martes, 24 de febrero de 2026

Mancha imborrable para la academia UC

Estimada comunidad ucista: estudiantes, profesores, egresados, personal administrativo y

obrero.

La Universidad de Carabobo, nuestra Alma Mater, ha sido durante décadas mucho más que un espacio físico o administrativo: ha sido el corazón palpitante de una tradición de autonomía, rigor académico y defensa irrestricta de la verdad y la libertad. Es el lugar donde generaciones enteras hemos aprendido que el saber no se somete, que la institucionalidad se preserva con coraje y que las decisiones colectivas deben responder siempre al bien común, no a intereses particulares o coyunturales. Con profundo dolor y sentido de responsabilidad, debo referirme a un hecho que ha marcado un quiebre en esa tradición: la supresión —por decisión mayoritaria del Consejo Universitario— de competencias históricas y esenciales que la normativa interna y la propia Ley de Universidades asignaban al Despacho de la Secretaría de la Universidad, cargo que tengo el honor de ocupar. Esta medida, adoptada el año pasado, no surgió de un debate sereno ni de una necesidad académica demostrada. Fue el resultado de una concertación entre la rectora, siete decanos y otros consejeros, en un contexto de abierta enemistad personal declarada en mi contra tras haber ejercido —con la franqueza que exige el cargo— una crítica fundada a la entrega progresiva de nuestra institución a intereses ajenos al espíritu universitario, particularmente al alineamiento con el madurismo que debilita nuestra autonomía y nuestra misión social. No escribo estas líneas desde el rencor, sino desde la convicción de que la universidad no puede ser rehén de ambiciones personales ni de venganzas disfrazadas de decisiones colegiadas. Quienes avalaron y ejecutaron esta maniobra antiacadémica —que vació de funciones sustantivas a un órgano rectoral clave sin fundamento normativo sólido ni beneficio institucional evidente— han dejado una huella que la historia no borrará fácilmente. En el futuro, cuando la memoria ucista repase estos años, recordará con tristeza a quienes, por priorizar lealtades coyunturales o cálculos de poder, estuvieron dispuestos a erosionar lo más preciado que tenemos: el alma mater, esa esencia de pluralidad, transparencia y servicio que nos distingue como comunidad. Serán recordados no por construcciones duraderas, sino por haber contribuido a debilitar la institucionalidad que juramos defender. 

A la comunidad ucista le pido: no olvidemos esta página oscura. Mantengámosla presente como advertencia moral. Cuando en el porvenir se presenten candidaturas a cargos de elección —rectoría, decanatos, consejerías—, recordemos quiénes avalaron prácticas que anteponen el control personal al bien colectivo, quiénes silenciaron voces disidentes en nombre de una supuesta “unidad” que en realidad encubre hegemonías, y quiénes permitieron que rencores privados se tradujeran en golpes a la estructura misma de la Universidad. La UC no pertenece a nadie en particular: pertenece a todos nosotros. Recuperar su dignidad exige memoria, coraje y un compromiso renovado con la autonomía universitaria como valor irrenunciable. Invito a cada ucista —desde el aula hasta el laboratorio, desde la secretaría hasta el consejo— a reflexionar: ¿qué legado queremos dejar? ¿Uno de sumisión y fractura, o uno de resistencia lúcida y reconstrucción?

Con respeto y con la esperanza intacta en nuestra casa de estudios...


Prof. Pablo Aure

Secretario de la Universidad de Carabobo

Nuevos doctores, magister y especialistas UC

Valencia, 24 de febrero de 2026

Estimados nuevos Doctores, Magísteres y Especialistas:

Reciban mis más sinceras y afectuosas felicitaciones por este logro académico tan merecido como luchado. Cada título que hoy reciben simboliza años de esfuerzo incansable, sacrificio personal y un profundo compromiso con el saber. Me siento profundamente orgulloso de ustedes.

​Aunque no podré acompañarlos presencialmente en el acto de grado, mis sentimientos, mi admiración y mi respeto están con cada uno de ustedes y sus familias.

