domingo, 4 de agosto de 2019

Venezuela y la ley de la selva


¡Hasta cuándo!
Venezuela y la ley de la selva.-
@pabloaure
¿Qué les viene a la mente cuando alguien dice “aquí se impone la ley de la selva”? Seguro algunas palabras como fuerza, violencia, imposición y supervivencia; pero antes de adentrarnos en eso, quiero que hablemos del significado del Derecho para la concordia en sociedad. 
Respetar las normas de convivencia ciudadana es fundamental para garantizar la paz. No necesariamente las normas deben estar escritas, pues también existen las costumbres, que son aquellas conductas que se repiten en ciertos lugares y son aceptadas como necesarias para la sana armonía ciudadana.
El Derecho se basa en la lógica, estando conformado por las normas de conductas que regulan el comportamiento del hombre (ser humano) en sociedad. Repito, pueden estar escritas o no, pero deben ser aceptadas con el convencimiento de que son necesarias.
Cuando tales normas se violentan o están en peligro de que ello ocurra, deben existir mecanismos de control social para evitar que se anarquicen las agrupaciones, comunidades o países.
Quienes nos hemos formado en la carrera del Derecho y nos ha correspondido seguir formando a otros ciudadanos en la misma disciplina, debemos tener siempre presente lo siguiente: para construir y ejecutar cambios, estos deben obedecer a la lógica y al Derecho, de lo contrario estaríamos contribuyendo a seguir anarquizando lo que pudiera ya estar al garete.
Y entender esto es importante para contrastarlo con la famosa “ley de la selva”, que es aquella donde se impone el más fuerte y no precisamente quien tenga la razón. Desde luego, en las comunidades primitivas eso era considerado como algo normal, y en teoría en las sociedades “modernas”, eso pudiéramos pensar que es un asunto superado, sin embargo, debo decir que aquella “normalidad” de la fuerza versus la razón sigue existiendo, solo que en estos tiempos “modernos”, está aderezada con ciertos instrumentos creados por la razón. Pero siempre necesitaremos de la fuerza para que en determinadas circunstancias prevalezca (o se imponga) la razón.
Esto probablemente no resulta sencillo de digerir. ¿Cómo es posible que la ley del más fuerte siga existiendo en pleno siglo XXI? Pues eso es rigurosamente cierto. En algunas “civilizaciones” más que en otras. Coloco en entre comillas la palabra civilización, porque en algunos países ven y aceptan como normal lo que a nosotros nos pudiera parecer comportamientos propios de los bárbaros. Y eso es contrario a la civilidad. Ejemplos muchísimos. Que las mujeres tengan que tener el rostro cubierto, que cuelguen a los homosexuales o apedreen a las mujeres adulteras. En efecto, para nosotros es algo monstruoso, pero existen sociedades donde esos (inhumanos) “castigos” son aceptados, o al menos, visto con normalidad.
Las sociedades perfectas no existen.-
Constantemente el poder y el Derecho se enfrentan; inclusive, el Derecho y la razón también. He allí lo complicado para interpretar y moldear el comportamiento de un conjunto de personas para que todos acepten las decisiones. Que todos estén contentos o conformes sería el estado ideal de las sociedades, pero eso sin lugar a dudas es una utopía.
Para lograr armonizar las relaciones han surgido diferentes modelos o formas de gobierno, siendo el democrático el que supuestamente es el más humano porque su regla fundamental es la “voluntad” de las mayorías, y son ellas quienes decidirán qué y quiénes deben hacer determinadas cosas. Hoy les confieso, que tengo mis reservas sobre la efectividad de la democracia en algunos momentos. Y mis dudas emergen porque la democracia debería interpretarse en favor de cada ser humano, es decir, de cada habitante. Eso es una falacia. Muchos dirán que gracias a la democracia cada habitante tiene el “derecho” de elegir a sus gobernantes, ergo, la democracia es un buen sistema de gobierno. Aquí es imperativo agregarle: en tanto y en cuanto todos los ciudadanos tengan un nivel de educación y cultura suficiente para saber seleccionar las opciones.  No solamente los ciudadanos deben estar bien educados, sino también sin problemas con la alimentación además de tener sus necesidades cubiertas, porque de lo contrario, la ley del más fuerte, o sea, la ley de la selva, con herramientas distintas a la de la lucha cuerpo a cuerpo, seguirá siendo quien ponga y quite a los gobernantes. (Que conste no estoy refiriéndome a los sistemas electorales, ya que ese tema merece un tratamiento distinto).
De esto se desprende que, efectivamente una sociedad perfecta es una ilusión, pero una funcional si es posible, y es allá donde creo que tenemos que apuntar, y para conquistarla tenemos que ser más pragmáticos y menos ilusos, solo cambiando absurdos paradigmas llegaremos a dar mejores respuestas a los desafíos actuales.
Venezuela gobernada por bárbaros.-
Aquí rige la ley de la selva en todo su esplendor. Falso que existan leyes, porque la ley para que sea ley debe ser aceptada, respetada y que además existan mecanismos que controlen su efectividad. Policías, tribunales y desde luego, legisladores. En el papel eso lo tenemos, pero en la práctica todo eso es ineficaz.
