lunes, 26 de octubre de 2009

Nazibolivarianismo

Nazibolivarianismo

lunes, 19 de octubre de 2009

Desesperanza y angustia

El Carabobeño 19/10/09
¡Hasta cuándo!
Desesperanza y angustia
Pablo Aure

Se insiste en decir que una de las causas de la inacción gubernamental es procurar el quiebre moral y la pérdida de las esperanzas de la clase media. Cuando me refiero a la inacción, es a la falta de interés por atender asuntos tan importantes como los servicios públicos o las vías de comunicación, por citar sólo dos ejemplos, porque para muchos el fracaso en la efectiva prestación de esos servicios es consecuencia simple y llanamente de la ineptitud, como una deliberada política de destrucción moral, para someternos más fácilmente a los designios del comunismo. Porque nada a lo que le pone la mano el régimen funciona bien. No solamente es que todo marcha mal, sino que la tendencia es a empeorarse. Hacen y deshacen con las leyes; meten preso a quien les provoque y expropian cualquier empresa de la que se enamoren, para destruirla, como está demostrado. No hay dónde quejarse. Pareciera que a Venezuela le cayó una maldición. Todos sabemos que llegará el momento en que todo colapsará; es más ya casi todo está colapsado. Por lo pronto, los pañitos calientes que permite el todavía elevado precio del petróleo dan margen de maniobrabilidad al régimen. Pero el colapso total está a la vuelta de la esquina. Lógicamente, esta situación produce un desanimo en el sector productivo del Estado, que no se arriesga a invertir en Venezuela por temor a perder lo poco que todavía pueda tener. Los jóvenes no quieren vivir en el país, y si no, pregunten en las embajadas la cantidad de solicitudes que hacen para emigrar; los menos jóvenes buscan oportunidades en otras naciones: Colombia, Costa Rica, EEUU o Europa. No es mentira, cada día se observa con mayor claridad este panorama: de un país que se preciaba de no tener emigrantes, al país donde poco falta para ver las balsas. Confieso que hoy más que nunca estoy angustiado por el futuro de nuestra patria. Siento desespero y preocupación. No alcanzo a entender si este veneno rojo ha afectado parte de mi organismo, pero, lo cierto, es que me siento angustiado. Hay momentos en que presiento que es cuestión de tiempo para perderlo todo. Siento pena por los que todavía creen en este modelo tétrico de gobernar y rabia por los que se aprovechan y poco les importa el futuro; pues tienen bien medido su plan de fuga con recursos suficientes afuera. Por ahora, como vienen elecciones suavizarán las cosas y continuarán las limosnas. Pero sin dudas que lo que se ve a los costados es miseria y desolación. ¿Díganme ustedes en el campo de la salud? De mal en peor. Los programas intermitentes de “Barrio Adentro” alivian un poco antes de las elecciones. Pero, ¿qué queda? Ni los médicos cubanos quedan, porque la mayoría emplea ese programa para orquestar su ansiada fuga a los Estados Unidos. La educación, ni se diga, está por el suelo. Al pueblo venezolano le sobran motivos para abrazar odio y resentimiento, perversidades en las cuales el Presidente y sus allegados han invertido para potenciar en estos largos once años. ¿Cómo revertir esta locura y lograr que Venezuela retome la libertad y la democracia plural? Es la pregunta que a muchos no nos deja dormir
Solidaridad con la UC