​Debo informarles con pesar que, por decisiones de la actual gestión rectoral —en conjunto con decanos y algunos consejeros—, se ha procedido a despojar de sus competencias tradicionales a la Secretaría General, cargo que ejerzo desde la misma fecha en que la Rectora y los Vicerrectores asumieron sus funciones. En consecuencia, no tuve participación alguna en la planificación ni en el control de este acto; fue apenas el pasado viernes cuando tuve conocimiento de su realización y procedí de inmediato a la firma de sus títulos.

​He firmado sus diplomas para evitar un daño irreparable a quienes han cumplido cabalmente con los requisitos académicos. No obstante, lo he hecho bajo reserva, tal como me obliga la ley al refrendar la firma de la Rectora, debido a las reiteradas denuncias sobre irregularidades en diversos procesos de postgrado.

​Estoy convencido de que la inmensa mayoría de ustedes ha transitado este camino con rigor, honestidad y mérito propio. Su éxito es genuino y merece ser celebrado por todo lo alto. El tiempo y la transparencia se encargarán de asignar las responsabilidades correspondientes sobre las excepciones que empañan la institucionalidad.

​Mi ética me impide compartir la mesa académica con autoridades cuyas acciones atentan contra la autonomía y la esencia de nuestra Universidad, pero nada de eso opaca el afecto que les profeso. Les deseo éxitos plenos, siempre guiados por los valores que los trajeron hasta esta meta.

​Con admiración y afecto universitario,

Prof. Pablo Aure

Secretario de la Universidad de Carabobo

sábado, 21 de febrero de 2026

Fraude a la transparencia en la UC

Secretario de la UC denuncia "fraude a la transparencia" en informe de FUNDAIURIS y alerta sobre desmantelamiento de la Secretaría


Valencia (Especial).– En una sesión del Consejo Universitario (CU) que profundiza la crisis institucional en la Universidad de Carabobo, el Prof. Pablo Aure, Secretario de la casa de estudios y una de sus cuatro autoridades principales, salvó formalmente su voto frente a la presentación del informe financiero de FUNDAIURIS, fundación adscrita a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas (FCJyP).

​Aure no solo calificó el informe de "ficción contable" y "panfleto de autogestión", sino que enmarcó esta opacidad dentro de una estrategia de "agavillamiento" por parte del Consejo Universitario para anular las funciones de control que la ley le otorga.

Represalia institucional: 70 años de historia borrados

​El Secretario denunció que el CU, en una maniobra que atenta contra la institucionalidad, acordó recientemente suprimir las competencias de control sobre los procesos de admisión y egreso de pregrado y postgrado que la Secretaría de la UC ha ejercido de manera ininterrumpida durante casi siete décadas.

"Este Consejo Universitario, en un acto de agavillamiento para proteger intereses grupales, ha pretendido despojar a la Secretaría de sus facultades reglamentarias. Lo hacen precisamente porque mi firmeza en exigir la data real de inscritos y el destino de los fondos estorba a su política de oscurantismo", sentenció Aure.


Invisibilidad financiera en la Facultad de Derecho

​Para el Prof. Aure, el hecho de que se pretenda dar por "recibido" un informe de FUNDAIURIS sin soportes de ingresos ni egresos, mientras se le niega a la Secretaría el acceso a la base de cálculo (listado de alumnos y aranceles), es una "lección de antijuridicidad" emanada paradójicamente de la Facultad de Ciencias Jurídicas.

​El Secretario alertó que, al ocultar quiénes son los alumnos, cuánto pagan y en qué se gasta su dinero, el CU se convierte en corresponsable solidario de cualquier malversación de fondos.

Llamado a la Contraloría y la Fiscalía ante el colapso del control interno

​Ante la manifiesta falta de independencia de los órganos de control interno de la UC —los cuales, según Aure, están "a la merced de la gestión rectoral"—, la autoridad universitaria hizo un llamado directo a los entes jurisdiccionales del Estado:

  1. A la Contraloría General de la República y la Fiscalía: Para que inicien de inmediato una investigación sobre el manejo de fondos en la UC, con especial atención en la FCJyP, ante la imposibilidad de ejercer el control interno debido al bloqueo institucional.
  2. A la Comunidad Universitaria: Para que reconozcan este "voto salvado" como un testimonio histórico de resistencia contra la opacidad administrativa.

