martes, 28 de agosto de 2018

No es el cernet sino a Maduro a quien tenemos que sacar Pablo Aure

domingo, 26 de agosto de 2018

¿Cuánto falta?

¡Hasta cuándo!
¿Cuánto falta?
@pabloaure
No tenemos por qué ocultarlo, muchísimas veces nos distraemos luchando entre nosotros mismos en lugar de apuntar a un solo objetivo.
Es verdad, vemos fantasmas en diversas partes, enemigos donde quizá no existen, nos ha costado unificar criterios y acciones. Desde luego, también es cierto que hay personas que han provocado se genere desconfianza, gente que se mimetiza con la oposición y al mismo tiempo hace negocios con el régimen. Eso es tan verdad como las diferencias que existen entre quienes desde las cúpulas representan el Frente Amplio o, lo que es lo mismo, la MUD, y quienes militamos en Soy Venezuela.
En Soy Venezuela con María Corina Machado a la cabeza, nos une un solo objetivo: ¡derrocar la tiranía! Estamos claros que la salida de la tiranía jamás la lograremos por la vía electoral, esa es una de las grandes diferencias que tenemos con la MUD. Será la fuerza quien desalojará a los tiranos. Sí, como lo leen: LA FUERZA.
¿Cuál fuerza?
La fuerza es la unidad en el propósito, la fuerza es la perseverancia y las ideas coherentes. La fuerza es no aceptar convivir con verdugos, cómplices ni corruptos, la fuerza también está en el espíritu de lucha, el mismo que no permite caer en la trampa de la desesperanza, el que nos da la lucidez de entender los riesgos que asumimos y sin embargo nos alienta a no desmayar.
Esa es la fuerza que nos une a quienes formamos parte de Soy Venezuela. Obviamente, es necesario seguir convenciendo a los que hasta ahora están temerosos de enfrentarse a la tiranía. A esos que no se atreven a levantar la voz por el temor a ser encarcelados. Por esa razón estamos recorriendo el país para no solamente organizarnos como movimiento sino para estrechar nuestros sentimientos. En cada rincón que visitamos la respuesta ha sido confortante, aunque vemos mucha pobreza material, destrucciones por inundaciones, oscuridad y suciedad en las calles por la indolencia dictatorial; observamos en la gente mucha esperanza. No me lo han contado, lo he presenciado muchas veces. Quienes hablan con María Corina transmiten optimismo, hacen ver que no todo está perdido y que Venezuela cambiará.
Esas son las cosas que nos entusiasman a seguir en la lucha.
Gente con esperanza.-
Parece algo imposible pero es una gran verdad, la esperanza se muestra con más frecuencia en la gente que ha perdido sus enseres, sus muebles, su casa, o sea, todo lo material. Quizá precisamente porque ya no tienen más nada que perder, solo aspiran a mejorar.
En San Félix estuvimos la semana pasada visitamos un campamento donde había varias personas con paludismo, y sin embargo, quienes allí acampaban y que estaban damnificados por la crecida del Orinoco, no los veía afligidos, estaban iluminados por una especie de aureola divina que les reflejaba tranquilidad. Eso lo vi. Que se entienda bien, no era resignación ni conformismo, en ellos se notaba el desengaño de la falsa revolución y a la vez, las ganas de trabajar por la prosperidad de Venezuela, razonaban que bajo este sistema político jamás se lograría el bienestar. Eso fue, en Bolívar, pero lo mismo vimos en Anzoátegui y en Monagas, antes lo apreciamos en Yaracuy y Lara, como también lo sentimos en Mérida y Táchira.
Amigos, este modelo político que encabeza Nicolás Maduro, no tiene pueblo. Eso es una gran realidad. Quienes acompañan al régimen son una camarilla unida circunstancialmente. Saben que si separan, el poco poder que todavía les aporta el fuego de los cañones, se verá disminuido. Por eso gritan y amenazan, encarcelan, enjuician y persiguen. Pero ese tormento terminará pronto. Créanme que será pronto. Muy pronto.
No habrá lucha de pueblo contra pueblo, simplemente porque ellos no tienen pueblo. Será la fuerza de la razón la que se impondrá con los aliados que sabrán persuadir a los persuasibles de sus filas armadas. No para dar un golpe, sino para que depongan las armas y dejen de someter a un pueblo hambriento. Sí, con hambre de libertad y prosperidad.
El pueblo está más unido que nunca.-
No me gusta cuando veo a gente desesperanzada y afligida. Hace algunos años estaba lejos el desenlace porque no había condiciones para que ocurriera, pero hoy, lo siento a la vuelta de la esquina.
Organización hay, y planes para reconstruir la nación también los hay. Ese ha sido el trabajo desde Soy Venezuela. Cuando me hablan que hace falta unidad, les contesto que hoy el pueblo está más unido que nunca en el propósito de sacar al régimen. Otros me dicen, que los venezolanos solos y sin ayuda militar jamás lo lograremos; a ellos les contesto que eso es cierto y que tienen toda la razón, pero al mismo tiempo les pregunto: ¿quién dijo que estábamos solos? Ya la comunidad internacional ha entendido lo que ocurre en el país. Muchos “románticos” rojos rojitos han saltado la talanquera hacia las filas democráticas, mientras que otros, no tan románticos, están buscando acercamiento para negociar y edulcorar las sanciones por sus desafueros.
Alcahuetes y compinches de Nicolás están conscientes que existe una sentencia emitida por el TSJ legítimo, que tarde o temprano será ejecutada. Escuchan el escándalo de las sirenas internas y externas, saben que la comunidad internacional está expectante y además, presienten que esos aliados internacionales que apuestan a la democracia en Venezuela,  presionarán para que se cumpla la decisión del Tribunal Supremo de Justicia.
Hoy hay razones de sobras para estar más optimista que nunca, porque Venezuela está a las puertas de enrumbarse por la autopista de la libertad. No puedo ocultarlo y debo ser responsable en decirlo, sugiero que en los próximos días eviten acciones temerarias. Me explico. Sin dinero, sin alimentos, sin medicina, con niños, jóvenes, adultos y ancianos pasando hambre, enfermos y con todo un pueblo que clama libertad es elemental presagiar que vendrán días difíciles, que pudiéramos compararlos con esos momentos de contracciones antes de producirse el alumbramiento. Venezuela está a las puertas del parto de la libertad.
Pablo Aure        

