viernes, 12 de diciembre de 2014

La peor afrenta contra la democracia es utilizar los tribunales para encarcelar a los adversarios

No hay peor afrenta contra la democracia que cuando un gobernante utiliza los tribunales para encarcelar y silenciar a sus adversarios.
Nadie puede dudar que Enzo Scarano se encuentre tras las rejas no porque cometió algún delito sino porque es incómodo para los intereses del oficialismo que pretende gobernar a Carabobo sin ninguna sombra.
Es importante que los gobernantes asimilen que jamás lograrán conquistar la confianza de los pueblos a fuerza de represión y de miedo, al contrario, mientras más represión y más miedo el que puedan infundir mayor será la desconfianza hacia ellos.
Lo que ocurre con Enzo Scarano y Salvatore Lucchese es un acto criminal y de venganza política que está reñido con los valores democráticos.
Todos sabemos cuál fue la situación que originó la detención y la destitución del alcalde Scarano. No fue ningún delito contemplado en alguna norma penal: él está preso por un acto arbitrario acompañado por el abuso y el secuestro de todas las ramas del poder público que exhiben quienes desempeñan funciones en el alto gobierno. El Tribunal Supremo de Justicia cumplió la orden (inconstitucional)  de encarcelarlo y de destituirlo. Desde el punto de vista jurídico es imposible que alguien pueda argumentar la razón de mantener a Enzo y a Salvatore  tras las rejas, y menos aun teniendo una Constitución, así como normas procedimentales y penales que garantizan fórmulas de  cumplimiento de condenas extra muros. Es decir, que en caso de que en realidad se haya comprobado la comisión de un hecho punible, dada la entidad de la pena que le impusieron a Scarano y a Luchesse, indiscutiblemente ellos deberían estar en libertad; si acaso con algunas limitaciones, bien sea, presentación ante tribunales, prohibición de salida de algún sitio determinado o apostamiento policial en su residencia mientras dure la condena.
Hoy quiero elevar mi voz para que sea escuchada por quien tiene el poder de decretar la libertad de los prisioneros políticos, para que se reencuentre con el espíritu democrático y ordene la excarcelación de Enzo, de Salvatore y de todas aquellas personas que se encuentran en prisión por el solo hecho de mantener posiciones políticas contrarias a las del gobierno.
No es clemencia para Enzo y Luchesse la que solicito, sino justicia.  Que los aires navideños sirvan para reflexionar, que ojalá que esos funcionarios que hoy  detentan mucho poder logren entender que los cargos de gobierno son temporales, y que cuando estos se asumen debe ser para hacer el bien y jamás para abusar de ellos.
El 2015 será un año muy complicado, y lo hará mucho más difícil si mantienen en las cárceles a líderes políticos, no tengo dudas que si el gobierno los libera la presión social bajaría.
Gobernador Francisco Ameliach: yo no tengo ninguna duda de que usted puede facilitar la liberación de Enzo y de quienes hoy injustamente están detenidos, en nombre de Carabobo se Respeta y en el mío propio, pido la liberación de todos los presos políticos.
Nuestras  diferencias políticas, las debemos dilucidar con las herramientas democráticas: el debate y la fuerza de las ideas para convencer a la gente. Hacer uso de la cárcel y de los tribunales para atemorizar a los adversarios no se convalida con las funciones de un gobernador electo con el voto mayoritario del pueblo.
Pablo Aure

Coordinador de “Carabobo se Respeta”

