miércoles, 12 de abril de 2017

Victimismo

Victimismo (Wikipedia)

El victimismo o victimización es la tendencia de una persona a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal.1 Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena.2 El victimista se disfraza por tanto de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo inexistente; y/o responsabilizando erróneamente al entorno o a los demás.
En Lógica el victimismo es una retórica demagógica que busca desprestigiar de una forma falaz la argumentación del adversario denotándola como impuesta o autoritaria. Para ello, el sujeto victimista posiciona a su adversario de forma implícita como atacante al adoptar una postura de víctima en el contexto de la discusión.3
En Psicología una personalidad victimista4 o tendencia psicológica victimista que puede llegar a desembocar en una conducta patológica4 como trastorno paranoide5 consiste en una tendencia a culpar a otros de los males que uno padece y resguardarse en la compasión ajena. Esta tendencia se caracteriza por una deformación pesimista de la realidad en la que el sujeto se regodea en el lamento y queda incapacitado para realizar cualquier tipo de autocrítica. Es uno de los pilares de la cultura de la queja.6

Retórica victimista[editar]

La retórica victimista es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones. Para ello el sujeto adopta el rol de víctima dentro del contexto de la discusión, de tal forma que el otro interlocutor queda posicionado implícitamente frente a terceros como un impositor autoritario y su argumentación como mera imposición o ataque. En ocasiones se realiza junto con la retórica del punto medio y se relaciona estrechamente con la conducta megalomaníaca.
De esta forma sus argumentos son difícilmente refutables, pues cualquier contraargumentación queda transformada en prueba de la omnipotencia o sutileza de los ofensores. Por el contrario, cualquier ataque que realice queda envuelto en un manto de candidez ya que supuestamente se está defendiendo justificadamente.6
Ejemplo
«El Sol está a menos de 10 kilómetros de la Tierra».
«Eso no es cierto, el Sol se encuentra a 149.597.871 kilómetros de la Tierra, es un hecho probado».
  • Retóricas victimistas
«Esta persona siempre me está atacando, ahora afirma que miento. Trata de imponer su punto de vista, es injusto».
«Haga el favor de disculparse, mi opinión merece ser respetada. No puede imponer la suya sobre la de los demás. Usted claramente tiene animosidad en contra mía».

Retirada victimista[editar]

En ocasiones, esta retórica va encaminada a no reconocer los errores propios, eludiendo la responsabilidad o la rectificación. De esta forma, el orador victimista logra escabullirse de la discusión desprestigiando el argumento vencedor sin reconocer que estaba equivocado, o como último recurso cuando finalmente se ve incapacitado para exponer un argumento racional.
Ejemplo
«El Sol está a menos de 10 kilómetros de la Tierra».
«Eso falso porque [...] Por todo ello queda probado que el Sol se encuentra a 149.597.871 kilómetros de la Tierra. ¿Podría dejar de afirmar que está a 10 kilómetros? Su filibusterismo y conducta troll está creando confusión entre quienes nos leen».
  • Retóricas victimistas
«¡Y ahora me culpa de confundir a los demás! Desde luego usted no tiene un mínimo de educación. Dejo la discusión, está claro que discutir con usted es inútil, finalmente impondrá su versión».
«Esta persona no para de decir que todo lo que digo es falso. No me queda otra alternativa que desistir ya que se dedica a atacar antes de escuchar siquiera. De todos modos dejo asentado que, el hecho de no expresar más mi opinión, no se debe a que comparta la opinión arriba expresada, sino a que no me queda otro remedio que ceder ante su acoso».
«Que hagan lo que quieran, está visto que desean imponer su opinión. ¿Qué puedo hacer yo, si casi me comen en la última discusión? Está visto que hay quien aprovecha cualquier ocasión para acusar a los demás de mentirosos y trolls

Estrategias victimistas[editar]

En base al recurso del victimismo, cuando la personalidad paranoide desea influir en la toma de decisiones ajena suele acudir a dos estrategias:5

Trastorno victimista[editar]

