viernes, 20 de febrero de 2026

Voto salvado sobre el informe financiero de FUNDAIURIS (FCJYP) UC

​Ciudadana

Rectora y demás miembros

del Consejo Universitario de la UC

​Quien suscribe, Pablo Aure, secretario de la Universidad de Carabobo en ejercicio de las atribuciones conferidas por la Ley de Universidades y el Reglamento Interno, consigno formalmente mi VOTO SALVADO ante la pretensión de este cuerpo de dar por "recibido" o "en cuenta" el informe financiero de la fundación FUNDAIURIS, adscrita a la Facultad de Ciencias Jurídicas y politicas.  (dado a conocer en la sesión de CU celebrada el 20/02/2026) 

Fundamento mi posición en las siguientes consideraciones de orden jurídico, contable y ético:

​I. LA FALACIA DEL "RECIBIDO": LA COMPLICIDAD POR OMISIÓN

​El Consejo Universitario no es una oficina de correspondencia ni un receptor pasivo de documentos. Según la normativa vigente, este cuerpo tiene el deber irrenunciable de control y vigilancia sobre los entes descentralizados.

  • ​Aceptar un informe que carece de soportes de ingresos y egresos no es un acto administrativo neutro; es una validación tácita de la irregularidad.
  • ​Quien recibe "en cuenta" un documento financiero ciego, sin exigir los anexos que demuestren el destino de los fondos, se convierte en corresponsable solidario de cualquier malversación o desviación que allí se oculte.

​II. EL OSCURANTISMO COMO POLÍTICA ADMINISTRATIVA

​Es un hecho público y comunicacional que, como Secretario de la UC, solicité formalmente la data de los inscritos en los cursos introductorios, la cual fue negada bajo criterios pueriles avalados por este mismo Consejo. Hoy, esa negativa se traduce en un fraude a la transparencia:

  1. Inexistencia de Base de Cálculo: Sin la data de inscritos en pregrado y postgrado, el informe presentado es una ficción contable. No se puede auditar el ingreso si se oculta el universo de contribuyentes (estudiantes).
  2. Indeterminación de Aranceles: El informe omite el valor de los servicios estudiantiles y el costo real de los cursos de postgrado y programas que comercializa FUNDAIURIS.
  3. Ruptura de la Trazabilidad: Al no existir una relación entre el número de alumnos o, aspirantes a ingresar a la FCJYP y el monto reportado, el informe pierde su cualidad de documento financiero y pasa a ser un simple panfleto de autogestión sin control.

​III. LA AFRENTA A LA ACADEMIA Y AL DERECHO

​Resulta paradójico que estas prácticas de oscurantismo emanen de una Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Este Consejo, al "ponerse una venda en los ojos", permite que la mencionada facultad opere como un enclave fuera del alcance de la contraloría universitaria.

  • Interrogante Fundamental: ¿Cómo puede un cuerpo colegiado de académicos validar un informe de gestión cuando se les oculta quiénes son los alumnos, cuántos aspiraron a ingresar pero no fueron admitidos, cuánto pagan y en qué se gasta su dinero? Hacerlo no es un error de procedimiento; es una lección de antijuridicidad que este CU le dicta a la comunidad universitaria.

​IV. RESERVA LEGAL Y RESPONSABILIDAD PERSONAL

​Salvo mi voto para dejar constancia histórica de que no convalido la opacidad. Este informe es una burla a la inteligencia de los consejeros y una bofetada a la ética administrativa.

Mi responsabilidad como Secretario de la UC me obliga a denunciar que este "despacho" de informes solo busca proteger intereses grupales en detrimento del patrimonio de nuestra Universidad. La autonomía universitaria es para rendir cuentas al país, no para el ocultamiento de fondos bajo el amparo de la burocracia rectoral.

POR TODO LO EXPUESTO:

Solicito que el presente texto sea insertado íntegramente en el acta de la presente sesión, reservándome el derecho de ejercer las acciones legales y administrativas ante los órganos de control externo, dada la manifiesta negligencia de este Consejo en el ejercicio de sus funciones supervisoras.