No siempre se agradecen públicamente las acciones de los gobernantes y por lo general son criticas las que se les hacen; desde luego, los que no agradecen públicamente lo argumentan diciendo que quienes gobiernan están obligados a hacerlo bien, de lo contrario no estarían cumpliendo con su deber. Al caso que me voy a referir es al aporte económico que la Gobernación de Carabobo le hizo a la Universidad de Carabobo; sin ese aporte, los miles de estudiantes que todos los días se desplazan en los autobuses verdes (las iguanas) de la Casa de estudio carabobeña para asistir a sus clases no lo hubiesen podido hacer, porque la mayoría de las unidades de transporte estaban dañadas y se utilizó la totalidad de ese dinero aportado por la Gobernación para reparar gran parte de los autobuses. Es decir, si hubiese sido por el Gobierno Nacional, los muchachos se tendrían que ir caminando a clases, ya que por el recorte presupuestario universitario no hay ni un bolívar partido por la mitad para reparar el parque automotor. Por tal razón, hoy, en nombre de los miles de estudiantes de la Universidad de Carabobo que no tienen cómo costear el transporte, agradezco ese auxilio financiero para nuestra Alma Mater dado por el Gobierno de Carabobo.
Policías o malhechores
Por el bien de Carabobo es necesario que se depure la policía regional. Hemos tenido conocimiento de atropellos que este cuerpo ha realizado contra los carabobeños, así como tampoco son pocas las ocasiones en que hemos visto a los funcionarios policiales involucrados en hechos delictivos. No todos los atropellos son denunciados por temor a las represalias. Por otra parte recordemos que cuando alguien es víctima de un delito es común escuchar a la gente decir: prefiero dejar las cosas así porque no sé si son policías los que están involucrados, o, para qué voy a informarle a la policía si ellos no hacen absolutamente nada para investigar y encontrar los objetos robados, o, si cuando llegan se llevan lo que los ladrones dejaron. En definitiva, en Carabobo uno no sabe si tenerle más miedo al hampa común o al hampa con uniforme. Sin dudas, no todos los policías son bandidos; es más, me atrevo a decir que es una minoría, pero lamentablemente esa minoría enloda la actuación de la totalidad. A estas alturas, el Gobierno regional debe saber quiénes son los que andan por el camino correcto y quiénes han hecho del crimen y de los atropellos su modus vivendi. Tengo una especial consideración por el Comandante de la Policía y sé que es un hombre correcto, pero el debe saber que las cosas no andan bien. Ayer viví una situación enojosa, pues la policía detuvo a un papá cuando reclamó la violación de los derechos humanos de su hijo, a quien la policía desnudó dizque para requisarlo. En ese procedimiento policial se violaron muchos derechos, pero lo infame de todo es que las víctimas quedaron como victimarios. Un tal policía de apellido Pérez actúo sin el menor pudor y en tono burlesco ante la impotencia del padre que buscaba a su hijo detenido y vejado, junto a otro policía -supuestamente de apellido Suárez- llegó al módulo policial en una camioneta Toyota dorada repartiendo golpes, esos agentes de la policía de Carabobo violentaron las mínimas normas para efectuar cualquier procedimiento policial. Probablemente hubo reacciones violentas del papá del muchacho, las cuales tendrían más de una causa de justificación a la luz del derecho penal, pero lo que jamás tendría justificación es la vejación de los funcionarios policiales que estaban de guardia, quienes desnudaron y encerraron a unos menores de edad. Al momento de escribir estas líneas hay dos ciudadanos presos por el poderío, complacencia y la solidaridad automática de todos los funcionarios policiales. Para desgracia nuestra, estamos con las manos atadas porque tampoco creemos en la objetividad e imparcialidad del Consejo Legislativo Regional ante una eventual interpelación de los jefes policiales para que expliquen, por ejemplo, las causas del alto índice delictivo en Carabobo, y las denuncias por el comportamiento inhumano de algunos funcionarios policiales.
pabloaure@gmail.com