El victimismo es un trastorno paranoide de la personalidad5 muy común en la que el sujeto adopta un rol de víctima a fin de, por un lado, culpar a otros de conductas propias, y por otro, enarbolar la compasión de terceros como defensa a supuestos ataques.
Mediante una proyección, en el sentido de Sigmund Freud, el victimista recurre a la estrategia mental de colocar fuera de sí la responsabilidad o los males que realmente le pertenecen. En este sentido, la personalidad de víctima o victimismo, consiste entonces en defenderse de posibles situaciones de malestar a través del no reconocimiento y la proyección externa de una determinada situación. Estos se muestran débiles y maltratados para encontrar el apoyo de otros y evitar tener que realizar los esfuerzos que su situación de vida, natural o adquirida les requiere.4
Como esta mentalidad no siempre logra alcanzar los objetivos ésta conduce a su vez con facilidad a la desesperación, el conformismo ante el infortunio e incluso el resentimiento, la ira o el deseo de venganza contra lo que le rodea; formando un victimismo agresivo,6 una forma rabiosa de victimismo que consiste en molestarse por que otros no son como nosotros o como deseamos que sean. En estos casos la tendencia es a atacarlos, acusarlos, etiquetarlos para dañarlos moral, emocional o físicamente en una demostración de intolerancia excluyente.4 Por ello en ocasiones surge junto con la megalomanía, ya que el sujeto, donde no se ve continuamente elogiado y aceptado, se ve víctima de supuestas conspiraciones y hostilidades6 (victimismo integrupal).5

Características[editar]

Deformación de la realidad[editar]

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que la culpa en todo caso es del entorno o los demás.
El sujeto muestra un pesimismo exacerbado frente a la realidad que le rodea, sobredimensionando lo negativo, recelando de lo que surge a su alrededor y presumiendo mala fe. De esta actitud surge un morboso afán por descubrir agravios nimios para sentirse discriminado o maltratado con el fin de achacar a instancias exteriores una supuesta actitud perversa y agresiva que representa todo lo malo que le sucede. De esta forma, su susceptibilidad les lleva a reaccionar con crispación ante la más mínima crítica, elevada inmediatamente a la consideración de grave ofensa.7

Consuelo en el lamento[editar]

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no merece sentirse culpable.
El sujeto encuentra placer en manifestarse como una víctima ante los demás. Esta cultura de la queja en realidad es una forma de llamar la atención, mendigando protagonismo mediante una estrategia de lamentos y forzando la compasión de los que le rodean.6 De esta forma, en vez de luchar por mejorar las cosas el sujeto compite en la exhibición de sus supuestas desdichas.7

Incapacidad de autocrítica[editar]

El sujeto cree que es sólo una víctima del entorno o los demás, por lo que no tiene la culpa de nada de lo que hace.
El sujeto victimista es incapaz de extraer una crítica constructiva de lo que le rodea, tendiendo a considerar como enemigo a cualquiera que se atreva a hacerle alguna corrección. A lo sumo será capaz de aceptarla cuando provenga de alguien que le resulte afín. De esta forma, el victimista se autocontempla con indulgencia, eludiendo su verdadera responsabilidad, sintiendo que su posición de víctima justifica todos sus actos. Para las personas que caen en esta actitud, todo lo que les hacen a ellos es intolerable, mientras que sus propios errores o defectos son sólo simples futilezas sin importancia que sería una falta de tacto señalar.7

Véase también[editar]

La victimización como estrategia política

La victimización como estrategia política

En Sinaloa y el país varios políticos han adoptado esta conducta para tratar de ganar adeptos, pero abusar de ello puede reflejar debilidad y generar rechazo

