- VACACIONES EN LA UC: IRSE EN LA MISERIA, VOLVER AL DESASTRE
Ayer la Universidad de Carabobo volvió a escenificar su habitual libreto: anuncios simbólicos de prosperidad y falsas promesas de recuperación que chocan de frente con la cruda realidad de los campus. Mientras la cúpula directiva se alista para disfrutar de unas vacaciones holgadas gracias a alforjas repletas de recursos, en la superficie maquillan un colapso que está a la vista de todos.
Sobrevivir es cada día más difícil para los profesores, empleados y obreros. Esta precariedad golpea por igual a activos y jubilados, cuyo deterioro biológico se acelera trágicamente ante la indiferencia de la rectora y sus aliados. Entregados de cuerpo y alma al régimen para proteger sus privilegios, estas autoridades son coresponsables de la destrucción del país al avalar las políticas que sumergieron a Venezuela en la miseria.
El problema central no es solo el desmantelamiento institucional, sino la complicidad de quienes dirigen la universidad. Quienes detentan el poder responden a una misma línea de conducta: perseguir a la disidencia, silenciar el reclamo legítimo y perpetuar la crisis. No podemos esperar un resultado distinto si seguimos aguardando pasivamente por un cambio. La verdadera lucha universitaria se frenó porque las autoridades aplican un terror institucional amparado por la impunidad que emana de Miraflores y del Capitolio de Carabobo.
Triste pero cierto: esta universidad en ruinas no es la que nos merecemos. Y no solo por su infraestructura destruida, sino por nosotros mismos, al no haber sido capaces de enfrentar con coraje el despotismo que se alimenta impunemente desde el rectorado y los decanatos.
Las fallas y violaciones sistemáticas se acumulan a diario en Bárbula y La Morita:
Laboratorios desmantelados y ruina académica
La docencia y la investigación están paralizadas por la falta de reactivos e insumos. Aulas a oscuras, sin ventilación ni agua corriente, completan el cuadro. Es doloroso ver el caso de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas: una carrera de Derecho reducida a dos días de clase a la semana. ¡Qué falta hace aquella facultad con profesores a la altura de las exigencias del país y no complacientes con la tiranía! No lo hacen gratis, sino por protección. Genera profunda vergüenza esta entrega al autoritarismo y a la injusticia en una facultad hoy tutelada por el régimen.
Colapso del transporte universitario
Las tradicionales "iguanas" yacen convertidas en chatarra. Los autobuses rojos entregados en comodato por el régimen —muchos con el rostro oficialista arrancado por estudiantes valientes— permanecen varados por falta de gasoil y cobran un servicio que debería ser gratuito. Cuando no ruedan, la comunidad universitaria debe costear pasajes impagables o arriesgar su integridad física para llegar a campus desolados.
Becas de hambre y chantaje
Los montos asignados a los estudiantes son una burla que no cubre ni un pasaje diario. La ayuda socioeconómica fue desvirtuada para convertirse en un mecanismo de control político y no en un incentivo contra la deserción.
Abuso, salud privatizada y precarización laboral
Sueldos de miseria, tabuladores pulverizados y la eliminación del HCM sofocan al personal. El colmo de esta crisis es el cobro excesivo en UAMI, convertida prácticamente en una clínica privada bajo la gerencia del vicerrector administrativo. Todo esto acompañado de persecución abierta contra quien exija salarios dignos.
Sometimiento del movimiento estudiantil y gremial
Uso de expedientes, amonestaciones arbitrarias y complicidad con grupos de choque para asfixiar la vida gremial y liquidar cualquier intento de protesta organizada.
Opacidad financiera y mercantilización
Rendición de cuentas maquilladas, cobro informal de aranceles en divisas y comercialización privada de los espacios universitarios sin que un solo centavo se traduzca en beneficios para la comunidad.
Dr. Pablo Aure
Secretario UC

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