lunes, 12 de octubre de 2009

Hipocresía y envidia

El Carabobeño 12/10/09
¡Hasta cuándo!
Hipocresía y envidia
Pablo Aure No solamente el resentimiento inspira esta revolución, la envidia también brota de las entrañas de su comandante. Lo vimos con la reciente entrega del premio Nobel de la Paz para Barack Obama por sus “esfuerzos extraordinarios por reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”. Me imagino que el pasado viernes en la madrugada cuando se conoció la noticia del ganador el berrinche en Miraflores fue de marca mayor. En Palacio (como le gusta decir Chávez) esperaban que ganara la senadora colombiana Piedad Córdoba, pero se quedaron con los crespos hechos, ya que el jefe del mismísimo imperio fue el seleccionado. Por cierto, Chávez y Castro no perciben de igual manera la premiación. El primero manifestó ayer en sus líneas semanales que: “Por primera vez asistimos a un merecimiento sin que el postulado haya hecho nada por merecerlo: premiar a alguien por un anhelo que está muy lejos de hacerse una realidad” (envidia a flor de piel), mientras que Fidel en sus Reflexiones advierte que no siempre comparte las posiciones de quienes otorgan el Nobel, pero que se ve obligado a reconocer que en estos momentos es una medida positiva. ¿No le parece raro que discrepen Chávez y Fidel? De paso Fidel y Chávez quedan ya retratados para la historia como los líderes del socialismo empobrecedor en suramérica, mientras que Lula da Silva y Michelle Bachelet como conductores del socialismo progresista y generador de riqueza.
Despelote castrense
El régimen no encuentra qué hacer para desmoralizar y destruir a las Fuerzas Armadas venezolanas. En tres ocasiones ha modificado la Ley que rige el sector militar y en todas ha violentado la Constitución de la República. El año pasado incorporó la Milicia Territorial y en esta nueva reforma de 2009 se establece que “Los Cuerpos Combatientes son unidades conformadas por ciudadanas y ciudadanos que laboran en instituciones públicas o privadas, que de manera voluntaria son registrados, organizados y adiestrados por el Comando General de la Milicia Bolivariana con el fin de coadyuvar con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en la defensa integral de la nación” Ya veremos a los sindicatos del sector público y algunos del sector privado erigiéndose “legalmente” como defensores armados de la revolución. Si antes no era nada discreta la presencia activa de grupos paramilitares afectos al oficialismo en todas las instituciones gubernamentales, desde ahora en adelante no tenemos por qué dudar que esos “cuerpos” al estilo “la piedrita”, “los tupamaros” y todos aquellos colectivos que tratan de imponerse mediante el terror, tendrán asignado sus respectivas cuotas dentro del presupuesto nacional. No es ninguna especulación. Así se concebirá atendiéndose a lo dispuesto en la nueva Ley de la Fuerza Armada. Pdvsa con sus respectivas filiales tendrán su “Cuerpo de Combatientes”, Planta Centro, Cantv, la Electricidad de Caracas y la de Valencia, el Instituto Bolivariano de Puertos, el Metro de Caracas, los hospitales, las alcaldías y gobernaciones afectas al oficialismo, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General de la República, la Fiscalía Genera de la República, los Consejos Legislativos, los consejos comunales, y pare usted de contar, tendrán sus “cuerpos de combatientes” que no son otra cosa que personas dispuestas a matar para defender esto que se han empeñado en llamar revolución. Todo contrariando el principio de profesionalismo y monopolio de la violencia armada, que la Constitución reserva exclusivamente a la Fuerza Armada profesional y sin militancia política.
Luis Ugalde diputado
Hace poco alguien sugirió el nombre del rector de la Universidad Católica Andrés Bello y doctor Honoris Causa de la Universidad de Carabobo, para que sea uno de los próximos diputados de la Asamblea Nacional a elegir en 2010. Quizás el padre Ugalde no acepte la postulación, porque tendría que renunciar a otras muchas actividades en las cuales ha entregado su vida, pero, ojalá los partidos políticos a la hora de seleccionar sus candidatos se inclinen hacia hombres y mujeres del talante democrático y las convicciones morales del padre Luis Ugalde. Un hombre luchador, preparado y sin miedo. No será fácil para los partidos políticos democráticos seleccionar los nombres que llenarán las listas y los circuitos. Pero en eso la sociedad civil debe colaborar para direccionar la escogencia, advirtiéndoles que si no hay unidad no habrá motivación para votar; y si no hay motivación, la abstención triunfará, y con ella el régimen se consolidará. Volviendo con el rector Ugalde, me referiré a algunos puntos tocados por él en el foro dominical de ayer en El Nacional. Dijo cosas como estas: “Para que no haya pobres en un país se requieren dos cosas: 1) buena educación, la cual está amenazada en Venezuela por una ley tendenciosa, y 2) empleo cualificado. El poco dinero que el Gobierno da a quienes ha puesto a recoger basura en las calles no permite superar la exclusión... Para salir de la pobreza necesitamos procurar la dignidad a través del estudio y el trabajo productivo”. También dijo la siguiente verdad, del tamaño de una catedral: “Todos los asambleístas que aprueban las leyes revolucionarias tienen sus hijos en escuelas privadas, porque saben que no hemos logrado mejorar la escuela pública”... Nosotros le agregamos, que los que no están en escuelas o universidades privadas, están en el imperio. Esos mismos diputados y ministros que se rasgan las vestiduras “defendiendo” también las políticas sanitarias, ni de casualidad se recetan con un médico o paramédico de los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), ni mucho menos van a un hospital público; ellos van a las mejores clínicas de Venezuela o del mundo. La mayoría de esos diputados que ocupan una curul en la Asamblea Nacional no tienen ni la preparación ni la vocación democrática para sacar este país hacia delante.
pabloaure@gmail.com

