es que padecemos un régimen totalitario y fascista en el que los jueces están al servicio de la política y hacen lo que les ordena el tirano.
Conozco a muchos en Globovisión, y sé que la salida de Alberto Federico Ravell prácticamente fue una tragedia. El miércoles en la noche, mientras que el del ocho insultaba y se saboreaba la sangre de los colmillos, en Globovisión parecían que estaban de luto. No tengo dudas de que todos sus trabajadores entenderán que en el mundo de las sociedades de comercio esas cosas suelen ocurrir.
El tiempo como testigo
La línea editorial, estoy convencido, no cambiará. Ahora, aquellos que tengan dudas, pues que sigan viéndolo, ya que el tiempo será el mejor amigo de la verdad. “Tú lo conoces bien… en las malas y en las buenas siempre contigo…., siempre Globovisión”.
Y si acaso llega a cambiar, pues que entienda el sector democrático del país que sólo mediante la organización y la unidad, seremos capaces de salir de esta pesadilla; mientras sigamos esperando que otros hagan el trabajo que nos corresponde a cada uno de nosotros, nada cambiará. Si piensan que ya no tendremos Globovisión para ver qué está pasando, entonces qué estamos esperando para organizarnos. Qué esperamos para entendernos. Hasta cuándo vamos a seguir pensando en intereses personalísimos. Demos el ejemplo para estas elecciones a la Asamblea Nacional e impongámosle el consenso a la Mesa de la Unidad.
Más importante que Globovisión es tener presencia viva en los barrios. Hay que hablarle viéndole los ojos a las comunidades, y decirles que esto es una farsa. Que esta locura que llaman proceso no es más que el engaño más infame contra el pueblo. Nada hacemos con cien canales como Globovisión si los sectores populares se sienten desasistidos. Ellos, los pobres, necesitan la presencia de los líderes políticos en todo momento, no sólo en épocas electorales. Los que siguen creyendo en Chávez es porque nadie les habla personalmente. No es suficiente la prensa escrita, hablada o vista. Es indispensable que sientan al político de carne y hueso, no a través de una foto, o de una pantalla de televisión. Eso ya no cautiva.
A punto de ebullición
Estamos muy cerca de que en Venezuela ocurra no solo un colapso eléctrico, sino que también muy cerca de que se produzca un desabastecimiento. Ya lo estamos viendo en algunos supermercados. Y dígame usted si le ponen la mano a Alimentos Polar.
Los productores de leche no podrán seguir en el negocio, porque les cuesta más producir un litro de leche que el precio en el que está regulado. Productos que antes encontrábamos ya no lo vemos. Hay anaqueles vacíos. Los mercales ya no son suficientes. Nunca lo han sido. En las farmacias no llegan los medicamentos para diabéticos e hipertensos. A los laboratorios se les dificulta la importación de ciertas medicinas por la dificultad de obtener los dólares. Las clínicas están colapsadas. Los hospitales solo atienden algunas emergencias…, los demás que esperen.
Los sueldos no alcanzan para comprar la cesta básica y con una inflación impresionante. No es difícil vaticinar qué es lo que se aproxima.
Si con todo este cuadro calamitoso que estamos viviendo los venezolanos no somos capaces de ponernos de acuerdo con el nombre de los candidatos que nos representarán en la Asamblea Nacional, pues entonces, o nos merecemos al dictador que tenemos, o no nos merecemos a quienes dirigen la política en la oposición. Una de dos.
pabloaure@gmail.com
Twitter: @pabloaure