sábado, 9 de mayo de 2015

Con méritos propios

Habla la Conciencia

Con méritos propios

Luis Garrido (Notitarde/)
Con méritos propios

Luis Garrido
No tuvo grandes recursos ni tampoco los consideró necesarios para presentar su nombre ante el electorado del Circuito 3 conformado por: San Diego, San Blas, Candelaria, El Socorro, Catedral, Naguanagua y San José. Su perfil es de una formación acorde a las exigencias de un país que pide que le devuelvan la majestad que en la vida democrática le sirvió de referencia frente a ese mundo civilizado, donde la paz y el desarrollo van tomados de las manos.   Pablo camina  con méritos propios y una pasión que se le desborda en el alma. 
Su nombre está en la calle sin mucho de que alardear.  Conocedor de la materia, puede darle la cara a quien le solicite su voto para representar a Carabobo en la AN basado en una condición moral que le da estatura en la verticalidad de sus actos y principios.  Pablo es un hombre culto formado  en la vida universitaria, buen tribuno y leal defensor de las causas nobles;  siendo esto parte de lo mucho que lleva en su morral de experiencias y vivencias humildes. 
Venezuela requiere un cambio de rumbo en sus estructuras políticas para el rescate de las instituciones democráticas, de los derechos de los venezolanos y reencontrarnos con la reconciliación nacional. Estamos gobernados por un sistema totalitario que nos ha sumido en el caos económico, político y social. 
De cada venezolano depende que la Asamblea Nacional deje de ser el centro de los conflictos, donde la voz del gobierno impone sus políticas sobre los otros poderes nacionales. Nuestro Parlamento simplemente es como una hacienda donde el caporal transmite las órdenes que inciden en la vida del país. Las elecciones primarias a realizarse el 17 de Mayo, nos permiten elegir a las personas que consideremos con mayor capacidad y coraje para imponer la dignidad sobre los vicios de la corrupción. Tres candidatos de la Unidad Democrática compiten en el Circuito 3. Pablo Aure solicita tu confianza: dale el voto para representarte en la Asamblea Nacional. 
luirgarr@hotmail.com 

viernes, 8 de mayo de 2015

BETANCOURT Y “VENEZUELA, POLÍTICA Y PETRÓLEO”. @SJGuevaraG1

Opinion

POLÍTICA Venezuela

EL NUEVO MODO

Economía VII
Santiago José Guevara* / 08-05-2015

BETANCOURT Y “VENEZUELA, POLÍTICA Y PETRÓLEO”
He sostenido que Betancourt es el único político moderno, en sentido weberiano, de la historia democrática nacional. Organización, partido, leyes, burocracia, profesionales, normas, “tesis”, etc. –y no liderazgo carismático- basaban su actuación política y de gobierno.

En lo económico, por su formación ideológica y las doctrinas y experiencias de la época era no solo estatista, sino intervencionista. Sin embargo, fue un aventajado estudioso de la materia. Ya en 1941 había publicado un libro en el campo. En realidad, sus clichés, que lo hicieron intervencionista, sobre las limitaciones de la iniciativa privada no se correspondían con la realidad de las cosas. Eso coartó su obra y proyección económicas; sobre todo, en lo que nos interesa: el largo plazo.

Mi juicio posiblemente sea injusto, al hacer la comparación con otros liderazgos nacionales, muy por debajo de su nivel; pero, recuerden, miramos las cosas desde el exigente punto de vista del logro de la “consolidación” económica nacional, en lo interno (alto bienestar nacional) y lo externo (justa importancia mundial de la economía nacional).

Por lo influyente de su liderazgo en las dos transiciones a la democracia referidas en el artículo anterior, interesa revisar sus ideas económicas de la época. Varios capítulos de su obra mayor “Venezuela, Política y Petróleo”, de 1.956 nos sirven al respecto. Otra referencia serían los papeles de la “Conferencia de Exiliados”, de 1.957, los cuales no hemos revisado.

Dos aspectos nos interesan en la búsqueda: su “modelo de gobierno económico” y la presencia o ausencia del largo plazo como variable explícita. Lo primero sintetizaba lo vigente en el mundo: era creyente en la planificación y en la acción directa del Estado en la economía, no de modo totalitario, pero de efectos adversos. Lo segundo mostraba “tesis” que perduraron, pero que no se expresaron en un modelo general dinámico; o sea, válido para toda la prospectiva del sistema económico, desagregado temporalmente.