​En Valencia, a los veinte días del mes de febrero de 2026.

​Prof. Pablo Aure

Secretario UC



 

domingo, 1 de febrero de 2026

Reencuentro entre la gestión y la lealtad universitaria

"Nuevo gobierno regional deberá enfocarse en la culminación del Aula Magna" Pablo Aure 

Bajo los nuevos aires de libertad que se aproximan, es imperativo establecer un verdadero convenio de cooperación entre el próximo gobierno de Carabobo y la Universidad de Carabobo, basado en el pleno respeto a la autonomía universitaria y la pluralidad de ideas. Las relaciones entre gobiernos regionales, municipales o nacionales y las instituciones autónomas como la UC deben ser horizontales, de colaboración mutua, nunca de subordinación ni de uso propagandístico.

En esa línea, ninguna autoridad debe permitir que se utilicen imágenes o símbolos de gobernantes en bienes o servicios institucionales —como ha ocurrido en los últimos años con el transporte universitario rotulado con figuras políticas—, ya que ello vulnera la neutralidad y el carácter plural de la casa de estudios.

El progreso de nuestro estado no puede ocurrir de espaldas al saber; por eso, el compromiso debe ser transformar a nuestra universidad en un espacio de referencia nacional e internacional. En esta nueva etapa, el nuevo gobierno regional deberá enfocarse en la culminación del Aula Magna mediante alianzas con organismos multilaterales, asegurando que el proyecto académico más importante de la región se concrete con transparencia y visión de futuro. Es hora de que los hechos hablen y de que la universidad recupere su papel protagónico en el desarrollo de Carabobo.

viernes, 16 de enero de 2026

El verdadero camino hacia la libertad/ Pablo Aure

Debemos dejar de ver al oficialismo como un grupo en retirada. Figuras como Delcy Rodríguez no están preparando maletas; están perfeccionando un blindaje de ingeniería política y financiera. Ella representa un "aparataje" que maneja las arterias del Estado, pero sobre todo, que entiende y domina el lenguaje del pragmatismo global.

​Aquí reside la clave de nuestra parálisis: estamos donde estamos, en gran medida, por el cálculo de intereses de los Estados Unidos. No es un secreto que, para la potencia del norte, la prioridad no es la pureza democrática, sino la seguridad energética y la contención de flujos migratorios. Sin el tutelaje —o al menos la anuencia— de Washington, ninguna estructura de poder en Venezuela es sostenible a largo plazo. El oficialismo lo sabe y ha pasado de la confrontación ideológica a una oferta de servicios: "nosotros garantizamos el orden y el petróleo; la alternativa es el caos". Es el chantaje de la estabilidad.

¿Sustitución o reinvención?
​Esto nos lleva a una interrogante sombría: ¿Hasta cuándo tendremos esa "protección" o tolerancia externa? Si el mundo percibe que el cambio democrático es sinónimo de inestabilidad, los centros de poder preferirán el tutelaje de una tiranía ordenada sobre una transición incierta.
​Por eso, más que una sustitución clásica en el poder, lo que estamos presenciando es un intento de reinvención del sistema. El régimen no busca irse; busca mutar hacia un modelo que sea digerible para los intereses estadounidenses. Una suerte de "autoritarismo funcional" que mantenga las apariencias necesarias para que las sanciones se diluyan mientras el control interno permanece intacto.

De la legitimidad al ejercicio del mando
​Nadie puede cuestionar el fenómeno histórico de María Corina Machado. Su legitimidad es un muro ético infranqueable. Sin embargo, hay que hablar con crudeza: la legitimidad, por sí sola, no controla fronteras ni desarticula estructuras de inteligencia. El desafío de María Corina no es seguir sumando voluntades, sino cómo quebrar la obediencia de un sistema que Delcy y su entorno han aceitado para que parezca la única opción viable ante los ojos de la Casa Blanca.
​Si esa inmensa fuerza ética no se traduce en una capacidad real de ofrecer una garantía de estabilidad superior a la que hoy ofrece el régimen, corremos el riesgo de quedar atrapados en una "paz cosmética", diseñada para lavar la cara de quienes quebraron al país bajo la mirada cómplice de un mundo que ya no busca justicia, sino resultados.

