jueves, 31 de marzo de 2011

Pablo Aure Secretario UC

lunes, 28 de marzo de 2011

La lucha es de todos


El Carabobeño 28/03/2011

¡Hasta cuándo!

La lucha es de todos


Pablo Aure


Ciertamente sería ideal que en una sociedad cada quien se dedicara exclusivamente a su ámbito de formación o preferencia: que los sacerdotes celebren misas, los periodistas escriban o narren noticias, los maestros enseñen, y que los médicos curen a los enfermos. Desde luego, los políticos a su ciencia, que es la conducción y el gobierno de los pueblos. Pero suele suceder que esos que gobiernan quieran perpetuarse en el poder y emprendan una inveterada violación a la Constitución y a los derechos humanos, casos en los cuales, como lo manda incluso nuestra Constitución en su artículo 333, todo ciudadano indistintamente de su condición "tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia". Eso quiere decir que nadie puede ser indiferente frente a lo que vivimos en Venezuela, donde notoriamente los gobernantes se empeñan en llevarnos a un modelo comunista reñido frontalmente con los preceptos de la Carta Magna. Dentro de las universidades tenemos diferentes maneras de ver las cosas, y es justamente por ese valor democrático que denodadamente luchamos. Quiero relatar una situación particular: la semana pasada una profesora de nuestra UC, afecta al régimen, me increpó que las autoridades no deberíamos ocuparnos de asuntos "políticos" sino solo de los asuntos "académicos". No dudé en responderle que justamente eso quieren todos los dictadores: que los ciudadanos se dediquen a todo menos a opinar sobre los asuntos del país. De esa manera, a los universitarios se les pretende encerrar en las cuatro paredes del salón de clases ignorando que, además de la docencia, la academia está comprometida con el país en lo más hondo de sus principios y valores. De lo contrario nos comportaríamos como una élite privilegiada que en silencio deja pasar las tropelías. Los universitarios no somos ajenos a lo que pasa extramuros. Las universidades están llenas de pueblo, que sufre y vela por el bienestar general. No somos distintos a los demás, al albañil, a la cocinera, o la mujer que plancha. También sufrimos la inseguridad, el alto costo de la vida, los malos gobiernos, pero sobre todo, la quiebra de las instituciones y del Estado de Derecho. Por esa razón en las universidades no podemos ser indiferentes y limitarnos a mirarnos el ombligo. Dejar que otros propongan, que otros luchen. Los estudiantes siempre han sido protagonistas de los cambios en la historia, saltando de las aulas para defender en las calles a su país. Eso nadie lo puede borrar fácilmente. La pasividad de los universitarios y el pensamiento único es lo que todos los dictadores añoran. Quienes piensan que la Academia debe ser indiferente frente a la política probablemente hubiesen vituperado el papel del Dr. José María Vargas, científico y catedrático, rector de la Universidad de Caracas, escritor y Presidente de Venezuela. Vargas representó la civilidad contra la barbarie militarista a comienzos de la era republicana. No se quedó en las aulas. Se inmortalizó por su amplia visión de la Academia, y por aquellas lapidarias palabras que le manifestó a Pedro Carujo, cuando éste le pone bajo arresto domiciliario al estallar la Revolución de las Reformas (8 de junio de 1835): "Señor Vargas, el mundo es de los valientes", y Vargas le contestó: "No, el mundo es del hombre justo. Es el hombre de bien, y no el valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia". Los abogados sentimos especial admiración por Piero Calamandrei, un jurista y profesor universitario italiano considerado uno de los padres de la Constitución italiana de 1948, quien nunca vaciló en luchar contra el fascismo y que siendo un profesor insigne dimite para no suscribir una carta de sumisión al "Duce", como le exigía el rector de ese entonces.