martes, 9 de diciembre de 2014

La MUD debe desaparecer/ @DimitryBelov



La MUD debe desaparecer/ Dimitry Belov

Hay una vieja parábola, que habla de una familia que vivía en la pobreza, su único activo era una vieja vaca que les producía algo de leche y con eso servía para difícilmente alimentar a aquella familia, la vaca muere y la familia se lamenta, pero se ve obligada a innovar y en medio de esa crisis logran superarse y alcanzan la libertad financiera. El cuento termina con el antes pobre dueño del animal, afirmando que gracias a la muerte de aquel ganado había logrado el éxito.
Los seres humanos tendemos a aferrarnos a aquello de mejor malo conocido que bueno por conocer, de no ser así, no nos habríamos calado al galáctico tanto tiempo, mucho menos a su pichón errático. Lo mismo sucedió con la Coordinadora Democrática, y sucede ahora con la MUD; dos organizaciones que entregaron al país en un momento de crisis, un sentir de estabilidad, de estrategia que permitiera hacerle frente a los embistes de la franquicia Esclavo-Comunista que le compramos a Cuba a cambio de enormes sumas de dólares y nuestra libertad.
Hoy, en medio de la crisis generalizada, todavía hay mucha soberbia en sectores organizados de la sociedad, incluyendo los partidos. La MUD debe entender que hay sectores civiles, de la resistencia NO VIOLENTA (aclaro por aquello de la criminalización a los que han sido sometidos por parte de propios y extraños) y estudiantiles a quienes el término MUD les da piquiña, fastidio, y hasta asco. Hay grupos y organizaciones que hasta hace poco formaron parte del “proceso“ a quienes hoy tildan de disidentes, quintas columnas y traidores por levantar su voz contra este desastre., sectores que por cierto jamás se unirían a las filas de la MUD. Hay partidos, dentro y fuera de la mesa, que están haciendo el trabajo que creen necesario para llevar este barco a puerto seguro, pero que jamás van a evitar que colapse a menos que remen junto a todos los sectores que desean evitar el mega desastre. ¿No es más lógico que todos estos sectores se involucren en una sola estrategia y bajo un nuevo nombre?
No hay democracia sin partidos, son los partidos, los gremios, los sindicatos y asociaciones civiles, la base y la garantía de la atomización del poder necesaria para que no se monopolice la fuerza del estado en un solo grupo.  En la Venezuela democrática, es decir, país PRE Chávez, donde el poder electoral todavía no se atrevía de manera tan grosera a amañar los resultados,  los últimos dos procesos electorales los ganó quienes le dieron una patada a la mesa, primero Caldera con su conocido “chiripero” y luego Chávez aún siendo un militar golpista y una promesa de venganza contra la corrupción que encarnizaban, según él, “AD y COPEI” para aquel entonces. Esa debe ser alarma suficiente a los partidos que hoy conforman la “mesa“ para que abran el compas, que la gente no siente que ellos luchen por sus mismas causas, para que muten, que aperturen el diálogo hacia adentro y entiendan que sin sociedad civil, sin la resistencia, sin estudiantes, ni chavismo disidente no van para ningún lado.
Las intenciones están,  la capacidad intelectual existe, la calle espera a ser llamada coherentemente y todos los sectores esperan que les tiendan una mano, pero nadie quiere dar el primer paso. Dejemos ya de pensar sólo como agencia de festejos electorales van a lograr el éxito, dejemos ya pensar que sólo con calle, sin estrategia, salimos  del abismo. A los chavistas que todavía piensan que sólo el socialismo garantiza la felicidad de los venezolanos, les tengo una sorpresa, el venezolano nació feliz, vivirá feliz y morirá feliz, es una condición que adquirimos con la primera arepa que nos comemos durante nuestro primer año de vida, somos y seremos felices en la condición más adversa, lo éramos en la cuarta, lo somos en la quita y seguiremos hasta la quincuagésima.  Dejen la soberbia y acepten también su barranco, sus líderes pusieron una gran plasta. Es nuestra familia y nuestros amigos esa garantía de felicidad, no un modelo político ni económico. Pero para que hayan familias sólidas se necesita comida, plata y buenos ingresos, salud, medicinas, educación, libertad de emprendimiento, sin impunidad y leyes que se cumplan.
La MUD definitivamente debe dar paso a algo más amplio, mucho más complejo, la crisis en Venezuela va más allá de convocar a elecciones el 2015. Estamos todos de acuerdo en que el tipo tiene que dejar Miraflores para ayer, día que pasa con el tipo allí se agudizará más la crisis, eso viene muy pronto. También coincidimos en que nadie desea una salida violenta y que en algún momento (una vez que haya renunciado) habrá que convocar a elecciones. Pero se debe conformar una organización que pueda generar una propuesta integral de rescate nacional, donde estén integrados las cámaras empresariales, partidos políticos (los de la MUD y los de la otra acera), líderes sindicales, colegios profesionales, asociaciones vecinales, líderes religiosos, militares activos, los sectores disidentes del chavismo. Enfocarse en las parlamentarias sólo le dice a la gente que lo que quieren es el poder y ya, que sólo están dispuestos a ensuciarse si te trata de pintura en alguna cancha de un sector popular, no critico ese trabajo de acercamiento y solidaridad, sólo aclaro, y ustedes lo saben, que no es suficiente.
Así que los que iniciaron esta lectura con la vena prensada de ira luego de ver el título del artículo, entiendan que no es un llamado a la división, por el contrario es una convocatoria a una unión mayor, el país no sólo necesita una agencia de festejos que coordine testigos y ponga candidatos como centros de mesa, adicional a eso necesita a todos los liderazgos que integran las fuerzas vivas del país, integrados, operando y devolviendo a la vida a nuestra desgarrada Venezuela.

