domingo, 13 de mayo de 2018

¿Y quién se encargaría del coroto?

¡Hasta cuándo!
¿Y quién se encargaría del coroto?
@pabloaure
Maduro se mantiene en el poder porque no hay unión en la oposición. Demasiados caciques y muy pocos indios” Ese es el gran problema.
Nadie puede entender cómo un modelo dirigido por un ser despreciable y aborrecido por más del ochenta por ciento (80%) de la población se mantenga en el poder. No me vengan con el cuento que a estas alturas se sigue sosteniendo por el apoyo del sector militar y de sus grupos irregulares armados. Si bien es cierto que eso pudo haber sido en algún tiempo, ahora no, esos bandoleros no resistirían el primer enfrentamiento serio y organizado por parte de la resistencia.
Desde luego cuando me refiero a ese enfrentamiento, estoy hablando de fuerzas militares profesionales defensores de los DDHH y al servicio de los valores democráticos, jamás de enfrentamientos entre civiles y militares. Recuerden: el único lenguaje de los civiles amantes de las libertades es el de las ideas y no el de las balas. Pero, para que las razones y las ideas se hagan respetar deben contar con un brazo armado y por esa razón existen las Fuerzas Armadas, para defender la soberanía de los pueblos y nunca los caprichos de los tiranos.
¿Qué está pasando entonces?
Si Nicolás Maduro y todo el sistema que él representa es detestado por el pueblo, y sabemos que nadie lo respeta; ni siquiera sus propios camaradas. Es público y notorio que tampoco gobierna sino que es una especie de monigote que le sirve de mampara o de protector a las verdaderas bandas delictivas ligadas no solo a la corrupción, sino a todos los tipos penales que puedan existir en los diversos instrumentos jurídicos. Desde crímenes de lesa humanidad, lavado de dólares, usurpación de funciones, hasta los más insignificantes delitos de bagatela.
Esa gente que detenta el poder opera un cartel con un abanico de corruptelas en el cual están involucrados individuos de diversas nacionalidades, oficios, profesiones y religiones. No es un asunto ideológico ni religioso, a ellos los mueve un motivo estrictamente delincuencial. Que quede claro, este régimen que oprime a Venezuela no se ha equivocado, su misión es destruir y saquear. Sus protagonistas saben que incursionaron en el mundo del delito, por eso no están equivocados y las sanciones en su contra no podrán ser benévolas porque ellos actúan con premeditación y alevosía. Es decir, han planificado y ejecutado sus fechorías sobreseguros de lo que hacen.
Siendo esto así y que todo el mundo sabe que en Venezuela se apoderó de las instituciones lo que pudiéramos denominar un grupo de exterminio que además de la democracia acabó con los inconmensurables recursos económicos con los que contaba nuestro país, que también ha intentado acabar con la dignidad del venezolano y, que quizá en algunos casos lo ha logrado, pero en muchísimos otros ha fallado, no podemos entender cómo esos malhechores se mantengan en el poder.
La comunidad internacional está dispuesta a ayudarnos a salir de esta tragedia. EEUU lo ha dicho varias veces. Han agotado las instancias diplomáticas y no es descartable la instancia militar. Esta última no es la deseada pero indefectiblemente es la más probable que ocurra. La intervención militar la debemos entender como la injerencia humanitaria que tanto hace falta para superar la crisis alimentaria y sanitaria. El régimen no permite la entrada de medicamentos ni tampoco de alimentos. Ha decretado la muerte de millones de venezolanos a quienes los ha condenado a la rebaja de su expectativa de vida al no poder ser tratadas sus enfermedades y asimismo ha provocado altos índices de desnutrición.
Es hasta penoso escribir esto, pero una de las mayores razones porque aun hoy no se ha dado el paso definitivo en la liberación de la maltratada Venezuela, es, porque no hay una opción sólida y visible que se encargue del día después. Demasiada mezquindad junta hace esto realidad.
¿Cuándo actuará la comunidad internacional?
Ya lo hemos dicho, pero es necesario recalcarlo, EEUU y sus aliados no ha intervenido militarmente en nuestro país porque en la oposición no existe unidad. No hay acuerdos sobre la manera de manejar la transición.
Esto es, EEUU pudiera ayudar a los venezolanos civiles y militares a reestablecer el orden constitucional, pero alguien debe ponerlo en práctica. Imposible que los gringos sean quienes nos gobiernen, ni siquiera por un minuto. Eso sería inadmisible. Lo que si pudiera pasar es que una fuerza multinacional encabezada por EEUU se convierta en garante de cualquier acuerdo de gobernabilidad que surja de una eventual junta de transición donde se involucren los distintos factores identificados con los ideales democráticos. Aquí también hablo de civiles y militares.
“Soy Venezuela”, el “Frente Amplio”, personalidades ligadas a la resistencia y a la sociedad civil  deben acercarse para tales fines. Apartar ciertas incomodidades que con o, sin razón existan entre ellos y pasar a pensar exclusivamente en la transición. En esto, debemos alejar el romanticismo entrar al plano del pragmatismo. Me explico. Plasmar en un papel el plan que se debe cumplir durante el tiempo que dure la transición. Los nombres de los que encabecen ese gobierno de transición no es lo que importa, sino sus ejecutorias. Si alguno de ellos llegare a incumplir lo establecido en lo que llamaríamos “el pacto de transición”, pues entonces allí estarían esas fuerzas multinacionales que ayudaron a salir de la tiranía para que en este supuesto, eviten desafueros. El pacto tendrá la vigencia que señalen las circunstancias hasta reinstitucionalizar a Venezuela y celebrar verdaderas elecciones.
Les aseguro que cuando demos demostraciones de organización desde la oposición, no solo tendremos el apoyo de palabras sino también de acciones, porque ese día la comunidad internacional sabría con quién entenderse y a quién entregarle el coroto.
Pablo Aure                                                            

