lunes, 15 de diciembre de 2025

La mujer del César en tiempos de intolerancia/ Pablo Aure

 El antiguo dicho romano, atribuido a Julio César

—“La mujer del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo”—, nos recuerda una verdad profunda sobre la vida pública y la percepción humana. En su origen, César se divorció de su esposa Pompeya no porque dudara de su fidelidad, sino porque una mera sospecha, por infundada que fuera, podía manchar la imagen de quien ostenta una posición de responsabilidad. La apariencia de integridad, en ciertos contextos, se vuelve tan crucial como la integridad misma.

Sin embargo, en nuestros días, este principio a menudo se invierte o se manipula. Muchos lo esgrimen no para exigir mayor transparencia a quienes detentan poder, sino como arma para descalificar a quienes osan pensar diferente. Cuando alguien defiende sus convicciones con argumentos firmes, expresa descontentos de frente y rechaza la adulación fácil, de pronto se le exige no solo “ser” correcto, sino “parecerlo” según el criterio de la mayoría o del poder establecido. Y si no encaja en esa imagen prefabricada —si genera “escándalos” al cuestionar lo cuestionable—, entonces se le tacha de problemático, se insinúa que necesita “análisis” o se recurre a mecanismos institucionales para silenciarlo o equipararlo al bando contrario.Es paradójico: quienes más invocan la necesidad de “parecerlo” suelen ser los que menos toleran que otros sean auténticos. Prefieren la uniformidad complaciente a la diversidad de voces; la adulación al debate honesto. Pero la verdadera rectitud no se mide por la aprobación del grupo dominante, sino por la coherencia interna y el coraje de sostener posiciones con argumentos, incluso contra la corriente.Luchar por principios en entornos donde el poder institucional inclina la balanza es agotador, pero también noble. Al final, la historia y la comunidad —esa que ve más allá de las apariencias manipuladas— suelen reconocer a quienes mantuvieron su integridad sin doblegarse. Porque no basta con parecer honesto para serlo; hay que serlo, aunque a veces eso signifique no parecerlo a ojos de quienes prefieren la comodidad del silencio.Pablo Aure 

domingo, 7 de diciembre de 2025

En defensa de la UC y de la verdad/ Pablo Aure

 Valencia, 7 de diciembre de 2025


Declaración del Prof. Pablo Aure, Secretario de la Universidad de Carabobo


A la comunidad universitaria de la Universidad de Carabobo

A los estudiantes, profesores, empleados, obreros, egresados y a todos los venezolanos a quienes aún les duele el corazón cuando ven profanada esta casa de estudios que durante más de cien años ha sido faro de luz, libertad y esperanza para Carabobo y para Venezuela: Hoy me dirijo a ustedes no como víctima, sino como testigo y guardián de una institución que nos pertenece a todos. Durante años he denunciado, con documentos y argumentos en la mano, prácticas que atentan contra la esencia misma de nuestra universidad pública: Cobros a estudiantes de pregrado que violan abiertamente el artículo 103 de la Constitución de la República, que consagra la gratuidad de la educación universitaria dependiente del Estado. Interpuse la demanda correspondiente y la sostengo con firmeza, porque nadie puede lucrarse a costa del derecho constitucional de nuestros jóvenes.

La proliferación de fundaciones y unidades paralelas que manejan grandes sumas de dinero en divisas y en muchos casos en efectivo, al margen de los controles propios de la administración pública, generando una opacidad incompatible con la naturaleza de una universidad nacional autónoma.

La negativa sistemática a rendir cuentas claras sobre los ingresos propios, mientras se niega a los trabajadores universitarios —que sostienen esta institución con su esfuerzo diario— un bono complementario digno y equitativo.

El uso indebido de la representación institucional: nadie, ni siquiera la máxima autoridad, puede hablar en nombre de toda la comunidad universitaria en eventos político-partidistas. Cuando la ciudadana rectora Jessy Divo lo hizo, le recordé con respeto pero con claridad que en mi nombre no hablaba. Esa verdad, dicha en defensa de nuestra autonomía, desencadenó la furia.

A partir de ese momento se desató una cadena de actos antiacadémicos, arbitrarios, inconstitucionales e ilegales: La intervención de facto de la Secretaría de la Universidad de Carabobo, uno de los cuatro pilares históricos de nuestra institución, creado hace casi setenta años en la reapertura de 1958 y nunca alguien se atrevió a tal afrenta: suprimir sus competencias.

Les recuerdo que el mismo día que se eligió a la ciudadana rectora, el claustro también nos eligió a los dos vicerectores y al secretario con competencias muy bien definidas que se han mantenido durante 70 años.