La victimización es una estrategia de corto plazo.
Guasave, Sinaloa.- La “victimización política” es un comportamiento o conducta en la cual el político o candidato se presenta hacia el público como víctima de una injusticia real o ficticia, regularmente cometida por el partido en el gobierno o un grupo político contrario al suyo.
En México y particularmente en Sinaloa en donde la lucha por la gubernatura, 18 alcaldías y 40 diputaciones locales ha entrado en su última recta, no sería extraño que el ambiente electoral empezara a enrarecerse con la utilización de esta estrategia.
Y es que de acuerdo con el doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia, Fernando Barrientos Del Mazo, algunos políticos suelen utilizar la victimización como una estrategia para atraer el apoyo de ciudadanos o la atención del electorado.
¿Estrategia?
En la entidad destacan algunos casos recientes de agresiones que pudieran ser utilizados como estrategia.
Por ejemplo, el candidato del PAS, Héctor Melesio Cuen, quien interpuso en marzo una demanda civil en contra de la periodista y defensora de los derechos humanos Teresa Guerra Ochoa, acusando presunto daño moral.
Incluso a finales de abril aparecieron al interior de la UAS en la capital sinaloense una serie de mensajes en los que presuntamente se amenazaba de muerte al candidato, “pintas” cuyo origen fueron puestos en duda de inmediato por el presidente municipal de Culiacán, Sergio Torres, quien de paso sembró la duda sobre si esto se trató de un intento por quedar como una víctima.  
El caso más reciente es la agresión a balazos hacia el patrimonio del candidato a diputado por el Distrito 12 de Culiacán, Andrés Félix, quien la mañana del 13 de mayo se dio cuenta que su vivienda y vehículo habían sido baleados con armas largas. De los agresores nada se sabe, incluso el afectado declaró a los medios tener la conciencia tranquila.
Como parte de la guerra sucia hacia Quirino Ordaz, candidato del PRI a la gubernatura, este sufrió la quema de tres espectáculares durante la madrugada del pasado 6 de mayo en Culiacán, hecho en el que se presume la participación de cuatro civiles.
El pasado 6 de abril, al candidato del PAS a la alcaldía de Navolato, Aarón Aldana Castro, le quemaron parcialmente su auto afuera de su casa, hecho que fue denunciado ante la PGJE, pues dijo temer que la agresión esté relacionada con el proceso electoral.
A partir de la serie de actos vandálicos contra diversos candidatos, Malova declaró la semana pasada que teme que pudiera presentarse un exceso de violencia vinculada a la elección en los próximos días.
A finales de abril aparecieron varios mensajes en forma de “pintas” en instalaciones de la UAS en Culiacán, firmadas supuestamente por “Los Zetas”. La dirigencia del PAS dijo que eran amenazas de muerte hacia el candidato. 

EL CASO MALOVA.
Durante el proceso electoral del 2010, Mario López Valdez, candidato de la alianza opositora, y rival del priista Jesús Vizcarra, fue obligado por el Consejo Estatal Electoral, entonces presidido por Juliana Araujo Coronel, a retirar toda la propaganda con el acrónimo “Malova” y la palabra “Corazón”.
Esta acción fue interpretada como una cargada del órgano electoral hacia el empresario de la carne y alfil del gobernador en turno, Jesús Aguilar Padilla, pues impidieron a la coalición opositora utilizar las frases: “Con Malova”, “De corzón por Sinaloa” y “Cambio de corazón por Sinaloa. Esto indignó a los votantes y al final favoreció a Mario López Valdez.  