@DimitryBelov

lunes, 8 de diciembre de 2014

El Parlamento que viene

El Carabobeño
¡Hasta cuándo!
El Parlamento que viene
Foto Archivo El Carabobeño.
Pablo Aure
Desde hace mucho tiempo se había anunciado lo que hoy estamos viviendo. No era difícil pronosticar que en manos de improvisados, manirrotos, corruptos y resentidos los resultados tenían que arrojar este desmadre social, político y económico. 
Desde luego, a la suma de esos vicios, debemos agregar que los gobernantes actuales no son demócratas, que no respetan los derechos humanos y, además, siguen un libreto confeccionado en Cuba, aderezado por la vulgar corruptela militarista así como también por las grotescas acciones de quienes han vivido del crimen antes y después de la llegada de este podrido proceso. 
El estafador, el ladrón o el asesino de oficio, siempre tiene una coartada para argumentar su defensa. Nunca reconoce sus delitos. Si eso ocurre con quienes no están en el poder, imagínense ustedes lo que sucede si quienes cometen sus fechorías gozan de todas las herramientas necesarias para encubrirlas. Por ejemplo, el poder de la comunicación, las cadenas de radio y televisión, jueces y fiscales, todo lo tienen a su merced. No es fácil lograr evitar que sigan delinquiendo, ni mucho menos enjuiciarlos, mientras todo continúe igual. 
Tenemos que hacer la siguiente salvedad: una cosa es que no sea fácil y otra muy distinta es que sea imposible. Si nos comportamos pasivamente es de suponer que los malhechores puedan perpetuarse; en cambio, si constantemente denunciamos sus tropelías, poco a poco seguirá poniéndose al descubierto el grado de criminalidad que gravita en las altas esferas gubernamentales. 
Amor con hambre no dura
Esta gente acabó con todo. Erráticas, improvisadas o ausencias de políticas económicas tenían que provocar estas consecuencias. Más del 95% de los dólares que ingresan al país provienen del petróleo, y ya hemos visto la considerable baja que ha sufrido el precio del crudo. Hay que ser mago para que un gobernante pueda sortear los embates que se avecinan. 
En el 2013 el precio promedio del petróleo fue de 100 dólares por barril, sin embargo, entre el presupuesto que se aprobó para ese año y el verdadero gasto público, existió una diferencia de 82%, la cual se cubrió con créditos adicionales, cuyos recursos provinieron del excedente. Es decir, en el 2013 (como para el 2015) el presupuesto se calculó con base en un precio del petróleo a $60 pero como se vendió a más de $100, pues entonces el Gobierno tuvo de dónde sacar para cubrir los gastos. Siendo esto así, me gustaría saber económica y contablemente cómo podrá cubrirse el gasto público para el  año 2015 si se prevé que el precio del petróleo estará muy por debajo a como se calculó. Sin añadirle la variable inflacionaria. El banco alemán Deutsche Bank, dice que Venezuela necesita un barril de US$140 para cumplir con su presupuesto y financiar su déficit fiscal. Saquen sus conclusiones. 
Ante este panorama, cómo no sospechar que pueda ocurrir un estallido social. No será provocado por el imperio, ni tampoco por la incitación de los “escuálidos apátridas terroristas y golpistas” sino que será una reacción normal de un pueblo que reclamará satisfacer sus necesidades y el Gobierno no les podrá dar respuestas. 
Entre la espada y la pared
He insistido en la necesidad de tender puentes entre la oposición y cierto sector sensato del oficialismo, aquel que sabe que esto está por estallar. Nadie en el país puede contentarse con lo que estamos padeciendo y que inminentemente empeorará. La única manera de poder superar la crisis que se profundizará en los próximos meses es mediante un pacto de transición. Entiéndase bien: PACTO. No estoy hablando de fotografiarse en una mesa de negociaciones, de lo que se trata es de un acuerdo de gobernabilidad con miras a cambiar el modelo, lo cual pasa, evidentemente, por legitimar los poderes públicos. Eso es lo que se debería hacer, caso contrario, viviremos momentos que pudieran producir terribles desenlaces que absolutamente nadie  puede desear. 