"La autonomía no es un cheque en blanco"

"Mi responsabilidad me obliga a denunciar que este 'despacho' de informes solo busca blindar la opacidad. La autonomía universitaria es para rendir cuentas al país, no para el ocultamiento de fondos bajo el amparo de la burocracia rectoral", concluyó el Secretario, dejando abierta la vía para acciones legales y administrativas ante los órganos de control externo.


viernes, 20 de febrero de 2026

Voto salvado sobre el informe financiero de FUNDAIURIS (FCJYP) UC

​Ciudadana

Rectora y demás miembros

del Consejo Universitario de la UC

​Quien suscribe, Pablo Aure, secretario de la Universidad de Carabobo en ejercicio de las atribuciones conferidas por la Ley de Universidades y el Reglamento Interno, consigno formalmente mi VOTO SALVADO ante la pretensión de este cuerpo de dar por "recibido" o "en cuenta" el informe financiero de la fundación FUNDAIURIS, adscrita a la Facultad de Ciencias Jurídicas y politicas.  (dado a conocer en la sesión de CU celebrada el 20/02/2026) 

Fundamento mi posición en las siguientes consideraciones de orden jurídico, contable y ético:

​I. LA FALACIA DEL "RECIBIDO": LA COMPLICIDAD POR OMISIÓN

​El Consejo Universitario no es una oficina de correspondencia ni un receptor pasivo de documentos. Según la normativa vigente, este cuerpo tiene el deber irrenunciable de control y vigilancia sobre los entes descentralizados.

  • ​Aceptar un informe que carece de soportes de ingresos y egresos no es un acto administrativo neutro; es una validación tácita de la irregularidad.
  • ​Quien recibe "en cuenta" un documento financiero ciego, sin exigir los anexos que demuestren el destino de los fondos, se convierte en corresponsable solidario de cualquier malversación o desviación que allí se oculte.

​II. EL OSCURANTISMO COMO POLÍTICA ADMINISTRATIVA

​Es un hecho público y comunicacional que, como Secretario de la UC, solicité formalmente la data de los inscritos en los cursos introductorios, la cual fue negada bajo criterios pueriles avalados por este mismo Consejo. Hoy, esa negativa se traduce en un fraude a la transparencia:

  1. Inexistencia de Base de Cálculo: Sin la data de inscritos en pregrado y postgrado, el informe presentado es una ficción contable. No se puede auditar el ingreso si se oculta el universo de contribuyentes (estudiantes).
  2. Indeterminación de Aranceles: El informe omite el valor de los servicios estudiantiles y el costo real de los cursos de postgrado y programas que comercializa FUNDAIURIS.
  3. Ruptura de la Trazabilidad: Al no existir una relación entre el número de alumnos o, aspirantes a ingresar a la FCJYP y el monto reportado, el informe pierde su cualidad de documento financiero y pasa a ser un simple panfleto de autogestión sin control.

​III. LA AFRENTA A LA ACADEMIA Y AL DERECHO

​Resulta paradójico que estas prácticas de oscurantismo emanen de una Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Este Consejo, al "ponerse una venda en los ojos", permite que la mencionada facultad opere como un enclave fuera del alcance de la contraloría universitaria.

  • Interrogante Fundamental: ¿Cómo puede un cuerpo colegiado de académicos validar un informe de gestión cuando se les oculta quiénes son los alumnos, cuántos aspiraron a ingresar pero no fueron admitidos, cuánto pagan y en qué se gasta su dinero? Hacerlo no es un error de procedimiento; es una lección de antijuridicidad que este CU le dicta a la comunidad universitaria.

​IV. RESERVA LEGAL Y RESPONSABILIDAD PERSONAL

​Salvo mi voto para dejar constancia histórica de que no convalido la opacidad. Este informe es una burla a la inteligencia de los consejeros y una bofetada a la ética administrativa.