¿Arma de doble filo?
Pero qué tan efectiva suele ser esta conducta de la victimización y por qué es tan socorrida en tiempos electorales. Sobre esa posibilidad de potencializar esta estrategia de manera electoral, el investigador del departamento de Estudios Políticos en la Universidad de Guanajuato, Fernando Barrientos, afirma que ello es posible sólo si existe una identificación entre el político que se victimiza y el electorado que se ha sentido igual víctima de la misma injusticia, pero ese electorado  siempre será reducido.
“El político tratará de atraer a más electores apelando a las pasiones que puede despertar la posibilidad de que los ciudadanos supongan que igualmente pueden ser víctimas”. Aclara, no toda victimización tiene efecto, pues depende de qué se está victimizando.
“Si es una acusación de corrupción, cualquiera que sea la modalidad, y el político asegura que es víctima de una acusación falsa, el efecto positivo será menor, quizá con sus allegados los una más pero no siempre se puede asegurar que ello suceda”.
Contrariamente, agregó, una acusación con visos de verdad alejará a sus partidarios, como sucedió con Humberto Moreira, el exgobernador de Coahuila que en el 2013 fue contemplado en la lista de los “10 mexicanos más corruptos” por la revista Forbes, quien se victimizó pero sus amigos se alejaron de él. Incluso en enero pasado fue detenido en España bajo la sospecha de dinero ilícito pero ya está en México, libre. 
Barrientos Del Mazo precisó que la victimización sólo sirve para atraer la atención, pero los electores además de evaluar las propuestas también quieren ver en el candidato una figura centrada que represente el poder político, por lo que intentar mantenerse como víctima por largo plazo tendrá efectos contrarios, sus partidarios se alejarán y los electores que no tienen partido tampoco lo verán como una opción.
El 13 de mayo por la mañana fue atacada a balazos la camioneta y vivienda del candidato del PRI a la diputación por el Distrito 12, Andrés Félix. Se investiga el móvil. 
“Mantener la victimización como bandera de largo plazo es también símbolo de debilidad”, añade el politólogo entrevistado por EL DEBATE.
Afirmó que para identificar cuando se trata de una estrategia política más que una real amenaza, los medios de comunicación juegan un rol fundamental, pues ellos pueden confirmar o desmentir si es un asunto real o ficticio.
Incluso advirtió que cuando pudiera parecer una estrategia desgastada siempre aparecerán políticos y candidatos que traten de utilizarla.
Funciona, depende del contexto, dijo, y se refirió al desafuero del entonces perredista Andrés Manuel López Obrador, promovido en el 2004 por el presidente Vicente Fox y parte del conflicto por la expropiación de una parte del terreno conocido como el Encino en el 2000 para construir un acceso a un hospital privado.
El investigador afirmó que en parte sí fue un caso de victimización, sobre todo al comienzo, pero añade que como estrategia López Obrador supo transferir ese proceso a un asunto de competencia electoral desleal.
“No se mantuvo como víctima de un proceso judicial mal planteado, sino un ataque del gobierno en turno. Logró emplear una mala utilización del sistema de justicia administrativa a su favor”, precisó.