Una frase del Capítulo VII de su libro muestra su concepto principal: “Hoy la tesis del intervencionismo estatal en los procesos económicos, para encauzarlos y conducirlos hacia metas de mejoramiento colectivo y de superación nacional, constituye el ABC de toda moderna política de gobierno”. Destaca, por ejemplo, su creencia, arraigada aún en los políticos venezolanos, de la conveniencia de la banca pública. 

Su manejo de futuros –no un modelo dinámico- está expresado en su “transformar la producción escasa y limitada a pocas mercancías, en producción diversificada y abundante, mediante un planificado y audaz impulso del gobierno a las actividades creadoras de riqueza realmente nacional”. Fin loable, pero desconocimiento de la economía y carencia y confusión en los medios. 

Sobre el largo plazo, su gran amigo –hay un libro del intercambio epistolar de ambos- Mariano Picón Salas había dicho en 1.946: “...“una nación no es sólo una suma de territorios y recursos naturales, sino la voluntad dirigida, aquella conciencia poblada de previsión y de pensamiento que desde los días de hoy avizora los problemas de mañana”. Esa voluntad y esa conciencia estuvieron ausentes, de manera sistemática, en los afanes democráticos venezolanos.

No ha habido en los últimos tres cuartos de siglo venezolanos, un manejo explícito del futuro, excepto, para nuestro pesar, en los “planes de la patria” del actual régimen. Recuerdo una semana de trabajo en un hotel del litoral guaireño, con apoyo externo, y un Plan Agrícola de Largo Plazo, en los inicios de los ’80, que no pasaron de un buen encuentro y una consultoría fallida. Me gustaría conversar mis referencias con Don Enrique Tejera París, mi “pariente” (así me dice, a veces), impulsor y rector del sistema nacional de planificación en los inicios del ciclo democrático que arrancó en 1958.

En la obra de Betancourt comentada, en su Capítulo XI, sobre “Un Plan Articulado de Industrialización”, un tema sectorial, se hace referencia a un “programa industrializador” en cuatro etapas, basado principalmente en la acción de un organismo financiero público, la desaparecida y desprestigiada Corporación Venezolana de Fomento. Es lo más cercano a lo que exigimos. Pero, no es ni general, ni de largo aliento, ni basado en el mercado. 

Sin embargo, el conjunto de temas de su obra, reconocida la época y el proponente, son de una amplitud encomiable. Petróleo, infraestructuras, capital social, bienestar general, reforma administrativa, agricultura y reforma agraria, son temas de su interés.

Como dicho en el artículo anterior, luego de los dos primeros gobiernos de Acción Democrática, el partido de Betancourt, entre 1959 y 1968, de importante progreso, el país cambió a una política carismática, la discrecionalidad, el gigantismo estatal, los arreglos corporativos (partidos de gobierno-empresarios amigos), y el desmantelamiento de la institucionalidad económica que había garantizado el alto crecimiento hasta entonces y que solo llegó hasta 1977-78, pese a los fuertes incrementos de los ingresos petroleros en los años inmediatamente anteriores. Venezuela había dejado atrás a Betancourt. 

De igual forma, los aún más fuertes incrementos de comienzos de los ’80, no solo no produjeron crecimiento, sino que fueron el preámbulo de las turbulencias que aún persisten. ¿La maldición de los recursos naturales?

Hagámonos todos una pregunta en clave de largo plazo: ¿alguien puede sostener que se trata de la mentada “maldición”; o, más bien la “maldición del liderazgo incapaz de sostener el largo plazo, por la vía de la infraestructura institucional apropiada? 

¿Puede alguien, con honestidad, maldecir la fortuna de una rica dotación de recursos naturales? Es tema que revisaremos más adelante con fuerza. Buscamos claves ocultas.

* Santiago José Guevara García
(Valencia, Venezuela)
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

jueves, 7 de mayo de 2015

La comunidad merece escuchar debatir a sus candidatos



Pablo Aure: La comunidad merece escuchar debatir a sus candidatos


 El profesor Pablo Aure, expresó que quien carezca de argumentos y de capacidad para debatir es difícil que pueda desempeñar bien su trabajo en el parlamento venezolano.
 