La dignidad no se negocia

El sábado amanecimos felices porque los estudiantes levantaron la huelga. Su sacrificio, por ahora, se ha suspendido. A Dios gracias, terminaron el ayuno. Pero en lo particular, mantengo el sabor amargo que me dejó la indolencia gubernamental. La lucha no ha terminado y saldrán nuevos actores a pedir reivindicaciones a un gobierno que tiene en su carga cromosómica la destrucción del Estado de Derecho y la maldad. En esta lucha hay muchos héroes. Los muchachos que mantuvieron la huelga, tanto en Caracas como en Valencia: Luis Magallanes, Villcar Fernández, Grey Hernández, Gabriela Torrijos y Luis Herrera, que se cosieron los labios. Su gallardía jamás será olvidada, como tampoco la de los que tuvieron que abandonar la huelga por razones de salud. Las declaraciones de la joven Gaby Arellano, vocera de los huelguistas, quedarán como huella indeleble para los jóvenes que se deciden a luchar por un ideal. Pero también debemos reconocer la ardua labor de Diego Scharifker, presidente de la FCU de la UCV, de las rectoras Jessy Divo de Romero, de la UC; Cecilia García Arocha, de la UCV, y Rita Añez, de la Unexpo, así como el resto de los integrantes de la Averu que mediaron ante el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria para que finalizara la huelga de hambre. Muchos se involucraron en el apoyo estudiantil y en la defensa de las universidades. El profesor Jesús Villarreal, presidente de la APUC, el ex rector Ricardo Maldonado, quienes no abandonaron a los huelguistas de Caracas y Valencia ni un solo segundo; los vicerrectores Ulises Rojas y José Angel Ferreira, los siete decanos de nuestra UC, profesores, empleados y obreros estuvieron brindándole solidaridad a esos valientes y, en fin, fueron muchos los que participaron en esta sacrificada lucha estudiantil. Especial reconocimiento al líder estudiantil de la UC César Centeno (Chachi) que con su inteligencia carismática ha sabido escalar posiciones en el movimiento estudiantil; así como también a los bachilleres Marcos Salazar, Lenin Belisario, Juan Bolívar, Erickson Linares, Ramón Bravo, Henrry Flores, Stefany Lara, Francisco Abreu, al profesor Raúl Núñez y al licenciado Edgar Pérez, todos miembros de la gloriosa Universidad de Carabobo.

Hipocresía oficialista

¿Dónde está la derecha: en los rostros morenos de los muchachos que se cosieron los labios para emplazar al gobierno o en los bolsillos llenos de los compinches y familiares de Chávez? ¿Dónde está la derecha, señor Presidente: en la mirada triste y desconsolada de la madre de la estudiante o en la risa cínica de su ministra y su canciller? ¿Dónde está la derecha: en la casa humilde del trabajador universitario o del estudiante que tiene que esperar el autobús para asistir a la universidad, o en el penthouse de sus ministros que mandan a sus hijos al colegio o a la universidad con chofer y escolta? ¿Dónde está la derecha: en el pensamiento de los que hacen largas colas para esperar una cita en un hospital público para que luego le digan que no hay medicamentos o que no pueden realizarle la operación porque están dañados los quirófanos, o en el accionar de usted, de sus familiares, de sus ministros o allegados que visitan clínicas privadas dentro o fuera del país? ¿Quiénes son los conservadores: los que quieren quedarse para continuar saqueando el país o los que quieren transparencia en el manejo de los dineros públicos? Ustedes están a la derecha. pabloaure@gmail.com

@pabloaure


lunes, 21 de marzo de 2011

Luis Magallanes

Nuestro propio Gaddafi


El Carabobeño 21/03/2011
¡Hasta cuándo!
Nuestro propio Gaddafi

Pablo Aure


Obama, el presidente de los Estados Unidos, en relación con la intervención internacional en Libia, dijo: "Era necesario demostrar que los actos tienen consecuencias"; y el mundo no podía permanecer impasible ante "los actos de brutalidad cometidos por Muamar Gaddafi contra su propio pueblo". Nosotros nos preguntamos: ¿era necesario esperar 42 años para que la ONU reaccionara y se diera cuenta de los actos de brutalidad de ese señor contra su pueblo?... la respuesta queda en la conciencia de cada quien y en el concepto que podamos tener de la democracia y de la alternancia en el poder. Aunque en lo particular no vacilo en apoyar el cerco y ataque militar de la ONU contra las tropas del carnicero del Medio Oriente, creo que la comunidad internacional intervino para defender sus propios intereses, y no a la defensa del pueblo libio, que desde hace rato venía sufriendo las inclemencias de esa cruenta dictadura. Gaddafi, para las potencias, no era un enemigo, al contrario, en los últimos años se comportó como un verdadero aliado. Él, si bien es cierto que no tiene escrúpulos para ofender ni para asesinar, no es menos cierto que se entendía bien con los grandes países. El petróleo es la llave que le abría las puertas para relacionarse con el mundo entero. En el año 2008 la ex secretaria de Estado Condoleeza Rice dijo: "Libia y Estados Unidos comparten intereses permanentes: la cooperación en la lucha contra el terrorismo, el comercio, la proliferación nuclear, Africa, los derechos humanos y la democracia". ¡Qué riñones! Hace dos años el rey don Juan Carlos fue a Libia a promocionar las empresas españolas. Francia y EEUU dotaron armas a Gaddafi, y, como ya sabemos, éste las utilizaba para oprimir o silenciar las protestas del pueblo libio que reclamaba democracia. Así las cosas, debo decir que muchos de los países que integran la ONU tienen suprema responsabilidad con lo que Gaddafi ha hecho en Libia; y ahora, como grandes salvadores, intervienen para lavar su cara y quizás recobrar cierta credibilidad ante los ojos del mundo entero, que ve en los organismos internacionales clubes de amigo en los que se cocinan los grandes negocios, sin importar para nada los sacrificios que los mismos representan para las naciones.

