jueves, 11 de octubre de 2018

A los venezolanos nos tocó/ @DimitryBelov


A los venezolanos nos tocó/ Dimitry Belov
Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” Romanos 8:25
-Esto es lo que nos tocó. Le dice una madre al niño que lanzó una queja porque su menú lleva meses siendo yuca y sardinas.
-Hija, no llores, esto es lo que nos tocó. Decía a través de video llamada un padre, quien recibe solo su cumpleaños pues todos sus hijos se encuentran ya fuera de Venezuela.
-Ayer nos tocó acostarnos sin comer. Le dice el padre de familia a un vecino para que lo auxilie con algo de comida mientras el resuelve como pagarle.
-Nos tocó vivirlo de esta forma y lo asumiremos con mucha fuerza y fe. Así calma la madre desahuciada a sus hijos quienes desesperados buscan la forma de regresar al país a estar las últimas horas de vida con su progenitora.
-No llores, esto es lo que nos tocó, el año que viene será mejor y lo pasaremos juntas. Dice la abuela a su nieta quien la llama antes de que las líneas colapsen en víspera de año nuevo.
-Mamá esto es lo que nos tocó. Así calma el preso político a su madre quien lo presiona para que acepte la extorsión de un régimen que le ofrece la “libertad” a cambio de que se declare culpable de un crimen que no cometió.
-Nos tocó así. Se dicen entre ellos una pareja de novios, quienes aún sin terminar la universidad, uno de ellos se encuentra trabajando en el exterior reuniendo el dinero suficiente para poder aspirar una vida donde vea crecimiento personal y económico.
A los venezolanos nos tocó, es tal vez la frase más repetida por los venezolanos de hoy en día. Pero la verdad es que es esta frase es una gran falsedad. Nos la decimos a nosotros mismos con el fin de aceptar aquello que hicimos mal. Nada de lo que los venezolanos vivimos es producto de una especie de energía oscura que puede más que nosotros y que nos tiene en este estado de depresión nacional. Todo lo que nos pasa es el conjunto de una serie de malas decisiones, de la inacción de la ciudadanía ante una arremetida de fuerzas criminales nacionales e internacionales. Estamos en este punto por la falta de planificación, coordinación y ejecución de un plan por parte de la sociedad civil, siendo incapaces, al menos momentáneamente, de detener el secuestro entero de una nación. Somos capaces, con ayuda internacional, claro está, de sentar las bases de nuestra propia liberación.
El 85% de los venezolanos está claro que la catástrofe humanitaria que hoy vive Venezuela es culpa y responsabilidad de la aplicación un sistema de gobierno nefasto que ha destruido toda sociedad donde se ha implementado. Que cuenta también con la intervención de regímenes extranjeros y organizaciones criminales. Donde el PSUV, varias instituciones prostituidas y grupos comprados dentro de las clases políticas de “oposición” colaboran activamente para mantener al sistema. Si, la culpa es de ellos que Venezuela esté así. Pero el éxodo es culpa nuestra, es culpa de la gente común y corriente que tiene aspiraciones a una vida mejor. El que nos hayamos ido es nuestra responsabilidad, fue nuestra decisión. Sencillamente era la decisión más práctica para evitar hambre, cárcel o muerte.
Irnos nos pareció más coherente que insistir en desalojar al grupo de criminales para conseguir la liberación. Era más difícil pensar en reorganizar todo el aparato del Estado para poder reconstruir la república, castigar severamente a los responsables de tanto desmadre y sus cómplices. Fue impensable en que alguien prestaría atención a los planes para reestablecer una economía sólida de cero y volver a gozar de una sociedad de justicia. No nos cuadró volvernos cada uno líderes de nuestro presente y entender que la sociedad exitosa requiere un alto nivel de compromiso de cada uno de nosotros. Nos es difícil pensar en ello porque nos pareció una utopía, sencillamente un sueño.
Y no nos cuadra porque nos educaron para obtener buenas calificaciones, buenos resultados, un buen ingreso, una buena vivienda, una vida tranquila. Lamentablemente no hemos sido educados para perseguir nuestros sueños, para proyectar la vida que queremos, esto es algo que estamos obligados a cambiar. Pues la Venezuela que queremos hoy no existe, es tan solo eso, un proyecto, un sueño. Hoy nos toca reestructurar nuestra forma de pensar a aquellos que queremos lograrlo. Estamos obligados a proyectar y soñar con esa Venezuela. Con la vida que queremos en ella. Aquella donde queremos pasar el resto de nuestra madurez, nuestra vejez y volvernos a reunir en familia. 
Organización, preparación, ejecución, liberación, transición, justicia, democracia, paz y bienestar. Es este  y no otro el camino que nos toca…

@DimitryBelov

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