Mi responsabilidad como Secretario de la UC me obliga a denunciar que este "despacho" de informes solo busca proteger intereses grupales en detrimento del patrimonio de nuestra Universidad. La autonomía universitaria es para rendir cuentas al país, no para el ocultamiento de fondos bajo el amparo de la burocracia rectoral.

POR TODO LO EXPUESTO:

Solicito que el presente texto sea insertado íntegramente en el acta de la presente sesión, reservándome el derecho de ejercer las acciones legales y administrativas ante los órganos de control externo, dada la manifiesta negligencia de este Consejo en el ejercicio de sus funciones supervisoras.

​En Valencia, a los veinte días del mes de febrero de 2026.

​Prof. Pablo Aure

Secretario UC



 

domingo, 1 de febrero de 2026

Reencuentro entre la gestión y la lealtad universitaria

"Nuevo gobierno regional deberá enfocarse en la culminación del Aula Magna" Pablo Aure 

Bajo los nuevos aires de libertad que se aproximan, es imperativo establecer un verdadero convenio de cooperación entre el próximo gobierno de Carabobo y la Universidad de Carabobo, basado en el pleno respeto a la autonomía universitaria y la pluralidad de ideas. Las relaciones entre gobiernos regionales, municipales o nacionales y las instituciones autónomas como la UC deben ser horizontales, de colaboración mutua, nunca de subordinación ni de uso propagandístico.

En esa línea, ninguna autoridad debe permitir que se utilicen imágenes o símbolos de gobernantes en bienes o servicios institucionales —como ha ocurrido en los últimos años con el transporte universitario rotulado con figuras políticas—, ya que ello vulnera la neutralidad y el carácter plural de la casa de estudios.

El progreso de nuestro estado no puede ocurrir de espaldas al saber; por eso, el compromiso debe ser transformar a nuestra universidad en un espacio de referencia nacional e internacional. En esta nueva etapa, el nuevo gobierno regional deberá enfocarse en la culminación del Aula Magna mediante alianzas con organismos multilaterales, asegurando que el proyecto académico más importante de la región se concrete con transparencia y visión de futuro. Es hora de que los hechos hablen y de que la universidad recupere su papel protagónico en el desarrollo de Carabobo.

viernes, 16 de enero de 2026

El verdadero camino hacia la libertad/ Pablo Aure

Debemos dejar de ver al oficialismo como un grupo en retirada. Figuras como Delcy Rodríguez no están preparando maletas; están perfeccionando un blindaje de ingeniería política y financiera. Ella representa un "aparataje" que maneja las arterias del Estado, pero sobre todo, que entiende y domina el lenguaje del pragmatismo global.

​Aquí reside la clave de nuestra parálisis: estamos donde estamos, en gran medida, por el cálculo de intereses de los Estados Unidos. No es un secreto que, para la potencia del norte, la prioridad no es la pureza democrática, sino la seguridad energética y la contención de flujos migratorios. Sin el tutelaje —o al menos la anuencia— de Washington, ninguna estructura de poder en Venezuela es sostenible a largo plazo. El oficialismo lo sabe y ha pasado de la confrontación ideológica a una oferta de servicios: "nosotros garantizamos el orden y el petróleo; la alternativa es el caos". Es el chantaje de la estabilidad.

¿Sustitución o reinvención?
​Esto nos lleva a una interrogante sombría: ¿Hasta cuándo tendremos esa "protección" o tolerancia externa? Si el mundo percibe que el cambio democrático es sinónimo de inestabilidad, los centros de poder preferirán el tutelaje de una tiranía ordenada sobre una transición incierta.
​Por eso, más que una sustitución clásica en el poder, lo que estamos presenciando es un intento de reinvención del sistema. El régimen no busca irse; busca mutar hacia un modelo que sea digerible para los intereses estadounidenses. Una suerte de "autoritarismo funcional" que mantenga las apariencias necesarias para que las sanciones se diluyan mientras el control interno permanece intacto.