Libia y Venezuela

Si de algo sirve lo que está ocurriendo en Libia, es para decirle a los dictadores que su arrogancia es insignificante ante el poder de los imperios. Gaddafi es más bocón, más culto y con más poder, que Chávez; y allí lo vemos rodeado por las grandes potencias. No tengo dudas, que la dimisión, o el derrocamiento, del líder libio es cuestión de horas o, a lo sumo, de días. Lo que hoy pasa en Libia pudo haber ocurrido en Venezuela en 2002, pero los organismos internacionales quizá evaluaron quién venía después de Chávez, y no lo vieron confiable. Para los EEUU es preferible tener a Chávez en el poder que tenerlo en la oposición. Hugo Chávez, a pesar de los insultos, es más confiable para EEUU que alguien que no cuente con una organización popular de su lado. Ni a Bush ni a Obama les preocupa que Chávez se comporte como un guapetón de barrio y que endurezca la dictadura militar en Venezuela. Ese no es el punto de los organismos internacionales; ellos actúan cuando hay presión y, además, puedan afectar sus intereses. Ténganlo por seguro de que si hubiese existido un compromiso de los involucrados en los sucesos del 11 de abril del 2002 con los organismos internacionales, a estas alturas ya a Chávez lo recordaríamos como parte de la historia negra del país, en lugar de seguir sufriéndolo como componente del presente.

Guerra y dictadura

Las guerras y las dictaduras tienen las mismas consecuencias: destruyen naciones. Y ambas se originan por las mismas causas: recuperar o mantener el poder. Esperemos que Venezuela no sufra lo mismo que hoy padece Libia, que, como consecuencia del hambre del poder dictatorial, hoy está sumergida en una guerra. Un pueblo apoyado por los organismos internacionales que quiere sacar al dictador, y un tirano que se aferra al poder. Sin pretender emular a Adriana Azzi con sus predicciones, hoy les asevero que el año que viene seguiremos sufriendo de las aberraciones dictatoriales, y de que si no damos una señal seria hacia los organismos internacionales, el Gaddafi criollo pretenderá perpetuarse como "comandante-presidente". Siempre hemos dicho que los problemas venezolanos los resolvemos los venezolanos, pero cuando existe un dictador que avasalla manu militari a todo a aquel que se le opone o emplea la justicia y su control absoluto sobre los poderes para violar los derechos humanos, pues entonces necesitamos refuerzos de otros países para evitar las tropelías tiránicas. Ya está bueno que con ese chantaje de apátridas o vende patria sigan manipulando la opinión pública. Si pedimos apoyo, no es porque queremos vender la patria, lo que queremos es salvarla de un tirano que quiere permanecer en el poder hasta su muerte. No podemos esperar 42 años, como pasó con Libia, para que se den cuenta de lo que tenemos en Venezuela. La reacción debe ser inmediata. Y mientras nos preparamos para reaccionar, tengamos preparado un líder que deba asumir la presidencia después de esta demencial y oprobiosa tiranía. Hagamos las primarias lo más pronto posible, para trabajar a favor de ese hombre o mujer, e ir preparando el esquema después de esta locura.


Twitter: @pabloaure


lunes, 14 de marzo de 2011

La marcha de mañana


El Carabobeño 14/03/2011
¡Hasta cuándo!
La marcha de mañana

Pablo Aure

Tiempo de Cuaresma. En Venezuela el mayor peso
de la cruz lo llevan los jóvenes,
no hay resurrección sin cruz.
Todos debemos acompañarlos.