lunes, 5 de octubre de 2009

Reculó

El Carabobeño 05/10/09
¡Hasta cuándo!
Reculó
Pablo Aure
En política nada está escrito. Lo que hoy se considera imposible mañana quizá pueda convertirse en realidad. Digo esto porque nuevamente emerge una esperanza en el pueblo venezolano: cuando todo parecía estar perdido, de pronto, despertó el gigante, el movimiento estudiantil e hizo recular al mismísimo Gobierno. El mismo gigante que impidió que en el 2007 se reformara la Constitución.
Las luchas parecen ser cíclicas: en el año 1928 los estudiantes se enfrentaron a un tirano; en 1958 irrumpieron contra un dictador, y, ahora, en nuevos tiempos de barbarie emergen para combatir la ignominia.
Así es, los muchachos son los protagonistas. Se unieron para defender a uno de los suyos: al corajudo Julio César Rivas, enjuiciado y apresado por ejercer su legítimo derecho de protestar.
La crueldad gubernamental contra Julio originó una huelga de hambre de más de un centenar de jóvenes en varios lugares del país, quienes se mantuvieron firmes exigiendo la libertad del compañero, y lo lograron. El régimen no tuvo otro camino que dejarlo en libertad. No obstante, los muchachos, con el recién liberado adherido a la lucha, continuaron en huelga de hambre pidiendo un pronunciamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo cual, lograron también.
Julio Rivas sorprendió al pueblo con esa acción solidaria para con sus compañeros de celda. Ahora, no es fácil coordinar decisiones cuando se trata de amalgamar un movimiento que arropa diversas corrientes que, en común, profesan la democracia y el pluralismo como valor esencial del sistema. Fácil es cuando un caudillo se impone con o sin razón, y todos, como borregos, lo siguen, aunque haya quienes sean incrédulos y disconformes con algunas decisiones. Ese es el reto que los demócratas hemos de superar.
Desde luego, no se hicieron esperar las críticas que señalaban que no debía levantarse la huelga. Otros estimaban que habiéndose logrados los objetivos, continuar era causar un desgaste innecesario al movimiento.
Los sectores democráticos, como dije, debemos amalgamar ese efervescente cúmulo de opiniones y hacer frente, con un liderazgo plural y colegiado, a las maniobras y desmanes del autoritarismo que nos gobierna. No es fácil. Desde luego, para eso se ha constituido una mesa de la unidad, con la cual todos debemos al unísono colaborar para evitar fracturas que, muy a menudo vienen estimuladas exógenamente.
Es necesaria la identidad para que se produzca la unidad. Debe estar identificado plenamente qué cosa queremos, para luego determinar el camino y el vehículo para conquistarlo. Pero una vez echados a andar, no nos queda sino la cohesión como factor esencial para alcanzar las metas. Y eso fue lo que vimos en este episodio de la estruendosa huelga de hambre emprendida por nuestros estudiantes valientes.
Las luchas democráticas por derrocar una tiranía deben articular a todos los sectores: sindicatos, partidos políticos, estudiantes, vecinos, organizaciones gremiales, bajo la coordinación de un ente con credibilidad y amplitud, que, como dije, es la mesa de la unidad.
Reconciliación o muerte
En otras naciones por mucho menos de lo que hoy vive Venezuela se han producido guerras civiles. Muchísimas son las preguntas que deberíamos hacernos para auscultar el polvorín en que estamos parados ¿Hasta cuándo los agricultores permitirán que los bandidos con cachuchas rojas le ocupen sus tierras que han trabajado duramente; o, hasta cuándo la gente humilde expresará su dolor sólo con lágrimas ante la muerte de un familiar por la falta de medicamentos, o porque no pudo ser operado ya que no había quirófano en los hospitales públicos? Ayer, el Presidente en cadena nacional inauguró un CDI en Caucagua y elogió la actividad que realizan los médicos cubanos. Él sabe que este Gobierno cojea por ese lado y no tiene dudas que en cualquier momento el pueblo le pasará factura. Por eso estira la arruga, se endeuda, y le echa manos a Pdvsa y a todo lo que produzca “platica” para apagar las candelitas que se puedan prender. No piensa en el futuro, vive el presente y lo estira como sea. Pero llegará un momento que se le romperá. Y para desgracia del país, tirios y troyanos saldremos afectados. Chavistas y escuálidos, ninis y anárquicos, a todos, sin excepción nos afligirá.
Lo hemos dicho muchas veces, y no dejaremos de hacerlo, que estamos a tiempo de que el país se reconcilie y se diseñen efectivas y duraderas políticas públicas. Si bien es cierto que nadie quiera que vuelvan corruptelas del pasado, tampoco queremos los desafueros del presente. ¿Por qué se tiene que recurrir al enfrentamiento físico cuando el rojo tiene una opinión contraria al adversario? ¿Es que acaso no queremos solucionar los problemas en sana paz, como los resuelve la gente civilizada?
Probablemente muchos pensarán que a Chávez no le conviene la conciliación porque él se mantiene del conflicto. Pensemos que eso es verdad; está bien, pero no por ello tenemos que entregarnos y seguir bailando su música, es decir, el son de la confrontación. Es aquí la necesidad de construir la agenda social, de encontrar el vaso comunicador entre las distintas organizaciones para definir las estrategias para conquistar los objetivos. No es necesario buscar a Dios por los rincones. Esa solución la tenemos en la misma Constitución, seguiremos repitiéndolo: la vía es un proceso Constituyente en el que rojos, amarillos, verdes, blancos y morados construyan una Venezuela en la que todos quepamos. No es difícil de lograrlo si conocemos y nos convencemos de su profundidad. Si recordamos las normas constitucionales que Chávez quería reformar en el año 2007, nos encontraremos que una de ellas era el artículo 348 que señala que la iniciativa para promover una constituyente la tiene el 15% de los electores inscritos en el registro electoral permanente, y pretendió aumentarlo al 30%, porque sabe que en cualquier momento se le puede activar un proceso constituyente vía iniciativa popular.
Alerta cultural
La situación que viene denunciando hace más de un mes, de manera reiterada el periodista Alfredo Fermín, con respecto al peligro de deterioro en que se encuentran las obras que guarda el Ateneo de Valencia. Es una alerta gravísima que puede borrar la historia de una línea de trabajo tolerante, amplia y enriquecedora que emprendió el Ateneo de Valencia desde su fundación. Allí se encuentran premios nacionales y obras de artistas de reconocida fama mundial a punto de desaparecer. Ha llegado la hora de mancomunar esfuerzos para evitar esta nueva tragedia, esta vez de orden cultural.
pabloaure@gmail.com
www.hastacuando.com