No sé hasta dónde será capaz de llegar la testarudez de Maduro. El pueblo no se inmolará por defender un modelo que ya no le proporciona esperanza. Se inclinará hacia donde vea mayores expectativas de sobrevivencia. Ese pueblo que no se inmolará influenciará en los sectores civiles y militares que tampoco se sacrificarán para preservar algo que fracasó y que sin lugar a dudas imposible que pueda recuperarse en el futuro. Ellos buscarán la transición también, inevitablemente tenderán puentes, porque así se los impondrá el instinto de conservación. 
Me preocupa, esa casta (palabra utilizada por Pablo Iglesias, el Chávez de España) que está armada y es delictiva, que seguramente en las primeras de cambio tratará de evitar lo inevitable. Por eso no es para mañana, es desde ya que las bases de los puentes entre oposición y oficialismo tienen que comenzar a construirse, con una razón más que suficiente: impedir que la sangre llegue al río. 
Testarudez represora
Indiscutiblemente la represión seguirá siendo el plato fuerte del régimen para el 2015, le dio muy buenos resultados en este año que finaliza. Debido a la brutal represión logró controlar los focos de protestas que se produjeron durante los primeros meses del año. Aunque las protestas fueron controladas por el temor del pueblo a ser encarcelado, las razones para protestar se han multiplicado y el descontento se ha generalizado. 
Del mismo modo que estoy convencido de que continuarán reprimiendo al pueblo, también lo estoy de que cada vez les será más cuesta arriba poder controlarlas. La espontaneidad, multiplicidad, diversidad de motivos y pluralidad de personas involucradas imposibilitarán el éxito represor. 
Perseguirán y apresarán a ciertos líderes, pero muchos otros emergerán, contagiarán de entusiasmo y de valor a los que hasta ahora no se han involucrado. 
Espero que los gobernadores del oficialismo también sepan interpretar las exigencias del soberano en sus regiones. Que asimilen que las naciones se construyen con el entendimiento y la sensatez. Que el poder así como se obtiene también se va. Que la responsabilidad de los gobernantes más allá de tratar de imponer un modelo o una ideología es garantizar la paz y la convivencia de los gobernados, sin importar las diferencias. Un buen gobernante se mide por el grado de tolerancia hacia quienes le critican y por la destreza para canalizar la solución de los problemas de la gente. 
El pueblo,  igual a como se comportan los ríos, tarde o temprano suelen despertar y por muy fuerte que sea el muro de contención siempre busca su cauce natural, en el caso de los pueblos: la libertad.    
Espejismo parlamentario
Mientras el desenlace lo tenemos a la vuelta de la esquina, me preocupa que en la oposición nos miremos con desconfianza. Aquí en Carabobo no son ocultas las incómodas diferencias que se han esgrimido con relación al sistema para escoger los candidatos a diputados a la Asamblea Nacional, que no obstante ya estar finalizando el año, todavía no sabemos cuándo se realizarán esas elecciones. 
Imposible que una organización política pueda apartar el debate de la selección de los candidatos, pero les confieso, más allá de la eventual composición del Parlamento, en la mente del venezolano común no están las elecciones parlamentarias del 2015. Cuando me refiero al venezolano común, visualizo a ese que tiene que ir al mercado todos los días, que el sueldo no le alcanza y que tampoco consigue lo que busca; al que está enfermo y no encuentra cama y medicina en los hospitales; que tiene varios hijos y se le hace dificultosa su manutención; aquellos que quieren comprar un carro pero están caros y escasos; los que no tienen un techo bajo el cual vivir y, en fin, pienso en la Venezuela mayoritaria que más allá de nuevos diputados está desesperada por un cambio del modelo de gobierno. 
Si llegare el momento de elegir el nuevo Parlamento y todavía estamos con la incertidumbre, ojalá que la escogencia de los futuros diputados se haga con el firme propósito de apuntalar un cambio. Bajo ese esquema no descansaré en procurar llevar a la Asamblea Nacional a hombres y mujeres que representen el sentir popular, no el individual. Lo digo sin medias tintas: los diputados de la oposición tienen que ser para hacer oposición, no para negociar o garantizar la permanencia de un régimen que se mantiene a fuerza de represión y terror. 
@PabloAure

sábado, 6 de diciembre de 2014

¿Hay lugar para nuevos liderazgos? por Manuel Barreto H.