En un acto de arrebato, -pues no tiene otro calificativo- abusando de su poder la ciudadana rectora valiéndose de una mayoría circunstancial en el Consejo Universitario  pensó que podía hacerlo sin violar normas y principios que reciben la materia administrativa y emprendió a la supresión de competencias que la Ley de Universidades y nuestros estatutos asignan exclusivamente a la Secretaría, centralizando todo el poder administrativo y organizacional en manos de una sola persona: ¡la rectora!

Es indignante -por decir lo menos- que desde toda la vida hemos defendido la libertad de expresión por ser la Universidad cuna de la pluralidad de ideas; la ciudadana rectora presentó una denuncia penal en mi contra por supuesta “instigación al odio”, utilizando la _"Ley Contra el Odio"_ como herramienta de persecución contra quien ha elevado la voz por defender la transparencia, la gratuidad y la autonomía universitaria.

Estos actos no son errores administrativos: son una venganza personal que está destruyendo la institucionalidad centenaria. Por eso digo con toda responsabilidad: La ciudadana rectora Jessy Divo de Romero ha perdido la autoridad y la capacidad objetiva para seguir dirigiendo esta universidad.

Los decanos —electos o impuestos— que avalan y ejecutan estas arbitrariedades han demostrado que sus intereses no están en la academia, sino en la oscuridad y en el control. Mientras ellos protegen sus privilegios, nosotros protegemos a la Universidad de Carabobo. 

Anuncio a la comunidad que he participado a los órganos internos de la UC (despacho rectoral, vicerectorado administrativo, auditoría interna y a dirección de administración entre otras dependencias) que iniciaré todas las acciones civiles, contencioso-administrativas y penales necesarias para: Restablecer a la Secretaría de la Universidad de Carabobo sus funciones y competencias plenas.  

Anular toda decisión ilegal que la haya intervenido o suprimido.

Exigir la rendición de cuentas completa de todos los ingresos propios. Sin que sirva de excusa lo inexcusable como lo hizo la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas en el reciente curso introductorio que se negó remitir a la Secretaría listado de inscritos en los cursos introductorios, bajo el disparatado argumento de proteger la data de los menores ( que me imagino ya son mayores) y lo peor aún contó con el aval de la ciudadana rectora y del CU. Esperemos que ante los organismos externos puedan consignarse llamados a declarar cada uno de los participantes y que expresen el monto y la manera de efectuar el pago de ese curso que extraoficialmente solo en agosto recaudaron más de cien mil dólares $100.000)

Garantizar la gratuidad real del pregrado y el destino justo de los recursos hacia el bienestar de quienes hacemos universidad todos los días.

No pido venganza. ¡Pido justicia!

No pido privilegios. Pido institucionalidad.

No pido silencio. Pido que la verdad resuene en cada aula, en cada pasillo, en cada corazón ucista. A mis compañeros profesores, empleados y obreros:

los que hoy cobran salarios de hambre mientras otros manejan cuantiosas sumas sin rendir cuentas,

los que siguen viniendo aunque les cueste el pasaje,

los que aún creen que esta universidad puede volver a ser lo que fue:

¡no están solos! Esta lucha no es mía. Es nuestra.

Y la vamos a ganar con la fuerza de la razón, con la solidez del derecho y con el amor inmenso que le tenemos a esta casa que nos formó y a la que le debemos todo. Porque la Universidad de Carabobo no es de quien la ocupa.

Es de quien la ama, la defiende y la sueña grande otra vez. Con la frente en alto y el corazón lleno de esperanza,

hasta que recuperemos y le volvamos a hacer honor a nuestro eslogan que la UC es "luz de una tierra inmortal"

PD

Jamás utilizo intermediarios, voceros ni terceros para defender a mi universidad, mis creencias, mi ideología o para denunciar cualquier situación; siempre hablo por mí mismo, con mi propia voz y de manera directa.

Prof. Pablo Aure

Secretario de la Universidad de Carabobo

Catedrático de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas

viernes, 5 de diciembre de 2025

Nadaré contra la corriente hasta que mi corazón deje de latir / Pablo Aure

Hermanos venezolanos compañeros

universitarios, lo digo desde lo más profundo del corazón, con el alma hecha trizas después de tantos años de lucha: estoy cansado, como tantos de ustedes, de esta zozobra que nos consume día a día. Las redes están llenas de rumores que nos quitan el sueño: que si los barcos de guerra se acercan o se alejan, que si el ultimátum de Trump, que si Maduro come hallacas en Navidad o se va antes, que si hay apuestas sobre cuándo cae Miraflores... Todo eso nos genera una ansiedad terrible, una incertidumbre que nos roba la paz y nos hace cuestionar todo.

