El Carabobeño
¡Hasta cuándo!
Contrataque fulminante
(@anonymus)
@pabloaure
Cuando uno expresa en lenguaje coloquial que alguien sufrió un
infarto fulminante quiere decir que la persona no resistió el ataque al
corazón y murió en el sitio. Fulminar es, según el diccionario, matar,
destruir, o aniquilar, de manera instantánea, a alguien o algo. Esta
reflexión persigue explicar lo que quiso decir el gobernador cuando
mediante un mensaje de tuiter informó que la Operación “Contra-ataque
fulminante” era para enfrentar a los estudiantes que anunciaban
manifestación, lo cual sería lo ordenado por Diosdado Cabello y
ejecutado por las “Unidades de batalla Hugo Chávez”. Las unidades de
batalla, en este caso, no son sino grupos armados de al menos 50
motorizados, algunos con caras tapadas, que debían iniciar el ataque.
Decenas de heridos y dos muchachas muertas deja el referido ataque
violento del régimen contra los estudiantes y la población desarmada en
manifestaciones de Carabobo. Este es el saldo del anunciado ataque
fulminante del gobernador, que buscaba ser ejemplarizante en el modo de
reprimir a los grupos estudiantiles y a la sociedad civil. “Ataque
fulminante” es una expresión del argot militar que emplea el gobernador,
quien no maneja el lenguaje civil de la democracia.
El gobernador ve enemigos en lugar de adversarios y tropas
insurrectas en lugar de ciudadanos que vociferan un derecho. Tiene como
mentores en su carrera militar, a un familiar muy cercano aficionado a
la historia (que escribe en los portales oficiales, obsesionado contra
el imperialismo y la CIA, al punto de llegar a plantear que el ataque de
las torres gemelas fue provocado por dicha agencia), y el comandante
supremo e intergaláctico: recordemos que cuando éste egresó de la
escuela (el comandante) corría el año 1975, de manera que no es difícil
suponer la influencia que ejerció en aquel joven cadete, ahora
gobernador, y quien egresó casi una década después, en 1984. Las pruebas
están a la vista. Dos preguntas para finalizar: ¿Por qué el Plan de
Pacificación del que tanto habla Rodríguez Torres no incluye el desarme
de los colectivos? ¿Queda alguna duda de por qué el gobernador utilizó
la expresión “Contra-ataque fulminante”?
Ameliach en su telaraña.-
El gobernador del estado Carabobo está atrapado en una telaraña.
Ahora busca culpables para escudarse y exculparse. El pueblo venezolano y
el mundo entero tienen muy claro cuál ha sido su actuación. Sabemos de
su inclemencia para tratar a la disidencia, lo cual lo lleva a perpetrar
crímenes so pretexto de evitar un golpe de Estado. ¡Por Dios Ameliach!
Compórtate como una persona seria. Debido a tu incitación hoy están
muertas dos niñas que tenían un futuro por delante; a Génesis la mataron
en la avenida Cedeño uno de tus pistoleros mercenarios y a Geraldine la
mató un Guardia Nacional con un tiro de escopeta en la cara, de la
misma manera como asesinan los esbirros cubanos.
No puedo callar esto por lo que atraviesa Venezuela -y en mala hora
Carabobo-. No descansaremos hasta ver resplandecer la justicia. Por
ahora, el gobernador de Carabobo se cobija detrás del abusivo ejercicio
del poder dictatorial porque tiene a su merced a la Fiscalía, y le
ordena lo que le venga en ganas, y, desgraciadamente, le obedecen. Eso
no durará por mucho tiempo. Me podrá amenazar con cárcel y quizás hará
que fabriquen expedientes en mi contra, pero no logrará silenciarme.
Cientos de miles de carabobeños ya lo conocen y están conscientes de lo
que es capaz de hacer. Pero tampoco se callarán, y cada día serán más
los que pierdan el miedo para enfrentarlo en el terreno de las ideas,
haciendo uso del derecho constitucional a la protesta. Le puedo decir, a
Ameliach, tiene los días contados como gobernador y, quizás, como
hombre libre. Le recomiendo leer el artículo 7 del Estatuto de Roma para
que lo tenga presente de por vida. Lo que él ha venido haciendo en
Carabobo es atacar sistemáticamente a una población civil desarmada lo
cual constituye un delito de lesa humanidad, y esos delitos no
prescriben.
Desfachatez.-
La noche del sábado leí un tuit del gobernador de Carabobo que decía
lamentar la muerte de Geraldine Moreno y, además, exigirle al Ministerio
público dar con los autores materiales e intelectuales del hecho. ¡Qué
bárbaro, qué caradura! De su tuit del 17 de febrero se evidencia que él
es el autor intelectual, y de acuerdo con todos los testigos
presenciales, fue un guardia nacional quien accionó la escopeta de
perdigones a la cara a Geraldine. ¡Dinos tú el nombre del esbirro
guardia nacional, que salvajemente la asesinó! Como gobernador tienes
que saber el nombre de los efectivos militares que participaron en esa
masacre.
No murieron, a ellos los mataron
Bassil Da Costa, Robert Redman, José Méndez, Génesis Carmona,
Alejandro Márquez y Geraldine Moreno no murieron. A ellos los mató el
régimen. Quienes quedamos en pie de lucha debemos hacerle honor a su
memoria, no desmayando hasta construir un país mejor. No abandonar las
calles y no rendirnos. Pero siempre evitando la confrontación cuerpo a
cuerpo contra los esbirros. Tenemos que tener presente que los asesinos
están en el poder. Nosotros queremos construir un país donde todos
quepamos, donde nos reconozcamos como hermanos, sin importar nuestras
diferencias. No se trata de buscar el poder, sino de construir la
Venezuela de nuestros sueños, la que jamás será posible con los
gobernantes que hoy tenemos, para quienes la vida no vale nada.
A punto de un desenlace.-
No hace falta tener la bola de cristal para predecir lo que viene.
Maduro está de salida, y Ameliach también. El desespero del primero lo
ha llevado a cometer muchos disparates que lo terminan de enterrar en el
ámbito nacional e internacional. Condujo al país a una estrepitosa
quiebra económica y social. Imposible recuperar la economía mientras ese
señor esté en Miraflores. Hay fuerzas internas y externas que empujan
su desalojo. No es descartable que en una suerte de buscar oxígeno
ofrezca una cabeza de playa y entregue a Ameliach a la justicia. Le
tumbaría una torre a Diosdado Cabello. Tratará de hacer ver que él es
distinto a los que procuran el enfrentamiento. Esta semana será decisiva
para el futuro de Maduro y del país. Adelantó el carnaval, sin
percatarse que el pueblo decidió renunciar a ese asueto y continuar en
la lucha. Veamos cómo comienza la semana que presiento se iniciará con
una mega paralización.
¡Venganza no, justicia sí!
Detesto la venganza, pero adoro la justicia. Trabajemos por ella al
mismísimo estilo de Benito Juárez, con lo que tengamos y hasta que
podamos. Jamás habrá paz si no luchamos por la justicia. Justicia por
los caídos. Justicia por los detenidos y justicia por Venezuela.
Seguiré con este peregrinar. Los dictadores me podrán calificar de lo
que se les ocurra, pero no abandonaré a los estudiantes ni a la
sociedad civil en la búsqueda de la libertad. Si eso es un delito, me
declaro confeso. Pero reitero, no los abandonaré. “Bajo un gobierno que
encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona
justa es también la cárcel”. Henry David Thoreau
@pabloaure
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