De la legitimidad al ejercicio del mando
​Nadie puede cuestionar el fenómeno histórico de María Corina Machado. Su legitimidad es un muro ético infranqueable. Sin embargo, hay que hablar con crudeza: la legitimidad, por sí sola, no controla fronteras ni desarticula estructuras de inteligencia. El desafío de María Corina no es seguir sumando voluntades, sino cómo quebrar la obediencia de un sistema que Delcy y su entorno han aceitado para que parezca la única opción viable ante los ojos de la Casa Blanca.
​Si esa inmensa fuerza ética no se traduce en una capacidad real de ofrecer una garantía de estabilidad superior a la que hoy ofrece el régimen, corremos el riesgo de quedar atrapados en una "paz cosmética", diseñada para lavar la cara de quienes quebraron al país bajo la mirada cómplice de un mundo que ya no busca justicia, sino resultados.

El realismo como único remedio
​La comunidad internacional no busca causas perdidas. Si permitimos que el régimen se venda como el único capaz de garantizar "orden", la libertad será sacrificada en el altar de la geopolítica.
​Entender que el adversario es hábil y que juega a la supervivencia mediante la utilidad estratégica no es claudicar; es la condición mínima para vencerlo. Como dijo Serrat: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Pero el remedio para Venezuela existe, siempre que estemos dispuestos a leer el poder con la mente fría y entendamos que la batalla no es solo en las calles, sino en los despachos donde se decide qué pieza del tablero es más útil para el interés global.

Pablo Aure

jueves, 8 de enero de 2026

La política como apostolado/ Pablo Aure

La política como apostolado: autenticidad frente a la adulación

¿En qué momento la política en Venezuela dejó de ser un servicio al pueblo para convertirse en un negocio de unos pocos?
¿Cuándo aceptamos que el liderazgo se mide por la capacidad de adular en lugar de por las ideas y la lealtad al bien común?

Yo me hago estas preguntas todos los días. Y por eso hoy quiero compartir lo que para mí significa hacer política de verdad.
La política, para mí, no es un oficio ni una forma de ganarme la vida. Es una decisión profunda de involucrarme en los problemas públicos y poner en práctica las ideas que brotan de mis convicciones más íntimas. Para algunos es un negocio; para mí (y para quienes pensamos igual) es un apostolado: una manera de entregar la vida al servicio de una causa mayor, el bien común. Lamentablemente, cuando la política se convierte en un medio de vida o en una escalera personal, la traición se vuelve moneda corriente. He visto cómo abundan los que apagan la luz de quienes los rodean por miedo a que brillen más que ellos. Prefieren rodearse de aduladores que de talentos, porque carecen de ideas propias y necesitan aferrarse al liderazgo de alguien a quien consideran “superior”, “superdotado” o “ungido”. Y lo peor es que muchos líderes sucumben a esa adulación barata y premian la "lealtad" ciega por encima del mérito. En Venezuela lo he visto repetirse tanto en el oficialismo como en la oposición: una dignidad de liderazgo súper devaluada que carece de ideología, donde la inseguridad y la falta de convicciones propias empujan a muchos a trepar a costa de la servilidad.
Yo jamás he traicionado a quienes me han acompañado ni a quienes yo he acompañado. Al contrario, me llena de orgullo ver brillar a quienes caminan conmigo. Toda mi vida he sido enemigo de la adulación; quizá por eso nunca he calado del todo en los partidos tradicionales, porque mi franqueza incomoda a quienes sí la practican y la necesitan. Nunca me he callado. Siempre he dicho lo que siento, aunque eso me haya generado enojos, distanciamientos y separaciones. Pero confieso con tranquilidad: de ninguna de esas rupturas por defender mis convicciones me he arrepentido. El tiempo, hasta ahora, siempre me ha dado la razón. Ser auténtico es la única forma de estar en paz con la propia conciencia y de ganar credibilidad, tanto entre amigos como entre adversarios.
La política es permanente, y yo seguiré aquí: en mi trinchera, expresando mis ideas sin miedo, contribuyendo con lo que pueda a construir el país de mis sueños.
Pablo Aure