lunes, 28 de septiembre de 2009

Populismo y represión

El Carabobeño 28/09/09
¡Hasta cuándo!
Populismo y represión
Pablo Aure
Ayer, luego de revisar algunos medios de comunicación, entre ellos El Tiempo de Bogotá, me topé con un artículo intitulado: “¿Usted le cree a Chávez?” escrito en la sección de blogs por Juan Carlos Martínez. Desde luego, rápidamente me identifiqué con la pregunta porque no se cuál es la razón por la cual todavía hay personas que le puedan creer a ese personaje (al Presidente de Venezuela, no al autor del artículo). Presiento que a estas alturas del partido, no obstante el 40% de popularidad presidencial, son muy pocos los que le creen; pero es que, lamentablemente, tampoco hay otros personeros de la vida política venezolana a quienes creerles; y no lo digo porque no digan la verdad, sino porque no han construido el liderazgo suficiente para desenmascarar y desplazar al dictador. En consecuencia, al teniente coronel, si bien es cierto que lo ven como un farsante, no es menos cierto que en la actualidad lo sienten como uno de los suyos. Los de antes también lo eran, pero los venezolanos los veían distantes, mientras que a éste lo consideran cercano, no justamente por sus realizaciones efectivas en su favor, sino por la retórica populista y populachera con la que los marea. Por desgracia, en Venezuela, desde que es Venezuela, las cosas de la política no terminamos de verlas con seriedad. La mayoría no hemos desarrollado una cultura para ver más allá de nuestras narices y nos conformamos con el día a día; poco o nada hacemos para mejorar las condiciones de vida. El Estado si acaso da para los pobres los primeros auxilios, que es lo que prestan en los pocos módulos de “barrio adentro” que quedan operando, ya que, si no lo sabían, la mayoría de los médicos cubanos se han marchado a Miami. Un médico o una enfermera que le tome la temperatura y le dé una pastillita, es quizá lo que queda de “barrio adentro”. La situación del pueblo venezolano es dramática: tenemos a un irresponsable llevando las riendas del país, dilapidando el erario público y por otra parte el sector democrático parece no encontrar rumbo para construir un discurso creíble para las clases desposeídas. Mientras esto pasa, en Margarita el despilfarro campea. Me cuentan personas que estaban de vacaciones allá y que tuvieron que adelantar el retorno por la cumbre, que los abusos no tienen nombre. Camionetas de último modelo importadas (porque por ninguna parte se ve un Tiuna), limusinas, helicópteros, y pare usted de contar, mientras el pueblo de Anzoátegui, al echar un brinquito, está a oscuras y padece todo de calamidad.
Obras son amores
El sábado el gobernador de Carabobo dijo: “le pido al Gobierno Nacional que acepte que ha fracasado en la Ciudad Hospitalaria y me la devuelva con sus recursos, que yo la pongo a andar. Lo hice en el pasado y estoy seguro de que lo volveremos a hacer”. Lo del fracaso en materia de salud ya lo reconoció el Presidente, que, por cierto, ya había dicho que en materia de viviendas estaban raspados sus ministros. Recordemos que la semana pasada la salud fue declarada en emergencia; aunque creo que los bandidos rojos rojitos aprovecharán esa declaratoria para seguir echándole manos a los recursos destinados a la salud, ya que obviarán cualquier proceso licitatorio. Ahora bien, volviendo a lo que dijo Henrique Fernando Salas Römer, creo que los valencianos deberíamos hacer causa común en pedirle al Gobierno Nacional que devuelva a la región la administración de su Hospital Central que en una época fue orgullo de los carabobeños. Esa bandera debe ser enarbolada por todos los carabobeños, y no tiene color partidista. No tengo la más mínima duda de que la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera (CHET) en manos de un gobierno regional con funcionarios capacitados para gerenciar el asunto de la salud, volverá a ser lo que un día fue. Desde esta trinchera de la columna ¡Hasta Cuándo! propongo comenzar una cruzada por la devolución de la CHET, con la consigna “obras son amores y no buenas razones”. De qué vale que el Presidente diga que se preocupa por los pobres pero al mismo tiempo no hace absolutamente nada para que tengan una atención digna. Insisto, la bandera de la devolución del hospital tenemos que enarbolarla todos: los del norte y los del sur, los rojos, los amarillos o blancos.
Vecindario peligroso
En la Casa de Nariño hay preocupación por el ingreso de Venezuela a la carrera nuclear. Alvaro Uribe mostró su inquietud ante un eventual conflicto nuclear en el que Colombia pueda verse comprometida. Imagínense ustedes: en Colombia hay preocupación, pero aquí en Venezuela cuyo Gobierno está vinculado hasta la coronilla con mandatarios y organizaciones terroristas, no queremos abrir los ojos. No se trata de simples especulaciones. Es un hecho reconocido por las autoridades venezolanas: En efecto, el ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias, Jesse Chacón, aseveró que Venezuela tiene planes de utilizar la energía nuclear sólo con fines pacíficos y medicinales, y que los estudios para ubicar el uranio en nuestro país se están ejecutando con el apoyo de Rusia. ¿Quién puede creerle ahora al ministro Chacón, qué podremos esperar de lo que hará con la energía nuclear? Pero hay algo más: ¿quién le va a creer que la utilización de la energía será para fines medicinales? Si es una verdad -con testigos- que para recuperar las instalaciones, la infraestructura, los quirófanos, dotar de material quirúrgico o de remedios a nuestros hospitales no hace falta el uranio ni el plutonio.
Camino al infierno
Hace algunos meses a uno de estos inefables uniformados se le ocurrió decir “candelita que se prenda, candelita que se apague”. Pues bien, creo que tanto a él como a su sustituto les ha sido imposible apagar todas las “candelitas” que se han prendido en el país. Huelgas y protestas por todas partes. Ya el pueblo, sobre todo los jóvenes, no se asustan ante las amenazas de llevarlos a la cárcel por salir a protestar; al contrario, cada vez que un funcionario los amenaza los estudiantes lo entienden como un incentivo a la protesta. No se qué va a hacer el Gobierno con las decenas de jóvenes que hoy se encuentran en huelga de hambre reclamando la liberación de los presos políticos, especialmente del joven carabobeño Julio César Rivas; tampoco sé, qué hará con los obreros del Zulia que se cosieron la boca para no comer; o qué hará con los vecinos que cada día y con mayor frecuencia salen a las vías públicas a reclamar por los servicios públicos, por los apagones eléctricos, o por la falta de agua, o la suciedad. Para no hablar de las “candelitas” que se prenden en cada una de las morgues de nuestro país cuando los dolientes van a reclamar a sus familiares muertos y no se los entregan por falta de médicos forenses. O de las “candelitas” que ya son unas llamaradas que se encienden en cada rincón del país ante la ola de crímenes que enlutan a los hogares venezolanos. Por el camino que vamos no es difícil imaginarnos hacia dónde camina el país.
pabloaure@gmail.com

