Bajo los nuevos aires de libertad que se aproximan, es imperativo establecer un verdadero convenio de cooperación entre el próximo gobierno de Carabobo y la Universidad de Carabobo, basado en el pleno respeto a la autonomía universitaria y la pluralidad de ideas. Las relaciones entre gobiernos regionales, municipales o nacionales y las instituciones autónomas como la UC deben ser horizontales, de colaboración mutua, nunca de subordinación ni de uso propagandístico.
En esa línea, ninguna autoridad debe permitir que se utilicen imágenes o símbolos de gobernantes en bienes o servicios institucionales —como ha ocurrido en los últimos años con el transporte universitario rotulado con figuras políticas—, ya que ello vulnera la neutralidad y el carácter plural de la casa de estudios.
El progreso de nuestro estado no puede ocurrir de espaldas al saber; por eso, el compromiso debe ser transformar a nuestra universidad en un espacio de referencia nacional e internacional. En esta nueva etapa, el nuevo gobierno regional deberá enfocarse en la culminación del Aula Magna mediante alianzas con organismos multilaterales, asegurando que el proyecto académico más importante de la región se concrete con transparencia y visión de futuro. Es hora de que los hechos hablen y de que la universidad recupere su papel protagónico en el desarrollo de Carabobo.