lunes, 20 de agosto de 2018

OEA le advierte al Dip Omar Barboza que el TSJ en el exilio es legítimo



José Corado: lo que no conduzca a la expulsión inmediata de Maduro no es socialmente aceptable

José Corado: lo que no conduzca a la expulsión 
inmediata de Maduro no es socialmente aceptable
Valencia, 20 de agosto de 2018/Especial. José Corado, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo, afirmó que cualquier consideración o pensamiento que no sea la expulsión de Nicolás Maduro y sus acólitos del gobierno es totalmente secundaria. 
“Hay que concentrarnos en la movilización y protesta organizada y/o caótica pero de manera masiva, contundente, cíclica y progresiva. Lo que no conduzca a la expulsión inmediata de Maduro, y su gobierno, no es moral, política, constitucional y socialmente aceptable”, dijo.
En este sentido, Corado afirmó que “la mejor opción de luchar por nuestro bienestar es ocuparnos primero de la situación y/o problema de los demás con la certeza que, al resolverla(o), estamos atendiendo el nuestro. La bandera de lucha y movilización  es el hambre, la enfermedad (o falta de atención sanitaria), la falta de servicios y la inseguridad”. 
Por esa razón, la autoridad ucista precisó que la lucha que se plantea en este momento va más allá de un problema salarial, puesto que la crisis real solo se resuelve con la salida del modelo político que la causó. 

domingo, 19 de agosto de 2018

¿Paro o desobediencia?