martes, 22 de septiembre de 2009

Emergencia nacional/ Pablo Aure

El Carabobeño 21/09/09
¡Hasta cuándo!
Emergencia nacional/ Pablo Aure

Cada día que pasa se demuestra más la ineptitud de los que están dirigiendo los destinos del país, y como la mayoría de los incapaces, siempre encuentran un responsable a quien echarle la culpa. El pasado miércoles 16 de septiembre ocurrió una tragedia en la población de Clarines, estado Anzoátegui: un camión que transportaba una sustancia tóxica (gas cloro) fue chocado por otra gandola que transportaba láminas de acero. De acuerdo con el reporte del ciudadano gobernador de Anzoátegui la misma noche del accidente, el camión que transportaba láminas de acero se desplazaba a exceso de velocidad, haciendo ver que el choque se produjo por imprudencia de uno de los conductores. Lo cierto del caso es que, al producirse la colisión, las láminas de acero fracturaron algunas de las bombonas de cloro, lo que produjo que se esparciera el gas en el aire. Ya van 11 muertos y más de 800 personas que están afectadas por haber inhalado la envenenada sustancia. Quise hacer este pequeño relato del lamentable accidente de Clarines por una razón muy sencilla: se pretende que la soga reviente por lo más delgado sindicándose la responsabilidad a los humildes choferes de los camiones en colisión. Pero está a la vista que los responsables son los propios cogollos del régimen. Y digo eso por la razón siguiente: en la Petroquímica del Zulia (Pequiven) se llenaron los cilindros con esa sustancia tóxica que fue a parar a los pulmones del pueblo anzoatiguense, y si en esa planta se hubiesen cumplido las normas de seguridad, el fatal accidente era casi imposible que sucediera. En efecto, en la Petroquímica del Zulia despacharon la carga sin que el vehículo que la iba a transportar tuviera los custodios necesarios: uno en la parte delantera y otro en la trasera, para evitar riesgos en caso de colisión. Pues bien, ahora los platos rotos quieren ponérselos a pagar a Iván Segundo Espina, el chofer de la gandola que transportaba el gas cloro. Ayer lo privaron de su libertad luego de que la Fiscalía del Ministerio Público le imputara los delitos de homicidio intencional a título de dolo eventual, lesiones graves, leves y menos leves, contenidos en el Código Penal, y por el delito previsto en el artículo 82, ordinal 1º, de la Ley Sobre Sustancias, Materiales y Desechos Peligrosos. Para aquellas personas que no entienden lo que significa dolo eventual, trataré con palabras llanas de explicarles que se produce cuando en la persona que comete el hecho no existe la intención de ocasionar un daño, pero aun así sabe que puede cometerlo si actúa de determinada manera. Por ejemplo, andar a exceso de velocidad en un centro poblado, cargar una sustancia tóxica sin tomar en cuenta las medidas de seguridad, etc. El dolo eventual traspasa las fronteras del delito culposo, en el cual el agente que produce el daño ni siquiera se supone lo que puede derivar de su conducta. El dolo es actuar con intención de producir algo que se sabe es contrario a la Ley; la culpa es no obrar con la suficiente diligencia para evitar un acto. Si en realidad queremos buscar la verdad y administrar justicia en su justa dimensión, comencemos desde la Petroquímica del Zulia, luego revisemos el estado de las carreteras y examinemos por cuántas alcabalas pasó la gandola desde el Zulia hasta Anzoátegui transportando esa carga tóxica sin que ningún guardia nacional evitara su tránsito, violentando la normativa señalada en la Ley Sobre Sustancias, Materiales y Desechos Peligrosos. Preguntémonos también por qué en el centro hospitalario que atendió a los lesionados no había oxígeno y deduzcamos si existen otros responsables. Repito, no veamos la cuerda por lo más delgado para romperla. Observemos globalmente el asunto y reconozcamos, de una vez por todas, que en este proceso -y que- revolucionario la ineptitud campea.
Régimen fracasado
Es ahora cuando el comandante-Presidente se da cuenta de que en Venezuela la salud está en emergencia. No sabemos qué faltaba para reconocer el rotundo fracaso del régimen en materia sanitaria. Esperemos ver la manera como atacará esa crisis. Ese comandante que viaja en lujosos aviones, camina por alfombras rojas, se manda a hacer películas, se viste con costosos trajes y carga en su muñeca izquierda suntuosos relojes, desconocía que en los hospitales no existían insumos para atender a nadie, y que los pacientes tienen que llevar hasta las jeringas. Declaró la emergencia en el sector salud. Pero no se ha percatado de que la emergencia es, en verdad, en todos los sectores. ¿Acaso no han observado el estado de las carreteras, de las escuelas públicas y de todos los ministerios? Dense una vueltica por la Refinería El Palito, véanla en su total destrucción; lléguense hasta Planta Centro y pregunten cómo se encuentra, para que salgan despavoridos cuando les informen que en cualquier momento sufriremos un apagón difícilmente de solucionar por un largo tiempo.