domingo, 6 de mayo de 2018

Hambre de libertad


¡Hasta cuándo!
Hambre de libertad
@pabloaure
¿Alguien por acá siente ambiente electoral? No ¿verdad? Porque no son elecciones, por eso no tiene ninguna importancia hablar de lo que ocurrirá el 20 de mayo. Ese tema de la farsa electoral es insignificante para lo que ahorita está ocurriendo en las calles, en los hogares, en las escuelas, en las universidades, en los hospitales y en los cuarteles de Venezuela. Hay hambre: ¡de comida, de salud y de libertad!
El descontento no se calmará con nada, lo único que aliviará la molestia general es la salida del causante de esta mega tragedia nacional. Podrán presentarse los candidatos que quieran, inclusive, posponer la fecha del fraude, inscribirse nuevos rostros identificados con la oposición, conceder uno o dos rectores del CNE, eliminar ese parapeto de la asamblea nacional constituyente. O sea, ya no hay manera de evitar el desalojo de Nicolás Maduro y de todos sus colaboradores. El desespero por salir del régimen se ha convertido en un sentimiento colectivo. Repito: no importa si se produce o no, eso que han pretendido denominar elecciones presidenciales. El desenlace está cantado y será pronto.
La complicidad podrida
Por otra parte, el papel de Bertucci o de Falcón tampoco tiene importancia porque ellos están jugando en el mismo tablero de la tiranía y correrán con la misma suerte.
Saben muy bien lo que están haciendo y desde luego, no les sorprenderá lo que pueda ocurrir antes, durante o después del 20 de mayo. Su triste complicidad le llegó tarde al régimen, pues nació podrida, ya nadie o solo muy pocos se comen sus cuentos.
Mensaje directo y claro
Para los que dicen que la Comunidad Internacional no hace nada, les tengo que informar que en este caso, están equivocados.
Los reiterados anuncios sobre el desconocimiento de la asamblea nacional constituyente y al supuesto proceso electoral tienen una clara intención. Al igual que las insinuaciones a los militares venezolanos por parte del Departamento de Estado de los EEUU. Muchas coincidencias. Nicolás Maduro en el poder tiene sus días contados, y lo que ahora se negocia no son las condiciones de las elecciones sino las de la salida de Nicolás quien se ha transformado en un pesado “bacalao” imposible de soportar. Si literalmente no se rinde, pues entonces  lo más probable es que sea depuesto por sus propios “camaradas” quienes le dirán: “mi Comandante en Jefe, lo acompañamos hasta el hoyo, pero no daremos un paso al frente porque no nos enterraremos con usted”
El solo hecho de que la Comunidad Internacional reconozca las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia en el exilio ya es suficiente para imaginar que si esta gente no sale de Miraflores por “las buenas”, lo sacarán “por las malas”. No es casual que EEUU, los países vecinos y hasta los de otro continente expresen su rechazo a lo que ocurre en el país. ¿Será que habrá que ser un iluminado para darse cuenta de lo que viene? Me late que ya la señal está dada, y solo es cuestión de semanas -o de días- para comenzar el desocupación y en consecuencia la transición.
Raspando la olla
El régimen está estirando la arruga hasta donde pueda, en el ínterin echando mano a todo lo que se le atreviese. Banesco y BOD claros ejemplos del raspado de olla. Los mismos bancos de los que bastante se sirvieron para realizar sus jugosas negociaciones. No piensen que la intervención de esas entidades bancarias es para distraer la atención de las decisiones del TSJ. No, nada de eso. Lo hicieron porque esas operaciones también forman parte de las negociaciones para la salida del régimen. Los camaradas dirán: “mientras más tengo, lógicamente más puedo pedir a cambio de la entrega de Maduro” Definitivamente: son unos bichitos.
La Comunidad Internacional sabe muy bien que se enfrenta a criminales sin escrúpulos. Para los gringos no es novedosa esta manera de negociar. Ellos conocen ese estilo de juego y cuando se proponen algo, la historia ha demostrado que siempre lo consiguen sin importar la manera de negociar ni el valor que tengan que pagar. Ellos están interesados en despejar a Venezuela de sus enemigos y tengan la seguridad que lo lograrán.
Los acontecimientos están en pleno desarrollo.
Pablo Aure