El realismo como único remedio
​La comunidad internacional no busca causas perdidas. Si permitimos que el régimen se venda como el único capaz de garantizar "orden", la libertad será sacrificada en el altar de la geopolítica.
​Entender que el adversario es hábil y que juega a la supervivencia mediante la utilidad estratégica no es claudicar; es la condición mínima para vencerlo. Como dijo Serrat: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Pero el remedio para Venezuela existe, siempre que estemos dispuestos a leer el poder con la mente fría y entendamos que la batalla no es solo en las calles, sino en los despachos donde se decide qué pieza del tablero es más útil para el interés global.

Pablo Aure

jueves, 8 de enero de 2026

La política como apostolado/ Pablo Aure

La política como apostolado: autenticidad frente a la adulación

¿En qué momento la política en Venezuela dejó de ser un servicio al pueblo para convertirse en un negocio de unos pocos?
¿Cuándo aceptamos que el liderazgo se mide por la capacidad de adular en lugar de por las ideas y la lealtad al bien común?

Yo me hago estas preguntas todos los días. Y por eso hoy quiero compartir lo que para mí significa hacer política de verdad.
La política, para mí, no es un oficio ni una forma de ganarme la vida. Es una decisión profunda de involucrarme en los problemas públicos y poner en práctica las ideas que brotan de mis convicciones más íntimas. Para algunos es un negocio; para mí (y para quienes pensamos igual) es un apostolado: una manera de entregar la vida al servicio de una causa mayor, el bien común. Lamentablemente, cuando la política se convierte en un medio de vida o en una escalera personal, la traición se vuelve moneda corriente. He visto cómo abundan los que apagan la luz de quienes los rodean por miedo a que brillen más que ellos. Prefieren rodearse de aduladores que de talentos, porque carecen de ideas propias y necesitan aferrarse al liderazgo de alguien a quien consideran “superior”, “superdotado” o “ungido”. Y lo peor es que muchos líderes sucumben a esa adulación barata y premian la "lealtad" ciega por encima del mérito. En Venezuela lo he visto repetirse tanto en el oficialismo como en la oposición: una dignidad de liderazgo súper devaluada que carece de ideología, donde la inseguridad y la falta de convicciones propias empujan a muchos a trepar a costa de la servilidad.
Yo jamás he traicionado a quienes me han acompañado ni a quienes yo he acompañado. Al contrario, me llena de orgullo ver brillar a quienes caminan conmigo. Toda mi vida he sido enemigo de la adulación; quizá por eso nunca he calado del todo en los partidos tradicionales, porque mi franqueza incomoda a quienes sí la practican y la necesitan. Nunca me he callado. Siempre he dicho lo que siento, aunque eso me haya generado enojos, distanciamientos y separaciones. Pero confieso con tranquilidad: de ninguna de esas rupturas por defender mis convicciones me he arrepentido. El tiempo, hasta ahora, siempre me ha dado la razón. Ser auténtico es la única forma de estar en paz con la propia conciencia y de ganar credibilidad, tanto entre amigos como entre adversarios.
La política es permanente, y yo seguiré aquí: en mi trinchera, expresando mis ideas sin miedo, contribuyendo con lo que pueda a construir el país de mis sueños.
Pablo Aure

viernes, 2 de enero de 2026

Desafíos de los docentes contratados UC/ Pablo Aure

La provisionalidad ilegal y selectiva en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Carabobo: un instrumento de control en medio de la crisis institucional venezolana