Referéndum y elecciones
Caradurismo es el emblema de la “revolución”. En su programa dominical Aló, Presidente, el Jefe de Estado hizo un llamado a fortalecer la revolución socialista y recordó que, a partir de enero de 2010, los opositores estarían facultados para convocar un referéndum revocatorio en su contra, como está contemplado en la Constitución. No sé a qué opositor se le ocurrirá eso, pero creo que una iniciativa así sería lo mejor que le pudiera ocurrir al régimen. No es descartable que desde la misma sala situacional de Miraflores se promueva dicho referendo. Chavistas disfrazados de opositores sobran para esa jugada. No hay que olvidar que el año próximo supuestamente se realizarán las elecciones para concejales y diputados a la Asamblea Nacional, y la única manera de oxigenar a los “bates quebrados” oficialistas es montándolos nuevamente en los hombros del comandante. Por tal razón, a los candidatos chavistas les vendría muy bien que se promocione un referéndum revocatorio presidencial. Caso contrario, su derrota está cantada, siempre y cuando el sector democrático que aspira a llevar candidatos a los concejos municipales y a la Asamblea Nacional entiendan que deben presentarse de manera unida. Si no, la abstención, el Registro Electoral, los circuitos electorales simulados y el Consejo Nacional Electoral teñirán de rojo nuevamente la mayoría de las curules municipales y nacionales.
pabloaure@gmail.com