Venezuela es un caos absoluto, y mientras esto siga así, se seguirán generando vicios en todos los niveles. Incluso instituciones que otrora se vanagloriaban de su autonomía —como nuestras universidades— hoy tienen directivos que buscan padrinos en el oficialismo para garantizar sus acciones, acciones que desdicen completamente de lo que se enseña en los salones de clases. Yo soy autoridad en una de las cinco universidades "autónomas" del país —la Universidad de Carabobo, fundada sobre los principios de libertad y responsabilidad que nos legó su primer rector, el insigne Alejo Zuloaga— y veo, con un dolor que lacera el alma, cómo se entrega a lo que siempre he combatido con vehemencia. No es fácil luchar contra un sistema que ha hecho metástasis hasta en lo que nuestro rector magnífico Alejo Zuloaga llamó "la escuela de la responsabilidad". He enfrentado juicios y también he estado preso por no callarme ante el autoritarismo; eso es lo que hay dentro y fuera de estas instituciones. Y hoy, en la Universidad de Carabobo, el drama se agrava hasta lo insoportable: auditores que no auditan,  sino que miran hacia otro lado; consejeros que complacen los caprichos de la máxima autoridad, creyendo vengarse de mis luchas por reclamar distribución justa de los ingresos propios, y como si fuera poco el hecho de vengarse por la verdad que expreso en mis denuncias, utilizan métodos que destruyen la institución misma. Pero que se entienda bien, no le hacen daño a Pablo Aure: le hacen daño a la Secretaría de la Universidad de Carabobo, que es tan autoridad como la rectora y los vicerrectores, aunque con competencias distintas y esenciales para el equilibrio institucional. Con actos arbitrarios, abusando del poder y de la confianza legítima que el cargo confiere, desmantelan hoy la Secretaría y amenazan al secretario al punto de denunciarlo por instigar al odio. En privado, le confesaba recientemente a un profesor joven, dirigente de una generación de relevo: _"...estoy muy decepcionado, casi frustrado. Lo que veo en la UC es apatía, conformismo, mezquindad y negocios, literalmente es una franquicia muy lucrativa. Hay miedo... Ojalá puedas seguir cultivando liderazgo. Tú estás mucho más joven que yo. Tengo fuerza, pero siento latigazos en el alma al ver cómo muere lo que nos enseñó a vivir, a razonar y a luchar por nuestras ideas, y han hipotecado el poder a quien nos estafó los sueños. Las autoridades decanales y rectorales se convirtieron en un principio en sus cómplices necesarios y hoy  son los verdugos de la disidencia. Y mientras eso ocurre los sindicatos hacen mutis, empleados, obreros docentes y estudiantes sin organización que los aglutine para juntos poder defenderse ante el monstruo en que se han convertido por el paso del tiempo.  Vaya desdicha en la que estamos sumergidos"_
*Seguiré nadando contra la corriente y solo me callaré cuando mi corazón deje de latir*. Que mi legado lo vean mis hijos y mis nietos en lo que fue mi hoja de vida, y si a alguien se le ocurre escribir algo después de mi muerte, que no olvide el detalle de decir que: partió un ciudadano que jamás sucumbió a las tentaciones del poder ni del dinero. Yo, como muchos, quiero saber la verdad: ¿habrá realmente un cambio de gobierno en el país? ¿Cómo sería esa transición, ordenada o caótica? No basta con soñar con un país libre, próspero, donde volvamos a ser felices y unidos y también transformar de raíz este modelo universitario el cual caducó hace rato.
El problema es cómo llegar a ese cambio. Llevo 25 años luchando contra este sistema de gobierno, con el alma puesta en esta causa, sin rendirme nunca. No soy ningún "normalizador", como algunos pudieran etiquetar a quienes expresamos esta fatiga; al contrario, es precisamente porque amo a Venezuela que duele tanto ver cómo seguimos atrapados en discursos bonitos, promesas llenas de lugares comunes  y esperanzas que se diluyen una y otra vez. Lo peor de todo, y lo digo con pena en el pecho, es que esto no depende de nosotros, del pueblo que resiste día a día. Depende de la mente de Trump, de los intereses de las grandes potencias, de ese gran tablero geopolítico donde Venezuela no es más que una ficha. Nos negocian a espaldas nuestras, y lo único que podemos hacer es rezar para que, en ese negocio cruel, salgamos lo mejor parados posible, con el menor daño para nuestra gente. Sé que muchos se sienten igual: agotados, pero con la llama de la esperanza aún encendida.
Para finalizar esta confesión que desde hace tiempo llevaba in pectore les pido que nunca  perdamos la fe porque Dios es grande y misericordioso, como la batalla de Lepanto  tendremos a esa Venezuela que anhelamos. Unidos, con el corazón en la mano, resistiremos.
¡Apretado abrazo hermanos Venezolanos!
_"Nada te turbe nada te espante..."_
Pablo Aure