domingo, 9 de abril de 2017

Mensajes confusos

¡Hasta cuándo!
Mensajes confusos
@pabloaure
Lo hemos dicho antes: en las confrontaciones violentas la sociedad civil siempre lleva la peor parte. No solo por el tipo de armas que utiliza, que son los pitos, las banderas, pancartas, cacerolas y, a lo sumo, uno que otro caucho quemado, y piedras lanzadas a distancia, que por lo general no llegan al objetivo; mientras que, el régimen tiene los equipos antimotines que en verdad no se usan como tales, sino como escuadrones que suelen atacar, con aliados paramilitares, bajo el edulcorado calificativo de “colectivos”.
Mientras no exista organización en las protestas y se eviten las confrontaciones con los organismos de seguridad, esa protesta será ineficaz, y lo que es peor, en todo momento será estigmatizada como violenta. Entendámoslo bien, esto no quiere decir que se le haga carantoñas a los efectivos policiales o militares, que siempre son los mismos. Craso error congraciarse con ellos en el terreno de la protesta. No atacarlos, pero tampoco sonreírles y menos aún tomarse selfies con ellos. Estamos en dos bandos: ellos defienden un régimen dictatorial y nosotros defendemos la república y la libertad. Ellos están fuera de la Constitución mientras que nosotros intentamos reestablecer el hilo constitucional.
La MUD son los partidos organizados.-
He notado en las últimas marchas y concentraciones que una cosa quieren los ciudadanos y otra muy distinta la MUD. La MUD promueve elecciones (es lógico) mientras que la gran mayoría de los que asisten a las protestas no piden elecciones sino el restablecimiento de la democracia, que no piensan que será por la vía electoral. Me lo dicen, y opino como ellos. No esperan cambios con las regionales ni mucho menos con las municipales. Los partidos no pueden dar otro mensaje distinto al electoral por esa razón son vistos con recelo por la sociedad civil.
Abajo la dictadura.-
Es una contradicción hablar de dictadura y al mismo tiempo pedir elecciones. Confuso mensaje a lo interno y mala señal para el exterior. Pareciera que algunos siguen con esperanzas de sacar a los malhechores y dictadores a través del sufragio. ¡Vaya ingenuidad!
Si el mensaje es “Abajo la dictadura” pues, tenemos que atacarla como tal. Que repito no es de manera violenta, mediante la confrontación, sino con la fuerza de la razón y de la inteligencia. Organización es la clave. Las protestas deben realizarse en distintas localidades casi de manera simultánea. Recuerden los organismos represores siempre son los mismos, que superamos en elevadas proporciones. Ellos están mal alimentados, cansados, mal pagados y además con botas, chalecos, cascos que los debilita. Esos organismos de seguridad: GN y Policía, no siempre hacen ese trabajo con mucha voluntad o convencimiento, no tengo dudas de que la mayoría  lo hace por temor a perder su única fuente de trabajo. Si los confrontamos cuerpo a cuerpo, le estamos dando ánimos para que nos ataquen. Es indispensable que ellos entiendan que nosotros no somos sus enemigos y que tampoco representamos un peligro para ellos, mientras que los que dan la orden de atacarnos sí son un peligro, no solo para ellos, sino también para el país
Protagonistas de protestas deben ser los vecinos de las zonas.-
Si las protestas se organizan en las distintas zonas y con los vecinos de esos sectores, la manifestación será exitosa y cada día se sumarían nuevas personas y otras localidades porque no representan riesgo para la integridad física del que protesta y serán sumamente agotadoras para los que procuran silenciarlas. La GN y los policías con todos sus pesados e incomodos pertrechos se la pasarán corriendo de un lugar a otro, y la lógica nos dice que se agotarán hasta tirar la toalla ¿Es muy difícil entender eso?
En los cuarteles están pasando hambre, es literal la expresión, por ejemplo: en la Marina dan autorización para pescar para que coman pescado, lo que antes estaba prohibido. Hace poco leíamos una noticia del arresto de unos soldados que habían matado unos chivos porque tenían hambre, eso es grave. Existe descontento en la oficialidad y en la tropa porque se destina demasiado presupuesto en mantener a los milicianos.
Me refiero a los militares porque sin su colaboración jamás podremos reinstitucionalizar el país. Ellos están obligados a colaborar con los ciudadanos. Hay que recordarlo a cada instante: la propia Fiscal General de la República lo dijo. Si hay ruptura del hilo constitucional, no hay democracia. Sin pretender dar lecciones de derecho constitucional, siempre es bueno recordar lo establecido en nuestra Carta magna, sobre todo lo que establece el artículo 333 “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.” Los ciudadanos deben aprenderse ese artículo de memoria. Como hay un golpe de estado en consecuencia los demócratas –sin excepción- estamos en la obligación de restablecer el orden.
Todos los ciudadanos y no los partidos, son los líderes.
Es el momento de la sociedad civil, la que lucha por Venezuela, esa sociedad que ha entendido que no es momento de parcelas de intereses grupales. Esa sociedad que dice ¡Basta de empujones y de zancadillas!
Por el país por el cual están luchando los ciudadanos en las calles es por el de puertas abiertas a la esperanza y a las oportunidades, donde exista y se respete el Estado de Derecho. La gente anhela vivir en una nación en la que los centros de enseñanzas ocupen el sitial de honor que le corresponde para tener ciudadanos bien formados. En las calles de Venezuela se reclama un país donde los ciudadanos trabajen y puedan comprar lo que quiera y no aceptan ni se resignan a tener un país de limosneros que se acostumbren a vivir de una bolsa de comida que le da el gobierno de turno.
Lucha por un país para los venezolanos y de puertas abiertas para el capital extranjero. Ese país solo es posible si nos involucrados todos sin esperar la llegada de ningún mesías.
Lo que escucho a cada momento en las calles es: “basta de seguirle el juego a quienes quieren que esto sea eterno, no me calo a los que se venden como salvadores desde una gobernación o una alcaldía. Ya es suficiente de la farsa electoral. No han entendido la magnitud del problema que enfrentamos, que no es otro que la urgencia del cambio del sistema que nos ha empobrecido y arruinado como país”
Llegó la hora de la responsabilidad ciudadana ¡Asumamos el Compromiso Ciudadano! 