Ahora bien, y vuelvo al comienzo.
Si sabemos que Venezuela está anarquizada, dominada por una brutal fuerza que no podemos combatirla ya que es supremamente superior a la nuestra, debemos entonces recurrir al Derecho y a la lógica.
Que conste, no me estoy refiriendo a redactar textos para imponérselo al tirano o al gobernante (para no herir susceptibilidades), porque serían ineficaces. Lo que quiero significar es que es imperioso que busquemos la manera de imponer (porque ya existe el convencimiento) lo que la mayoría de los ciudadanos (habitantes) desean. Que en este caso, me voy a lo elemental: tener sus necesidades básicas cubiertas, tener derecho a la curación y otros DDHH en los cuales y por lo extenso del asunto no ahondaré.
Recordemos: ubiquémonos en una selva del mundo occidental y en pleno siglo XXI. Eso es Venezuela. Hay un tirano que con la fuerza somete a la población. ¿Y si no podemos contra él, qué nos dice la lógica? Que debemos buscar ayuda, y en la vamos a encontrar también en el Derecho porque situaciones como estas las podemos tipificar (adaptar hechos a la norma) perfectamente.
El TIAR es el camino
Gracias a la presión al fin se logró aprobar la reincorporación de Venezuela al TIAR, es decir, ya tenemos la norma, ahora nos corresponde hacerla cumplir, y aquí no serán los poderosos criollos quienes regularán con sus mecanismos de control social la aplicación de lo que contempla ese Tratado (TIAR), pues, ya pasamos a otro nivel. Ese control y la determinación, estará en manos de los poderosos del mundo. Aquí no es que sea muy sencillo que todos se pongan en movimiento para satisfacer las aspiraciones ciudadanas de un país como Venezuela. Es menester demostrar que somos un peligro para ellos. Léase bien: importantísimo demostrarle a quienes tienen el poder de “ayudarnos” que somos un peligro para esta parte del hemisferio, no solo por lo que representan quienes están al frente del poder por sus vinculaciones terroristas, sino por los millones de ciudadanos que se han visto forzados a abandonar a Venezuela y seguirán abandonándola quienes se refugian y seguirán refugiándose en otros países, y esto lógicamente se traducirá en un desequilibrio económico y social para donde emigren.
Fuerza para liberarnos.-
Repito, si estamos presenciando el desarrollo de la ley del más fuerte, tenemos que conformar una organización que demuestre supremacía, no solo espiritual, sino física y eso solo será posible si logramos una coalición militar internacional que se imponga y haga respetar la voluntad ciudadana, velando por los más elementales DDHH.
Esa fuerza no la tenemos aquí en Venezuela y por tal motivo tenemos que recurrir a los países signatarios del TIAR. Entendámoslo bien: hablar e invocar el TIAR no es un capricho es una imperiosa necesidad. Ojalá la mayor cantidad de venezolanos nos involucremos en el envío del mensaje correcto a los cancilleres de los países signatarios del TIAR. Los diálogos frente a salvajes y terroristas no funcionan mientras no se cuente con una fuerza que haga respetar la voluntad de los ciudadanos.
Guaidó y la fantasía del quiebre militar
Desde que comenzó esta fase rara que encabeza Juan Guaidó, se ha  pretendido seducir a los militares criollos, hasta se les propuso una Ley de amnistía, que aunque no estoy de acuerdo con ella, pienso que la intención era provocar el quiebre. Lo cual no se logró, ni se logrará mientras esos militares que pudieran quebrarse, no tengan la certeza no solo de la amnistía sino del acompañamiento y/o reforzamiento militar de otros países. Por cierto, califico esta fase como rara, porque Guaidó ni es chicha ni es limonada. Es presidente pero no gobierna. No se lo digo para ofenderlo sino porque es lo que ocurre.
Recomendación para abonar el quiebre.-
Algo que pudiera dar demostraciones serias hacia el sector militar, es por ejemplo, que el presidente Juan Guaidó, ya que está de acuerdo con el quiebre y la amnistía, pues entonces que apele al Código Orgánico de Justicia Militar y dicte un decreto de sobreseimiento de la causa a todos los militares que él considere están injustamente detenidos.
Sabemos que no los liberarán, pero les aseguro que es una señal inequívoca de que en realidad procura el quiebre de la FAN. Pudiéramos suponer que al momento de conformarse la coalición militar, que tengo la certeza se logrará (derecho positivo TIAR), muchos militares venezolanos la encabezarían y quizá el primer objetivo sería la liberación de sus compañeros de armas.
Código Orgánico de Justicia Militar. Art 54. Son atribuciones del Presidente de la República...: 3. Ordenar el sobreseimiento de los juicios militares, cuando así lo juzgue conveniente, en cualquier estado de la causa.
Lo que sí queda claro para mí y considero que para la mayoría de los venezolanos también, es que si estamos sometidos a la fuerza, inevitablemente será con el uso de la fuerza que logremos nuestra libertad. Todo lo demás es dar vueltas en círculos y tratar de evadir la realidad.
Pablo Aure

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