“Cuando lo nuevo no acaba de nacer  y lo viejo no acaba de morir, se dan las condiciones para hablar de tragedia”.  Antonio Gramsci

Un régimen disfuncional, que tiene al país deprimido, acongojado, confundido, obstinado, hastiado y más que angustiado atemorizado pero que insiste, cual músicos del Titanic, en dar los compases de este trágico sainete, totalmente desafinado por lo peligrosamente desatinado, tal como lo describió la talentosa Gabriela Montero: “Venezuela se hunde y El Sistema se hundirá con él. Nos hemos trasladado pasando el punto de no retorno. Música, ambición y fama no valen nada al lado del sufrimiento humano. No significan nada cuando son abusados, heridos y asesinados”. Y no nos referimos al circo sin pan escenificado con el reciente “Suena Caracas” en donde lo que realmente suena es el repique de campanas que hace 400 años presagiase John Donne, aquel inglés cuya frase haría inmortal Ernest Hemingway, como tampoco a la incontrolable corrupción, que quedará impune como siempre ha quedado en el recorrido histórico de nuestra nación. Esa radiografía del país todos la hemos visto una y otra vez. 
Hoy lo que aparece como impostergable es dedicarnos, de manera sinceramente comprometida, en cambiar la postración y la desesperanza por posibilidad, y la rabia acumulada por provechosa reflexión. Lo que hoy importa es preguntarnos: ¿Qué nuevos caminos se abrirían, si dejáramos de hacer, una y otra vez, lo que sabemos que es inútil o está mal? Ya la genialidad de Einstein lo advertía: “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Para librarse de algo, casi siempre recurrimos a la expresión “Se tiene que hacer algo mejor”, sin caer en el escapismo ni en la dispersión emocional. Ahora bien, si realmente nos convencemos que realmente hay algo mejor que hacer, descubriremos un país distinto: el de la profundización de la acción y el de la exigencia en los resultados. ¿Que no tenemos espacio ni decisión? No es tiempo de ver lo mismo, de escuchar lo que ya cansa, de lamentarse por como están las cosas; es el tiempo de hacer, y de hacer lo mejor, es tiempo de dejar la comodidad de nuestros espacios habituales. Si realmente queremos cambios, tenemos que luchar de manera insistente por ellos. Es tiempo de desechar el miedo y la apatía, requisito para emprender cualquier tarea y alcanzar cualquier victoria. Consideramos que nadie pone en duda que hay lugar para nuevos liderazgos que asuman su condición de políticos preparados para los cambios que requiere nuestro país; para dirigentes que muestren su aptitud para generar consensos amplios y factibles; que no necesiten denostar a sus pares para ponerse efectivamente al frente de los cambios que el país anhela. 
El problema amerita ser bien planteado; no es de particularidades que se sientan con derechos heredados, y menos apropiados a trocha y mocha; sin la adecuada deliberación, y no tan sólo por circunstancias y coyunturas desfavorables, sino por los avatares de la esencia política en sí misma. Ya lo hemos expresado en otra ocasiones, pero se hace menester repetirlo: la democracia requiere de la existencia de partidos políticos que compitan por el poder y exige que una denominada clase política se encuentre al frente del destino tanto de los espacios locales, como de los regionales y del país, y no podemos ni debemos generalizar sin más. Es tiempo de darle oportunidad a las nuevas generaciones, que tienen mucho que aportar y están cumpliendo a cabalidad con el rescate del porvenir. Razón tenía el autor de “Cuadernos de la Prisión” cuando acuñó el pensamiento que hoy abre nuestra opinión, pues está visto que toda crisis de crecimiento y desarrollo en la sociedad pasa por un proceso en el que -dialécticamente hablando- necesariamente lo viejo debe ceder el paso a lo nuevo. De no suceder, entonces el proceso se revierte y da lugar al estancamiento o al retroceso. 
De nuevo reiteramos el llamado a los partidos políticos de la Unidad, para que se acerquen más a la sociedad, que no se limiten tan solo a ser esas máquinas electorales cuya función única es organizar el proceso de selección de candidatos, hacer propaganda y conseguir votos; que retomen su función social para que no se vea limitada la participación ciudadana al día de las próximas elecciones. Así las cosas, de nuestros políticos esperamos prudencia, que tomen decisiones después de examinados los hechos, escuchadas las personas, y recabada la información veraz y necesaria. 
@MRBarretoH

lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Después de diciembre qué?