Pablo Aure

lunes, 3 de abril de 2017

Organización es la clave

¡Hasta cuándo!
Organización es la clave
@pabloaure
Ya resulta un lugar común decir que “sin organización difícilmente saldremos de estos malandros”. Pero hoy, necesariamente tenemos que insistir en esa organización que desde hace bastante tiempo venimos hablando. Parece mentira pero no hemos aprendido mucho en estos últimos dieciocho años de tragedia nacional. Las protestas han fallado porque ha fallado la organización e inclusive el objetivo. Los ciudadanos se exponen demasiado. Si en realidad existiera una correcta planificación no se correría el mismo peligro que hoy representan las manifestaciones. Nadie puede entender cómo es posible que un puñado de delincuentes apoyados  desde el alto gobierno, puedan someter e imponerse a millones de venezolanos que procuran un cambio de sistema. La respuesta está en la falta de organización y en algo más: en la equivocación de algunas personalidades que se han erigido como voceros opositores en creer que el camino electoral es el correcto para mantener u obtener ciertas parcelas de poder; pues erradamente piensan que el único camino democrático es el electoral. Los entendería y acompañaría en sus creencias, en tanto y en cuanto estemos frente a un gobierno que cree en las elecciones como instrumento democrático, pero ya hemos visto que eso no es así. Es más, creería en la salida electoral si estuviéramos en un país donde exista Estado de derecho y donde las cabezas visibles de los poderes (exceptuando el legislativo) tuvieran escrúpulos y respetaran los derechos de quienes no piensen como ellos. Lamentablemente Venezuela es un Estado forajido donde el Derecho y la justicia son asuntos de las aulas de clases de nuestras universidades, pero letra muerta en la Constitución de la República y desde luego conceptos pisoteados por los encargados de administrar justicia comenzando por la “última y máxima interprete de la Constitución” que es la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, donde literalmente se despachan y se dan el vuelto y como si fuera poco, cumplen a cabalidad las ordenes que les imparten desde Miraflores. Esto está suficientemente claro y solo basta revisar las actuaciones de la semana pasada de ese alto Tribunal de “justicia” que sin la menor vergüenza modifican dos sentencias (la 155 y 156) por recomendaciones de un órgano que nada tiene que ver con las actuaciones de los tribunales. Y lo que representa mayor gravedad, las modificaron produciendo dos nuevas sentencias sin que se cumplan los requisitos que en sano derecho deberían anteceder. Es decir, hubo sentencias sin partes ni contradictorio. Si las sentencias 155 y 156 fueron arbitrarias y viciadas de nulidad más aún estas últimas (la 157 y 158) están plagadas de perversiones que las hacen igual de nulas que las que pretendieron corregir el error. Esas sentencias que de corrección pudiéramos catalogarlas como de confesión y subordinación. Confesión del delito de rebelión por parte de los siete magistrados que la suscribieron, y de subordinación al Ejecutivo nacional que ratifica la inexistencia de la separación de ´poderes, condición indispensable para la existencia del Estado de derecho.   
Volvamos a la organización.
Sin organización en la lucha, y mientras primen intereses subalternos de algunas individualidades o agrupaciones partidistas antes que los generales y/o nacionales, seguiremos dando vueltas en círculo para siempre caer en el mismo punto de partida.
La organización implica coordinación, definir lo que se quiere y cómo lograrlo. Es mentira que lo que los ciudadanos quieren son las elecciones, aquí lo que se anhela es cambiar a esta cuerda de bandidos que hoy mantienen secuestradas algunas instituciones del país.
Ya lo he dicho, mediante elecciones no los desalojaremos. Las tiranías no se desalojan vía electoral, sino a través de la resistencia y la protesta inteligente, lo cual implica que se realicen con el menor riesgo posible. Cuando digo riesgo es la no confrontación, porque en ese terreno, los demócratas siempre perderemos, por dos razones muy sencillas: no estamos armados y, además, no somos asesinos. Muy distinto a lo que pasa con ellos, que les sobra ambos elementos.
Ojalá este artículo de opinión pueda servir como instrumento de orientación para la organización:
“Recomendaciones para la resistencia en esta dictadura”
Hacer grupos en las distintas zonas de las ciudades de los estados y del país, y tratar de tener enlaces entre sí. Coordinar las horas y sitios de protestas para que no sean simultáneas -cuando se traten de las mismas ciudades- ¿Leyeron bien? ¡NO sean simultáneas! Aquí les digo el por qué no deben ser simultáneas: cuando la protesta inicial comience a ser repelida por cualquier organismo regular o irregular, replegarse, para dar paso a otra protesta en otro lugar distante, pero con la misma intensidad y con el mismo mensaje, cuando ocurra lo mismo que en la primera, darle paso a otra zona; y así sucesivamente, de esa manera durante todo el día podremos protestar sin que nuestras vidas corran peligro y de ese modo hacemos notar el descontento ciudadano. Cuando la Guardia Nacional o los paramilitares al servicio del régimen (colectivos) se agoten (se cansen del corre y corre) iniciar las protestas simultaneas hasta que el país entero esté sumido en una protesta generalizada.
Las protestas no pueden tener horario de oficina, ni dirigidas por parcelas partidistas. Allí el compromiso debe ser conjunto de todos los ciudadanos, con el entendido de que no es un llamado a elecciones sino a cambiar el sistema promoviendo la renuncia de todos los poderes. En esto un papel fundamental, como “policía Constitucional” debe desempeñar la Fuerza Armada Nacional en la protección de los derechos ciudadanos y el restablecimiento del hilo Constitucional.
Transición hacia la democracia
Claro que en algún momento habrá elecciones, pero no como se pretende ahorita, con el mismo CNE y solamente para sacar a Maduro o sustituir gobernadores o alcaldes, las elecciones a las cuales me refiero deben ser para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente que reinstitucionalice el país que es lo que hace falta. No tengo ninguna duda de que estamos en una etapa decisiva para Venezuela. Lo peor que podemos hacer, es no hacer nada y desesperanzarnos. De esto vamos a salir. Me late que viviremos momentos inéditos en la composición de un gobierno interino que le abrirá las puertas a ese deseo que millones de ciudadanos tenemos, el cual consiste en encontrar la ruta de la transición hacia la democracia.
Pablo Aure