¡Hasta cuándo!
¿Paro o desobediencia?
@pabloaure
De nuevo se quiere hacer ver que, existe desunión en los sectores políticos del país que apuestan a la salida del régimen. No debemos escurrir el bulto y por lo tanto tenemos que aclarar términos.
Los anuncios que hizo el régimen la noche del viernes 17 de agosto en boca de Nicolás Maduro han provocado muchísimas reacciones, por esa razón es necesario que nos enfoquemos en el contexto de la situación. María Corina Machado al día siguiente fijó posición señalando acertadamente que esos anuncios se traducen en “…una devaluación brutal y el robo de los activos privados con el incremento de los impuestos y la decisión autoritaria de aumentar los salarios en proporciones que colocan a todas las empresas en condición de quiebra y cierre...Es un ataque final, desesperado y despiadado para el control político y social…” Siendo esto así, como lo advierte María Corina, pues entonces, hay que hilar muy fino para no equivocar las estrategias de lucha. Me explico. Sí el régimen quiere que las empresas estén cerradas y paradas ¿cuál sería la finalidad de convocar un paro? Sin que nadie lo convoque, ya el paro está cantado, porque será imposible mantenerlas abiertas después de ese torpedo que impactó en la línea de flotación a cada una de las empresas que todavía sobreviven en el país. ¿Cómo soportar un aumento de más de tres mil por ciento?, solo por hablar de sueldos y salarios. Es más, desde el mismo sábado, o sea, al día siguiente de los anuncios, observábamos bastantes establecimientos de comercio cerrados., luego, el domingo se sumaron otros tantos al cierre.
La trampa del régimen.-
Posiblemente habrá quienes el día martes digan que “el paro fue un éxito”. La pregunta que debemos hacer es: ¿éxito para quién? La respuesta tiene que ser: para el que lo provocó y no para quien lo convocó. Nada de lo que anunció Nicolás Maduro ha sido producto de la improvisación; tampoco la fecha que escogió para hacerlo, el 17 de agosto.
Espero no se mal interprete esta observación, ahórrense el calificativo de esquirol, ese mismo que suelen emplear para referirse a quien se opone o trata de “romper” una huelga. Muy lejos de la realidad. El paro se materializará, de eso tengan la seguridad. Lo que pasa es, que ahora los efectos de esas medidas, es decir “el costo” de su anuncio, el régimen tratará de compartirlo con “los convocantes”. Ya lo verán decir que: “las empresas están quebradas y cerradas por la política terrorista y desestabilizadora de Colombia en complicidad de la ultraderecha de fulanitos y menganitos”, esa es la trampa del régimen, que por cierto no es nada nueva, crear caos, fomentar violencia para luego culpar a los demás de sus propios delitos.
No hay que ser adivino para conocer los resultados, no del paro, sino del nuevo ataque que el chavismo hace a la economía de la nación: las pocas empresas que queden serán invadidas, saqueadas  y ocupadas.
El legado.-
Esta semana que termina estuvimos en los estados Anzoátegui, Bolívar y Monagas constatando la situación de comunidades enteras que están bajos las aguas por la crecida del rio Orinoco, las imágenes y los testimonios fueron devastadores, de todos ellos, lo que más me impresionó fue el absoluto abandono en que se encuentran esas personas, sin casas, sin comida, sin lugar a dónde ir, pero sobretodo sin nadie que los respalde.
Así como lo leen, lo que sucede al sur de Venezuela demuestra que no hay Estado que cuide de sus nacionales, en cambio, hay una banda criminal que los extorsiona a placer. Ante eso, sería un verdadero crimen oxigenar al régimen en este preciso momento que se nota claramente que está en sus estertores.
Debo advertir que, en caso de suceder, ese oxígeno será por poco tiempo, porque es literalmente insostenible que la misma gente que hasta hoy ha devastado al país, siga en el poder luego del comienzo del año escolar. Niños sin colegios, padres sin trabajo y jóvenes sin futuro en el país. Si ya era difícil comprar comida, medicina, vestimenta, transportarse de un lugar a otro, imagínense como será a partir de este 21 de agosto. He allí la razón de escoger el mes de agosto para hacer los anuncios. Es un mes que históricamente ha sido de vacaciones en Venezuela. Maduro huye hacia adelante.
El régimen agoniza y en su agonía pretende llevarse a un gentío.-
Las protestas deben intensificarse. La desobediencia cada día debe hacerse más contundente. No es gritar un día para luego callar. La organización es imprescindible para lograr la salida definitiva de Maduro y sus cómplices. La coherencia y la perseverancia serán recompensadas. Los ciudadanos esperan acciones corajudas de sus líderes. El único cálculo que será aceptado, es el que garantice la correcta aplicación y ejecución de las estrategias para lograr el desalojo de la tiranía.
María Corina también le dijo al país: “…Ellos no pueden con nosotros, con nuestra fuerza; física, intelectual, moral y espiritual. No pueden. Todos estamos claros. Aquí no puede haber incertidumbre, ni confusión. Debemos, sin miedo, apegarnos a la verdad. Y la verdad es que esta tiranía agoniza cada día, con cada protesta, cada desacato, cada desobediencia. Agoniza cuando se enfrenta a la resistencia de ciudadanos que no se dan por vencidos, y que se oponen a bajar la cabeza ante el exterminio de sus libertades…”
Estamos en momentos difíciles y decisivos, todas las encuestas reflejan que el propósito de millones de venezolanos es salir de los tiranos y reconstruir este bello país y en eso, Venezuela está más unida que nunca.
Pablo Aure

