miércoles, 15 de julio de 2026

Para ser intocable, basta con ser cómplice. Yo elegí no serlo.

Perder lo que no nos pertenece no es perder

nada. En la Universidad de Carabobo, la convivencia parece estar condicionada: para operar sin sobresaltos, e incluso para obtener el beneplácito de la Rectora —o lograr que se asocie a tus actividades—, la regla no escrita es simple: no interferir en sus apetencias. Quien se atreve a cuestionarlas se enfrenta a un hostigamiento constante que busca, por todos los medios, forzar su salida.

Es precisamente lo que enfrento hoy. He solicitado se investiguen negocios lucrativos que, en un país donde impera el Estado de Derecho, ya habrían derivado en responsabilidades penales. Sin embargo, no bajo la guardia. Como bien decía Piero Calamandrei: "La justicia, como todas las divinidades, solo se le presenta a quien cree en ella".
​Yo no solo creo en la justicia; trabajo las 24 horas de los días de la semana para asegurar que quienes han hecho de la autoridad un instrumento para sus fines personales, rindan cuentas por cada irregularidad cometida contra nuestra universidad.
Pablo Aure