Los hechos hablan por sí solos. No hace falta explicar con lujos y detalles lo que este régimen pretende hacer con las universidades: acabarlas, destruirlas y suprimirles su constitucional autonomía. Convertirlas en cualquier cosa, pero eso sí, en nada parecido a lo que debe ser una verdadera universidad. Hugo Chávez quiere que todos los venezolanos seamos refugiados, incluso los universitarios. Pretendió imponer a dedo una absurda Ley de Educación Universitaria donde se dibujaba clarito el objetivo, pero reculó y escogió otro método: provocar el ahogo presupuestario y con ello la desmoralización de su personal cuyos salarios son menos que indecentes. No tiene otro calificativo las migajas que reciben los obreros, empleados y profesores universitarios por sus jornadas laborales. Son verdaderos sueldos de hambre, impuestos por un gobierno que, como todos los de su estirpe militarista, ven en la educación de la gente y la cultura un peligro latente. Desde 2008 los universitarios no tenemos aumento de sueldos mientras que la inflación, según cifras oficiales, desde esa fecha supera el 100%. Poco menos de 1.200 bolívares gana un oficinista, y no más de 5.164 bolívares el personal de mayor escalafón, para los cuales se exigen títulos de cuarto y quinto nivel. Esa es la realidad, no hay inventos, busquen en la página oficial de la OPSU y vean los sueldos del personal universitario. Exactamente igual pasa con las becas estudiantiles: 200 bolívares, lo que es, sin lugar a dudas, una burla. El Gobierno habla de igualdad, pero trata discriminadamente a los estudiantes de las universidades autónomas en relación con los estudiantes de las universidades oficialistas llamadas bolivarianas, pues mientras que en las autónomas las becas, como dije, son de Bs. 200, en las chavistas es de Bs. 1.000. ¿Hasta cuándo las mentiras presidenciales, y ese demagógico discurso de igualdad y socialismo? Cuando decimos que este gobierno es enemigo de la educación universitaria, no lo afirmamos sin fundamento, sólo basta examinar el presupuesto que aprueban los consejos universitarios, y la cantidad que el Gobierno envía. En el caso de la Universidad de Carabobo, nos enviaron menos de la mitad de lo que requerimos para funcionar. ¿Quiénes son los perjudicados?: los estudiantes, los obreros, los empleados, los profesores, y las comunidades que ven disminuidas las actividades de extensión. O sea, el país es el que en definitiva sale perjudicado del recorte presupuestario. No perjudica a las autoridades rectorales o decanales, es al país nacional. Y si quedaba alguna duda sobre las intenciones del Gobierno en relación con esto, la cadena del Presidente el viernes pasado ratificó lo que Chávez pretende: contar con una dirigencia estudiantil sumisa, con un movimiento estudiantil único que responda a sus órdenes, como en su momento lo quiso hacer con el movimiento obrero, pero que hoy parece no haber cuajado como quería. Además, como no hay tanta burocracia, propuso como siempre, sin planificación alguna, crear un Ministerio de la Juventud y los Estudiantes.

Honor universitario

No hay mejor palabra que la de orgullo universitario para describir la acción emprendida en un primer momento por los jóvenes de la ULA liderados por la bachillera Gaby Arellano, quien se ha convertido en pilar de apoyo fundamental para los huelguistas, y luego seguida por otras universidades, entre ellas la nuestra con la participación del profesor Raúl Núñez, del licenciado Edgar Pérez, personal administrativo UC, de los bachilleres Luis Magallanes, Marcos Salazar, Lenín Belisario y Ericson Linares, estudiantes de Derecho de la UC. Ellos sacrifican sus vidas por nosotros. Por esa razón, en honor a ellos, la universidad venezolana tiene el compromiso de salir a marchar mañana desde la plaza del Rectorado de la UCV, hasta la Asamblea Nacional. Los interesados pueden estar a las 5:00 am, en la sede del Rectorado de la UC, desde donde partirán autobuses, así como en Naguanagua, en la esquina de El Carabobeño, y en Fin de Siglo los que vivan en San Diego. Esta noche estaremos en vigilia en el PNUD acompañando a los valientes huelguistas y esperando la movilización de mañana. O el Gobierno reflexiona, ajustando el presupuesto y decretando el aumento salarial para el personal universitario, o nos seguirá encontrando en la calle luchando pacíficamente por nuestros derechos. Las acciones que hoy emprenden estos valientes representantes de la universidad venezolana, profesores, trabajadores y estudiantes, evidencian que no estamos frente a mentes dormidas que esperan directrices, como los pobres seguidores del "comandante Presidente".

O aumenta o explota

Esa mecha que Chávez encendió en diciembre del año pasado en el mismo instante en que la anterior Asamblea Nacional sancionó una Ley inconsulta donde se establecía la intervención universitaria y la ruptura de la autonomía, todavía sigue prendida y se aproxima velozmente al barril de pólvora. El estallido de Cavim será una simple chispa de fuegos artificiales frente lo que puede ocurrir en este país si se sigue mancillando a las universidades. El régimen nos sigue provocando, y nos va a encontrar de frente, no escondidos en un museo. Somos enemigos de los paros universitarios, pues nuestra consigna es estudiar y luchar con las puertas abiertas, pero, lamentablemente, por muchos que intentamos mantener actividades, cada vez se nos hace más cuesta arriba convencer a los docentes y personal de investigación y extensión. Los recursos que envía el Gobierno cada vez son más escasos: Por esa razón, señores, hablémosle el lenguaje que entienden los dictadores, que es con el pueblo en la calle. Los universitarios somos pueblo, y pueblo que se respeta.
Twitter: @pabloaure
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