domingo, 12 de agosto de 2018

Devolver a Dios a la vida pública


¡Hasta cuándo!
Devolver a Dios a la vida pública
@pabloaure
Desde hace mucho tiempo se ha venido diciendo que la lucha que se libra en Venezuela es la del bien contra el mal. Es una lucha espiritual. No tengamos ninguna duda de que eso es así.
Hemos visto excesivas acciones del régimen que representan al demonio mismo. No es normal lo que le hacen a muchísima gente. Sus manifestaciones abominables, ejecuciones transmitidas en vivo y en directo, como lo que fue la masacre de “El Junquito” donde acribillaron a Oscar Pérez y a sus acompañantes, que dicho sea de paso ya estaban rendidos. Ahora, vemos el video que le hicieron a Juan Requesens que lo presentan semidesnudo y con manchas marrones en el bóxer para mostrar lo que son capaces de hacer con los presos. Imágenes horrendas, crueles, inhumanas que impactan a cualquier cristiano. Son imágenes que paralizan de terror a algunos pero enfurecen a otros. En ambos casos, entristecen e indignan. La expresión de dolor se ve reflejada en cada venezolano que no solamente piensa en los torturados sino en sus familiares.  La explicación que dio Nicolás Maduro en cadena nacional sobre el video a Requesens fue ignominiosa, se observa una amalgama de cinismo con el sadismo regocijante propio de los demonios.  Dejó entrever que el valiente Requesens se puso nervioso y quizá, allí el motivo de las manchas marrones.
Pues, la mancha que hoy el mundo entero observa, es la inmundicia presente en todas las acciones del “Socialismo del Siglo XXI”       
Verdadera intención de las imágenes.-
No tenemos por qué dudar que dentro del entorno de quienes detentan el poder pueda existir una conspiración o, la presencia de funcionarios que no están de acuerdo con las cosas que hacen y, es a ellos a los que se les endosa el hecho de haberse “filtrado” las imágenes y/o permitido transmitir los sucesos de El Junquito. Yo tengo mi propia hipótesis. Ya dije, no dudo que existan personas allegadas a los tiranos que estén descontentos con su proceder, pero, esas imágenes estoy convencido fueron  divulgadas porque el régimen así lo decidió. Subyace un claro propósito “aleccionador”. Sembrar terror. Desmoralizar y hasta provocar una reacción violenta de los ciudadanos.
Las confrontaciones “violentas” internas el régimen nunca las perderá. Ellos tienen las armas y carecen de escrúpulos para utilizarlas cuando sea y contra quien sea. Esto no quiere decir que no recurramos a la protesta sin ser temerarios.  Llegar hasta donde el sentido común nos lo permita.
Volvamos a la lucha espiritual.
No piensen que si el régimen tiene las armas y nosotros carecemos de la fuerza que imprimen ellas ya todo estaría perdido. Se equivocan si piensan así. Tenemos que ser ciudadanos de fe, lo cual no contradice para nada que también actuemos con la razón que nos asiste al querer la liberación del mal a nuestro país. El diablo existe y deambula por los pasillos de Miraflores. Ellos, sus instrumentos, han devastado, dividido y arruinado a nuestra amada Venezuela. Llegó el momento de la oración aferrados a la fe.
Ustedes se preguntarán ¿Orar para qué? Para muchas cosas, para que Dios proteja a los venezolanos, tenga misericordia con los presos y con sus familiares, fortalezca el espíritu a los afligidos, le hable a la razón y al corazón de gobernantes de otros países, para que con la fuerza de la oración se convoque a la unión para la salvación y liberación de Venezuela. Desde aquí ´podemos orar y organizarnos para que toda Venezuela entienda que la pelea que estamos librando es espiritual.
San Juan Pablo II dijo que “La fe y la razón son dos alas con las que el hombre se eleva a la contemplación de la verdad” Tengamos fe en lo divino y empleemos la razón. No será con atentados ni tampoco con acciones aisladas de determinados grupos que lograremos la victoria.
De esto vamos a salir, desde luego, el tiempo en que se produzcan los acontecimientos dependerá de nuestro comportamiento. El llamado no puede ser otro sino a la organización de quienes estamos claros que mientras más rápido salgamos de este infernal régimen más rápido llegará la felicidad. Que se traducirá en justicia, paz, prosperidad, reconciliación y reconstrucción.

Importantísimo no perder las esperanzas y que nadie ponga en duda que de esto vamos a salir. Con las herramientas que estén a nuestro alcance, que por lo pronto son las protestas no temerarias y la fuerza de la oración, que es poderosísima e indispensable. 
La historia nos muestra varios casos donde se manifiesta el poder de Dios para vencer lo que humanamente vemos imposible. Recordemos por ejemplo, el caso de Polonia, el arzobispo de Cracovia, cardenal Wojtyla, Juan Pablo II fue un hombre clave para este logro, llevó a esa tierra, su tierra, la convicción y la fe que ese pueblo tanto necesitaba y tal como lo reseña el ABC de España (28/04/2014), “libró una difícil batalla, una lucha política para devolver a Dios al centro de la vida pública”, en este sentido buscó alianzas para alcanzar esto, Ronald Reagan, entonces presidente de los Estados Unidos. En su liturgia en Varsovia, se inmortalizan las últimas palabras de su homilía “Padre, ven y renueva la faz de la tierra. ¡De esta Tierra!
Pablo Aure