El Carabobeño
¡Hasta cuándo!
¿Después de diciembre qué?
Foto Andrews Abreu.
Pablo Aure 
@pabloaure
Llegó diciembre, imposible dejar de hacer comparaciones con años anteriores, sobre todo con aquellos vividos durante nuestra infancia y juventud. Era el mes de las fiestas, patinatas, misas de aguinaldo, compras, estrenos, hallacas, recuerdos y reencuentros. Ese era el mes soñado por los comerciantes que abarrotaban sus negocios de mercancía. Época del año símbolo de alegría y la nostalgia aparecía cuando en familia escuchábamos las doce campanadas despidiendo el año viejo. Cómo olvidar que en casi todas las radios sonaban las tradicionales gaitas con sus ocurrentes estrofas dedicadas a los gobernantes y a la situación sociopolítica del país. A pesar de la crudeza de aquellas piezas musicales, no recuerdo haber visto a algún presidente denunciar a esos conjuntos gaiteros como desestabilizadores o instigadores al odio. Durante el gobierno de Jaime Lusinchi, la agrupación Melody Gaita, en clara alusión a su secretaria privada, compuso la “Gata blanca” y fue todo un éxito. Por cierto, lo que hacía aquella señora que luego se convirtió en la esposa de Lusinchi, pudiéramos decir que era una bagatela en comparación a lo que hoy sucede. Sin embargo, difícil imaginar que en la actualidad alguien se atreva a componer algo parecido, no porque no haya musa o escándalos que inspiren su composición, sino porque ninguna emisora radial las pondría a sonar. Probablemente, un tribunal dicte una sentencia que prohíba su divulgación, o, quizá, vía administrativa, amparados en la Ley Resorte, los gobernantes multen o cierren aquellas emisoras que osen difundirlas. Así funcionan las cosas hoy. 
Nuestras costumbres están tan arraigadas que si bien es cierto hoy hay escasez, inseguridad, no hay gaitas y el salario no alcanza para nada, todavía vemos, aunque con mucha modestia, un entusiasmo en la gente por la llegada de las navidades. En los mercados se dan cita para comprar lo poco que se pueda encontrar, y por supuesto, recordar con añoranza el pasado. Aunque en menor escala que antes, muchos hogares montan los arbolitos y arman sus nacimientos. 
Propósitos de enmienda
En diciembre tratamos de enmendar los errores y desaciertos que hemos cometidos durante los once meses anteriores. Eso también es una tradición. Mes del perdón y de la reconciliación. Nos proponemos no volver a cometer los mismos desafueros. Pero qué va, viene enero y comenzamos a pecar de nuevo. 
Ya para entrar en materia, porque me imagino les debe parecer raro que solo escriba de diciembre y los recuerdos, debemos aprovechar nuestras tradiciones para reflexionar, y analizar qué hemos hecho o dejado de hacer para evitar que sigan destruyendo el país. Pienso que todavía no hemos determinado con precisión qué podemos hacer. Estamos confundidos y desorientados. Sabemos que nos enfrentamos a un monstruo al cual quizá por nuestros miedos y soledad lo hacen ver más grande y tenebroso de lo que en realidad es. 
¿Cómo nos quitaremos el miedo? Tratando de convencer a la gente, sobre todo a quienes siempre se han sentido excluidos, que Venezuela puede ser un mejor país, y sobre todo, que existe un gran potencial para que todos progresen y tengan bienestar, que no es asunto de ideología sino de humanidad. Que los gobernantes no deben moldear al pueblo, sino el pueblo a sus gobernantes. Es muy importante para deslastrarnos del miedo, conocer al enemigo, que aunque parezca mentira hay quienes se empeñan en hacerlo confundir con indiscutibles aliados. Que se entienda bien, el monstruo no es Nicolás Maduro ni su corte de aduladores, alcahuetas o aprovechadores, sino lo que ellos representan. Recordemos a San Juan Pablo II “No tengan miedo: Por más poderoso que sea un dictador, solo es un hombre. No tengáis miedo”. 
Una brújula para la oposición