La Universidad de Carabobo, con sus siete facultades, enfrenta desafíos profundos en su autonomía y calidad académica. Sin embargo, un fenómeno particularmente alarmante y exclusivo se observa en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas: según datos conservadores, al menos el 80% de los profesores son contratados o provisorios, sin estabilidad ni ingreso por concurso público de oposición. El último gran llamado masivo a concursos para profesores ordinarios ocurrió durante mi gestión como decano, hace más de 18 años. Esta situación no solo es irregular, sino ilegal, ya que contradice directamente lo establecido en el Estatuto del Personal Docente y de Investigación de la Universidad de Carabobo, que regula la provisionalidad como medida excepcional y temporal, no como norma perpetua.

En el resto de las facultades de la UC, esta provisionalidad masiva no se replica. Por el contrario, vemos el extremo opuesto en la Facultad de Educación, donde los concursos se han incrementado de manera desproporcional a la demanda estudiantil: menos estudiantes, pero más profesores ingresados por oposición. Mientras en Derecho hay una alta demanda de cupos y formación, pero escasos concursos, en Educación sobran plazas estables ante una matrícula menguante. Esta asimetría no es casual ni se explica por factores administrativos neutros; responde a una intención clara de mantener el control absoluto sobre la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas mediante la inestabilidad laboral docente, haciendo a los profesores vulnerables a presiones y discrecionalidades.

Esta irregularidad no se observa en el resto de las universidades públicas del país, donde la crisis general —con deserción de hasta el 45% de profesores por salarios precarios y falta de recursos— afecta de manera más uniforme, sin esta selectividad flagrante. En Venezuela, las instituciones autónomas como las universidades sufren asfixia presupuestaria y paralización de mecanismos de renovación, pero el caso de la FCJP-UC destaca por su carácter dirigido y violatorio de normativas internas.

Este patrón guarda un paralelismo inquietante con la crisis del sistema judicial venezolano, donde alrededor del 80-85% de los jueces son provisorios —un legado de la "emergencia judicial" de 1999-2000 que se volvió permanente, con destituciones masivas y ausencia de concursos—. En ambos ámbitos, la provisionalidad masiva erosiona la independencia: en los tribunales, somete a los jueces a influencias externas; en la universidad, debilita la formación de juristas críticos y autónomos.

Es imperativo demandar: concursos públicos inmediatos y transparentes en la FCJP-UC, respetando el Estatuto y restaurando la autonomía. Solo así evitaremos que esta inestabilidad selectiva perpetúe el control y el declive. La universidad no es un feudo; es un pilar de la democracia.

Pablo Aure

Secretario UC

jueves, 1 de enero de 2026

Reflexiones al iniciar el 2026: por la institucionalidad y el alma de nuestra UC/Pablo Aure

Queridos compañeros y amigos de la comunidad universitaria de Carabobo:

Al iniciar este año 2026, con el corazón lleno de


gratitud por los aprendizajes del pasado y de esperanza por lo que vendrá, siento la necesidad de compartir con ustedes una reflexión profunda sobre nuestra institución, que tanto amo y a la que he dedicado gran parte de mi vida.

La Universidad, en su esencia, es un espacio sagrado de pluralidad, diálogo racional y respeto a las ideas diversas. Debe ser el faro que ilumine el camino hacia la justicia, la libertad y el bien común en nuestra sociedad. Sin embargo, como seres humanos inmersos en la condición histórica, sabemos que las instituciones no están exentas de la tensión eterna entre el bien y el mal, entre lo que eleva al colectivo y lo que prioriza intereses particulares.

En el año que acaba de concluir, como Secretario de esta casa de estudios —cargo que he ejercido con profundo compromiso desde hace años—, he sido testigo y parte de esfuerzos por defender los pilares fundamentales de nuestra institucionalidad. La Secretaría UC, desde su creación (reapertura UC 1958), ha cumplido funciones primordiales que garantizan el equilibrio de poderes y el funcionamiento democrático de la Universidad. Hoy, con dolor pero sin resentimiento, observo cómo se intenta menoscabar esas atribuciones esenciales, concentrando un poder que, por su naturaleza, debería ser compartido y orientado exclusivamente al servicio de la comunidad universitaria.