lunes, 14 de septiembre de 2009

El país que queremos

El Carabobeño 14/09/09
¡Hasta cuándo!
El país que queremos
Pablo Aure
La tarea para reconstruir este país será más que dura. El alto gobierno ejecuta una política devastadora. Y es que no puede resultar nada positivo de una doctrina inspirada en un cóctel, amalgamando lo peor del mundo militar con un vetusto modelo comunista, del que casi nadie reconoce vigencia. No podemos dejar de pensar cuál será la forma para salir de este atolladero. Que se entienda bien: ya no es de Chávez solamente, sino de todo lo que él ha sembrado. ¿Cómo lograr recomponer lo que este régimen ha destruido? ¿Cómo reconciliar al pueblo de Venezuela, dejando impune tanto delito perpetrado contra la república? No es fácil, pero no por ello debemos quedarnos con los brazos cruzados. A muchos les ha pasado por la cabeza tener a Chávez hasta la eternidad y no volver a ver una Venezuela unida. Con tristeza observo que una gran cantidad de nuestros jóvenes buscan desesperadamente abandonar el país, para encontrar mayor seguridad y establecer sus proyectos de vida.
¿Cuál revolución?
Qué desgracia. Con tanto dinero que este régimen ha manejado y lo que ha generado ha sido hambre, miseria y corrupción. Un presidente que piensa en adquirir más aviones de guerra, cohetes, tanques, submarinos y armamento en general, no puede seguir al frente del Estado. Pero, a pesar de la irresponsabilidad presidencial, lo seguiremos teniendo hasta el día que entendamos que sólo mediante la unidad de los sectores democráticos, el país puede enrumbarse hacia un destino mejor. Los madrugonazos soñados por algunos no resolverán el problema. Nuestro país necesita tener conciencia de saber dónde estamos parados. Es el pueblo quien debe destituir no solamente a Chávez, sino a toda la vagabundería y malandraje que lo rodea.
Lo ideal
Construir un país donde provoque vivir, y no huir. En el que el pueblo crea en los órganos encargados de administrar la justicia y donde no exista una jauría en el Ministerio Público esperando una orden del partido de gobierno para atacar y encarcelar una próxima presa disidente. En el que tengamos un parlamento donde se discutan con transparencia y sabiduría las normas que integran el ordenamiento jurídico, en lugar de obedecer a un dictador. En el que tengamos militares serios, ajenos a la lucha política, que se ocupen de sus verdaderas funciones. Queremos un país donde se respete la voluntad popular. Que los alcaldes y gobernadores trabajen coordinadamente, sin importar la militancia partidista que profesen, y que entiendan que son servidores públicos y no funcionarios que se sirven del público. Un presidente que invierta en Venezuela los recursos provenientes del petróleo, y no los utilice para promocionarse por el mundo. No tengo dudas de que el pueblo honesto, que todavía está engañado por Hugo Rafael, jamás se podría oponer a un modelo de país como el que les he descrito. Pero para construirlo tenemos que proponérnoslo. Cada persona debe convertirse en un predicador e insistir en todas partes que sí es posible vivir en una Venezuela mejor. Tenemos las herramientas. Podemos hacer la transformación que se le vendió al pueblo en el año 1998 y que todavía no se ha materializado.
Evitemos una guerra civil
El pueblo tendrá la última palabra: mantener el conflicto y la desunión o apostar a la reconciliación. Por el camino que vamos, indefectiblemente llegaremos a un sálvese quien pueda. A un enfrentamiento todos contra todos: rojos, amarillos, blancos, verdes o incoloros. Pero podemos evitarlo. Convoquemos, esta vez sí, al poder originario, porque estamos a punto de un estallido social. Eso nadie lo puede ocultar, ni siquiera los chavistas recalcitrantes. Entonces, abramos la válvula de escape, convocando al pueblo para reencontrarnos. El artículo 347 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela señala: “El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar al Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”. Lo hemos venido planteando desde antes del fallido referéndum revocatorio presidencial, porque nada hacíamos sacando a Chávez pero dejando intacto este disparate en que se han convertido los poderes públicos. Por más que parezca utopía lo que estoy planteando, no tengo dudas de que es perfectamente realizable y además, es la única manera de evitar una guerra civil. Antes de estar pensando en referendos abrogatorios para leyes y otras iniciativas legislativas, tenemos que pensar en una Constituyente cuya iniciativa popular, de acuerdo al artículo 348 de la CRBV, puede partir del 15% de los electores y electoras inscrito en el registro electoral. Amigos: se produzca un madrugonazo, o la corriente democrática gane las próximas elecciones para diputados a la Asamblea Nacional, tarde o temprano se tendrá que convocar una Constituyente en la que estén presentes todos los sectores del país, y que sea un espejo de la realidad nacional. Que se respete el derecho proporcional de las minorías, y que de esa manera consensuada se construya el modelo de país moderno que merecemos los venezolanos.
Sabuesos de la fiscal
El régimen se montó en el aparato represivo para intentar evitar que el pueblo salga a las calles a reclamar sus derechos. Muchos piensan que el camino de la represalia a la oposición es inevitable, que en los próximos días el régimen recrudecerá la persecución y el encarcelamiento de figuras políticas, como una respuesta lineal inesquivable. La lista de los presos políticos es cada vez más larga. El último de los encarcelados es un joven de 22 años de edad, cuyo único delito ha sido oponerse a la barbarie con ideas y manifestaciones perfectamente encuadradas dentro de la Constitución. Julio César Rivas se halla tras las rejas gracias a un Ministerio Público felón. Los esbirros fiscales a quienes les ha correspondido actuar contra Julio Rivas, saben muy bien que el joven no ha cometido delito alguno, y que todas sus actividades están amparadas en el ejercicio de sus derechos fundamentales, pero aún así, cual Benavides, quieren ganar la indulgencia del supremo líder. Qué lástima nos da a quienes hemos abrazado la profesión de abogados para dar valor y fuerza a los débiles contra el abuso y la desigualdad. Con el devenir de esta corruptela roja rojita se han caído las mascaras de algunos funcionarios, que han sido capaces de vender su conciencia castigando a inocentes. A ellos, nos permitimos recordarles que, desde Galileo, la tierra se mueve, y al mismo tiempo, que recuerden que nunca es tarde para recapacitar. pabloaure@gmail.com http://twitter.com/pabloaure