No pido orientación para el régimen porque ellos tienen su rumbo muy bien definido, han trazado como meta la devastación de la nación, la desunión, el enfrentamiento entre hermanos, la siembra del miedo, el encarcelamiento a la disidencia, la pérdida de la decencia en los poderes públicos, y, en fin, convertir al país en un territorio hostil, donde nadie confíe en nadie. En buena medida lo han logrado. Ese puñado de agitadores de oficio hoy colocado en puestos de gobierno, conduce el barco, mientras que la mayoría de los pasajeros, no logra descifrar el rumbo que hay que tomar para asumir el timón. Se ha llegado al extremo de que algunos prefieren cohabitar con el timonel actual, antes que aceptar o apoyar a otros que puedan evitar seguir avanzando por la ruta del diablo. 
Ciertos personeros de la oposición definitivamente no encuentran la brújula, no saben hacia dónde debe estar el norte de las acciones políticas. Es tan cierto esto que, esos personajes son más sensibles a las críticas venidas del sector democrático que a las tropelías gubernamentales. Basta que a alguien distinto al status quo opositor haga una propuesta distinta a sus proyectos para que se arme la de San Quintín. Comienzan las descalificaciones, los epítetos de divisionistas, que si atentan contra la unidad o que hay componendas con el gobierno para que nazca una tercera vía y debilitar aún más a la oposición. Vaya locura colectiva: el monstruo riéndose y los cogollos peleando. Siento que algunos políticos tradicionales no luchan por el bienestar del país, sino para conquistar el poder o peor aún, para garantizar la permanencia de este régimen destructor. Eso también lo observa el pueblo, por eso cada día hay más personas que no se sienten identificadas con ninguna de las opciones. Esto es, con los que están gobernando y quienes fungen de voceros de una posible alternativa a sustituirlos. 
La semana pasada conversaba con un líder estudiantil del oficialismo y me confesaba que dentro de las filas del gobierno están demasiado fracturados, pero que ellos perciben que en la oposición pasa lo mismo. Ellos manejan encuestas que reflejan que en el país hay dos extremos prácticamente irreconciliables, divididos en dos toletes exactamente iguales que representan el veinticinco por ciento para cada sector, mientras existe un cincuenta por ciento que está a la expectativa y que no cree en ninguno de los dos. Esto reafirma lo que hemos venido diciendo que si la oposición sigue comportándose bajo los mismos parámetros jamás será una opción válida. Recuerden que en condiciones de popularidad parecida entre dos opciones, siempre quien está ejerciendo el gobierno tiene las de ganar. Por eso seguimos alertando sobre la posibilidad de que emerja una tercera vía, no para dividir, sino para unir a la mayoría, y dejar atrás políticas erradas que nos han mantenido atados a esquemas que no nos han permitido avanzar. En este momento quienes encarnan el sentir divisionista son los que no han sabido interpretar lo que el pueblo anhela. 
A soltar las amarras
Ha llegado la hora no de pedir que los antiguos liderazgos abandonen los puestos, sino que los nuevos líderes asuman su verdadero rol. Un líder no le pide permiso a otro para actuar políticamente, ni para desplazar a los existentes y guiar a los pueblos. He repetido hasta la saciedad que no es cuestión de antipolítica o antipartidismo, de lo que se trata es de interpretar el sentimiento popular que abarca más del ochenta por ciento de los habitantes del país que no milita en ninguna agrupación partidista. 
El próximo año será convulsivo, con los precios del petróleo como están no se podrá cumplir con el presupuesto aprobado que ya era irreal y que contempla déficit en todos los sectores, comenzando por el pago de los trabajadores públicos que de acuerdo a los especialistas ni siquiera alcanza para pagar las nóminas. Ni hablar de la salud o de la educación. Por donde lo veamos el 2015 llegará lleno de incertidumbres. Por eso, invito a que todos los liderazgos suelten sus amarras y eleven velas en búsqueda de la verdadera unidad sin que el chantaje logre opacar las aspiraciones de construir la Venezuela que todos nos merecemos. 
@pabloaure