A escasos 9 días de efectuarse las elecciones primarias para escoger los representantes por cada circuito para la Asamblea Nacional, el secretario de la Universidad de Carabobo (UC), Pablo Aure, candidato por el circuito tres exhortó a los demás aspirantes a realizar un debate público sobre las propuestas y planteamientos que han venido presentando a la sociedad civil.


“Hoy ratifico ese deseo de debatir con mis adversarios, pues nuestros electores no deben votar a ciegas, ellos tienen que conocer no solo el nombre del candidato o su imagen en un afiche, es indispensable que lo escuchen debatir” enfatizó Aure.

Por otra parte señaló que es importante que la gente conozca con detalle los candidatos que aspiran ser la voz de los carabobeños en la Asamblea, por ello el debate que propone ayudará a que las comunidades tenga un perfil claro de los postulados, además de ser ideal que se midan  los argumentos, para desde ahora empezar a  conocer el desempeño que puedan tener como diputados.

Ratificó que la asamblea debe ser un espacio para la defensa de los derechos ciudadanos, una palestra para alzar la voz, exigiendo cambios reales en los escenarios que el régimen está implantando en Venezuela a su antojo

A su juicio aseguró que las elecciones no se ganan con publicidad, sino con planteamientos reales, coraje y valentía. “Basta de personas que aspiren ser diputados para mantener su estatus político u obtener una inmunidad, la Venezuela de hoy reclama, hombres y mujeres que lleguen a la Asamblea Nacional para impulsar los cambios” concluyó.

Mensaje de @MariaCorinaYa http://t.co/nAw41XWGXs

Mensaje de Maria Corina Machado http://t.co/nAw41XWGXs


lunes, 4 de mayo de 2015

Ni indiferencia ni desesperanza

¡Hasta cuándo!
Ni indiferencia ni desesperanza
Pablo Aure
@pabloaure
No es el momento de la indiferencia, ni mucho menos de la desesperanza. Es la hora del compromiso con arrojo. Es la hora de asumir los riesgos que sean necesarios, porque la verdad es que estamos en terapia intensiva. Hay un grito ensordecedor que nos alerta sobre la proximidad del desenlace. Estamos a las puertas de un sálvese quien pueda. 
Constantemente nos la pasamos analizando los discursos de Nicolás Maduro esperando anuncios confiscatorios y pírricos aumentos de sueldos. Era lo que se esperaba para el 1° de mayo. Pensábamos venían acciones contra la Polar más el aumento de sueldo. Pero, ya vimos el resultado. 
Todo lo que ocurre, en cuanto al comportamiento del régimen y nuestras reacciones me hacen pensar en el poeta Antonio Machado: “En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”. Nos hemos empeñado en embestir al engaño, en lugar de atacar sus causas. Poco hemos construido en este largo y horroroso camino revolucionario. Nos limitamos a criticar y a alertar sobre las cosas que vendrán, pero, con dolor, tenemos que decir que no nos hemos enfrentado (con honrosas excepciones) de manera inteligente, ni mucho menos corajudamente, a estos miserables que hoy detentan el poder. Hemos sido tolerantes. Evitamos denunciar a nuestros supuestos aliados, para no caer en la lengua de los que simuladamente se erigen como líderes de los cambios ¡Vaya esquizofrenia que sufrimos! Ni Chávez ni Maduro nos tienen locos, somos nosotros mismos los que seguimos atados a las directrices de otros, que supuestamente pueden enrumbarnos hacia los cambios. Nada de eso ha funcionado, porque hemos delegado la responsabilidad de que otros decidan sobre lo que nosotros mismos deberíamos resolver. 
Cansados de todos
Cierto que el pueblo está cansado y muy cansado en toda la extensión de la palabra: cansado de todos, de tirios y troyanos, de oficialistas y opositores. El mal de la conchupancia ha hecho metástasis. Algunos dizque opositores conviven disfrazados con el oficialismo. Hacen negocios y pactan descaradamente. Ya ni siquiera le temen a ser descubiertos, pues, sienten que la traición es una tremendura más de la política. 
La gente está cansada, porque mira a todos los políticos con el mismo cristal. Los echan en el mismo saco. Para el común de los ciudadanos: político, mentiroso y traidor, es casi la misma cosa. ¡Que dolor! Dieciséis años no han sido suficientes para aprender y recapacitar. Más de la mitad de la población no cree en nadie. Apuestan a la sobrevivencia, les da lo mismo el nombre del gobernante. Al fin y al cabo, para ellos, todos son iguales. 
Motivos para luchar
Frente a este panorama nada alentador, sería un crimen no involucrarse para provocar la reacción de aquellos que hasta ahora no han creído en nadie o se han desencantado por malas acciones de quienes en una oportunidad creyeron. 
Aceptar la pasividad y la indiferencia, sería renunciar a cualquier esperanza de convertirnos en ciudadanos. Pocos luchan por la democracia, porque pocos saben lo que significa la democracia. Nos gritan y nos aterrorizan. Es la ley de la selva. Estamos a merced del más fuerte, no de quien más razone y mejor preparado para gobernar esté. 
Tenemos dos opciones. La primera, soportar que transcurra la vida esperando las dádivas del régimen; y la segunda, rebelarnos democráticamente ante todos esos desmanes para construir esa Venezuela llena de oportunidades. 
Me anoté desde hace muchos años en la segunda opción. No me resigno a vivir en un país de esclavos ni de politiqueros dizque opositores alcahuetas. Creo en personas valientes y decididas a entregarlo todo por el país. No tengo la menor duda de que en Venezuela sobran los hombres y las mujeres como María Corina Machado, dispuestos a luchar por la libertad y por la democracia. Ha faltado organización. Quizás en una de las cosas en las que hemos fallado es en la de permitir -sin denunciar- a aquellos opositores en cargos de gobierno que han hecho que el régimen se fortalezca en algunas situaciones. 
Coraje y dignidad
Estas reflexiones no tienen un propósito distinto al de entender lo que está ocurriendo, y a no esperar que otros generen los cambios. Eres tú quien tiene que involucrarse. Pon de manifiesto esa dignidad y ese coraje que el régimen y algunos patriotas cooperantes quieren disminuir. Tengo fe que con la perseverancia en la lucha lo lograremos. No podemos trabajar de manera aislada es momento del reencuentro de voluntades. Si la inmensa mayoría quiere un cambio, pues entonces tomemos la iniciativa. Amigos, tengan siempre presente que la voluntad libertaria de los pueblos no la detiene ningún obstáculo cuando se toma la decisión mayoritariamente. Hablo de utilizar todas las herramientas inherentes a los derechos humanos. Por ejemplo, el voto, la protesta, las manifestaciones, y en fin, todo las que consideremos acciones democráticas. Eso sí, sin arrugar: con coraje y dignidad. 