Este proceso no es solo administrativo: es un torpedo dirigido al corazón de la institucionalidad que hemos construido generaciones enteras. Duele ver herida de muerte la estructura que sostiene nuestra autonomía y nuestro compromiso con la excelencia académica. Duele, sobre todo, porque en medio de esta lucha por preservar lo justo, el hambre y las necesidades de nuestros compañeros —profesores, empleados y administrativos— siguen apretando, mientras las voces que deberían escucharlos parecen ignorar su clamor.

No hablo desde el rencor, sino desde el amor profundo por esta Universidad, por mis compañeros y, en definitiva, por nuestro país. Las universidades autónomas son baluartes de la libertad de pensamiento y de la justicia social; cuando se debilita su institucionalidad, se oscurece el faro que debe guiar a la nación hacia un futuro mejor.

En este 2026, que intuyo será un año de batalla política, judicial y laboral en defensa de lo correcto, me asaltan preguntas humildes pero esenciales: ¿Cómo seguir contribuyendo, con serenidad y firmeza, a restaurar el equilibrio institucional? ¿Cuál es el camino que nos permita, sin odio ni revancha, recuperar la Universidad para todos, especialmente para aquellos que más sufren las consecuencias de las decisiones desiguales?

Pido a Dios sabiduría y fortaleza para actuar siempre con altura, guiado por los principios de justicia y servicio que nos unen como comunidad académica. Que este nuevo año nos encuentre unidos en la defensa serena de nuestra institución, con la familia en primer lugar y el compromiso inquebrantable con el bien común.

Con afecto, respeto y esperanza, les extiendo un apretado abrazo._

Pablo Aure
Secretario de la Universidad de Carabobo

lunes, 15 de diciembre de 2025

La mujer del César en tiempos de intolerancia/ Pablo Aure

 El antiguo dicho romano, atribuido a Julio César

—“La mujer del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo”—, nos recuerda una verdad profunda sobre la vida pública y la percepción humana. En su origen, César se divorció de su esposa Pompeya no porque dudara de su fidelidad, sino porque una mera sospecha, por infundada que fuera, podía manchar la imagen de quien ostenta una posición de responsabilidad. La apariencia de integridad, en ciertos contextos, se vuelve tan crucial como la integridad misma.

Sin embargo, en nuestros días, este principio a menudo se invierte o se manipula. Muchos lo esgrimen no para exigir mayor transparencia a quienes detentan poder, sino como arma para descalificar a quienes osan pensar diferente. Cuando alguien defiende sus convicciones con argumentos firmes, expresa descontentos de frente y rechaza la adulación fácil, de pronto se le exige no solo “ser” correcto, sino “parecerlo” según el criterio de la mayoría o del poder establecido. Y si no encaja en esa imagen prefabricada —si genera “escándalos” al cuestionar lo cuestionable—, entonces se le tacha de problemático, se insinúa que necesita “análisis” o se recurre a mecanismos institucionales para silenciarlo o equipararlo al bando contrario.Es paradójico: quienes más invocan la necesidad de “parecerlo” suelen ser los que menos toleran que otros sean auténticos. Prefieren la uniformidad complaciente a la diversidad de voces; la adulación al debate honesto. Pero la verdadera rectitud no se mide por la aprobación del grupo dominante, sino por la coherencia interna y el coraje de sostener posiciones con argumentos, incluso contra la corriente.Luchar por principios en entornos donde el poder institucional inclina la balanza es agotador, pero también noble. Al final, la historia y la comunidad —esa que ve más allá de las apariencias manipuladas— suelen reconocer a quienes mantuvieron su integridad sin doblegarse. Porque no basta con parecer honesto para serlo; hay que serlo, aunque a veces eso signifique no parecerlo a ojos de quienes prefieren la comodidad del silencio.Pablo Aure