lunes, 9 de mayo de 2011

Vivir en zozobra

El Carabobeño 09/05/2011

¡Hasta cuándo!

Vivir en zozobra

Pablo Aure




El tema de la inseguridad en Venezuela no puede soslayarse. Es quizá el más grave problema que nos aqueja. Cada día más alarmante. Somos, sin dudas, uno de los países más inseguros del mundo. Y no existe -o no se conoce- una política seria de prevención del delito. El número de crímenes perpetrados a diario en Venezuela es aterrador. Desde una estafa hasta el más sanguinario crimen que pueda existir, como asesinatos y secuestros. Ya han pasado de moda aquellos pequeños delitos de la Venezuela de antaño. Los secuestros en sus diversas modalidades son ahora el pan de cada día. Nadie se salva, ni rico ni pobre, de sufrir este oprobioso delito. La suma del rescate es lo que varía. Pero ante esta atrocidad lo que tiene perpleja a la gente es la falta de políticas efectivas por parte del alto gobierno. Algunos incluso, no sin cierta razón, llegan a pensar que la inseguridad le conviene a los mandatarios, quienes no tienen la misma angustia que los demás porque disponen de escoltas privados y protección policial. Un pueblo asustado es más fácil de controlar, piensa y comenta todo el mundo.


Asaltos en las calles


Tengo tiempo sin escuchar de los carteristas, o de aquellos malandritos que solían embestir en plena carrera a sus víctimas arrebatándoles cadenas, carteras, collares o relojes. En la zona comercial de cualquier ciudad del país era hasta común. En cambio, hoy el pillaje es más cruento. No hay ladrón que no tenga su arma letal. Esos arrebatones en las aceras de las calles concurridas, hoy se producen en las colas de carros que a diario se forman en casi todas las calles o autopistas del país. El que ha sido víctima de un robo en una cola sabe de lo que estoy escribiendo. En Caracas, en las cercanías a Plaza Venezuela, hace algunos años fui víctima de esa modalidad de atraco. Con la pistola en el cuello escuché una voz decirme: "Dame tu reloj". Lo mismo escuchó Angel Jurado Machado, quien manejaba el carro. Aquí, en Valencia, es un peligro el trayecto comprendido desde el distribuidor San Blas hasta Lomas del Este. Si alguien tiene la mala suerte de toparse con una "tranca" después de las 6 de la tarde (que ocurre todos los días), en cualquiera de los dos sentidos de ese tramo, quiero informarles que existe mucha probabilidad de que en plena cola los despojen de sus pertenencias. Les sugiero que si no tienen un vehículo blindado, no ofrezcan resistencia, porque además de sus bienes materiales le arrebatarían hasta la vida.


Los sanguinarios


Atracar en las colas es una práctica constante en nuestra Venezuela insegura por los cuatro costados. Pero, esos hechos delictuosos son una bagatela en comparación con las monstruosidades que ocurren casi todas las noches en la Autopista Regional del Centro (ARC) en sentido Caracas-Valencia, justo después de pasar el túnel La Cabrera. Atravesar los municipios Diego Ibarra (Mariara), San Joaquín y Guacara después de las 7 de la noche, con o sin cola, es una verdadera hazaña. He escuchado infinidad de relatos sobre lo que allí acontece. Muchas veces lanzan tubos, cabillas, colocan objetos con la intención de espichar los cauchos, para que los conductores se detengan a colocar el repuesto. Una vez estacionados llegan los malhechores a hacer de las suyas. Les expreso que ser sujeto pasivo de un robo a mano armada, con sólo espicharles los cauchos, es lo menos que les puede ocurrir en esa autopista, porque el método que frecuentemente utilizan los antisociales es sin lugar a dudas más sanguinario: colocan grandes piedras en la autopista cubriéndolas con bolsas negras, y ante la falta de iluminación en ese tramo se le hace muy difícil a los conductores ver los obstáculos y, lógicamente, no tienen tiempo para esquivarlos. Ya ustedes se imaginarán lo que ocurre cuando el carro choca contra ese bulto lleno de piedras.


Para salvarse



Ya es tan conocida la peligrosidad de esa vía, que muchos conductores se las han ingeniado para atravesar el túnel La Cabrera y llegar hasta el peaje. Se recomiendan dos cosas: la primera, si vienen de Caracas hacia Valencia y creen que no llegarán de día, pues quédense en Caracas; la segunda, si decidieron emprender ese regreso peligroso, justo antes de llegar al túnel, desde el peaje de Maracay, vénganse detrás de otros carros (en caravana, mientras más carros, mejor); y si es posible, detrás de una gandola o un autobús. Lo que nunca deben hacer es pasar por allí solos. Y si por desgracia son víctimas de robo, jamás se resistan.


Misión Seguridad


La gran pregunta: si esto es así, ¿qué pasa con los organismos de seguridad? Me imagino que los del estado Carabobo o los de los municipios que comprende ese trayecto de la ARC son insuficientes para tratar de contribuir a la seguridad tanto del Estado como de las respectivas poblaciones. Lo que sí considero imperdonable es la permisividad o negligencia de la Guardia Nacional, que sabe que a diario se cometen esos crímenes y muy poco hace para evitarlos. Tengo entendido que han hecho uno que otro operativo logrando capturar a algunos delincuentes incursos en ese tipo de delito. Pero, si ya sabemos que esa autopista es insegura ¿por qué no la patrullan?, ¿por qué no tienen apostados a lo largo de ese tramo a efectivos de la Guardia Nacional? No me digan que no tienen presupuesto para eso, porque aquí este gobierno ha gastado un dineral en equipos militares. Pregúntenle a los rusos y a los chinos. Este gobierno supuestamente equipa un ejército para combatir o defendernos de otros países, cuando el hampa nos está acabando. En un régimen militarista como el que impera en Venezuela lo menos que puede esperar el pueblo es mayor seguridad, pero nada de eso, con esta cosa llamada socialismo del siglo XXI ha ocurrido todo lo contrario. Ojalá a Chávez se le ocurra la "Misión Seguridad", pero que la cumpla y no sea pura demagogia, como es el caso de todas las demás misiones que ha anunciado.
@pabloaure

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