sábado, 2 de mayo de 2015

viernes, 1 de mayo de 2015

La última transición venezolana / @SJGuevaraG1

Opinion

POLÍTICA Venezuela

EL NUEVO MODO

Economía VI
Santiago José Guevara García* / 01-05-2015
Santiago José Guevara García

LA ÚLTIMA TRANSICIÓN VENEZOLANA
Venezuela acumula dos transiciones frustradas: de 1945 a 1948, posterior a la larga cooptación posgomecista y la iniciada en 1956, mediatizada entre finales de los ’60 y comienzos de los ’70, con la resulta de su inevitable regresión, en el fin de los ’90. 

Sostenemos –en contra de las matrices de opinión establecidas- que la principal causa del retorno al autoritarismo en el país está en el fracaso del intento democrático anterior a él. Las transiciones son exitosas solo cuando llegan a la consolidación.

La última transición a la democracia, arrancada en los ’50, fue un caso virtuosísimo en su arranque, sobre todo en el plano de la lucha y la unidad nacional para gobernar; pero, con incomprensión de la forzosa consideración del largo plazo y sus condicionantes, en tres planos: la mala influencia de los liderazgos carismáticos, la calidad de las instituciones económicas y el proyecto productivo para el largo plazo.

Nuestro artículo “Época” (7 de noviembre 2014), recogido en el libro aún no publicado “Tesis Avanzadas sobre Transiciones a la Democracia”, resulta de una lectura política del proceso inicial de esa transición. 

Hoy vamos a la lectura económica de lo sucedido antes, entonces y después. Iniciamos en los albores del Siglo XX, en cuanto a la creación de instituciones económicas propicias. Lo hicieron principalmente regímenes autoritarios o albaceas.

Cipriano Castro (1898-1908) creó el Fondo de Reservas del Tesoro en 1902. Gómez (1908-35) lo mantuvo y usó de modo impecable para fines anticíclicos y se basó en su Ministro Román Cárdenas y otros, para un trabajo complejo de modernización y centralización de las finanzas públicas y el manejo austero, y con base en prioridades, del Estado, aunque con ilícitos. El gasto se canalizó por la vía del gasto público central, se renunció al financiamiento externo y en 1930 se pagó el total de la deuda debida desde la Independencia. El petróleo produjo un efecto de gran bonanza, pese a que la Primera Guerra y la crisis del ’29 crearon problemas y obligaron a ajustes. Fue tiempo de apreciación notable de la moneda. El Estado se hacía más presente, aunque eso incluía diversas externalidades provechosas.

El posgomecismo estuvo marcado por intentos desarrollistas, en un contexto de lucha entre sectores tradicionales y modernizadores y el permanente avance del Estado, muy en la línea, de nuestro aprecio, del Estado promotor, por la vía de externalidades; pero, con exceso de presencia en la actividad propiamente productiva. El “Programa de Febrero”, de 1936, fue el punto de arranque del “modelo”. Buena elaboración de Alberto Adriani y otros. Tocaba a Medina Angarita replantearlo. Se lo formuló, pero siempre se difirió. Desde entonces, no ha habido un esfuerzo integral estatal, de cara al largo plazo. La Economía se hizo esquiva a los políticos. En esto insistiremos.

La producción creció más de 6% promedio entre 1928 y 1977-78. En la década de los ’50, fue de un promedio del 12,50%. Era la cuarta década de crecimiento alto. Resultaba de la combinación de exportaciones petroleras crecientes e instituciones propicias. Venezuela apuntaba al primer mundo. Pero, no había, pese a los intentos, un proyecto económico y productivo de largo plazo explícito que echara raíces.

Razones políticas y de entorno mundial dieron al traste con la dictadura perezjimenista. La democracia nace en tiempos de auge del modelo cepaliano de sustitución de importaciones. Betancourt y sus técnicos lo acogen, sin dinamizarlo al largo plazo. El futuro largo no estaba explícitamente en sus formulaciones, pese a las ideas de Mariano Picón Salas, consejero cercano.

Recuerdo los tiempos de mi grado, en los cuales insistía en la necesidad de un paso adelante en el modelo, a la internacionalización, vía cadenas o redes. Poco tiempo después de graduado (la aplicación del modelo acumulaba más de diez años) tuve la oportunidad de trabajar sobre el nivel de interrelación del aparato productivo nacional y era muy bajo. Nunca hubo un diseño productivo explícito de largo plazo.

En los gobiernos de Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez (1969 a 1979) se demolió la institucionalidad económica, que, aunque naïve, permitió la estabilidad de los cincuenta años previos. En lo político hubo una corta vigencia de una política moderna, con Betancourt y Leoni (1959-1969), pero poco a poco la política carismática se adueño de la escena. La discrecionalidad y el corporativismo rentista se apropiaron del sistema político.

El crecimiento se paralizó y retrocedió a partir del ’77-78, el lapso hasta el llamado “Viernes Negro” fue de parálisis y turbulencias, pese a las alzas del petróleo por el proceso iraní. A finales de los ’70 y comienzos de los ’80, las mentes más lúcidas –de nuevo Betancourt- pedían una recomposición del consenso nacional; pero imperaba el corporativismo rentista impropio. La Comisión de Finanzas de Diputados era su salón de fiestas.

Los ’80 mostraron iniciativas de recomposición institucional, aunque poco efectivas. Y en el ’89 se dio el famoso “Caracazo”, golpe mortal al sistema. La corta recomposición intentada ese año mostraba insuficiencias. En noviembre ’91 vaticiné una crisis terminal. Tres meses después se dio el primero de dos golpes militares. Ambas cosas se las comenté ex post al entonces ex Presidente Pérez. El mal estaba hecho.

El resto fue solo estertores. El ex Presidente Velásquez me contó de un golpe militar abortado. Caldera también estuvo “a punto de caramelo”. Era evidente una regresión. Se llamó Chávez. Un militar felón. ¿Nos servirá esta rápida historia para aprender?

* Santiago José Guevara García
(Valencia, Venezuela)
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1